miércoles, diciembre 31

Augurio

Para este 2009 el tarot en su clarísimo lenguaje me dejó ver las mismas constantes de mi vida siguen presentes para el año que en escasas horas se vislumbrará.
La cruz que me sobrevive: dinero y mujeres sigue latiendo fuerte, de hecho, marcan la pauta. Según las cartas, en las tres corridas, el dinero, el poder, la fortuna y el éxito están a la vuelta de la esquina, nomás tengo que ponerle atención a las señales. Sí, no será fácil pero ahí están.
Aparentemente me voy a casar cinco veces, o cinco de mis amigos lo harán, o recibiré cinco de de esas ofertas casi rechazables. 
Mi infancia me acecha, los recuerdos se reviven y debo cuidar mucho a mi padre. Y él a mi de no casarme.
Los problemas, para no variar, ahí están, pero la sabía lectura acierta en decir que las puedo librar, soy bueno para eso, pero sería mejor que cambie mi actitud para en lugar de sortear problemas, los evite. 
Mi genio, carácter y personalidad, así como mis imposiciones, carisma y tiranía hacen que las cosas quizá no sean tan llevaderas pero al final, llega la luz. Tengo, eso dicen, que aprender a no ser tan difícil, abrirme y dar más oportunidades. De hacerlo, me pregunto ¿seguiría siendo yo?
Así para el 2009 hay problemas de todo tipo, desde sufrimientos, dolor y pérdidas, hasta el éxito personal, dinero profesional, féminas y bodas. 
Ah, y también constantes, profundas e integrales amistades. Sin ellas, nada de lo demás se vive como se debe. Sintetizo: ya llegó la época dorada.

miércoles, diciembre 24

Mi Navidad

Esta mañana estaba furibundo y triste. 
Jamás llegué al estado de Ebenezer Scrooge, no hice trabajar de mi más a mis chavos y creo que en todo el año he sido lo suficientemente caritativo. Comúnmente soy más navideño, pero este año, insisto, el mood decembrino no llega a mí.
Harto de hacer las visitas de las siete casas en esta época, me había puesto el firme propósito de no hacer mucho con el mundo, las fiestas serían en casa y punto. Quien llegara era bienvenido. 
Eso de llegar a todos lados, ser el anexo, el nuevo y tantas muchas otras cosas que se vienen dando cuando uno vaga en la natividad, ya no lo quería. 
Deseo a mi familia. No la de las películas, no la de los libros, pero sí la mía. Mi madre y yo. Mi tía de vez en cuando, cuando se dignaba a acompañarnos un rato. Ya no la tengo. La sangre que me queda por mi madre sirve muy bien y la extraño por partes. La de mi padre... sin comentarios circunstanciales.
A la que quiero es a mi pequeña y disfuncional familia. Preludio de época dorada, prólogo de amistad constante, realidad del día con día. Con ellos es mi Navidad.
Con un breve cambio de perspectiva me di cuenta de que ahí, donde deseaba una familia propia, tengo muchas que me han abierto su hogar, su corazón y su vida. Tengo con quien estar y no ahogarme de mis ideas. Gracias a todos.
A mi sangre, a mis amigos y a la vida de todos los días por la perfección que me hace tener la disfuncionalidad de estar con ellos. 

martes, diciembre 23

Época de dar

Siempre que escucho que estamos en Navidad y que esta temporada es "época de dar" lo primero que se me viene a la cabeza es que es primavera o momentos de apareamiento y comienzo a buscar a quien darle. Se me figura que el 24 y 25 una orgía mundial se apoderará del planeta y todos seremos inmensamente felices por dar, darnos y recibir.
Este año no ha llegado la Navidad, sí es diciembre, las pastorelas pululan, los villancicos se escuchan y el frenesí de las estúpidas compras invade el corazón de las personas que no sabrán como pagar sus deudas en enero, pero a este 2008 en específico le hacen falta muchas cosas para decir que estamos en Navidad, al menos este año no me disfracé de Santa Clos, no he tenido tantas celebraciones en el trayecto Lupe-Reyes y, en comparación con otras navidades, esta no he recibido regalos. Quizá me responda con que me "dan", pero prefiero dar, soy un hombre muy dadivoso... la verdad es que siempre he sido malo para recibir.
Para terminar de dar en estas fechas del año decidí no regalar nada material. ¿Para qué? El mundo ya mero se termina, ya saben, el Apocalipsis, Armagedon y las enemil plagas de la modernidad: superficialidad, banalismo, nihilismo, feminismo, emismo y muchos ismos más. Entonces, en mi gran consciencia de lo que le acontece al mundo decidí ofrecerme a él como regalo, puedo darme a todas las mujeres (al menos a todas las guapas)... y a todos los hombres, mi comprensión.
Soy un Santa Clos moderno.

domingo, diciembre 21

Puro cabrón

Un día te levantas y te das cuenta de que eres un cabrón. 
Sí, eres una buena persona, pero no tan buena para muchos. Eres lo que siempre has sido, un cordero vestido de lobo, un loco vestido de coherente o tú con tus muchos yos. Pero no puedes dejar de ser tu esencia.
Un día amaneces y asimilas lo que eres, en lo que te has convertido y lo que siempre has sido: puro cabrón.  

jueves, diciembre 18

Cuenta cuentos


Wolfgang Heymann ya ha de estar cerca de los sesenta y tantos. Se deprimió cuando se jubiló y dedica sus días ver fotografías, leer el periódico y caminar. Cuando puede se escapa de su casa y va por unos schnapps. Le gusta estudiar el árbol genealógico de la familia que data de 1608, el primer Heymann que en realidad era Heman.
Su casa huele a tabaco incrustado en la madera, con un toque de libro viejo. Cuenta sus historias pero se le va la luz de los ojos con cada memoria. Algo tienen los teutones que la tristeza los invade cuando rememoramos nuestros pasos.
Describe, aún con un hilo de voz, como tenían que cargar sus documentos que los acreditaban como alemanes "completos" durante el Tercer Reich. No habla de su madre. Tampoco de su padre.
Cuenta historias, mitad mentira, todo verdad, para sonreír sin pesar. Yo también cuento cuentos.

Crónicas de un playa

Para variarle un poco a los destinos turísticos y con el único fin de quesque relajarme, hice caso al facultativo y me largué una semana a Huatulco. Ahí, en esas paradisiacas playas se funden muchas partes de mi historia: un viaje familiar que hice con la familia prestada de mi mejor amigo hace unos años. De ese viaje cabe rescatar que volé con una scooter sobre una curva y no me pasó nada, me intoxiqué con un mini pedazo de langosta y por combinarlo con las avapenas, me puse un pedo masivo con una simple y llana cerveza. 
El segundo viaje a las mismas playas fue con mi hermano y mi mejor amigo, de ahí podemos resumirlo como el primer viaje que hice solo con amigos, las primeras pedas que me acomode y mi relación con los Camel; me quemé en una tonalidad morada medio cursi, conocí a una mujer que en su momento me salvó y, al terminar el viaje, ninguno de los tres nos quisimos ver como en varios meses. Los extrañe en ese lapsus. Pero aún recordamos a "la de la blusita amarilla" y la divertida rutina vespertina. 
La tercera vez que el destino me llevó a las Bahías de Huatulco fue por cumplir una misión más bien complicada: tenía que dejar las cenizas de mi mamá en el mar y no fue sino hasta el quinto día, una noche antes de volver que pude hacerlo. Un delfín a lo lejos la recibió en el mar y desde ahí, no volvía. Tiene ya seis años de esto. Y regresé. La sangre llamó y acudí. 

Para esta última sesión de Sol observé muchas cosas curiosas: los mexicanos que salen de vacaciones cargan con el perico sin importar que el paquete sea "all inclusive" y, aunque somos una raza de sangre caliente, no buscamos el compañerismo con los demás huéspedes, no así los gringos que, además, son identificables porque son los únicos que cargan con libros en sus maletas y se les ve a todas horas leyendo sobre los camastros. 
En compañía de mi antítesis realicé varias y diversas actividades: nos subimos a un kayak y a los 15 minutos yo ya estaba terriblemente insolado, pero quería ser blanco y agarran un color diferente al blanco refrigerador. Nos embriagamos y terminamos hablando en inglés, cada uno con su acento y hasta pedimos tragos en alemán y portugués.
Hicimos un recorrido por las nueve bahías luego de haber contratado los servicios del buen Concho, mejor conocido como Concepción por la comunidad de lancheros asociados. Nos explicó las maravillas del mar y sí, entendimos que el verde esmeralda de las aguas de ese lugar es gracias a la arena. Disfruté ver como el mar se estrella en los acantilados y no pude más que contener las lágrimas al pensar que era así como mi madre se estrellaba con la vida, la abrazaba y luego, se dejaba fluir por la misma. Quiero ser así.
Esnoqueleamos sobre una inmensa capa de coral: quisimos espantar un pez globo para que se inflara pero creo que le valimos madre al pez y, en respuesta a eso, nos sentimos como Jacques Cousteau estudiando las maravillas del océano. De regreso al hotel, y luego de que el buen Concho hubiera explicádonos por enésima ocasión la verdura del mar, vislumbramos un par de delfines jugando un poco en altamar y observamos como un par de tortugas tenías relaciones sexuales: me dieron hueva, el cabrón nomás se engancha y ya... 
Otras consideraciones del viaje: compramos un par de libros sobre temas trillados y malévolos, ambos dos por pura investigación, El príncipe maldito y El evangelio del mal. No entiendo la razón por la que los vacacionistas se visten de gala para ir al mentado show de teatro del hotel. Durante cinco días una lagartija, de esas gecko, estuvo en nuestra habitación observándonos. Vi un documental porno, bastante interesante y diviertido, no sabía que hacían ese tipo de cosas, muy interesante he de confesar. 
Y así, Huatulco ha ido forjando lo que más quiero y su mar recibe de mí todo aquello que no he de olvidar.

sábado, diciembre 13

De la dives y otros demonios

García Márquez en su libro casi homólogo "Del amor y otro demonios" narra la historia de cómo el amor se convierte en obsesión y termina transformando a la persona en un demonio cuando no se taima. Los personajes -como la gente misma- son nada sin el amor y sin ciertas características que los forjan: fresas, lindos, atravancados, arriesgados, etcétera.
Que sería de un amante de la música si un día no la escucha, no la vive y no la siente; de un loco sin su locura y de una diva sin su dives; de Ber sin Bernardo y de su pasión fuera de control.
Quizá conforme se va evolucionando uno encuentra otra cara de sí mismo y las adjudicaciones cambian. Conocí una chica fresa que dejó de serlo para convertirse en una hipiteca pero no puedo dejar de verla como la hija-de-papi que tarde o temprano regresará al seno; también viví de cerca como un buenoparanada que creó un imperio con el simple hecho de esforzarse igual para el bien que para el mal y admiro su fortaleza para combatir la esquizofrénica voz que en ocasiones ha de crecer en él.
De los muchos apócopes que he recibido en la vida uno, aparentemente, me ha seguido a lo largo de los años: la dives, la realeza que nunca he tenido y que me jacto de no poseer pero que traspiro. Sí, la percha y porte que aunque no dignifican, cómo ayudan en las entrevistas de trabajo, al coqueteo trivial y a conseguir una que otra cosa más rápido.
Dentro de ser "una diva" cabe resaltar características inocuas de quienes sufrimos este mal: ser un drama king (queen en original, pero soy hombrecito) y, a falta de una descripción mejor, es estar incomforme con el mundo, ser un séntido de lo pior y de vez en vez, cuando la broma lo amerita, utilizar los peyorativos como despectivos con cierta incisión. Y sí, todo es un drama. Confieso, aunque no es novedad, que soy una diva.
Me dijeron que qué sería de mi vida si no hubiera drama en ella y me traumé. Dieron en la llaga, es cierto. Necesito terapia urgente. 
Sin una fuerte dosis de drama-tensión-estrés-y-algo-de-qué-quejarme al mes, no sería feliz. Qué digo de al mes, a la semana, al día, por hora -aunque muchas veces no me da tiempo. 
La dives, cual posesión, me ha tomado y no sé desde cuándo. He pensado que quizá un campamento al aire libre sirva de exorcismo, pero en el vano intento que tuve ganó la freses. 
Sugerencias y comentarios se aceptan, así como agua normalizante y valium de ese en el que se lee "bájale dos rayitas a tu diva interna".
Si García Márquez escribiera sobre el maléfico que hace años se apoderó de mí, quizá su tesis cerraría con domar la fiera que he liberado.

