lunes, octubre 31

Feminismo tendencioso

Me dispuse, junto con mi asesora vital, a hacer un profundo análisis de una revista femenina para estudiarla desde una perspectiva masculina y me sorprendí de lo que encontré. La víctima fue la Cosmo de este mes.

En efecto estoy a favor del empowerment femenino y cosas de esas, pero los artículos de la revista rayan en lo agresivo y... bueno, ahora llegamos a la cosificación de la mujer. Empecemos: casi todos los artículos tienen que ver con lo desgraciados, infieles y malos que son los hombres. Sí, somos así, pero momento, las mujeres también tienen cola que les pisen. Es más, vámonos con estadísticas: los mujeres son más infieles que los hombres.

Luego, 'qué pasa por su mente cuando pelean contigo'... por supuesto que no atendemos tanto a las discusiones, somos más bien pragmáticos, y aunque sí escuchamos, no lo hacemos cómo ellas quieren, pero el sentido que les dan a los textos raya terriblemente en satanizar al hombre, son tendenciosos y, por ende, terminan en fomentar un feminismo sádico, oscuro y libre de toda culpa. Qué no, en estos momentos de igualdad de géneros (del cual estoy medio en contra, pero luego escribiré de eso), las mujeres también deben aceptar sus culpas, tropiezos y cosas malas. Me indigné.

Si vemos una revista para hombres, H por ejemplo, se puede decir que cosifican a la mujer. Se convierte en un objeto de admiración y culto, además de perversiones modernas, y clichés machistas, pero no por eso la demerita... las revistas para hombres, con fotos y demás, elogian la belleza y hablan de cosas estúpidas pero no tiran la imagen que se puede tener. Entonces a que sí, entramos en un circunloquio de terrible pereza en el que las mujeres se quejarán de que la mostrarlas con poca ropa les quitan la dignidad, que usarlas como objetos de placer es terrible y el hombre dirá que no, que en efecto se trata de ponerlas en un pedestal y verlas como bienes arduos e intangibles y que para hacerlo, nos haremos mejores. Pero es darle vueltas.

A lo que voy es que, después de echar por tierra a los hombres hablando de sus complejos de Peter Pan, de lo incomprensibles que somos para con su género, las mujeres se cosifican -y objetivizan aún más. Esto es: 'Supera a su ex en la cama', 'Olvídate de tu ex... seduce a uno nuevo'. Aunque llamativos, los textos son para que seas justamente la chica que él quiere que seas olvidándose realmente de ser quien debes ser. Forman un feminismo en el que los hombres son el enemigo, pero al mismo tiempo, configuran a las lectoras para que sigan siendo objetos del mismo. ¿Quién las entiende?

Luego leo algo así como: 'qué tan celosa debes estar' ¡por favor! Si ella no estaba celosa, ya le estas dando armas para que arme panchos, para que vea moros con trinchetes en cualquier lugar y para que finalmente, el hombre se convierta en el enemigo. Si el feminismo predica con la igualdad, que no entonces la mujer y el hombre deben ser pareja (de parejos).

El feminismo tendencioso es peligroso, se convierte en feminismo crítico y cae en el anarco feminismo en el que la lucha de géneros continuará, y más aún, si las propias mujeres se cosifican, antes de dignificarse plenamente. 

Mi asesora dice que me ardí. ¿Será?

miércoles, octubre 19

Cuidado con tus obsesiones

Se sienta en el diván y empieza a hablar. Me habla de una persona que sólo existe para él, alucina, considero. Aquí su relato:

Ella es la pesadilla de un lustro y la luz del mismo. Es la idea que asesinaba la esperanza de un bien mejor y la suicida de sí misma. Cada noche, cada día, ella acechaba el momento para apasionarse otra vez con una idea tan virulenta como enfermiza. 


Se apiadaba con distracciones pero siempre latente, recordaba la pasión. Perturba el ánimo. Ella trastornó el mundo para hacer de cualquier intrimisión un ente adictivo para su beneficio, alimentándose de ilusiones para convertirlas en una red que le permitía sobrevivir. Su tenacidad me mata cada segundo pues se resiste a irse. Pensé que al encontrarle distractores ya no estaría más, pero no, el distractor era una nueva relaciónq ue podía hacer para conmigo y acabé por dejarla fluir. Suponía que así me dejaría en paz. Si no la molestaba, ella no me molestaría a mí. Quedaríamos en una relación de pertenencia lejana, de respeto mutuo, sin embargo, ella no lo respetó. 

-¿Cómo empezó esto?- pregunté con plena sinceridad.

Un día llegó de la nada, arremolinada y devastó por completo mi pensamiento. La dañaba para alejarla, pero de cada herida inflingida, ella se sobreponía y se hacía más fuerte. Le decía que se fuera, que me dejará en paz, pero no quería. Y yo le permitía quedarse. Hacía su voluntad a medias. Si ella decía que la pensara, me negaba, pero en el proceso de negación, la pensaba por no pensarla. Empecé a verla en cada momento, hasta que, como te dije, la deje a su aire. Fue cuando empezó a mejorar todo, su resistencia fue bajando, pero ahora era yo quién me negaba dejarla ir. 

-¿Quién es ella? -inquisité realmente sorprendido.

La idea -respondió él.  La idea fija de tenerla, de amarla, de volver. La obsesión. 

-Cuídate de tus obsesiones- le pedí, ahora asustado.

No, ya no. Porque la idea se fue. Pero ella, la verdadera, volvió y esa era, de principio, la idea. Cuídate de tus obsesiones, porque entonces, las haces realidad. 

Sonrío y se fuE -La obsesIón. dejó El camino abierto para la compulsión (la pasión e inclinación por alguien). Por ti.

sábado, octubre 1

Ser normal

Ahí me tienen sentado. Después de pie. Ahora me acerco al mostrador mientras veo como una señora -también frente al mostrador- de mediana edad, ataviada como wannabe ejecutiva, con un acento de esos posh que últimamente se escucha entre los crecientes humanoides que trata de diferenciarse 'de la plebe'.

La acompaña su hija quien hace hasta lo imposible porque su progenitora le de un upgrade a su iPhone 3. La madre -intuyo- vive bajo mucho estrés. Le habla golpeado a su hija, la trata mal y la niña sigue sonriendo, trata de convencerla de que le cambien su teléfono celular. La señora se niega.

Me atienden y pido que revisen mi móvil. La respuesta llega inmediatamente, no saben qué tiene, lo mejor  será dejarlo a revisión. Sonrío y agradezco sus atenciones. El técnico me dice que hará una prueba inmediata para diagnosticar la situación. Una mirada penetrante me ataca. Cuando volteo, dicha mujer alzada tiene cara de sorpresa y, sin ton ni son, dice:

-¿Por qué estás tan feliz? Eres la primer persona que conozco que deja se celular con una sonrisa en la cara. Ash.

Le sonrió pues no tengo razones para estar molesto, el teléfono está jodido y no me hará mucho bien enojarme.

La mujer ataca de nuevo.

