Ya en dos ocasiones me han dado clases para dar presentaciones, o hablar en público, sobre todo aquellas dirigidas a hombres de negocios, gente que invertirá en mi idea, en mi futuro. Debo ser convicente al hablar, directo y creativo, tengo cerca de 10 minutos para un presentación eficiente, el tiempo de atención de mi audiencia es de 18 minutos antes de que se distraigan. Además, por si fuera poco, tengo que practicar frente al espejo mi 'elevator pitch' para aprovechar ese minuto maravilloso de atención total.
Como periodista la historia es similar. Incluso puedo aplicar en ambos casos anécdotas, historias y hechos que le den más impacto a mi exposición. Siendo las cosas así, gente, ahora mismo pondré en práctica mi pitch en este medio. Estoy inspirado, además, por el éxito que han tenido ciudadanos 'random' al pedir cosas via internet -uno consigue cita con Kunis, otro un millón de dólares.
Estimados lectores de mi blog, invesionistas, mecenas y gente con dinero para ser altruista, escribo la presente misiva para darles a conocer un proyecto sustentable, con una gran posibilidad de éxito y una tasa esperada de retorno de 100%, se llama: invierte en el futuro de Ber.
El proyecto es sencillo. Se trata de recaudar la cantidad de 400 mil pesos con la finalidad de que el prospecto de masterito del IPADE (desde ahora el alumno o Ber) termine con sus estudios de posgrado teniendo un nivel de vida decente y no se endeude sobremanera con dicha institución educativa.
Como bien sabrá usted el IPADE es una escuela de negocios de lo más prestigiada a nivel mundial, y por si fuera poco, con amplio reconocimiento por lo que su inversión en la educación de Bernardo Flores Heymann será muy redituable para usted en un mediano plazo.
El candidato tiene cinco años de experiencia profesional en el ramo del periodismo de negocios, su caracter aunque afable es más bien explosivo y confrontador. No se le conoce por ser sumiso ni callado, sin embargo sabe dirigir a la gente, manejar e interpretar la información, así como analizar muy 'outside the box' las diversas circuntancias de la vida. Solía ser editor en jefe de una reconocida editorial mexicana, presentador de un programa de negocios y articulista para varias publicaciones. La expectativa que se tiene de él es que alcancé una dirección pocos meses después de finalizar su posgrado.
Con justa razón usted podrá pensar que hay grandes riesgos al realizar esta transacción y le aseguro que en este caso son mínimos. En realidad solo hay tres riesgos actuales:
A) que Bernardo se salga del MEDE, pero en caso de que usted invierta, dicho riesgo quedará omitido.
B) que Bernardo sea expulsado del MEDE, cosa que podría suceder en caso de un severo ataque de valemadrismo ilustrado, cosa que le aseguro tiene menos de un 1% de probabilidad.
C) que Bernardo abandone el MEDE por una oferta laboral pero dudo que eso suceda si cuenta con su inversión.
¿Cómo el alumno Bernardo mitigará estos riesgos? Quizá no parezca muy tangible la respuesta, pero usted sólo tiene que confiar en él e invertir en su futuro.
Esto no es una broma, es más, tampoco es un simulacro, es una copia barata y personalizada del Teletón, pero para Bernardo. No quiero 400 millones de pesos, sólo 400 mil con la finalidad de omitir presiones extra-escolares, llevar una vida tranquila y tener la confianza de un benefactor que se beneficiará prontamente con su inversión. Por qué mi familia no apoya, qué pasó con mis ahorros, qué hice antes de ser un masterito en potencia, qué pretendo hacer de mi existencia después de los siguientes 18 meses, esto y todo lo que usted guste se podrá responder con una presentación en privado de esta posible inversión para su negocio.
Si desea conocer más sobre el proyecto, por favor comúniquese con nuestro ejecutivo por medio de un mensaje en esta vía.
Sé que faltaron los gráficos, las entonaciones y un research más profundo sobre las posibilidades de éxito, pero todo se vale. ¿Los convencí? Espero que sí (también espero sus depósitos)
martes, enero 17
martes, enero 3
363 días más
Se me hizo tarde para la publicación de la tradicional lista de propósitos de año nuevo, ya sabemos cómo funciona: haré esto, seré fuerte para aquello, omitiré ser así y demás cursilerías y clichés que van de la mano con la constante mejora y perfectibilidad de la naturaleza humana.
Así que, en comparación con el año pasado que mi lista de 13 propósitos era más bien una bitácora de países que quería visitar y de los cuales me quedé a la mitad, además de que no me fui a hacer la maestría a Dinamarca como tenía pensado, pero tampoco estaba en la lista regresar con Elie, este año he decidido que el único propósito por los siguientes 363 días de este bisiesto año es que seré feliz como pueda y como tenga que hacerlo.
Algunos dicen que es más fácil andar de hablador para ser feliz pero que al momento de aplicarlo es mas bien complejo. Estoy en desacuerdo, es más fácil andar poniendo pretextos a lo pendejo para no disfrutar la vida que en verdad dejarse ir así, a lo bestia, por la libre.
Sí, quiero tener más dinero pero esa situación requiere de un chingo de esfuerzo aderezado con algo de suerte. También quiero que no me amarillen en la escuela, pero eso implica que le eche ganas, que no me confíe y que haga lo que tengo que hacer. Por supuesto que quiero estrenar coche, pero regreso al punto número uno para explicar la situación... sin embargo, si no me hago millonario este año, si me amarillan y no me compro un auto nuevo, puedo seguir siendo feliz.
Inténtelo. Vale la pena. Sólo son 363 días más.
Así que, en comparación con el año pasado que mi lista de 13 propósitos era más bien una bitácora de países que quería visitar y de los cuales me quedé a la mitad, además de que no me fui a hacer la maestría a Dinamarca como tenía pensado, pero tampoco estaba en la lista regresar con Elie, este año he decidido que el único propósito por los siguientes 363 días de este bisiesto año es que seré feliz como pueda y como tenga que hacerlo.
Algunos dicen que es más fácil andar de hablador para ser feliz pero que al momento de aplicarlo es mas bien complejo. Estoy en desacuerdo, es más fácil andar poniendo pretextos a lo pendejo para no disfrutar la vida que en verdad dejarse ir así, a lo bestia, por la libre.
Sí, quiero tener más dinero pero esa situación requiere de un chingo de esfuerzo aderezado con algo de suerte. También quiero que no me amarillen en la escuela, pero eso implica que le eche ganas, que no me confíe y que haga lo que tengo que hacer. Por supuesto que quiero estrenar coche, pero regreso al punto número uno para explicar la situación... sin embargo, si no me hago millonario este año, si me amarillan y no me compro un auto nuevo, puedo seguir siendo feliz.
Inténtelo. Vale la pena. Sólo son 363 días más.
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