viernes, diciembre 5

Fácil

Hace una semana mentaba madres de mi trabajo, la calidad de vida que ofrece, políticas, horarios, estreses y demás. Tenía mis principios bien puestos, nada ni nadie haría que cambiara de decisión: llegaba el aguinaldo y me iba, tan tan, fin de la historia en el periódico verde. Pero no.
Podrían llamarme hombre de valores galantes, casi siempre vendido al mejor postor -ley de la oferta y la demanda- e incluso, de cascos ligeros; una sonrisita por acá, caricias furtivas en la pierna, ojitos coquetos, dos que tres palabras bien dichas, cenita, tragos y listo, las hacía mías.
Conforme crecí me di cuenta de que para que hubiera mujeres fáciles era justamente necesario que los hombres también fuéramos así.
Entonces ahí me tienen, aceptando invitaciones sugestivas, platicas hasta el alba, experiencias del tipo madrugador en el que uno, cuando ya está en su camita, sale corriendo con tal de escuchar palabras bonitas, recibir un poco de calor humano y tener una fiesta íntima.
Descubrí que soy un fácil. Y no sólo con las mujeres.
Recapitulo, hace dos semanas, con los tanates en la garganta juraba que sería despedido, luego, cuando no lo hicieron, rogué por que lo hicieran. Cuando no lo hicieron, pensé en renuciar y hoy. Hoy quiero a mi trabajo otra vez.
-Bernardo, ven acá-, me llamaron. Me llaman Bernardo cuando están molestos. Supuse que sería despedido, que la había cagado en algo o que me llamarían la atención. Siempre espera lo mejor, pero prepárate para lo peor. Incluso los scouts dicen eso "siempre listos" (aunque hay mucho pendejo por ahí últimamente), o en inglés: be prepared.
Voy y me siento. Mi yo interno en paz, mi yo externo, estresado como él sólo. O fue a la inversa. No.... ¿o sí? Lo que sea, lo que escucho, nomás no me lo creo.
"Tienes un gran futuro aquí. Tu trabajo este semestre fue muy bueno pero creemos que aún hay muchas cosas por mejorar y crecer (...)". Ajá. Ajá. Ajá. Soy una piola, mi ego en el cielo, mi orgullo infladísimo y, por si fuera poco, amé al Reforma otra vez.
Soy un fácil. Me endulzan el oído y se las doy. Me siento mujer, quiero armar panchos por todo y contra todos, pero más aún, siento lo que ellas sienten, (pinches hombres, dirían ellas) pinches jefes, te bajan el cielo, la luna, las estrellas, te ofrecen la cima y, con cierto recelo lo aceptas de regreso, para que te vuelva a lastimar.
Quizá tengo una parte de masoquista, ¿a quien no le gusta el dolor del sabroso? y bastante sadista, viendo como otros sufren lo mismo o más que yo.
Lo único que me queda claro es que sí, soy un fácil.

jueves, diciembre 4

Memorias del veneno IV

Comenzó a andar con Silvia cuando 17 años, más que por gusto físico, por el reto intelectual que le implicaba una mujer casi dos años más grande.
Ya había puesto el cuerno y le gustó, pero como a todos, pensó que a sus imberbes años sería bueno sentar cabeza. Su nueva chica era linda, y cumplía con ciertos requisitos tradicionales, fuera de ser la joyita que podría presumir ante sus amigos "soy tan maduro, tan cabrón, que una de 19, anda conmigo", pensaba que cacarearía.
La prueba era más que intelectual, domar a una feminista, controlar a una libertina era más de lo que había imaginado, pero estaba perdiéndose en la fascinación por esa mujer. La amaba.
El acercamiento físico había tardado, la trillada frase de ellas "no quiero tener sexo luego luego, por que si te doy eso, ya no querrás más de mí", fue suficiente para que, encomendándose a los santos magnus, Federico controlara su calentura con chaquetas en el baño de la sala.
Chibis, como le decía, le enseño los besos "mengache pa´ca", una versión light y fresa de como arrancar con un buen faje, con el pretexto de un besito de lengua, la mano se deslizaba debajo del pantalón y los toqueteos eran bienvenidos. Era la versión porno de un beso inocente. Y él aprendió rápido´.
A los tres meses de que empezaron a andar, ambos consiguieron el permiso de irse un fin de semana juntos a Veracruz. La susodicha en cuestión sentenció antes de partir: ni creas que habrá sexo. Cabizbajo, Fede no guardó condones se masturbó cuantas veces pudo.
Si aquel momento hubiera sabido que las mujeres significan lo contrario de lo que afirman o niegan, su actitud habría mejorado considerablemente durante todo el trayecto.
Osco y molesto, no le dirigió la palabra a su prometida durante el camino a Xalapa, se sentía frustrado y el calor que sentía entre las piernas, entre más lo ignoraba, más crecía en su interior.
El protocolo familiar en su destino, saludos a la familia política, ¿cómo estuvo el camino?, bien mal, sí las curvas, bueno descansen, ahí está su cuarto, tiene una sola cama.
Aún con cara de guerra, Federico se echó en la cama, Silvia a su lado y lo empezó a tocar. No había planes hasta el día siguiente, pasadas las 10 de la mañana.
-No empieces algo que no podrás terminar- dijo el amante.
-¿Quién te dijo que no lo terminaré?- respondió ella y, de un brinco, se posó encima de él, le retiró los pantalones, la ropa interior, la camisa y, ya desnudo, se dio cuenta de lo que estaba a instantes de suceder.
-¡Ve por un condón!- ordenó Silvia
-No traje.
-¡¿Qué?!- soltó ella con un sonido entre gemido, frustración y enojo. -Qué no sabías lo que iba a pasar o qué- espetó la mujer, ya humeda, restregando su sexo sobre el de su novio.
Silencio.
-¿Estás listo?
-Sí, respondió con un hilo de voz Federico.
Más tardó ella en introducir el miembro desnudo de su amante que las convulsiones se apoderaron de él y, en menos de un minuto inundó la cavidad de su mujer. Ella lo besó tiernamente y le dijo que no se preocupara, la siguiente vez les iría mejor.
Hacia la media noche, ya había tenido sexo siete veces, todas con el mismo resultado: prematuro.
Para el despuntar del día siguiente, el número se había casi triplicado. El resultado mucho mejor: él no sabía cuantas veces se habá venido, pero había logrado cuatro orgasmos en su femina.
Al regresar del viaje cortaron. Ya no la amaba ni le fascinaba, le había aprendido lo necesario para defenderse en la cama y aprender más de la misma.

martes, diciembre 2

Sequía

Temo por mi estilo. Tengo muchas cosas que escribir y que decir, pero cada vez que se llena la página en blanco, no me gusta lo escrito porque me la impresión de que no se parece a mí.
Hay un galope de pensamientos que urgen por salir, pero cuando son plasmados, pierden importancia. Hay un oasis en cascada, envenenado, so pena de recibir su revés.
Estoy ahí sentado, pensando en pensar, escribiendo sin respirar.

viernes, noviembre 21

desechable (en español)

¿Recuerdan a la flaca-anoréxica-necesito terapia que mencioné hace como tres posts? Bueno, hoy descubrí que trabaja en Reforma. Hace prácticas profesionales -o eso creo- pues sigue en la universidad según lo que recuerdo de su plática con la gorda fea con bonitos sentimientos.
Me da miedo.
Tal parece que los valores y principicios, el compromiso con la verdad y los lectores también son desechables. No sé que esperar del mundo cuando ella crezca y le den un puesto editorial.
O a mí en su defecto (ja!).

Crítico de arte

Haciendo caso a una entrañable amiga, hoy me dispongo a probar suerte como crítico de arte; según la artista plástica en potencia -sí, mi amiga- tengo todo lo necesario: sé escribir, soy sensible (aún no se si me dijo medio marica) y tengo algo de cultura de esa que llaman "de mundo". Intentarelo.

Desde pequeño tengo una extraña fascinación por Carmina Burana y su O Fortuna. No sé porque siempre he tenido la fantasía de ponerle con el preludio, creo que sería majestuoso. Total, que en mi parecer, la obra gregoriana tiene un no-se-que-que-que-sé-yo pero es fortísima. Terrible, magnífica, llena de vida. Energizante. Pero para E. esa música le disparaba el pánico.
Entonces ahí estoy, subiéndome al metro otra vez para llegar al Auditorio. No sé si sea mucha soberbia pero creo que el GDF me hizo caso y leyó mi "baño de pueblo" y mandó a arreglar las escaleras eléctricas de dicha estación, ahora no sufrí de más para salir del inframundo y llegué a mi destino con suficiente aliento para fumar.
Me senté y al ver que la velada comenzaba con uan pieza rara no pude más que hacer caras y pensar en lo triste que sería lo siguiente. Pero el director de orquesta me aliviano, parecía dibujo escapado de caricatura. Esperé.
La obra completa lleva ritmo, empieza con potencia, relaja, hunde y sacrifica a los presentes para volver a elevar al escucha al infinito con los cánticos goliardos. Pero luego, es más impresionante aún ver la obra acompañada del ballet cubano. Indescriptible.
Fuera de las variaciones que la puesta en escena hizo a la obra original, los umpa-lumpas benevolentes en ciertas partes, el exorcismo moderno a la mitad de los cánticos, y la copia barata de los river dancers, tuvo un saldo positivo.
La coordinación de los bailarines me dejó boquiabierto aunque no terminé de entender el vestuario. El cuerpo de las danzantes -todas ellas- me dejó... bueno, digamos que tiene la estructura osea necesaria apra bailar de esa manera y hacer maravillas. Se paraban de puntitas, pero sobre los dedos, eso me decepcionó un poco. Qué exigente salí, a duras penas puedo yo hacer un cuatro y me pongo a pedir las perlas de virgen.
El tenor fue también divertido, mexicano por cierto, la diversión del cantante vino dada por las caras que hacía al cantar. El bajo, literal era bajo, chaparrito pero con un vocerrón de no mames. Y la soprano me recordó a mi abuela, aunque no recuerdo como cantaba mi ancestra.
Mi interlocutor, acompañante y mecenas para dicha salida -mi padre- no hacía más que negar con la cabeza. Según él por qué no sabía a dónde voltear, entre la atención al coro, la orquesta y los movimientos en el escenario, le robaban la atención. Concuerdo con él, sin embargo, era imposible no ver a las bailarinas, ellas fueron el show.
Finalmente cuando los últimos gritos del coro llegaban para dar paso al O Fortuna final, los más de no se cuantos bailarines cubanos hicieron una flor-coral-forma-extraña en el piso que cerró intempestivamente con la obra.
Fue érotico, pero, de la misma forma que al inicio, la danza moderna nomás no me cuadro con el "semper crescis aut decrescis; vita detestabilis nunc obdurat et tunc curat ludo mentis aciem egestatem" (nunca me sale la tonadita cuando lo tarareo).