-¡¿Por qué no puedes ser una persona normal y estar de malas?! ¿Qué te crees? Ash.

Su hija se ríe. Los empleados del mostrador bajan la cara para reír también.

Pienso que la señora es la anormal y no se da cuenta que su arranque de furia nos regala un poco de felicidad. Quizá tuvo un mal día, pero más bien me parece que se la ha olvidado el otro parámetro de ser normal. Ese de fluir. Ese que su hija mantiene. Ese que espero recupere antes de que la saliva le sepa a metal y su sonrisa fingida la trabe como muestra de insensatez.

Mi celular no pereció. Ni qué hacerle. Me despido diciéndole a la señora que sea feliz.

Hace algún tipo de aspaviento extraño, como diciendo que no le interesan mis nimiedades. Es normal que los aparatos se descompongan. Es normal que haya gente triste.

Qué es ser normal, me pregunto mientras escucho como la señora le alza la voz a su hija.

sábado, septiembre 17

Masteritos de Pavlov

El condicionamiento es una de las estrategias más antiguas para repeler lo que es considerado mal comportamiento o fomentar ciertas actitudes en nuestros círculos. Además, todo en nuestra vida es condicionado. Desde niños: 'si no tiendes tu cama no sales a jugar', entonces ahí vas a tender tu cama y finalmente acabas siendo un poco ordenado para poder tener un rato de libertad.

Cuando estás en la pubertad todo es condición de algo más, si tienes barros eres repelente, por ende te cuidas; si no tienes dinero no vas al cine; si no ayudas en casa no sales, si no esto, no aquello. Los papás te lo traducen como una simple y sencilla negociación, pero va más allá de eso. Ellos tienen el poder de que hagas lo que quieren que hagas muy a tu pesar y acabas modificando tu voluntad. Así como todos lo hacemos con los demás.

Ya más entrado en la adultés contemporánea, los condicionamientos siguen y cada vez peores: si no llevas suficiente a casa, no hay pleasant time, si no tomas tu café de las seis de la mañana tu movimiento intestinal se atrofia y por ende tu día. Es odioso.

Ahora, el colmo es cuando una sifuciencia de seres humanos, maduros, los futuros líderes de sí mismos son condicionados por una campana puntual, certera, uniforme y condicionante. Ahí tienes a 80 y pico individuos esperando con ansias el momento de descansar, de fumar, de estirar las piernas luego de incontables conocimientos adquiridos en sesiones de 80 minutos promedio para verse histerizados por un sonido peculiar al cual deberán adaptar su vida por los siguientes 22 meses.

Un repiquetear lejano indica la hora de seguir alimentando la mente, de seguir hambreando su sed de grandeza, de entrar a un aula tipo estadio para continuar con su aprendizaje experimental. Somos como ratas en un laberinto, como perros de Pavlov, pero en humanos. Nosotros no salivamos con el sonido, sólo nos estresamos, nos miramos con frenesí y corremos al salón a sabiendas que tenemos cinco minutos más para disfrutar. El laberinto es mental, es un juego de terror donde las marañas y caminos se crean dentro por un interlocutor ajeno. Un intruso que toca la campana.

Me parece interesante -y divertido- que siendo autónomos, personales y autosuficientes dependamos de un sonido para que nuestros níveles de alerta aumenten. Sabemos que tenemos tiempo extra, pero no, ahí vamos corriendo a sentarnos y mostrar nuestras ganas de más... ¿martirio? ¿sapiencia? ¿conocimiento? ¿experiencia? ...lo que sea. Me incluyo en el terror de aquel sonido. Me gusta, pero me asusta.

En fin, estudiantes de MBA dependemos de una campana. Sabemos lo que significa... ¿qué sería de nosotros sin ella? Seguro habría otro terror.

Somos masteritos de Pavlov. (gracias Cris por la terminología)


viernes, septiembre 9

Si fuera vino

Tomar un merlot permitirá, quizá paladear la uva con un deje de dulzura levemente satisfactorio adornado por flores silvestres. Un cabernet, tiene más consistencia, sabor y cuerpo pero tiende a provocar dolores de cabeza severos y a dejar un seco sabor de soledad en la boca. 

En lo personal prefiero un syrah. Ya sabes, suave, ligero con tenor y grandes aspiraciones: unas piernas bien definidas, certera caída y un cuerpo envidable, pero insisto, esa es sólo mi forma de sentir y ver una uva envidiablemente buena. Una con la que me identifico. Una que sabe a saber.

Hay quienes se irían por la garnacha, o pinot. Quizá la denominación de origen sirva de algo, pero en realidad, hasta ahora el mejor vino no es la mezcla de varias uvas sino la presencia intangible de cada una de ellas en cada olor, sabor y textura.

Así, algunas características que describiría podrían ser la amargura que aquí viene de origen, ya ves, tempestades, estrés cotidiano, pero al final el deje de dulzura prevalece cuando se sabe tomar.  Sin embargo, como al primer sorbo el golpe es duro, la boca queda seca y aturde de inmediato los sentidos, por lo que excusan de tomar más. Probablemente se trataría de una vid de color seductor, no rojos vivos, no morados perdidos, sí a una tonalidad siniestra, típica de una gran reserva, limitada; densa y oscura sin perder el carmesí de la pasión.

Una esencia de frutos salvajes protegidos con empeño en barricas de la madera más densa que exhalan un sabor a vieja guardia, de seguridad insalubre contra el aguerrido clima pasado. Una astuta fermentación que más bien se confunde con soberbia excesiva en su porte y aromas estudiados.

Pese a esto, el proceso de maduración ha surtido un efecto positivo. Tanta experiencia en cosecha, en prueba y error, esa guarda en profundas y frías cabas han logrado repulsar esa acidez. El último proceso de destilación limpia de imperfecciones, deslinda el recuerdo de la coraza y se permite respirar con cada nueva apertura.

La destilación es única por envase y se aprende de la última que fue degustada en beneficio de la propia calidad, la de beberlo y la de casa.

Y aún así, prefiero el syrah, es como es.

sábado, septiembre 3

Poner en común

Originalmente había pensado en recibir un módico ingreso mensual por escribir mis peripecias como alumno, aprendiz de director general, directivo o, de perdida, de MBA, sin embargo, al editor no le interesó dicha columna mensual porque no estaba dirigido al mercado de directivos y altos ejecutivos al que su revista refiere. Entonces, me dispongo, por mi gusto, a empezar con estas aventuras.

Quizá de entrada las razones que me llevaron a estudiar un MBA (aunque me gusta más en español: Maestría en Dirección de Empresas) son aquellas de cambiar la forma la estructura del negocio de la comunicación en cualquier aspecto, desde la forma de insertar publicidad, los intereses externos que afectan los contenidos hasta la forma en la que están estructurados los medios... ya me veía saliendo y cambiando por completo la forma. Ser el vehículo del cambio inmediato y alzarme como el intelectual y empresario que dio el siguiente paso. Pero creo que ese proceso llevará más de dos años de estudiante y se tendrá que complementar con la aplicación y la experiencia de lo aprendido en mis siguientes dos años.

