A una semana de no haber escrito gran cosa, iba acumulando ideas cada día sobre posibles temas de posteo. Todos tan comunes y llanos como complejos e inocuos.
"Manjares baratos" se llamaría el primer tema. Quizá. No importa. Después de creerme un
socialité, de comer en los restaurantes más exclusivos, pensé que había conocido y probado todo. Pero no, me equivoqué, no hay como regresar a las raíces para saber lo que en verdad es bueno, como pasa en
Ratatouille; Ego descubre la alegría del comer en un plato por demás campirano, nada elevado. La fonda La Fogata fue mi inspiración. Cuando era niño comía ahí al menos tres veces a la semana, mi mamá no tenía tiempo de cocinar entonces la "cocina económica" me alimentaba. En fin, describo la experiecia: la sopa de verdura estaba muy rica, sabía a comida casera; el arroz a la mexicana me encantó y el huevo bañado en aceite -literal- fue el detalle soberbio del segundo plato. Al final, un chile relleno de queso con frijoles. ¡Qué cosa! Es de los platos más ricos que he probado en mi vida y, todo, bien servido. No podría decir que fue suculento, que el chef de los cielos aterrizó en la fondita ni que Thierry Boulet poseyó a la "señora" dueña de la fonda, simplemente es sabroso. Muy sabroso. Es el mejor termino, con sabor a casa, mezclado con pueblo. Y comer en fondas tiene otros beneficios: mis tres tiempos acompañados de agua de tuna natural y gelatina como postre por la módica cantidad de $32 (sí, treinta y dos pesos 00/100MN) aunado al don de socializar con gente de varios estratos. En la misma mesa, el despachador de la gasolineria de calle 5, el fresa de mí, un oficinista y una señora yas mayor: como si fueramos familia, pasándonos las tortillas, sirviéndonos agua, cruzando miradas para afirmar en silencio: sí, estoy comiendo solo, pero no tan solo.
A otro tema. En las mañanas escucho la radio en el coche. En la pubertad escuchaba Alfa Radio, era muy fresa pero era lo que me gustaba, de ahí me entró, a los 19, mi etapa
retro que duró hasta los 22 más o menos. Hace poco me inicié en el pop, rock pop, pop rock, rock y... bueno, lo que sea que pasen en las estaciones fresas de música en español. En Alfa, cuando lo escuchaba, el programa matutino era divertido: el locutor ponía juegos y se aprovechaba del desmañane de los escuchas para hacerles bromas estúpidas, nunca participé. Hace seis meses me aficioné demasiado a "Ya párate" de los 40, disfruto de las estupideces de los locutores, pero ya no tanto, hay ocasiones en las que Facundo me irrita y le cambió y así fue como regresé a escuchar a
Toño Esquinca y la muchedumbre. Antes era divertido: la canción feliz, los muchos buenos deseos, la frase del día, incluso -aunque para mi era un abuso- las frases inspiradoras del día, etcétera. Era bueno. Ahora ya no. Toño Esquinca se convirtió en el nuevo Mariano Osorio, el nuevo "comunicador". Y que hueva. Mi cuñado dice estupicedes -¿qué no es común?- en La Papaya y los
huevos de Sofía Sánchez son lo mismo desde hace como cuatro años. Por si fuera poco, la franja matutina ya se extendío de las 6 AM a la 1PM. Por eso, ahora escucho noticias. Será que ya soy adulto. O los locutores unos idiotas. Ninguna me convence.
Otros temas de relevancia semanal: la cerveza alemana y su venta en México; los tacos del Villamelón son una gran cosa; odio el DF; me purga la ciudad, maten a los microbuseros, que se extingan los taxistas, manden a los nacos al espacio.
Seamos felices, no nos queda de otra (según Toño Esquinca, aprendiz de Mariano, el verdadero
comunicador)