La hago de crítico y me lanzo al estrellato o me quedo con este, mi espacio, en en el mío de mí.

jueves, noviembre 20

Como perro

Hace una semana sufrí cuando salí de mi casa y vi que no había tianguis. Los clacoyos que esperaban degustar tuvieron que esperar porque fue la primer procesión a la Villa, o al menos eso fue lo que me dijeron los que quesque saben de esas cosas.
Hoy volví a sufrir, a diferencia de la semana pasada, ahí estaba el mercadito y todos sus changarros, pero yo no pude comerlos porque la estúpida vejez espontánena me atacó de nuevo. Demasiado estrés, urgen vacaciones y nada de irritantes, sentenció el galeno. Adiós clacoyitos, otra vez.
Nomás por no dejar, fui al puesto de gelatinas de agua -único alimento que ingiero por el momento- que está al lado expendedor de vitaminta T con tortilla azul y babee por la masa azul-verdosa rellena de requesón. Me sentí como perrito muerto de hambre.
Y en esto de sentirse como animal, ayer, agonizante y convaleciente por una mezcla de gastroenteritis, colitis, estrés somatizado al abdomen y demás achaques dignos de la araña, hice una analogía profunda: cuando me enfermo soy como perrito callejero.
Han visto como los canes de la ciudad son amables, listos y cariñosos. Pero qué tal cuando están lastimados, se defienden, ladran, muerden y agreden a la gente que los quiere cuidar porque no están acostumbrados. Así soy, suelto tarascadas, gruñidos, enojos al por mayor; pero es nomás es un reflejo... en serio. Si soportan el ataque inicial´, verán que me dejo querer, apapachar y rascar la pancita.
Ya cuando me sienta bien regresaré a las andadas, seguiré lindo y cariñoso, pero bien pata de perro.

sábado, noviembre 15

Shaken, not stirred

Bond, James Bond, sabe de mujeres. También sabe de pistolas, juguetes, BMW's, Jaguares, Aston Martin's, relojes Omegas y otros artilugios primermundistas exclusivos para espías ingleses. Sabe cómo tomar un martini seco, sabe como pedirlo y sabe como tomarlo. Pero sabe aún más de mujeres.
Y los martinis, para el espía, son como los pechos de las mujeres.
"Uno es muy poco. Dos son perfectos; tres... ya es demasiado". Consejos: hay que agitarlos, no revolverlos.

jueves, noviembre 13

Disposable (dispousabl, en inglés)

Las relaciones personales de tipo premarital -noviazgos, frees, amigos de colchón, etcétera- están en detrimento.
Leí no hace mucho que las parejas jóvenes en Europa reciben apoyo del gobierno de su país cuando deciden irse a vivir juntos, todo en nombre de la procreancia de chilpayates, ya no importa el matrimonio; y pensé: que bien, los ayudan a independizarse.
Luego, en otro artículo, supe que las parejas de chavos que se van a vivir juntos en son de parejita, lo hacen para economizar, ya no importa el sentimiento que los unía: el sexo, la compañía y la convivencia vienen con el paquete "salgámonos de casa de nuestros padres, y demostremos que podemos solos". Muchas necesidades ahí quedan cubiertas: satisfacción y placer, compañía y un techo que medio llamar suyo. Las peleas, aunque no se quieran, están a la orden del día.
Creo que entonces entendí la fragilidad de las relaciones humanas en todos sentidos, el amor se convirtió en un producto desechable. 
Y lo comprobé así: un par de niñas hablaban, una gorda y fea pero seguramente con bonitos sentimientos. Se le veía en la cara que se trataba de una buena persona aunque la naturaleza no hubiera sido del todo generosa con ella. La otra, raquitica-anorexica-necesito terapia psicológica, de más o menos buen ver hablaba sin parar de su relación con Poncho.
El susodicho debe estár mal del oído, la chica en cuestión tenía una voz de cacatua potenciada por un megáfono y todo el café se enteraba de lo que decía. Escuché algo así: <¡ay! es que con Poncho la paso genial, es un tipazo y me da ternurita. (...) Sí, imáginate, el otro día me habló y me dijo que no tenía dinero para invitarme a cenar al Bellini, que sí quería ir al Vips, y bueeeeeno, me derritió. Yo no lo tomé a mal, me dio cosita, el pobre se había gastado su varo en Aca>.
Traté de omitir los sonidos nasal-guturales que venía de la mesa contigua para adentrarme en mi conversación. Tiempo después la escuché gemir: <Goeyyyy es que si vieras como cogía con Mau... no, no, no. (...) Pero, ¿sabes? aunque estaba con él, yo seguía pensando en Gurrumino>.
Así transcurrió parte de mi café.
El sentido periodístico -crítico, soberbio y mamón- que llevo, me hizo enterarme que la flaca esa, crítica a sus amigas por putas, ya que cambian de novios como de calzones. Ella está a favor de los frees, no te comprometes y puedes coger, fajar y besar a quien quieras. Sigue pensando en Gurrumino, novio de la prepa que la desvirgó, pero ahora está perdidamente enamorada de ... alguien... pero el tal Poncho la hace llegar al cielo con sus detalles. ¿Serán todos su hombres desechables para ella o ella ha sido el interín de muchos más desechos?
Yo también.

miércoles, noviembre 12

Horas nalga

Me encanta la etimología de negocio -negar el ocio, che's romanos estaban en todo. Para evitar el ocio se invitaron algo que hacer, y de esta manera evitaban estar pensando en la inmortalidad del cangrejo. Y de paso era redituable económicamente hablando. Eso no quita que fueran bola de pervertidos, borrachos y abusivos pero se les daba bien eso de pensar sin ocio.
Consternado, un amigo me preguntó que qué hacían nuestros antecesores -padres, tíos, abuelos y toda la demás prole- cuando en la oficina les agarraba la hora nalga. Mi trabajo me permite tener un par de esas horas de vez en cuando en la semana. El ocio me da la oportunidad de escribir en el mío de mí, estar en internet y chatear más de la cuenta en las horas muertas, mejor conocidas como nalga.
Hice examen de conciencia, si no tuviera tantas herramientas tecnológicas, incluido el celular con el juego de la viborita, me mataría aquí sentado. No niego que de vez en cuando leo en mi caballeriza de un metro por 60 centímetros, pero es más obvio que si me ven así piensen que echo la hueva cuando debería estar haciendo algo. El problema radica en el qué hacer... si ya terminé con mi trabajo o estoy esperando que alguien me dé algo qué hacer y no puedo hacer nada por mí porque ya hice todo lo necesario, ¿qué hago?
Sería antes más productiva la gente, o qué hacía en sus horas nalga. Sin duda alguna, muchos jefes aprovechaban el tiempo pa cortejar a la secre, las secres pa huir del pérfido y ácido patrón y los demás empleados... en algo más.

jueves, octubre 30

Memorias de veneno III

Nuevo horizonte

-Mamá, ¿qué pasa si le pongo el cuerno a mi novia?
-Nada -, respondió ella casi de inmediato. -Si no se entera -, sentenció.

Federico no tenía ni idea de lo que estaba haciendo, lo único que tenía claro era que su novia, Patricia, era un año más chica que él y nomás no le iba a dejar pasar de un buen faje por un buen rato. Se lo había dejado claro en todas las ocasiones en que se toqueteaban y, desesperados, se manoseaban por debajo de la ropa. Aunque el acercamiento de Denisse con su miembro era un gran paso, él ya quería la torta completa.
Tener novia de manita sudada era algo hermoso, casi casi divino. Pero ¿quién, en su sano juicio desea la divinidad teniendo tantos distractores terrenales y tangibles? y, peor aún ¿quién, a los 16 años quiere tener una relación directa con dios?
Al menos, él no.
Lo más cercano al cielo que había estado no era la mano de su novia, ni siquiera los fajes con ella. Su pasaporte al paraíso había Denisse y le quedaba claro que aún había más después de esa frontera.
Si los fines de semana eran para Patricia, la semana podía ser para alguien más. O alguienes más. Así que armado de curiosidad se dio a la tarea de encontrar mujeres que cortejar, senos con los cuales soñar y vértices cálidos que desear.
La mejor herramienta en ese momento era internet y ya conocía la técnica: un poco de verbo, sacrosantas mentirillas piadosas, una semana de verse en el chat a determinada hora, pasar a ICQ y listo, el momento de la verdad: verse. Si era fea, no pasaba nada. Si era guapa, la historia cambiaba.
Así conoció a María y todo un nuevo panorama se abrió para él. No sólo en cuestión de cornaduras e infidelidades, sino que descubrió en ella una nueva forma de vida.
Después de las introducciones personales, de la plática trivial del tráfico y el clima (que van a saber dos pubertos sobre el tema), hablaron de ellos. Terminó en un beso... magnífico, sin tanta baba, con el tiempo adecuado y la dosis necesaria de lengua. La niña sabía lo que hacía. Y le iba a enseñar.
Al día siguiente, se vieron otra vez y se besaron más. Llegó el fin de semana y cual novio responsable, salió con Patricia, pero no era lo mismo luego de los suculentos, delicados y pequeños labios de María. Disimuló bien con su novia y aprovechó para hablarle de su amiga María, -así no habrá sospechas- pensó.
El siguiente fin de semana no salió con su novia de manita sudada, prefirió a la amiguita que lo hacía sudar. No sudó como esperaba hacerlo porque descubrió que la experimentada María era aún virgen, pero hubo otro hallazgo importante, la gran pericia de la boca y labios de su amante.

-Mamá, ¿ahora que hago con las dos?
-Ahí tu sabrás, pero si por mi fuera, te capo, cabrón -, respondió con una sonrisa cortada.

Iluminado

Mi madre, como casi todas las madres y las mujeres cuando llegan a la menopausia, empezó a buscarle un sentido a su vida. Tomó cursos de superación personal, de semiología de la vida cotidiana -sigo sin entender qué es eso-, acudió a sesiones espiritistas, se hizo regresiones para descubrir qué había sido en el pasado y conoció a una india de la India había estudiado con Osho, quien se había iluminado y ahora ella, Ambu, la que conoció mi madre, viajaba por el mundo transmitiendo el mensaje del iluminado... y de paso, se enriquecía con lo que cobraba por dar a conocer esos mensajes.
Pregunté: ¿por qué los que se iluminan están en oriente nada más? Luego de varias respuestas en las que la gente dice que los Santos son iluminados o el mismo Papa alcanzó el Nirvana católico, no encuentro la relación entre lo que conocemos como "iluminados".
Buda, por ejemplo era humano, encontró la divinidad y se hizo deidad. Pero el pobre de Osho nomás se quedó como un wey muy elevado. Cristo pudo haber sido un iluminado, pero nomás no me imagina a Ratzinger, alias Benedicto 16 como un hombre divino. Me da miedo, se parece al emperador de Star Wars.
La Madre Teresa de Calcuta, que ya merito la hacen santa, fue eso nada más, una santa. No alcanzó la divinidad; nomás, por sus votos, hizo lo que creemos que es la palabra del dios (si, del dios) y ya .Pero con todas sus preocupaciones, problemas y demás, no hubiera podido alcanzar la libertad de la mente ni del alma. Ningún católico pa' dejarlo ahí.
Y qué tal con los musulmanes. Cabrones, ¿poner bombas los ilumina? bueno, no a todos, quizá -seguramente- hay muchos buen pedo. Pero tampoco los veo llegando a lo que sea que esté después y te den como premio por haber sido una buena persona.
A ver, el Nirvana sería como el Paraíso y el reino de Alá. Para llegar a la tierra prometida, todos piden cosas distintas: Buda te insta a que dejes de lado todos tus deseos, los mochos que sigas la palabra del dios y los islamitas que mates a todos los que no sean islamitas.
Me quedaré con la respuesta de mi hermano D. Los orientales son los únicos que se pueden iluminar -como entendemos el concepto-, por que el Sol sale primero por allá. Yo nomás quiero ser una lumbrera.