Nota mental: no salir inflado, sino realista. 

Entonces, ahí estaba yo, sintiéndome el verbo encarnado al ser el editor en jefe de la parte online de un medio bastante interesante para estar ahora sentado en un foro rodeado de toda clase de personas interesantes que saben mucho más que yo en otras cosas y a las cuales espero dar algunas otras más. El paso de editor a freelance y de este, a estudihambre fue muy lento en su proceso, pero ahora me parece que el tiempo voló y que quizá, por lento que parezca el futuro, llegará cuando debe para satisfacer, como de costumbre, las coincidencias de cada instante, de cada momento para forjar la historia del niño que quería ser abogado, médico, veterinario, aqueólogo, piloto y no sé que otras tantas cosas y que hoy, finalmente, es un joven -adulto contemporáneo- con estudios en filosofía, embarradas de comunicación, repasos de comunicación corporativa, experiencia como reportero y aprendiz de director.

Estudiar comunicación es saber poco de muchas cosas: periodismo, recursos humanos, publicidad, relaciones públicas, radio, televisión y mercadotecnia para defenderse y tener la posibilidad de influir poniendo los términos y la información en común. Hasta ayer aprendí que un director general debe saber generalidades, saber algo de todo (sin sus específicos) y tener la capacidad de poner en común (comunicar) ante todos la realidad. Y decidir sobre esta.

Arranco esta nueva etapa de estudiante, a tiempo completo. De por vida.

domingo, agosto 7

Anotaciones de un (traqueteado) viaje a Europa

Durante 28 horas viaje en casi todos los métodos de transporte del mundo, me faltó el barco y la moto, pero considero aún tener tiempo en esta ocasión.

Salí del DF a las 9:20 am con destino a Madrid vía Dallas cuando en realidad, el vuelo original era a Frankfurt. No quiero atacar a nadie, pero cómo le falta a cierta a gente. No es posible que no se fijen en las cosas. En fin, ahí estaba yo en el aeropuerto internacional del DF esperando a subir a mi primer avión cuando observé a ciertos mexicanos venidos a más. Es patético verlos, a duras penas mastican el inglés, el español lo pronuncian como totonacas y su tono de piel -sin ser racista- no es precisamente blanco, mucho menos sus pintados pelos güeros con raíces azabacache, pero eso sí, se sienten mucho más, más grandes, mejores porque se suben al avión mostrando un pasaporte azul que dice United States of America. Miran a sus compatriotas por debajo del hombro, me caen mal por malinchistas.

En fin, que luego de un rato de espera abordamos entre chicanos, salvadoreños, mexicanos, gringos y muchos pronto ilegales el avión para llegar a Fort Worth. Con cinco horas de escala a una temperatura en el exterior de 44 grados centígrados lo único que se puede hacer es conseguir un Club de Vuelo. Y sí, en el 5 piso, cerca de la puerta 22 está los clubes mafufos y sangrones: desde el Centurión de Amex, el de KLM, Lufthansa y el AA; y ahí, en medio de los espacios para ejecutivos alzados y que en efecto envidio, se levantaba un oasis para los clasemedieros, pobres y aburridos pasajeros con 5 horas libres en un aeropuerto: el VIP Club que, por sólo 15 usd te dejaban estar hasta ls 6 de tarde, beber todo lo que te pudieras beber, comer cuanta botana se te atravesara, tener internet y lo mejor de todo ¡fumar!

Huelga decir que me subí al avión con destino a Madrid con unos cuantos tragos encima (3 cervezas, 2 copas de blanco, 1 de tinto, 1 Jack y un Martini) y, como Dios fue benevolente con mi comodidad me acomodaron en business y descubrí que jamás quiero viajar en otra clase. Ahora más que nunca deseo ser un ejecutivo alzado y poderoso para repetir dicha experiencia. En fin, que comí como rey (sí, la comida es mejor que en coach, pero está sobrevaluada), bebí un poco más}(ya sólo pude con dos copas de vino español) hasta que me quedé profundamente dormido y perdido en el alcohol hasta que una linda azafata me despertó 45 minutos antes de aterrizar en Madrid para ofrecerme un desayuno. Seguía borracho mientras me comía un plato de cereal, un yogur y un jugo de naranja. El café exprés no ayudó mucho.

En barajas, bueno, qué les puedo decir, corrí de la terminar 4 a las 1 y sufrí de la prepotencia e inutilidad de los españoles, sin embargo, recordé porque me gusta tanto... las mujeres. ¡qué maravilla! y si tienen rasgos árabes, qué mejor. En fin, que me forme casi 1 hora para documentar mi mini maleta en Ryanair para llegar a Dusseldorf, luego corrí a tomarme una Coca muy fría porque la cruda del avión ya empezaba a hacer efecto y, en Madrid, encerrado en la parte más fea del aeropuerto, con un calor de los mil demonios, y toda la gente, por más linda y atractiva, ceceando puede hacer que tu resaca sea aún peor. En fin, que después de refrescarme la existencia, me subí a un avión con azafatas ucranianas que masticaban el español, según ellas hablaban alemán y lo único que aportaban a mi existencia, era una combinación de piel apiñonada con ojos claros y un cuerpo atractivo por debajo de sus chillones chalecos amarillo chíngame-la-pupila.

Aterricé en el aeropuerto de de Weeze (por ahí de Dusseldorf según el mapa) luego de 2.2 horas de vuelo aburrido y turbulento, corrí al centro de información y pedí que me indicaran cómo llegar a Den Haag, mi destino final. La amable y regordeta alemana me dijo que fuera a la estación de Nijmagen (o algo así) y que corriera porque el bus se iba en 2 minutos, entonces me subí a una combí de primer mundo que, por 12 euros me transporto en 45 minutos a una estación de tren ¡EN HOLANDA! Bueno, el caballero hostil que vende los boletos del tren me dijo que no aceptaban tarjetas que no fueran Maestro, y como ya no llevaba dinero, pensé que ese era el fin, sin embargo, en el plan original de viaje yo tenía un tren de Frankfurt a La Haya, así que se lo mostré al caballero holandés poco agraciado y me indicó que me subiera al tren, llegara a Utrecht, cambiara de tren y llegara a Den Haag Centraal.

Una vez en Utrech cambié de trenes, no sin antes avisarle a mi querido anfitrión que iba en camino... pero cómo le avisas a alguien cuando tu celular de casa no tiene servicio y los teléfonos públicos no usan monedas y nadie te vende tarjetas de teléfono con tarjetas de crédito. Una amable señora me prestó su celular.

Después de esperar 1.5 horas en la estación indicada, en el punto preciso, mi anfitrión llegó por mí, me subió a un camión, me hizo caminar 5 minutos y ahora, heme aquí, en un estudio-habitación en La Haya, luego de 28 horas de viaje que valieron mucho la pena.

jueves, agosto 4

Algún día... otra vez

Es extraño explorar en el pasado antiguo, no recuedo mucho estos tiempos, pero sí sé que no me daba miedo.

Quizá ya es hora de superarlo y hacerlo otra vez.



Aquí en la Sala Chopin a los 5.5 años. 


Y aquí, en la misma sala, como a los 9 o 10, al menos ya llegaba al piso.


Antes de estirar la pata, tengo que volver a hacerlo, algún día otra vez.

martes, julio 19

por puro gusto

Socorro, aunque le gustaba que le dijeran Socorrito, era una señora de edad avanzada, una mujer de esas que los niños temen por tener la cara llena de arrugas, las manos aún más zurcadas y usar ropa gastada con olor a naftalina. Para ennervar más aún a sus visitas, la solitaria mujer vivía en una casa 'embrujada' sobre Eugenia, cerca de San Borja. Las paredes de la fachada alguna vez fueron beiges pero en aquellos tiempo, finales de los 80, el sol había robado la claridad para dejar una tonalidad café clara-sucia-no-me-interesa-arreglar-mi-casa, los muros estaban carcomidos por la humedad, el piso de la entrada estaba levantado y las yerbas que crecían como jardín estaban descuidadas, muy crecidas y le daban a la casa una visión mucho más tétricas. Por si fuera poco, Socorrito tenía infinidad de gatos que hacían de la atmósfera interior de su casa una zona pestilente, chillante y casi intolerable. En la sala de estar -nunca conocí más de eso- había un piano negro de estudio debajo de una ventana que daba al eje vial.

La sala era de esas sacadas de películas antiguas, roída por las uñas de los gatos con un estampado atípico y olía a polvo. Socorro no era muy alta pero si rolliza, tenía una de esas risas que aturden por parecer que el ser humano se está ahogando mientras trata de sacar de su ser una carraspera terrible. Ella era mi maestra de piano, la primera, la más terrible.


Sigo sin saber cómo llegué a formar parte de la lista de 'alumnos' de la susodicha mujer, pero sé que durante casi 4 años, es probable que muchos más, los miércoles tenía que ir a sentarme al duro asiento negro, frente a un piano marca patito a tocar "Adelita tenía un cordero" y quién sabe qué tanta cosa más ad hoc a un infante como yo. Además, tenía que tocar las escalas con doble vuelta, practicar con ejercicios de no sé quién y tocar mis piezas diariamente. Todo estaba bien de jueves a martes, lo disfrutaba y me sentía el concertista joven más chingón del mundo, pero llegaba el fatídico día de clase y la visita al domicilio de aquella señora me paralizaba -o al menos así lo recuerdo- y siempre había regaños, gritos y frustraciones de su parte.


Un día simplemente ella no pudo más y le escribió a mi madre una misiva explicándole sus razones para abandonarme como alumno (muy a la vieja usanza). La principal era que yo era un caso perdido, así tal cual -me lo ha dicho tantísimas veces a lo largo de im vida. Que tenía talento para el piano, pero que era un perezoso que no me esforzaba más -otro argumento familiar-, y que ella no seguría perdiendo sus nervios por mi culpa. Renunció. Además, tuvo la delicadeza de decirle a mi madre que viera lo mediocre que su hijo era al escribirle algo así como: "si tu hijo estudiara en el conservatorio, con los avances que tiene, se estaría graduando a los 28 años". Tal vez sí, tenía razón, pero a mi tempo ha resultado bastante satisfactoria esta aventura.

Y ha sido por puro gusto. Creo que me podría pregraduar con esto.

jueves, julio 14

El día que el Topaz me reclamó

El Topaz, alias el coche de Maurició Garcés, ha sido un gran acompañante y fiel corcél. De hecho, aunque no ha sido el mejor auto que he tenido, está por romper con la barrera del más longevo... lo cual ya me tiene hasta la madre. Estoy agradecido con él por llevarme, traerme, subirme, bajarme y darme donde dormir cuando no me abren en casa, pero nomás. Tiene muchos peros: no circula los lunes, el primer sábado de cada mes se queda parado también, le suena todo, no tiene radio, es estándar, y pronto habrá que ponerle llantas nuevas.

Nuestra historia, como casi todas, ha tenio altibajos. Llegó a suplir un Accord cosa que jamás logró, pero su fin último en la vida -la transportación- sucedía cotidianamente sin mayores preámbulos. Cuando me harté de él la primera vez lo dejé al abandono, empolvándose, listo para ser desechado, maltrado y destruido. Pero no fue así, sobrevivió y, cómo si nunca hubiérale sucedido algo, arrancó. Algunos achaques, después de 21 años de vida y casi 99 mil kilómetros se hicieron presentes y los arreglé. Hicimos las paces comenzó a portarse muy bien. Hasta ayer.

Quizá la culpa de que me haya dejabo botado en Centenario, en medio de la lluvia, sin moverme, es mía. Desde hacía unos días escuchaba cómo tronaba algo en la llanta delantera izquierda y pensaba: 'sin falta el fin lo llevo a revisar'. Pero no llegamos al fin, en miércoles, cerca de las 19 horas, luego de una suave, pero cerrada, vuelta a la izquierda llegó el fin de lo que sea que se le haya tronado.

Cómo soy un intelectual y mi vida va de la mano con pensar en lo etéreo, lo metafísico y una que otra vulgaridad terrenal como el sexo, no sé cómo funciona nada de un auto. Sé que todo es meter una llave, hacerla girar y listo, pero de ahí a entender los engranes y demás es... es... demasiado ordinario.

Entonces la grúa llegó por mí. La grúa, por supuesto que no llegó como por arte de magia y menos con un vehículo de esa calaña, mi querido primo me hizo el favor de enviar a mi rescate. Pero a todo esto, el Topaz se puso pendejo, con justa razón. Ahora, lo que me temo, es el costo de la reparación. Me niego rotundamente a invertir mucho, pero tal vez no me quede otra opción.

Pienso en jubilarlo. El destino me habló de una camioneta deportiva (aunque también una morena de fuego que no ha llegado), ¿quién invierte en mí?

miércoles, julio 13

Trauma literario

Así como antes me obsesioné con Katzenbach y Brown, ahora Murakami me tomó por sorpresa. Sí, entro perfecto en el modelito Condechi intelectualoide wannabe, aunque me purga la mentada Colonia. En fin, ahora que terminé con Tokio Blues, me disponía a dejarme seducir por la oferta literaria de Gandhi y repasé su página web. Para no quedarme fuera de lo que está in entre la clase 'pensante' y 'reflexiva', vi la sección de los más vendidos. Decepción la lista de títulos ¿qué pasa con los cinco mexicanos que leemos? Acaso los otros 4 llaman eso 'literatura'.

"El último libro del mundo" está en primer lugar, es tristérrimo que una estrategia de marketing se posicione de esa manera. En fin, en los primeros 10 títulos se encuentran 5, o sea la mitad, de superación personal en algún nivel, desde finanzas personales hasta como vivir en bien en familia. Luego, uno de humor -contra el que no tengo nada, pero es más bien caricatura- un par de éxitos de Alfaguara, al ímbecil de Castañeda y demás cosas.