Sólo en México

Hace frío en la capital. Los meteorólogos dicen que este será uno de los inviernos más fríos. Pero cada año dicen lo mismo, no les creo más.
Minutos después de las 11 de la noche yo caminaba hacia la esquina para tomar un taxi que me llevara a casa.
Un Tsuru en estado aceptable se detuvo y al ver que era un viejito, decidí sentarme al frente para platicar con él a lo largo del breve trayecto. Una vez sentado, el ruco me pide que me identifique y que le diga dónde trabajo, mi primera reacción fue no contestarle pero al ver que estiraba la mano y un reluciente, oscuro y metálico objeto se asomaba no tuve a más que contestar.
En la mano derecha sostenía una 38. Había visto otras del tipo en atracos pasados, así que lo primero que pensé fue "ya me asaltaron... otra vez".
- No se me espante güerito, usté tranquilo. Esto nomás es por seguridad. A estas horas de la noche, un hombre trajeado y de buen porte da mala espina-, me dijo. No supe si fue un halago por lo del porte o un insulto por la mala espina. Más relajado vi como guardaba la fusca en el hueco delante de la palanca de velocidades.
Platicamos de la inseguridad, de mi importantísimo trabajo como periodista y mi deber con la verdad... que bueno que no le dije que me dedico a lo soft, suave y tranquilo, quizá ahí sí me hubiera dado de tiros.
La charla llegó a los malos conductores que hay en la ciudad, de esos que pululan por centenar entre cada semáforo y volvió a sacar la pistola.
-Nombre... cuando se ponen pendejos y ven esto, se ponen como seditas, saben quien es su papá...-, aseguró mientras jugaba con el bélico artefacto.
Asustado, le pedí que avanzara una cuadra más al chofer, no quería que el psicótico hombre supiera donde vivo. Le debía 23.66 pesos. Cuando iba a pagar, el cabrón del taxista seguía jugando con el arma y yo en mi mente seguía pensando que "ora sí, ya me cargo la chingada", pero no fue así. Le pagué, pensé en darle más por si en verdad era un atraco, pero si lo era, tendría que asaltarme... aunque ya lo había hecho.

viernes, octubre 17

Memorias del Veneno II

La despedida

Con escasos 15 años, Federico ya había hecho y deshecho todo con las mujeres. Tenía una imaginación bastante activa y según él, era un as para el sexo. Nuevamente, todo esto en su precoz y pervertida mente.
Un par de años atrás, había quedádose platicando con su hermano menor hasta entrada la madrugada. Con 13 años, ambos ya habían estado "a nada" de coger, se platicaban cómo Fulanita se había echado para atrás en el último momento cuando ya tenían "la puntita en la entrada" y cómo Perenganita había osado tocarse por encima de la ropa incitándolos a tomarlas, pero como buenos caballeros, lo habían evitado.
Puras mentiras, nomás querían probar su machonería, hombría y eso que en la adolescencia duele tanto, no controlar las poluciones y masturbarse como idiotas para satisfacer el creciente instinto animal.
Federico estaba enamorado desde hacía dos años de Denisse, hermosa niña pelirroja, un año más grande que él y bastante recorrida en varios caminos de la vida, desde alcohol, haciendo escala con drogas "lights" y teniendo sexo desenfrenado con uno que otro hombre. La niña había descubierto desde hacía dos años su sexualidad, y la disfrutaba. Y dejaba que otros la vivieran también.
Pese a la supuesta madurez de Denisse, ella frecuentaba muy seguido a Federico, que representaba todo lo contrario a su desfachatez ante la vida. Pero su relación era divertida, caminaban por el parque, jugaban luchitas en el pasto como pretexto para rozarse mutuamente, se mojaban en la lluvia y para entrar en calor se abrazaban y frotaban mutuamente. Todo era premeditado, pero inocente. Al terminar el día, él la tomaba de la mano y la llevaba a su casa.
La última vez que se vieron, él fue de visita a su casa, se les notaba tristes. Iban a extrañar la pureza de su amistad y los secretos augurios que ambos tenían para el otro.
-Te voy a dar algo para que no me olvides. - Dijo ella. -Pero tienes que cerrar los ojos y no abrirlos hasta que yo te diga.
Obediente, lo hizo y espero pacientemente. Imaginaba un cálido beso en la boca y una carta cursi en la que le confesara su amor.
Pero no, sorpresivamente, la tersa y segura mano de ella llegó a su entrepierna, desabotonó el pantalón y bajó el cierre con una pericia insospechada.
-No abras los ojos.- Ordenó al ver la pusilánime pero rápida reacción de su inexperto amigo.
Se agachó e hizo con él lo que quiso. Le dijo que ya podía mirar. Ese fue su regalo de despedida, su primer encuentro sexual real y entendió entonces que todo lo que había imaginado sentir, no tenía comparación.
No se volvieron a ver, pero a veces, él la ve en su mente.

Guilty pleasures y otros artes

4. Ver a un quisquilloso amigo que se encarga de juzgar y criticar cada uno de mis actos. Según él me terapea y se jacta de decirme las cosas duras y fuertes que ningún otro amigo mío es capaz de decirme a la cara. Hasta aquí parece masoquismo, pero aplicando los breves principios de la psicología inversa, todo lo que dice le queda tan bien, que sólo por eso vale la pena escucharlo y ver cómo solito saca a relucir todos sus traumas.

3. Leer los encabezados de las secciones de espectáculos y cada miércoles, leer las babosadas de Marta Figueroa en Reforma. Sigilosamente y como que no quiere la cosa, mientras espero mi turno en las cajas del súper, hojear TV Notas y otras revistas del mismo ámbito.

2. Ahí me tiene, a las 20:30 horas caminando hacia una peluquería para que me corten la greña, me repito a mi mismo que 200 pesos es mucho dinero para un corte de pelo, que no caeré en la tentación, pero no. Me gana el pequeño placer de cada mes de dejar que una señora me lave el pelo, me haga un masaje en la cabeza y me quede amodorrado mientras practica su oficio que más bien, es todo un arte.

1. El peor de todos. En ocasiones y con cierta nostalgia, pienso en lo divertido que era cubrir bodas nice para Club.

Política del terror

Wikipedia, que todo lo sabe y lo que no deja que los incultos lo definan, dice que el terrorismo es el uso de violencia contra civiles con fines políticos. Y bueno, la política es el uso de todos los medios contra los civiles para obtener un beneficio personal en nombre de una nación, Estado, pueblo, municipio o cualquier cosa que se le parezca. 
Si los juntamos, el común denominador es joder a los civiles argumentando un bien mayor. Lindo, lindo, lindo.
Sin embargo, no hay que ir tan lejos, muchas empresas y compañías aplican las mismas "políticas" por ese deseo de superación y permanencia: la sustentabilidad del negocio. Para lograrlo, convierten a los empleados en perros de Pavlov... bueno, humanos tratados como perros condicionados por reflejos exteriores, algunos les llaman castigos, otros escarmientos, pero al final, todo gira en torno a lo mismo: miedo. 
Aunque aquí no suena la campanita para hacer babear a los empleados, está la constante y lasciva tendencia del terrorismo psicológico, el temor a perder el trabajo dadas las circunstancias, a darle mayor importancia a la cantidad en vez de la calidad y la reunión de ambas como tristes patadas de ahogado pa' ver que sale mejor.
La enciclopedia existencial que llevo dice que en el trabajo, las políticas del terror consisten en mantener gacha la cabeza, no preguntar, no comentar, no decir y aguantarse so pena de quedarse sin trabajo en un medio que defiende la libertad de expresión. 
Cínicos, sí; funcionales, también. ¿Irónico? ni qué decir.

jueves, octubre 16

Baño de pueblo

No intento ser despectivo, sólo un cuanto realista. En una noche hice todo lo que no había hecho en casi cinco años. Salí de trabajar, llevaba prisa y al llegar a la esquina de la cuadra tomé un micro con destino al metro Mixocac. Había olvidado ya lo cabrones que son los choferes de dichos vehículos, su paciencia en cada esquina y lo pendejos que son para dejar bajar al pasaje.
Por intenso, le conductor chocó con un coche, le voló un espejo y nos cambiamos de unidad. Me subí al trolebus, esos transportes fueron sin dudas lo mejor de sus tiempos, la tecnología más tecnológica, pero ahora son grises con asientos verdes, huelen mal y en general son poco atractivos visualmente.
Finalmente llegué al metro. Me sorpredió sobremanera que los andenes estuvieran vacíos. Me subí a la limosina naranja con dirección El Rosario y llegué a mi destino en le Auditorio Nacional. Durante el breve trayecto pensé que de todos los pasajeros -en realidad pocos para ser las 20 horas- mi perfil no encajaba muy bien ahí. No es por fascista ni mucho menos, aclaro, pero casi todas las personas iban cabisbajas, durmiéndose en el vagón, leyendo irónicamente "El Metro", "Gráfico" y publicaciones del estilo, pero más curioso aún es que estaban en la sección de Sudoku o de los crucigramas. Gran juego, ese del sudoku.
Luego medité... que el metro tiene muchas cosas buenas como el precio, la limpieza -el subway neoyorkino es una porquería y ni qué decir del londinense en algunas zonas. Que gran diferencia con el querído S-Bahn, U-Bahn o el Tram de Munich, Berlin o cualquier ciudad civilizada de la Bündesrepublik, son puntuales, si el horario dice 07:23, en ese instante llega el transporte. Y no, no estoy comparando, solo mostrando las diferencias.
Total que ahí voy sentado junto a una ventana viendo el terrible panorama de los túneles del colectivo, en la parada de Tacubaya entré en pánico, supuse que mucha gente entraría, pero no fue así. Me consolé pensando que al saber que yo viajaría, no quisieron incomodar mi trayecto.
¿A quién fue el idiota que se le ocurrió hacer las estaciones del metro tan hasta abajo?, sin fin de escaleras, con el plus de las mecánicas que rara vez funcionan y si lo hacen, la gente se estanca en un peldaño y nada, no se mueven, parecen vacas encaminadas a rastro.
Al fin escale con dificultades los 328 peldaños que me llevaron a la superficie. Agotado pensé en dejar de fumar... ahora entiendo porque el pueblo en general o goza de buena salud, o se muere muy rápido. Todo es culpa del metro.

jueves, octubre 9

Memorias del veneno

Ella se llamaba Laura

Cuando tenía seis años sufría por el inconmensurable dolor que le daba estar enamorado de aquella niña. Era única, divetida y atractiva. A sus escasos años no tenía curvas vertiginosas, ni vértices llamativos. Era como una lisa tabla de madera, pero su mirada hacía que detonaran las células de los pequeños Juanes. Laura y su novio de prepri, "el pillo", se daban besitos en los labios. Eso podía incendiar el corazón del joven que los veía receloso.
Quizá todo empezó el día que cachó a sus padres teniéndo sexo. No entendía que pasaba y pensó que era un juego para adultos. Escodido en el marco de la puerta escuchó los gimoteos de la pareja que se entregaba en cuerpo -el alma nunca fue parte del acto- y se excitó sin saber por qué su miembro crecía.
Avergonzado, no por espiar, sino por sentir algo de placer, trató de ocultar su erección doblando su pene. Sólo logró calentarse más. Eso, más los gritos y roces que salían de la habitación, fueron necesarios para saber que quería disfrutar de esa lucha que sus padres tan alegres sostenían.
La inocencia de los niños siempre es bien apreciada. Pero los infantes son más bien malévolos con cara de santos. Laura lo invitó a su casa y jugaron al doctor.
Él recostado sobre un diván, nervioso con las manos sudorosas y ella, con una bata de laboratoio que le quedaba grande le decía:
-¿Y si le tocó aquí le duele?-, mientras acariciaba la corva de la pierna derecha.
-No mucho-, contestaba él, nervioso, deseoso de sentir el contacto de ella aunque no supiera qué hacer cuando lo sintiera.
-Aquí tiene un bulto Don Federico-, aseguro la pequeña doctora, señalando con un estetoscopio de juguete el paquete que se hacía justo debajo el cierre, que parecía a punto de estallar. -Creo que lo revisaré-, aseguró lo lolita de seis años con la curiosidad natural de los niños, pero con el ingenio de un adulto que sabe lo quiere.
Federico ya no sabía ni qué hacer. Moría por sentir una caricia, saber que podía tener su propia lucha libre con todo y gemidos.
Pero le ganó el miedo.
-Yo creo que no doctora, se puede espantar. Dijo con la voz entrecortada.
Ella lo palpó por encima el pantalón gris oxford del uniforme escolar. Ambos sintieron placer.
Cuando él regresó a casa pensó en la situación, entre otras cosas se llamó cobarde, pero a la vez inocente, él que iba a saber, pero se excitó de nueva cuenta.
Él la amaba. Ello lo deseaba como un juguete, sólo eso, un juguete.

miércoles, septiembre 24

En un año

En los últimos 365 días he viajado más veces que en toda mi vida. Fui a Acapulco, por trabajo, por lo menos 17 veces. Una por placer. Cubrí un total de 19 bodas, una de ellas fue portada, mi primer portada, a dos semanas de haber comenzado.
Me hice experto en equitación y polo, la cobertura del mundial del deporte ecuestre ha sido de las que más disfruté.
Viajé a Cancún, estuve en Tequisquiapan, Querétaro, Cuernavaca, Valle de Bravo, Acapulco. Acapulco. Acapulco.
Fui a Nueva York, -la ciudad de hierro, diría Trino- por cuatro días a cambio de tres horas de trabajo. Estuve en Brasil en un hotel GT con goteras en mi habitación y tormenta tropicial durante toda mi estadia.
Durante el último año tuve cuatro coches, uno ya venía tocado de la dirección, el que siguió lo vendí por caprichudo; heriberto, alias el inmamóvil, se fue tan rápido como llegó y el 'chadou' ni lo uso por que gasta mucha gas.
Me cambié de casa en dos ocasiones, descubrí que la soledad es buena, pero no para un ermitaño. Me mudé con mi hermano.
Empecé una relación. No la empecé, nomás dio otro paso y ahora resulta que nos iremos a vivir juntos. Eso del menage suena interesante. Hubo por ahí una disonante y discordia con una fémina, pero fue algo pasajero.
Me convertí en un insecto comporativo a los dos meses y medio, parte de la silvestre fauna que se encuentra en la fortaleza que está junto al Sport de Universidad.
Me enamoré.
Obtuve un ascenso a los nueve meses de mi llegada. Bueno, provoqué el crecimiento con un legrado de renuncia, de lo mejores blufs de mi vida. Shh. No digan nada.
Sufrí una enfermedad que cambió mi vida: envejecimiento espontáneo. Desconocida para muchos, pero lastímera como ella sola. En la receta médica que aún conservo dice: "modificaciones al estilo de vida". Me despedí del alcohol, la carne, los tacos, quesadillas, tacos, tacos, tortas con buen relleno y los tacos. Todo lo bueno que, sin embargo, me mata o me engorda, aún no puedo quedar embarazado. Me muero sin eso.
Bajé muchos kilos. Me salieron más arrugas. Se me endurecieron más las facciones, tengo un par de tics nerviosos provocados por el estrés pero que regulo con vitamina c, y descanso lo viernes y sábados. Casi la gloria.
Todo esto desde el 24 de septiembre del 2007, cuando entré a Reforma.
Saldo positivo: estoy enamorado.

lunes, septiembre 15

Tic tac

Siempre he considerado que el tiempo sólo pasa y es lo mejor que sabe hacer. Quizá es lo único que sabe hacer. Sin embargo, el tiempo es una limitante de nuestra dimensión. ¿Cómo sería en otras dimensiones? En la que sigue tal vez no haya relojes y el día da lo mismo que la noche, dormir no es necesario y ser puntuales es poco importante. Eso sería genial en nuestro espacio-tiempo.
Pero, a pesar de vivir contabilizados por el tiempo, sigue siendo bastante ambiguo su uso. Por ejemplo, México es una nación relativamente joven, tiene nomás 198 años de ser independiente, mientras que yo, a mis escasos 25, me he ganado el título de señor y dicen que me estoy haciendo viejo.
Matusalem vivió casi 400 años, o 200... lo que sea, pero fue mucho tiempo, aunque comparándolo con la historia de la vida, no es tanto. Es más, la historia se cuenta del nacimiento del Cristo. Llevamos 2008 años mientras que el primer hombre aparecio hace no se cuantos millones de años, entonces siendo civilizados "llevamos poco tiempo".
Aquello de que en el espacio infinito universal que rodea la Tierra el tiempo no existe pudiera ser real, pero sigo sin entender cuál es la diferencia entre aquí abajo y todo lo que nos rodea.
Cumplo con trabajar más de ocho horas al día. Leo cinco horas a la semana, estudié -más bien estuve en la escuela- un aproximado de 96 mil horas y hasta este momento he vivido 9 mil 282 días, lo que se traduce en 13 millones 660 mil 80 horas.
Tampoco me queda claro el por qué cuando estamos aburridos, el tiempo es tan tan tan lento y cuando queremos disfrutarlo más, todo se apresura. Maldito timing.
No entiendo entonces el por qué de las prisas, de los horarios ni de los tiempos. De cualquier manera, cuando nos muramos, el tiempo seguirá pasando sin inmutarse. De hecho lo hace aún cuando seguimos vivos.
Me purga que sean impuntuales.

jueves, agosto 28

intensidad

El humo del cigarro se dilucidad entre los rayos del Sol que entraban por la persiana que cubría la ventana. El ambiente estaba fresco pero el olor a muerto seguía invadiendo cada rincón de la habitación. Ella estaba sentada en medio de la cama con las piernas cruzadas. Su mirada estaba perdida en el horizonte.
Tenía los ojos vidriosos, se le veía triste. Él entró al cuarto y se recostó a su lado pero ella no se inmutó. Él apoyó su cabeza en la rodilla de su madre y sintió como una mano llena de callos, huesuda, temblorosa acarició su cabeza.
-Me estoy muriendo, ¿verdad?- preguntó ella aún viendo al infinito.
-Sí mamá, te estás muriendo- contestó él.

Se quedaron ahí recostados por horas. Los rayos del Sol siguieron creando siluetas curiosas con el humo de los cigarros de los dos.

sábado, agosto 16

coincidencias

Siempre han estado de moda los secuestros. Quizá no la impunidad, pero sí la inseguridad. Se puede culpar al capitalismo, pero tampoco es la razón, qué culpa tiene el hombre con visión para hacer negocios, para amasar mucho dinero.
Me han dicho que tengo un rojo oculto en mi ser, aunque siempre me he considerado más bien capitalista, pero aún no lo descubro. Quizá soy un social-capitalista.
Sucede que, por mal paso de la vida, un crudo desatento en la glorieta, un idiota que se atravesó frente a mí y una mala alineación de los astros, nos chocaron por atrás. Resultado: cuellos rectificados, medicinas para el dolor, relajantes musculares, placas y demás. Incluyo, aunque no me tocó, el via cruxis para conseguir una incapacidad en el infame seguro social.
Frente a la oficina, el SportCity muestra un gran moño blanco, luto por FM y todo el vuelco político que ha desatado, bien por ellos. No había entendido la razón hasta que, un hombre que no pudo más con la curiosidad, se acercó a mi novia a mí, que relajados fumábamos frente al periódico.
Señalando el exclusivo club-gimnasio-centro recreativo-fundidor de hormonas y proclive a la vigorexia, no dijo:
- Disculpen, llevo una hora aquí parado y he visto a más de 10 personas con collarín, ¿por qué lo traen, tratan de decir algo, es una especie de protesta? 
- No, tuvimos un accidente. Contestamos al unísono.

El hombre se retiró consternado. Nosotros también. 
Tal parece que los periodistas últimamente han sufrido de muchos accidentes automovilísticos o que usar collarín es, hoy por hoy, una forma de protesta contra los secuestros, la impunidad, la inseguridad. Irónico.

sábado, agosto 9

CT, año1, número 18

No se trata de un versículo bíblico, aunque de serlo díría algo así como:
"Entonces Ella dijo, tendrás en tu manos un poder limitado, harás con él el bien y editarás cada texto como si fuera el último, lo senteció".
Al igual que los textos religiosos, estas palabras podrían parecer superficiales, pero no lo son. Un amplio conocimiento de la kábala, el karma, las runas, el alemán gótico y otras artes oscuras podrían darle una interpretación aún mayor.
Explico:
Tener poder limitado es, al final, tener ningún poder, ségún Maquiavelo. El poder absoluto viene dado únicamente por la divinidad, cosa no que hay en ningún mortal. Salvo Osho. Siddartha. Tal vez Cristo. Fuera de ellos, ni Slim, ni Gates ni nadie tiene poder. Es más Napoleón y Hitler se quedaban pendejos. Ni que decir de Luis XVI. Y eso que ellos no editaban.
Aparantemente, editar cada texto como si fuera el último, es verdadero y cierto. Todos los lunes, cuando comienza la semana, es el fin de la mía. Es la muerte, de 14 a 16 horas seguidas de trabajo de edición para que al final, el martes, no sea la redención sino un espectro purgatoriano digno de Dante. Hueva. "Pero querías ser coeditor", se repite constantemente y recuerda aquel aquel salmo "poder limitado, editar, texto, último".
Cada lunes sobrevive el poder limitado con ínfulas de grandeza. Y eso que sólo va un número. Faltan 15 más por andar.
Editar. Ese verbo, lo vale.
Y conjugado, se escucha mejor: yo edito.

miércoles, agosto 6

matrimoniación

Cuando empiezas una nueva relación, todos te felicitan. Si ya están hartos de la que tienes, te instan a que la cortes, que no es lo mejor para ti. Total, que al mundo, nunca lo haces feliz.
Luego, de joven, puberto, imberbe y adolescente -sí, todo se adolesce- los estigmas cargados es que sea linda, 'bien', nice, fresita y, si es posible, con bueno cuerpo. Conforme se madura, uno encuentra que los parametros para los demás es que seas feliz. Nada más, no importa el tono de ojos, el cuerpo y su rechochez, tampoco la altura, el apellido ni otras cosas. Hasta aquí, todo parece estar bien.
Sin embargo, cuando quieres dar el siguiente paso: compromiso, arrejuntamiento, unión libre, concubinato, vivir en el pecado, etcétera, el mundo sufre. Parece amenaza de bomba y política del terror. "No lo hagas", "piénsale", "¿estás seguro" y toda una gama de comentarios que van en contra de lo que tu crees que está bien hacer.
Hice una encuesta: les dije a mis amigos que me iba a casar y recibí las siguientes respuestas:
C: estás pendejo
I: no mames
A: tienes que ir al doctor urgentemente
Al: ¿y por qué haces eso?
Ar: no hagas la misma pendejada que yo
De todas las respuestas, ninguna fue positiva salvo una en la que me aconsejaron infinidad de tips, secretos y demás cosas para lograr un matrimonio llevadero.
Por qué la gente se espanta con el compromiso, que no supuestamente antes de hacerlo público, es con uno mismo, con la pareja y después con quien sea que avale el papelito.
Nomás no entiendo la naturaleza humana: nos paraliza el temor al compromiso, pero ahí vamos todos, como res al matadero a cumplir con la única cosa que no queremos.