Cómo esperamos que la gente se inspire a leer si, cuando llevados por el ocio a consultar la moda de la gente, ¿encontramos estos títulos?

Tengo que terminar a la brevedad mis siguientes best sellers y los bautizaré con títulos que enganchen a pobres diablos en búsqueda de respuestas:

El manual para ser amado (creo que sería un gran hit para depresivos, paranóicos y gente con baja autoestima, el secreto está en ..... ¡cómprelo pronto!).

Dios mío, hazme rico (consejos para que, por medio de la meditación y donación constante a la iglesia, se te dé lo que buscas... principalmente serás rico en amistades, reconocimiento y demás, pero si no trabajas, seguirás igual de pobre)

Ella y él, cómo vivir en pareja (una noveleta basada en hechos surrealistas para aconsejar a los jóvenes en amaciato para lograr llegar a los 3 años y no casarse nunca -está de moda, qué no-)

¿Se les ocurren otros títulos para enriquecernos? Había pensado en escribir el 'Manual del buen infiel', pero tendríamos que patentar tantas técnicas que podría tomar una eternidad... y no quiero ser el responsable de idiotas que sean cachados en sus movidas.

viernes, julio 8

Agradecido

Hoy tengo que ganas de agradecer. A Vicos por la vida, la educación, la fuerza y cuanta cosa no puedo describir que me hizo lo que hoy soy. A Alfonso por ser el padre que no le correspondía pero que si quería. A Mike por la amistad sin paráfrasis y verdad derecha. Al Brody por la ausencia y el engranaje. Gina por las parejas cósmicas e intangibles. Chiquis que evoluciona y camuflajea. Vero por la gracia, el apoyo, el cuidado y su eterea presencia angelical en mi vida. Por los días lluviosos y tranquilos, los cafés matutinos y las alcaparras bien sazonadas. Por los vinos moderados al calor de una charla, por el whisky como agua de vida y una March, Gaby, Katia para solventarlos. Por los perdones recibidos de Fer, Andrea, Andrea, Silvia y Patrick. Por las ilusiones inocoherentes y pubertas. Dar gracias por las sonrisas desconocidas y por el acorde disonante de esta noche. Sonriente por el techo que me dan y las caricias recibidas. A Core por no dejarme, a Marta por su confianza. Andrea por sus palabras necesarias aunque no siempre suaves. Arturo que sembró la mitad de mi vida. Iliana por el camino. Zagal por la inspiración, Mariana por el descubrimiento. Gracias por los tacos al pastor y los corazones de filete bien cocidos en salsa de mostaza. Y pimienta. Por el roció en las mañanas y caminar descalzo. Gerardo por apostar pese a las dudas. Manuel por abrirme los ojos e Iñigo por ser lo que no pude regresar. A Hermann por la visión. Gracias por los lentes que me cubren las bolsas, ojeras y patas de gallo. A Tania por los consejos. A Edith por el piano, a Chrystel por el camino, a Lety por la confianza. A Mariana -otra- por la hermandad lejana. A Eli por el sentir, y por lo mismo a Isabel, Andrea, Fernanda. A D por la amistad inconclusa, a B por la fraternidad errónea. Enrique por la similitudes y muestras de madurez. Daniel por enseñarme el valor de la aceptación y el seguir adelante. A ti A por los buscos giros. A Cristina también débole gracias por ser ella conmigo. A Camel por lo que algún día significó. A Mariana -quizá la primera- por abrirme la puerta laboral y luego su corazón. Al Reforma por enseñarme, a Expansión por madurarme, a Katedra por apostarle y a Mundo por permitirme. A Murakami, Katzenbach, Brown por lecturas modernas. A Odin por inspiradoras. A Boudelarie por cursi. Maquiavelo por guiarme. A la vida por lo mismo. A Dios, por lo principal.

martes, julio 5

El niño que jugaba a las empresas

Desde que tengo uso de razón, siempre he querido conquistar al mundo. Mis ínfulas de grandeza me han llevado a explorar diversas perspectivas de dominación y tiranía, pasando por la zozobra de hacerme pasar por un idealista, un guerrillero con causas y un algo sin definición tipo Gandhi.

Ser tirano es máximo, además, hasta me puedo ver rudo y malo ante la gente y tengo un algo charming para lograr lo que quiero, lo que sí me hace falta es controlar el corazón de pollo. Soy un idealista que se vende a diversos precios, entonces, aún cuando moriría por una causa, me quiero demasiado como para influenciarme por una causa perdida; siempre me puedo adaptar. Ser guerrillero era otra opción, pero me considero bastante pacífico, tranquilo y medio cobarde para los golpes, sería como el general de división o algo así, pero para llegar eso tendría que estar mucho tiempo en el campo.

Alguna vez me dijeron que era un rojo vergonzante, es probable que sí tenga ideas izquierdosas que se nublan ante el capitalismo, pero la verdad es que lo mío, lo mío, es el dinero, el poder y el control. No se aceptan interpretaciones de momento. Entonces, alguna vez había planeado cómo hacer que EU regresara a México los territorios robados con la ayuda de Alemania. En otra ocasión pensé en apoderarme de mi país, tenía la estretegia completa, sólo me faltaban los medios económicos, y los adeptos, y la edad, y los seguidores, y los medios de comunicación y una larga lista de 'ys' por lo cual no lo llevé a cabo.

Descubrí que mi niñez no fue lo que se conoce como común: yo no podía ver horas de televisión, tampoco tenía mucho tiempo para jugar, es más, para mis ratos lúdicos tenía que levantarme mucho antes de ir a la escuela si quería jugar con mis carritos. Pero, mientras contaba esta historia de un infante ñoño y raro como yo, recordé que jugaba a crear grupos empresariales, a que hacía fusiones, negociaciones y tomas hostiles con mis carritos, playmobiles, micromachines y sueños despiertos.

-¿Qué clase de infancia tuviste?,- preguntó M sorprendida.

-La que me tocó,- sigo pensando.

Suponía que era natural que los otros niños, cuando jugaban, hicieran lo mismo que yo, pero tal parece que sólo yo pensaba en ese tipo de conceptos. La cosa es que ser hijo único abre un umbral magnífico en el que lo puedes todo, lo dominas todo y a todos, y te conviertes el en tirano más adorado de tu colección de vehículos a escala. Y conquistas tus sueños.

Entonces tomo el cliché de 'todo lo que he hecho me ha traido hasta donde estoy hoy'. Yo que iba a saber que jugar a eso, tarde o temprano me traería como resultado querer estudiar algo para seguir jugando, pero ahora con acciones reales, estrategias tangibles, pensamientos de grandeza y yo aún como jefe.

jueves, junio 30

Quiero clics (más por mi ego virtual)

Alguna vez hice el ejercicio de buscarme mi nombre completo en Google para ver cuántos resultados aparecían. Me sorprendí mucho y además, me espanté. Aparecieron secretos del oscuro pasado scout, del ñoño preparatoriano y otros temas de los que no puedo escapar.