lunes, julio 21

intelectualoides

La semana pasada asistí a una fiesta, llamemosla, diferente. No era un rave, tampoco una sex party y mucho menos una reunión de conejitas de Playboy. Era una reunión-fiesta de un grupo de intelectualoides actuales, posmodernos y creídos de sí mismos. Este "mundillo", cómo lo llamó una fiel integrante, tiene caracterísitcas, como todo, bastante identificables.
Aparentemente estar pelón y tener barba de ministro judío es lo más in dentro de los intelectuales, además de usar lentes de pasta y darse ínfulas de grandeza. Poseen una algo de fetichismo retro con grandes y pobladas patillas acompañado de una maraña de pelos aplastada, los pocos que la tienen, muy al estilo de Abe Lincoln.
Al menos, él abolío la esclavitud, estos ... "escriben" y critican todo lo que ya se dijo.
Las mujeres... qué tal con ellas, parecen salidas del mismo molde: flacas, muy flacas, delgadísimas. Pantalones casi entallados -casi porque les falta el cuerpo y nalgas, para llenarlos, usan halters o prendas similares de colores llamativos, poco usados y que sólo están de moda dentro del círculo intelectual al que pertenecen. Además sus peinados y cortes de cabello son emoides.
La Condesa o la Roma son lo de hoy no sólo para reunirse sino para vivir y hacer estas reuniones dignas de ecléctico e irreal mundo moderno; usan sacos de pana, calzan Panam, Converse o sandalias al más puro estilo jesucristiano, viven de criticar pero no aceptan las construcciones que se les hacen pues el mundo que no es el suyo es algo-mucho-muy inculto para ellos.
Y los temas de sus charlas: "deconstrucción del mundo por medio del lenguaje", "el mal a través de las religiones", "el espacio-tiempo del lenguaje y su manipulación sinérgica", etcétera. Yo prefiero hablar de Miss México, Batman y Dr. House.

jueves, julio 10

In-congruente

La idea, per se, es la congruencia que no cabe en sí misma. No se trata de una falta de comunión entre lo dicho y lo hecho o lo pensado y lo dicho o hecho. 
Hablar de la falta de congruencia, por más incongruente que suene, puede tratarse de 'in'corporar la ilación en la persona y no la falta de lo mismo, así uno asimila la integridad y el todo con la nada.
Aseveré hoy que la coherencia es algo que no practico a menudo, aunque suene incongruente con una persona íntegra sin escrúpulos. Otra incongruencia o falta de cohesión pero lo suficientemente certera para clarificar el punto.
Ya me agoté los sinónimos de la palabra congruente y no por eso, soy incongruente. Aunque si lo soy a veces y en ambos sentidos.

domingo, junio 29

Relaciones personales

Al igual que las relaciones internacionales, las personales son demasiado complicadas y requieren de demasiados tratados no firmados, palabras dichas al viento que se guardan en la memoria y todo es tan frágil por lo duro que asemeja.
He descubierto que cada país en un mundo y, que cada persona es un país por lo tanto, estamos vivos en una galaxia desquiciada.
Y todavía nos preguntamos si hay vida en otros planetas. Sólo busquen a la persona más cercana y ahí está la respuesta.

miércoles, junio 25

Crónica brasileira

Todo mundo pide de souvernirs fotos de brasileiras, mujeres llenas de bolas, sexosas, libidinosas y vestidas con atuendo de carnaval de Río. Es una falacia. Es como decir que todos los griegos son filósofos o que los argentinos son humildes. 
En menos de 24 horas estuve en tres aeropuertos: Sao Paolo, Belo Horizonte y San Salvador, en ninguno vi mujeres exóticas ni exhuberantes. De hecho, lo más parecido a eso fue una mujer bastante atractivas que resulto ser cubana. 
Tampoco se la viven bailando zamba y hay re pocos negros, bueno, sí hay un chingo, pero no son más que los blancos. Lo que de hecho hay para dar y regalar son orientales, pero no los consideraremos brasileiros.

Mal viaje
Ahí me tienen, rodeado de niñas de 10 años que comienzan a descubrir la pubertad y me quieren coquetear. Ocho niños bien -muy niños- que no hablan con las niñas porque les da pena y 5 adultos, cuatro de los cuales a duras penas dominan el español.
Mi vuelo viene una hora retrasado, dos brasileños se pelean en el avión y los federalas retienen el vuelo pero no bajan a los aguerrido cariocas. Me sientan junto a un gordo inmenso que ocupa su asiento con su trasero pero que su voluminoso abdomen invade la mitad de mi asiento. Se queja de que las aerolíneas lo tratan mal y se burlan de él, de que cada vez que vuela, se pone nervioso porque le avergüenza su ser... carajo, que se ponga a dieta si tanta pena le da, yo con mi tamaño, podría ser su feto.
Aterrizó 10 horas después en Sao Paolo, es invierno, estamos a 3 grados. El aeropuerto es horrible y siento que estoy en un DF al sur del continente donde todos hablan en portugués y entiendo por palabras lo que quieren decir. Sólo me queda claro algo: caipirinhas.
Pierdo mi conexión. Resultado, un vuelo que sale dos horas después a Belo Horizonte y haremos escala. Ahí vamos, 21 personas desamparadas que no hablan ni pio de brasileiro en un país resentido con el mío por aquello de las visas. 
Belo Horizonte, 4 horas esperando. Vuelo de hora y media y por fin San Salvador, literal. Bus, y para terminar un ferry de 40 minutos. Los niños con pila, los adultos hartos y Ber... por fin llegó al destino. Quería una caipirinha pero los martes a las 3 de la mañana no hay bares abiertos, ni féminas chichonas que te atiendan. 

El plus
Nunca había visto un cielo estrellado desde el hemisferio sur, es desconcertante pero único. Lo recomiendo. Estar en un hotel que está en un isla en la mitad del mar, en un país fiestero, es maravilloso, que el hotel esté sobre un lago, montado en pilotes, aún mejor.

Estoy en Brasil y no me tomado ninguna caipirinha. ¿Qué me pasa?

martes, junio 10

Maduro

Creo que estoy madurando. En efecto, se trata de algo que creo que está pasando pero no estoy seguro. Cuando niño, ser maduro era tener novia y tomarle la mano, ser responsable con las tareas y hacerlas los viernes antes de que empezara el fin. Ayudarle a mamá a lavar los platos y cumplir con mi hora de piano al día, dormir a las 20:00 horas y levantarme una hora antes de ir a la escuela para tener tiempo de jugar con mis carritos. Ahora entiendo que se trataba de un régimen militar y no de la madureza que creía tener.
Mi madre, en una borrachera que agarró con su buró, confesó que me presionaba tanto porque yo era el hombre de la casa, el único, el martir, y con ello, mi ego se infló, -y no es que sea algo difícil en mí. Pero tampoco entendía a qué se refería, pero sabía lo importante: yo era el hombre de la casa.
Ahora en este momento e instante, creo que medio empiezo a madurar.
Pero sí, sólo tengo fe en eso.
Trabajar de 8 a 14 horas al días, recibir un sueldo, mantener una casa, buscar una relación estable, ver por los amigos, embriagarse entre semana y llegar a tiempo al trabajo, pagar las deudas...
...eso me convierte en un esclavo asalariado, más que en un hombre maduro. Creo.
La edad no es síntoma de madurez, mi mamá constantemente le repetía a su pior es nada que tenía el complejo de Peter Pan porque se negaba a actuar como adulto, -qué no se supone que todos tenemos un niño por dentro.
Gente que me quería me tomaba con estandarte del crecimiento, de la responsabilidad y madurez, pero no, eran única y sencillamente las circuntancias, yo no hice nada y aún así, me digo a mi mismo: mi mismo eres maduro.

lunes, mayo 12

hola ligador

Él: Hola. Oye, ¿tienes novio, esposo, galán o algo por el estilo que pueda golpearme si te invito por un café?
Ella: No.
Él: Bien, ¿entonces cuando vamos por el café?
Ella: Cuando no tenga una novia que defienda lo suyo.
Él: ... ok, me voy.
Ella: No, mejor invítame el café
Él: ¿eh?
Ella: Ahorita, o qué, ¿ya no quieres?
Él: No sí, pero... en qué plan, tienes pareja y yo pretendía seducirte
Ella: No pretendas, hazlo.

Y él siguió la instrucciones...

martes, mayo 6

Surrealista

Concierto de rock metalero tirándole a heavy. Ciudad de México, viernes como cualquier otro, 21:00 horas. Puedo vivirlo. Soportarlo. Es más, puedo agitar la cabeza, gritar y parecer rockero -glam rocker- diría mi instructor, pero rockero al final.
Así empieza el surrealismo. Piezas lógicas acomodadas ilógicamente para expresar emociones sin racionalidad. Eje 3 oriente, una puerta negra que me recuerdan antes, requiere de estómado duro.
El cuadro se pinta solo: no hay un Virigilio dando la bienvenida, pero en efecto, parece la entrada al inframundo. No, la verdad es que solo es un toquín... en otro mundo. Un poco más feo. O ni tan feo, parte de este pero desconocido para mí.
Al cruzar el primer umbral todo cambió: el piso, que alguna vez estuvo pavimentado, ahora era de piedras y cascajo, un terrreno baldío, olvidado por el tiempo y por sus dueños. El lado derecho del amplio corredor lleno de basura y botellas rotas, a bien se tenían gallos dignos de un ritual demoniaco. No reconocí el círculo del infierno en el que estaba, pero ahí de pie, estaba autorizando mi secuestro voluntario en la locación designada para el vesperal nocturno.
Otro umbral y el retrato continuaba. Definitivamente eso no era un palenque.
Se trataba de una bodega abandonada pero con uso constante -para secuestros, asumo- y de buen tamaño, dos focos -de más de 100 watts- para iluminar la extensión del inframundo, una tarima elevada a dos metros, una cigüeña de peluche del lado derecho adornando la pared; y un retablo, único en su especie, representando un bautizo en compañía de los reyes magos a medio salón. Las ilustraciones, nada elaboradas, me regresaron a la infacia y me dio terror.
Una mesa de madera roída y apolillada se ocupó por algunos integrantes que, alegres, veían el escenario. Tomaban, fumaban y se enviciaban. Aplicaban el 'headbanging' y se divertían. Yo, rubio, fresa ,lite, e inculto en las artes oscuras y del metal, ahí metido, disfrutando, o al menos intentandolo. Me esforcé, lo prometo.
Ahí, me violaron con la mirada y dejé de ser un sujeto para ser el objeto que no cuadraba en el cuadro.
Y, sin embargo, aparecí.

lunes, abril 21

Diavola

Conocí al diablo.
Aunque estoy seguro de que antes ya nos habían presentado. Es uno dividido en muchas, o será que hay miles de demonios. Siete -como los pecados- para cada hombre.

Fue una entrevista amena, divertida, única. Irrepetible. No es rojo, tampoco carga con un tridente y en efecto, carece de una cola; olviden la imagen que lo muestra con patas de cabra, y en serio, de todo corazón, no es tan malo como aparenta. O al menos al que conocí era completamente diferente. Era un lobo con cuerpo de oveja, entiéndase, una mujer. 
Y a esas sí, hay que temerles. Sólo lo necesario. 
¿Qué más se puede decir del amo de las tinieblas que no se haya dicho ya? Parafraseo: se esconde en los detalles, más sabe por diablo que por viejo, el diablo sólo tienta a aquel con quien ya cuenta, y una de mis favoritas, cuando dios se hizo hombre, el diablo ya era mujer.
Son sabios aquellos quienes lo ha visto. 
Su inocencia desmiente. 
O miente. 
O no. 
Quizá dice la verdad más seguido y es más coherente que muchos sacrílegos parroquianos. 
Total, que una mujer vale todos los pecados y por amor, no se peca. Sólo por pendejo.

martes, abril 8

fünfundzwanzig

No es el fin del mundo, ya lo comprobé. Estoy cumpliendo 25 años pero me siento igual que ayer, creo que eso de la edad es una farsa, nomás se nota en las arrugas, que aún no tengo por lo que podría pasar por un buenmozo de 18 o ser la versión moderna de Dorian Grey.
Está bien, está bien... tengo 25.
He pensando en escribir la guía de Cómo vivir los 20s y poderlo contar, pero me da mucha pereza y me parecería a Lupe Loaeza o Gaby Vargas, o peor aún, a Jordi; así que lo omitiré y no escribir ningún libro de superación personal para gente joven con crisis de edad, como las que yo tuve o tendré.
Sin embargo, es necesario decir lo siguiente:
1. Hace tres años pensar en una mujer de 30 era una insensatez de mi parte (no de esa parte), ahorita no está tan alejado de la realidad la opción de ligársela.
2. Como cada vez estoy más cerca de los 30, me quedaré estancado en los 25 y no festejaré más hasta que llegue a la tercera década. No es que me quiera quitar la edad, pero qué necesidad tengo de estármela recordando, ¿o no?
3. En 10 años he subido casi 20 kilos, tengo más arrugas y ya perdí los muchos tonos que cubrían mi cabeza, ahora sólo hay "rubios cenizos" según la caja de Miss Clairol #86. Hace cinco años estuve seis meses de huevón y no me arrepiento, aunque ahora tendría un año más de experiencia. Hace cuatro años antes estuve a punto de casarme. Hace tres casi fui papá, hace dos estaba conquistando Europa, hace uno estaba enamorado. Hoy, hoy sólo sé que cumplo años. Fünfundzwazig, y lo pongo en alemán pa que no me suene a tanto.

domingo, abril 6

del ideal y de sus realidades.

Fascinado, escuché la historia de mi padre cuando formó parte del movimiento estudiantil de 68. La persecución de sus ideales le dejó una cicatriz en el brazo por pelear contra el régimen. 
Decía que tenía el pelo largo, era un hippie y un soñador. Quería unirse al Che y a Castro para cambiar al mundo, hacer un lugar equitativo e igualitario para todos. 
Hoy es capitalista por decisión, nada de víctima o mártir. 
Alguien, alguna vez, me llamo un liberal vergonzante y no entendí a bien lo que quiso decir con eso. Después, en estado catatónico otro alguien me dijo que yo era un rojo disfrazado de fresa. Me reí. 
Cuando niño soñaba con el ser el héroe que devolviera todo el terreno que los esteits robaron o de ser un gran gobernante. La verdad después pensé en que si me chingaba a los gringos con nuestro terruño, mejor me hacía el presidente "legítimo". Aunque tirano es el término más adecuado.
Pero por pensamientos como el siguiente: "cómo es posible que en pleno siglo 21 aún dividamos las áreas para las personas adineradas, las clasemedieras y las paupérrimas; para los guapos de los feos, que podamos separar lo VIP de los 'mortales'. Lo peor, cómo es posible que me dedique a enfatizar esa división", entiendo la aseveración que me hicieron: soy un liberal vergonzante o tengo una doble moral.

Cuando era un prepo imberbe -ahora universitario- pensaba que debíamos enviar a todos los nacos al espacio en la primera misión que iba a investigar el sol. La obviedad era que nadie se puede acercar al astro y se chamuscarían y adiós problema de sobrepoblación poco deseable.

Nota al párrafo: hay nacos que se superan y me caen bien por 'luchones', pero hay otros tantos que odio por ser tan ignorantes y sapientes de su status de ignorantes y que no les importe cambiarlo; en fin, es cosa de ellos. Y mía cuando los soporto. 

Sin embargo, también tengo corazón -o algo parecido- como de pollo y por ende todos mis planes de grandeza se limitan a ayudar al prójimo sin obtener ganancia alguna.
Soy un rojo. Un revolucionario, el tata Heymann si la historia me recuerda por nacionalizar el petróleo, o como el benemérito de lo que sea. Si no, seré únicamente un idealista más viviendo de la doble moral y recordarán al liberal vergonzante que vivió del capital y murió de su ideal.


lunes, marzo 31

Confesión

Un poco de honestidad es malo.
Honestidad absoluta es fatal.
-Oscar Wilde

No soy adepto a la ninguna religión. Cuando preguntan si soy católico, respondo que sí y agregó el termino "light". Fui bautizado e hice la primera comunión por deseos de mi madre, que, pese a su excomunión, me entregó al seno católico y con toda la capacidad que fui capaz de reunir en mi ser, mentí en mi primer encuentro consciente con Dios: no me sabía el Avemaría y no sé que demonios recé. No me sentí culpable.
Tiempo después tuve que ir a confesarme. Mala experiencia. Muy mala. Pésima. Abrí todos y cada uno de mis "pecados" al padre y recibí un cachetada y un revés por mis actos. Creo que se le antojaron algunas de mis perversiones o se frustró más de que tuviera un alzacuellos que se lo impidiera. O de que no tuviera los pantalones. O qué se yo. El punto es que me cachetearon en nombre del Todopudoroso pa expiarme de mis pensamientos impuros, revolcones apurados, pensamientos desgraciados y demás.
Caí en cuenta de que la sinceridad es mejor cuando se lleva con el cinismo. Y la honestidad es más divertida cuando la gente espera mentiras. Por ejemplo: decirle a alguien 'me gustas' es más fácil cuando se hace con desfachatez, con cinismo, con la puritititita verda (de Dios, si me lo permite). Aquí nos ahorramos las cachetadas.
Pero hay otras confesiones, secretos únicos y personales que jamás podrían salir a la luz. Amores platónicos, pasiones desenfrenadas, mitos adyacentes, versiones tangentes, lo peor de cada ser humano, lo más sencillo de la esencia y, al final aceptable, pero parte de nuestra máscara. De lo que nos callamos.
Hipócritas, ya somos. Cinicos también, sin pecado concebido. Digo la verdad.
Palabra de Ber.

sábado, marzo 22

Justificaciones masculinas

Para los eyaculadores precoces, infieles empedernidos y calientes de lo pior:

1. El orgasmo del macho (hombre) es tan rápido y logra dejar su semilla en tan poco tiempo por instinto natural. En el mundo salvaje cuando un macho logra darse a una reinita está completamente vulnerable, otros machos beta pueden tomar el poder y quitarle el papel. Por ende, tiene que venirse rápido y disfrutar lo menos posible. Aunque me pregunto, qué los hombres no tenemos un ritual de cortejo previo con el fin de prolongar el placer el mayor tiempo posible. Y triste pero cierto, nos gana la emoción.

2. Los hombres son polígamos (y los machos también) por las mismas causas que Darwin siempre defendió: ¡preservar la especie! Pero seamos sinceros, en el siglo XXI lo que sobra son humanos, ya no queremos más -y mucho menos chinos, nacos, terrorista y emos. Hay globitos, pastillas, dius, aspirinas, coito interrumpido y hasta vasectomía. Cojan, pero ya no rieguen.

3. Los animales se aparean en primavera pa' que sus crías nazcan en otoño cuando aún hay comida. Homo sapiens se aparea cuando quiere, el problema no es que haya comida, sino que aún haya agua, espacio, pocas radiaciones solares, calentamiento global y un capitalismo que nos mantenga a todos.

viernes, marzo 14

conjugación

Entre ibéricos, teutones y mexicanos soy un autóctono. Tengo tanto de alemán como de indio (de la India), tanto de español como de árabe (aunque hay muchas similitudes) y tanto de mexicano como de gringo (sí, soy medio malinchista). Pero al final soy autóctono.
No hay mucho que decir, no hay demasiado en lo cual profundizar, queda únicamente la realidad de lo que se puede hacer. Y tampoco es mucho.
Hago la paz con mi pasado para entenderme con el presente sin entender que el pasado está bien ahí y el presente poco tiene ya que ver con el hoy. Intento visualizar el futuro y al final me quedo atascado en el presente pensando qué hice mal en el pasado.
Me confunde.
Soy lo que he creado hasta el momento. Dejé de ser lo que fui hace un instante y jamás seré lo que imaginé llegar a ser.
Tiempo. Espacio. Vida. Eternidad.
Hoy soy.
Mañana, ¿seré?

miércoles, marzo 5

La manzanota

A falta de otra prueba, 
el dedo pulgar por sí solo me convencería de la existencia de Dios. 
-Isaac Newton

Manhattan es linda: simétrica y cuadrada, llena de rascacielos tipo Torre Mayor o la Torre Latino pero en buen estado y más modernos. Se parece más bien a Santa Fe pero bien planeada y no construida sobre un basurero. Parece, de hecho, que sí fue planeada aunque el caos reinante dice lo contrario.
Como en las películas, las coladeras echan humo, durante el día la gente avanza a un paso estúpidamente rápido sin fijarse en nada ni nadie y en las noches los negros -no soy racista, solo realista-, latinos y demás parásitos salen, prenden botes de basura, se calientan con ellos y te espantan sólo de verlos. Es creepy.
Las sirenas de la policía no descansan, el puente de Brooklyn siempre está a reventar y el inglés es un idioma obsoleto: el español está de moda. Y el árabe. Y el hindi.
Es como el centro de Londres pero ocupando una isla completa. Tiene una colonia Condesa para reunir a los intelectuales de closet, socialitos extranjeros y la cremè de la cremè. Y no es Soho, ese pedacito ya no es lo más in, es como el Polanco neoyorkino dando patadas de ahogado para recuperar su ancestral influencia.
La estatua de la libertad no es como la pintan: sí es imponente, es grande, es verde y... es tan francesa que no tiene mucho que hacer realmente ahí. 
El símbolo más reconocido de los States es francés, la fuerza laboral más importante es latina, el idioma más hablado es el pocho (inglés con un piquete de todos los demás idiomas) y la gente más influyente es estúpida. O se hace. 
Newton encontró lo gravedad con una manzana y pensó en la grandeza de dios. La manzanota es híbrida, carente de personalidad y ausente de una deidad. 
Es moderna, qué se podría esperar.

lunes, febrero 25

Consideraciones

Factores a considerar antes de casarse y de mayor relevancia que los acuerdos económicos prematrimoniales según mi entendimiento de la divina unión entre un hombre y una mujer bajo el sacramento único de querer estar juntos. Nota a la introducción: La iglesia queda omitida porque sus creencias van en contra de mi religión.


1. Saber cómo coge la pareja es sumamente necesario. Eso de esperar hasta el matrimonio es un albur. Y una estupidez. Quizá se es corto, y de experiencia también. O tal vez es aburrido y tímido. Lo que sea, puede resultar en un divorcio, o mejor aún, en la infidelidad. 
La actualidad no acepta esos errores. Las instituciones religiosas sí.

2. Si ronca o no, si se mueve, patea o tiene el síndrome del acechador sonámbulo es preciso saber antes de decir "sí, acepto". Al final, podrían terminar durmiendo en cuarto separados. O con un intento de homicidio frustrado después de haber probado todos los remedios alópatas, homeópatas y de la abuelita.

3. Cuando uno está enamorado los gases pútridos huelen como a rosas pero después de un tiempo se cae en cuenta de la realidad: se trata de un ser humano más con flatulencias que disgustan y manías poco ortodoxas al momento de ir al trono.