Lo positivo fue que tenía muchos resultados, hasta 10 páginas que mencionaban mi nombre pa' diversas cosas, desde tuiter hasta facebook, desde mis artículos, hasta mis desecantos, de mi blog hasta... bueno, pues mi blog. Sin embargo, se qué la relevancia en internet no es sinónimo de éxito, pero qué bien se siente verse tanto. En fin, aquí un compendio de lo que más me gusta por si les interesa leerlo que si bien darán más clics y eso, al final del día, me beneficia.

Ya saben, si me va bien, a ustedes también (creo). 'Ándelen', denle clic.

http://bit.ly/jT2wQu (Entrevista con el Presidente de Manpower para América)

http://bit.ly/jp3CgS (Posgrados 1)

http://bit.ly/k5ZTa9 (Posgrados 2)

http://bit.ly/iPrlTD (Ilusiones de un pobre soñador)

martes, junio 28

Lo que dejo pasar de la música

Piensa en finanzas y música, me pide mi editor. En el primer tema me ubico, sé de que va y cómo funciona, es mi fuente tradicional, es uno de los dos temas que mueven al mundo, todos siempre están buscando más dinero, en cualquier presentación. Sobre el segundo me declaro inculto. Conozco a Beethoven, Chopin y Liszt. Practico con Hanon para apurar la digitación y fotalecer los dedos. Crecí escuchando al Puma, Air Supply y me hice fan de Bon Jovi cuando era prepuberto. La otra influencia musical que me marcó fue Herbert von Karajan, los Tres Tenores y Gloria Trevi.

La conclusión a la que llego es que la música y yo somos más bien 'conocidos' en una sociedad de amigos. La relación que llevo con ella consiste en acariciar el piano con piezas clásicas, una que otra balada y desquitarme con acordes disminuidos para quejarme del periodismo de negocios y sus eternas complicaciones.

Hoy soy fan de Alicia Keys (y aquí sé que muchos dejarán de leer), en realidad ni siquiera soy eso, quizá la mejor definición que acomodaría rondaría cerca de la ilegalidad siendo un stalker de quinta, enamorado de una cantante –compositora de R&B, y que la mujer ideal que aspira en mi psique se comparará siempre con ella–. Pero tampoco resulta una musa, es nomás una alguien que escuché de joven y me perdí en sus compases.

Sigo pensando en dinero y música y se me ocurre que puedo hablar de mi última fantasía musical bautizada 'Viaje exprés a Nueva York'. La morena de mis sueños (y sólo me refiero a Alicia Keys) dará un concierto en un teatro pitero cerca de Broadway, pienso en comprar el boleto: 150 dólares, no es tanto, pero no es barato. Sin embargo, escuchar esa voz en vivo lo vale y dado que no tiene fechas, ni rumores, ni presencia en México, lo mejor será ir a gringolandia. El avión cuesta 499 dólares ida y vuelta, saliendo el 30 del presente por la tarde para volver el 1 de julio por la mañana. Me vi paseando por la quinta avenida toda la noche luego del concierto y... me paralicé del miedo al pensar que un pinche homeless –latino, gringo, oscuro, ucraniano o algo así– me fuera a asaltar y perdiera mis papeles. Sumé 88 dólares de un hotel de poca monta al presupuesto del viaje. Opte por dejar pasar este concierto.

Claro que no es la primera vez que estas ideas se me vienen a la cabeza. Para cambiar al 2011 la misma mulata daría una cena privada en Las Vegas, no recuerdo el hotel. Sólo el boleto de la cena de año nuevo costaba 1,000 dólares e incluía una hora de concierto con Keys. Claro, había otros cantantes, comediantes y demás gente que amenizaría la velada, pero mi objetivo no eran los demás. El paquete vacacional completo por cuatro días en una suite con desayunos incluidos y pase a la fiesta era de 5,000 dólares. Soy pobre.

Si quisiera que la gringa, de ascendencia latina, me diera un concierto privado, me costaría cerca de 300,000 dólares. Tampoco puedo costearlo.

Me considero arriesgado en muchas cosas, sobre todo cuando el mentado órgano sensible del corazón está en juego, pero con el dinero intento no jugar y menos cuando es un robo. Lo más que he pagado fue por un concierto de Ricardo Arjona (si me quieren dejar de leer ahora, lo entenderé) casi 1,500 pesos por boleto en zona preferencial. De ahí, lo más caro fueron 500 pesos por ver una puesta escena increíble de Carmina Burana en el Auditorio Nacional con el ballet cubano. ¡Cosa mía! Arte, cultura, música, baile, gente por mucho menos dinero y más satisfactorio.

Sí, soy un aburrido de lo peor. Pero pienso en los negocios y la música y me exaspero terriblemente. Fabricar un CD cuesta menos de 5 centavos de dólar a granel. Grabar 10 mil CDs en promedio cuesta mil 800 dólares y ya incluye todos los insumos, todos. La logística y la transportación me rebasa por completo pero, al llegar a Mixup, Tower, o cualquier tienda departamental y ver un disco compacto de Alicia Keys en 200 pesos (casi 17 dólares) mientras que la 9a Sinfonía de Beethoven, dirigida por Karajan está en 21 pesos, es una patada en donde más duele.

Está bien, los CDs ya pasaron de moda, ahora todo es piratería, bajar bites y bytes gratis, y entonces ¿dónde se recuperan? en los conciertos y justo por eso, me da pereza la industria musical.

Además, en este pesimismo artístico y flatulento, pienso en lo que queda después de un concierto: una experiencia que será opacada tristemente por la deuda en la tarjeta de crédito. Es más, pensar en el cúmulo de gente a mi alrededor, los olores, los gritos y empujones limitan mis ganas por escuchar, incluso a Alicia Keys en Nueva York. Si a esto le sumamos el llegar al 'venue' con horas de antelación –tiempo aprovechable en otra actividad más productiva y más económica– y luego salir, tolerar embotellamientos, gritos, ladrones viene viene para decir que viste en vivo a un artista, paso.

Y luego qué, sólo vacío y un recuerdo mal recordado.

Entonces si pienso en finanzas y en música... me quedo con que mis finanzas personales no están a la orden de los gustos musicales en general. Pero acepto donativos para ver a Alicia Keys.

viernes, junio 24

35 años después

Mi mamá tenía de todo, un deje locura estoica mezclada con una pasión por lo desconocido, el espíritu de la aventura inyectado por una profunda comprensión de la libertad; un pensamiento audaz arremolinado con la fuerza de vida, la claridad de lo que quería y lo que no.

Justo hoy, hace 35 años probablemente terminó de forjar su carácter, tomó al toro por los cuernos y se lanzó al vacío a sabiendas de su realidad, de su existir y de que todo lo demás, fuera de su amedrentado confort, siempre sería desconocido. Entonces, de la nada, habló con su madre y le dijo que, sorpresivamente, había ganado una beca en La Sorbona y que debía irse inmediatamente a estudiar. Creo que su voluntad siempre es y sería más fuerte que cualquier limitante.