La unión libre es lo de hoy. 
Pero aunque se parece al matrimonio, tiene menos compromisos escritos, más leales y mejores posibilidades de entendimiento, empezando porque se evita el "hasta que la muerte los separe". Que Dios no sabía que los humanos nos equivocamos. Por eso, pa' que nos limitamos.


lunes, febrero 18

Antropología urbana

Los hombres no siempre vemos el futbol, de hecho, yo no lo veo. Seré la excepción pero me queda más que claro que no es lo único que hacemos.
Nos juntamos con los amigos, platicamos, vamos a bares a confesarnos y a veces, la noche te lleva a un table. No puedo decir que soy asiduo, pero ahí he estado en varias ocasiones -mea culpa.
No me daré golpes de pecho, han sido visitas interesantes: en una ocasión sirvió como centro de investigación para conocer la trágica y millonaria vida de las bailarinas exóticas. La verdad es que muchas trabajan ahí no porque su vida sea un drama griego sino porque es dinero fácil y tiene cierto dote de adrenalina, morbo y sensualidad. Más morbo, creo. Y ninfomanía.
Nunca he trabajado en uno. Y no quiero. Pero es cierto que un table es un centro de investigación y observación antropológica: en síntesis se trata de hombres -quesque homosapiens aunque pienso más bien en cromangones- de todos los estratos babeando por una mujer plastificada o quizá natural.
Se observan mujeres vacías seduciendo billetes y una que otra alma perdida asimilando la realidad. Es triste. Es divertido. Es una variación del oficio más antiguo de la historia.

Después de más de un año de no pararme en uno accedí a ir embriagado por el desmadre, la fiesta y por qué no, empaparme de sabiduría popular. Fue una pésima experiencia y no por el vaivén de las carnes que danzaban en el tubo, la cerveza tampoco fue un problema y ni mucho menos la compañía. Las pantallas proyectaban películas para adultos sumamente explícitas. No me espantó. La música de fondo, la sexualidad a flor de piel, las feromonas contaminando el aire y un exceso de testosterona en el cuarto. Hasta ese momento, todo seguía bien. Pero lo que siguió jamás lo esperé: "en un momento más, sexo en vivo en la pista principal". Esa frase me dio miedo. Mucho.

Se trata de un estudio de campo, me dije.
Ajá, -maldito morbo- reafirmé.

Una señorita de muy mal ver y cascos ligeros -o ausencia de los mismos- se posó en la tarima, un hombre la acompañó, ambos se desnudaron, ella lo intentó seducir, el hombre no tuvo reacción física alguna, lloró y se bajó del escenario.
"No que muy macho", le gritó la plebe deseosa de suciedad.
Sube el segundo 'macho alfa' y está temblando. Ahora la prostituta hace más por enceder la mecha, se arrodilla frente a él y lo demás ya lo saben. Comienza un acto sexual en vivo. Es asqueroso. La gente no habla, no mira al centro. Él termina, ella se va y ambos se bajan de la tarima.

Terminé mi cerveza y me fui. Quedé en shock.
So much for anthropological studies

martes, febrero 12

una historia como cualquier otra

La vida es una mierda -lo es, creanlo,
pero cómo vale la pena vivirla.
-yo-

Esta no es una historia de una niña atractiva, de ojos claros y un perfecto cuerpo que estudió una carrera profesional en una universidad de paga, es más bien de una mujer que nació con nada a lo que aferrarse y todo para vivir. Su cuna no vaticinaba miles de dólares, si acaso, en el futuro, unos pocos miles de pesos.
Sus rasgos no son finos, son más bien deformes pero ocasionan una curiosa sonrisa en quien la mira. Es probable que ese sea su único rasgo de lindura.
Tampoco incluye a un príncipe azul con un buen cuerpo, de hecho es panzón, la barba no le cierra bien pero se esfuerza para dejársela. Tiene un trabajo común y sus aspiraciones en la vida ascienden únicamente a llegar al fin de semana, sobrevivir esta quincena y ver qué hay en la tele.
Dan hueva. Lo sé.
No diré que son grotescos, sólo son feos y talvez ni eso, son comunes, no tienen nada de imponente ni impactante. Sus ingresos son superiores al salario mínimo, pero tampoco son exhuberantes. Si acaso se podría decir que son clase media muy baja. Iguales a todos. Igual a tí, a mí.
Resultan invisibles para los ojos que los miran. El desdén es lo cotidiano, la ignorancia su religión y el noticiero de las 10:30 su ventana a la realidad.
¿Y por qué escribir de ellos?
No son protagonistas de nada, a duras penas se dan cuenta de que viven cuando esbozan una ligera mueca que los saca de la cotidianeidad. Caminan porque deben, respiran porque... porque no les queda de otra y, sólo a veces, viven.
Esos ratitos de lucidez son los que valen la pena ser contados.
Y por ellos, solo por ellos, se vive.

jueves, febrero 7

de escribir diarios

Hoy volé en avión. Nada sorprendente en eso, ya se sabe: mala comida, turbulencias, poco espacio entre los asientos, peda gratuita con malos alcoholes... total, nada del otro mundo. Lo curioso es que durante las cinco horas de vuelo, una gringa no soltó una libretita en la que escribía como poseída. Lloraba, reía, pensaba y se perdía... no estaba de chismoso, la tenía sentada a mi lado. Presumo que era su diario.
Cuando vi Hoolingans la disfruté y aprendí que un diario puede ser importante para un periodista. Claro, en ese momento no pretendía ser uno pero ayuda a tener un récord de los detalles.

Sólo llevé un diario por tres meses. Escribía en él mis pensamientos y sueños... no lo de ilusiones sino las pesadillas que me azotaban cada noche, todo dentro de lo normal, de hecho, me daba pereza hacerlo. Lo hacía para mostrarme que podía ser constante. Y sincero conmigo.
Una amiga me decía que los diarios eran buenos para desahogarse, ella lo hacía, por lo que yo también lo hice. Creo.
Escribí en mi cuaderno. Descubrí que tenía fantasmas y eso no me gustó. Demonios horribles que se esconden en la duda, en las indecisiones, en el terror de ser uno mismo. Odié a mis fantasmas. Me odié por tener fantasmas.
Dejé de escribir en el diario. Ahora tengo un blog.

viernes, febrero 1

El paradigma

En cuatro años de estudiar comunicación no aprendí nada. Bueno tal vez sí pero como la pasé con los ojos cerrados, no recuerdo mucho. Sé escribir, pero eso no lo aprendí en la escuela, está bien, sí aprendí pero en la primaria. Nada más.
El otro día recordabamos en clase de maestría el Paradigma de Laswell, queda claro que al momento no sabía que era. Hoy ya se pero lo aplico para demostrar su equivocidad del mismo.

El paradigma dice: Quién dice Qué a Quién a través de qué Medio con qué Fin y con qué Efectos... hueva.

El paradigma de Ber es: El mundo dice misa a quien le escuche por las formas que conoce por el simple hecho de comunicar y a nadie le impacta. Realidad.

¿Cuál es el paradigma de la realidad? Punto, este si es paradigmático.

lunes, enero 28

algo de mí

Últimamente estoy muy sensible. Bueno, desde que tengo uso de razón soy así, tal vez es un reflejo de haber vivido rodeado de mujeres hasta los 19 años.
En fin, siempre he lloriqueado en las películas cuando las emociones se apoderan de la escena: la pareja se besa, el canceroso muere o Liv Tyler le dice a Bruce Willis que quiere ser como él cuando crezca. También lloro con algunos comerciales, canciones, 'momentos Kodak' de mi vida y de lo que veo.
Aclaro no, no soy gay, nomás estoy muy en contacto con mi parte sensible. O femenina. O quizá si soy un poco gay. O quizá todos los somos pero no lo aceptamos. Total, esta entrada no es para hablar de mis perversiones ni de las del mundo.

Llegué al límite de mi sensibilidad. Vi una película de cancerosos y lloré, bueno no mucho, me tragué las lágrimas pa' hacerme el duro, eso si se me da, hacerme el duro, no ponerme duro; que también, ¿eh?.
Durante el fin de semana escuché una marcha imperial y vi una premiación y volví a querer llorar. Los ojos llenos de agua, el nudo en la garganta, la mándibula apretada y la sensación de asfixia en mi pecho. Parece como un orgaso pero a la inversa.
Me gusta la vida en los extremos... no hay matices entre dos puntos. Se es o no se es. Soy sensible. Aparento una roca. Soy humano.
Soy el colmo.
Y lloro, en silencio, en la oscuridad, gritando para rasgar el nudo. Para liberar las palabras, para independizar mi alma. Con el fin de aceptar mi condición de humano, de llano y fugaz.
De todopodersoso.
Y en las mañanas otra vez soy yo. Duro. Falsamente duro.

jueves, enero 17

nuestras historias

Napoleón no tenía nada para conquistar Europa y, sin embargo, lo logró. Estoy casi seguro que tenía demasiados complejos por aquello de su estatura y siempre pensó que nadie le haría caso.
Seguramente cuando Gandhi nació sabía que sería famélico casi toda su vida, pero no tenía ni idea de que su condición de muerto de hambre le ayudaría a independizar India. El IQ de Fox supongo que no le dio para saber que al decirle a Castro "comes y te vas" y le harían todo un pancho.
Así, aparentemente nada de lo que hacemos lo pensamos y todo aquello que pensamos, nunca lo logramos. Y pese a todo, somos felices.
Concluyo: preocuparnos por mañana quita el tiempo, arrepentirse del ayer está de hueva y vivir el hoy... bueno, no nos queda de otra. Es la historia que a cada día nos tenemos que contar.
Vivir está pasado de moda y sobrevaluado. Lo in es sobrevivir a nuestra historia.

jueves, enero 3

De las nalgas, el amor y la dignidad

Mientras yo te tenga en mi corazoncito, qué más qué haga con mi cuerpecito
-Frase popular de los cornadores

Paolo Coelho resume el amor al acto sexual que dura -según él- once minutos en promedio; creo que es un hombre precoz.
Becquer, Sor Juana y Benedetti son unos idealistas posrománticos medio frustrados y seguramente mal cogidos: creen en la metafísica del sentimiento. Yo los apoyo, de vez en vez, cuando me he mantenido fiel. Las demás veces, disfruto de las nalgas y del amor.
Las nalgas, el amor y la dignididad, cruzan muy seguido su camino. Es curioso como las tres son suficientemente importantes en diversos contextos, pero, generalmente, las nalgas siempre quedan al final. El amor va en primer lugar: está sobrevaluado. Luego la dignididad, ésta se permite la humillación por debajo del amor, pero nunca por debajo del cuerpo. La materia es lo último que nos preocupa.
Mamadas. Sí. Que ricas son, también. Algunas declaraciones de la infidelidad, de las nalgas, el amor y esa dignidad que supuestamente va de la mano.

Uno. El amor no tiene mucho que ver con infidelidad. Conozco un experto en el tema, ha sido infiel demasiadas veces y sabe lo que dice: no por meterte con otra vieja dejas de querer a tu mujer. Apoyo la moción, en mi experiencia es cierto.

Dos. La dignidad y el amor no se lleva en las nalgas. Esto me lo dijo una mujer y debo decir que qué mujer. No por lo buena que está sino por la amplitud de su criterio. El trasero es tan solo una parte ínfima de la realidad. Muy atractiva, por cierto.
Empero, estoy de acuerdo con entregar el cuerpo a una sóla persona, a buscarle la felicidad, a ser fiel. Pero somos falibles. Lo se.

Tres. Lo único que queda después de un one night stand es un vació aún más grande del que había, un mal performance de parte de los dos, una sensación falsa de satisfacción y me fusilo la idea: diez mililitros de vida en el interior de una mujer o regados en las sábanas o en el mejor de los casos, dentro de un condón. Esa fue tu aventura.

Maravillosa la infidelidad, qué no.