Además, por si fuera poco, mintió adecuadamente para que su familia, principalmente su hermano, le prestara dinero para el avión. Ya con una back pack con lo mínimo necesario, fotos de sus sobrinos más queridos, cartas de su familia, el corazón destrozado y su intelecto poco aprovechado, llegó al aeropuerto internacional del DF, se formó en la fila de Air France y compró el primer boleto de avión a París.

No sé a qué hora despegó, pero lo que recuerdo claramente es que siempre sonreía al decir que había cumplido años dos veces el mismo día. Una en México y otra en París.

Cuando llegó no tenía nada, sólo unos pocos francos hacían ruido en sus bolsillos, la idea de ser libre y de conocer el mundo llenaban su vida. Renació en México y rompió su jaula para nacer, de nueva cuenta, en París donde hizo lo que quiso. Como siempre lo hacía. Como siempre lo hizo. Como probablemente lo esté haciendo ahora, donde sea que esté.

Feliz cumpleaños, Ma.

miércoles, junio 22

Cualidades y defectos

- Por favor, dime 5 cualidades tuyas -, me pidió el entrevistador

Medité por un instante la mejor respuesta y contesté, haciendo énfasis en cada palabra, con pausas suficientes para que el inquisidor asimilara mi grandeza.

- Ambicioso. Audaz. Inteligente -, hice una pausa más larga y seguí -abierto y analítico-, terminé

- Interesante-, respondió él. -¿Y un defecto?-, prosiguió.

- La soberbia-, aseguré sereno, con un deje de humildad para que supiera que soy consciente de mí.

- Sí, me queda claro-, dijo mi interlocutor con una media sonrisa en la cara. -Si no la tuvieras, serías perfecto-.

Y mi ego se disparó. Aún más.

martes, junio 21

yo, el ouroboro que no aprende


Cada siete años se renueva el cuerpo completo, dicen. Además, cada siete años la personalidad se modifica, con cambios radicales y empezamos desde cero a devorarnos nuevamente. No siempre lo hacemos por la cola, hay veces que empezamos por el corazón, la mente o las ideas. Es probable que una que otra vez, la piel sea el primer índice de cambio, pero ahí vamos, a evolucionar, según. A cambiar. A empezar de nueva cuenta víctimas de nosotros mismos y de nuestra circunstancia.

Entonces, ahí estoy, sentado, pensando en qué momento el eterno retorno se convirtió en un espiral con vórtice mortal ascendente y descendente cual huracán. Me da pereza pensar en comenzar, otra vez, desde el punto cero en algunos ámbitos. Sin embargo, es más la emoción por la aventura.

Hace siete años me rehice por completo. No sé cómo.

Siete años después lo hago igual pero, a diferencia de las 3 primeras transformaciones, ahora me doy cuenta de los cambios y soy medio consciente, aunque no del resultado final.

Ese insípido lugar que vive de la memoria 'aprendida' para ver ahora en qué erramos y tragarnos de nueva cuenta toda esa historia. La nuestra. La que esperamos haber salido victoriosos, de la que nos nutrimos para rehacernos.

Estoy ahí sentado pensando que soy como una serpiente que se come su final para rehacerse. Y por más que me niegue, resulta necesario. Ahora empezamos con el intelecto y el corazón. Algún día supongo tendré que engullir todo de golpe para el constante proceso de reiniciar.

jueves, junio 2

Crónica de un detalle

Resulta extraño que me tomen en cuenta, pero la importancia que me dan es soluta. Por motu propio soy insignificante, pero en la mayoría de las ocasiones la voluntad externa me lleva a ser el más recordado, el significante más acaudalado y la presencia más tranquila.

Un detalle, lo que soy, es una muestra de cualquier emoción o sentimiento. Puedo ser crudo, hostil y artero, así como entregado, significado y manifiesto. Me demuestro en palabras, acciones y objetos. Lastimo, hiero, alegro y soluciono. Vivo inerte del olfato, de la textura y añoranza. Pero vivo.

Soy tan importante que sólo me recuerdan en momentos importantes, la coincidencia lleva mi acento y la memoria mi recuerdo. La existencia de un detalle común va desde un dibujo insignificante nacido del ocio, de la presión e ingesta de pasión, de la necesidad de expresar más allá de lo tangible, o por el sólo afán de iluminar la certeza conocida.

Un detalle se entrega para alegrar la vida de un tercero, para calcular la existencia de un ausente, para recordar la fortaleza de dos. Para revivir.

Si olvidas el detalle y la consciencia de su existir, sentencia la razón de lo demás.

jueves, mayo 12

Pensar, confortar, ignorar

Cogito, ergu sum... o en español: pienso, luego existo. El pensamiento atenta conta la felicidad, impide el valemadrismo puritano y crea terribles dolores de cabeza, ansias, planes e interrogantes.

Pensar, por otra parte, da la posibilidad de profudizar, aprender, comprender y adentrarse en la vida de lleno, analizar opciones y tomar una decisión que impulse nuestra felicidad. Sin embargo, la otra parte que atenta contra la felicidad es la naturaleza humana, el anticonformismo, las ganas de quere más, las ambiciones. Me pregunto si alguien, alguna vez, ha logrado decir: suficiente, tengo lo que quiero.

La ignorancia, aunque para mí resulta deplorable, permite crear un burbuja rígida, un mundo de ensueño limitado por uno mismo, ese espacio que llaman vida que avanza pero no afecta, nada interfiere y así se deduce que son felices. No se atreven a salir, no saben hacerlo o no quieren. Insisto, en la ignorancia se vive feliz.

La naturaleza humana, además, es perfectible, mejorable, modificable y aunque difícil a una edad avanzada, adaptable. Si dentro de un burbuja surge el pensamiento, la interrogante más simple, la esfera se achica, para quien está dentro el mundo se reduce hasta que comprime al ser que la habita, lo asfixia, y reviente con una nueva bocanada de aire nuevo, fresco y descubre un mundo nuevo. Se paniqueará, inmóvil verá lo nuevo y lo querrá todo para su burbuja inexistente.

Entonces viene la realidad. Se preguntará que pasó con su mundo anterior, entenderá de su mundo nuevo y querrá más, pero entre más quiera, y más se pregunte, y más razone, y más investigue, y más se mueva, y más viva... más sabrá que nunca hay suficiente.

Tal vez la única opción viable ante esta situación es dejar libre el pensamiento y sólo enfocarse en algunas ideas, confortarse con lo que se tiene y cuando se pueda más, tomarlo; e ignorar aquello que influencia el pensamiento y la suficiencia. Es probable que el ejercicio complique más de una mente interrogante, pero finalmente, si en la ignorancia somos felices, por qué en la sapiencia nos creemos ignorantes de lo qué hacemos.

Ergo, piensa lo suficiente, confórtate con lo tangible e ignora lo que nomás afecta lo primero.

lunes, mayo 9

Hacer por hacer

Reflexiono mucho sobre el presente, el futuro y el pasado. Siempre he dicho que el pasado está bien allá atrás, en su lugar de origen y que no debemos permitir que influya de más en el presente perfecto, sin embargo, lo hace y nos recuerda parte de nuestros orígenes. Luego, pienso en las decisiones de antaño y cómo al momento de estas letras ha afectado, así cómo la forma en la que ese mismo instante de duda, aunque en su momento, inócuo, pasado mañana, será veraz. Quizá sea más fácil entenderlo como un efectó dominó lerdo y pasivo, como una mula mal puesta antes de contar las fichas, como una decisión 'caliente'. Si bien entonces caemos en la cuenta de que, queramos o no, estamos supeditados a una sola partida. Debemos razonar bien las formas en las gastamos las cartas.

Pero aquí se manifiesta otra disyuntiva, el famoso hacer por hacer contra el hacer por ser, hacer por deber, hacer por querer. El primero deja en claro el ocio como madre de la superación masiva, de la necesidad perfecta de una vida contemplativa; en segundo lugar encontramos un proceso evolutivo en el que se perfecciona por medio de la actividad; quizá el tercero y de más pereza, es el hacer por el deber de un contrato social putativo, asignado, que vive del rol que nos impusimos y nos frustra hasta el paso cuatro, el querer. Este último movimiento implica que además de hacer por el ocio, por el gusto, por el aprendizaje y por la obligación, es por la inspiración pura de avanzar, de moverse, de dejar la estabilidad por cualquier razón inferior que no sea la llana sensación de querer.

Por el momento, sin hacer por ser, por negarme al deber, quiero vanagloriar el hecho de este ocio, bien merecido, impulsado nomás por querer hacer.

viernes, abril 8

Para Ber en sus 28

Querido Ber,

Es probable que cuando leas la presente misiva hayas llegado a un punto de tu vida en el que te crees muy grande para muchas cosas y aún te ves al espejo sintiéndote muy joven, e incluso, perdido en muchas otras.

Sé que tenías una idea mental sobre lo que tendrías que estar haciendo a esta edad, ya sabes, la bola de clichés que te impusiste, que te dijeron y que soñaste: desde haber ya ganado tu primer concurso literario hasta ocupar una posición directiva. Que llevarías una vida acomodada y ahora, cuando miras el saldo es probable que te sientas decepcionado. Te lo digo yo, que te conozco tan bien, no lo hagas. A tus 28 años la lista de logros es más larga que la cuenta en números rojos que puedas ver.

Tu madre solía decirte que eras un flecha, única e irrepetible. La comparación no te gustaba y me parece que no la entendías. La analogía consistía en que ella como arco sólo podía darte el impulso, tensarse hasta el límite con el fin de darte mayor fuerza y apuntar a un blanco con la única esperanza de que la flecha, tú, alcazará ese punto imperceptible para ella. ¿Cómo va ese vuelo? ¿qué ha pasado con las inclemencias de la vida que han intentado moverte de tu camino? Sigues volando pese a todo. Eres una flecha y sé que no haz perdido la capacidad de avanzar como quieres y por dónde deseas hacerlo.

Sí Ber, también sé que en el camino de tu último año se quedaron muchas cabezas y corazones fuera, me consta que las extrañas y que los cambios a últimas fechas ha sido drásticos y radicales, pero como bien sabes, esto también pasará. Las decisiones que tomas son parte imprescindible de tu trayectoria, del camino que escogiste y de la vida que en tu hoy estás viviendo. Disfrútalo, no te arrepientas y no pierdas el curso pese a los obstáculos que se atraviesen, sabrás como sortearlos, siempre hay una manera.

Por último, recuerda -por favor, clávatelo en la mente- que no debes valuarte por los demás, ni por lo que digan de ti, de tus textos o tu trabajo, el valor que tienes, por el simple hecho de existir es completamente invaluable. Sábelo, escuincle, olvida por un momento tu orgullo, deja de lado tu ego, aprende a olvidar tu soberbia y te mantendrás siempre contigo.

Vive con esa pasión tan tuya, entrégate a la vida como niño, sé receptivo al mundo, estudia para ayudar, ayuda por querer y ama. Sólo eso, Ber, ama, de eso se trata.

Felices 28, tuyo, tu-yo,

Ber

martes, abril 5

Sin embargo, lo logré

De los propósitos que me hice a principio de año el primero llegó disfrazado de correo con el asunto indicando: Feedback needed, la extensión del correo .dk, huelga decir el nervio.



Dear Bernardo,

The Erasmus Mundus Masters Consortium is very pleased to inform you that you have been admitted to the Erasmus Mundus Master’s programme ‘Journalism, Media and globalization’ that includes periods of enrolment at Aarhus University, Denmark, and at your specialism university (1st priority in your application).

Blah blah blah (emoción)

Unfortunately we have not been granted the stipends. We expect that we ironically have been too successful in being a sustainable programme, as we have been able to attract so many applicants that have been able/willing to fund the studies themselves…

As we find your application very strong, we expect you to come with us, yet it might be impossible for you to sign up for the programme under these conditions, which we regret and respect.


The good news might be that we will be offered Mundus stipends next year.

Blah blah blah

Kind regards,



Ya es mío y eso, nadie me lo quita. Al despertar esta mañana recordé que anoche, mientras mi musa me aconsejaba de paciencia, me relajaba e inspiraba a ser mejor, meditaba en confiar en la vida. Eso hago hoy. Barcelona, ahí te vamos.

jueves, marzo 31

Yeah, man!

El trabajo -sí, sufro en demasia, me llevo al Caribe, Jamaica para ser exacto en este día. La leyenda dice que se trata del lugar de agua y madera, mi guía de turistas justifica que lo mejor del mundo viene de esta pequeña isla con una población de 2.7 millones de habitantes. Me temo que se refiere a Bob Marley y a María, su segunda alegría y no comparto su visión a lo que Washington (el guía) responde sin miramientos 'No problem, man'. Sonreimos.

Hoy es 30 de marzo, dos fechas importantes y contrapuestas: por un lado el aniversario luctuoso de mi abuela, de mi tía y protectora durante tres dificilísimos años; 'on the other hand' celebramos los 56 años de otra protectora -diferente y abierta- que en su onomástico la aplaudo por sus formas tan bizarras pero abiertas.

Aprendí, en este importantísimo día que puedo tocar el piano en público otra vez y recibir ovaciones. Que hay aguas curativas. Que los esturios son espacios únicos e inmiginables. Que el barco en el que ahora viajo es pequeño contra el Allure of the Seas al que le cabe la población general de Forthmauth, Jamaica (6 mil pasajeros y 2 mil tripulantes, nomás). Entendí que caminar descalzo libera y relaja al cuerpo. Vivo que amo a mi mujer. Que todo con una sonrisa puede arreglarse y que el dólar gringo se cambia a 84 dólares jamaicanos, lo que representa una ironía, ya que la isla depende de la corona británica, pero su moneda va de la mano con los 'cerdos capitalistas que los mexicanos tenemos de vecinos'. Que una copa de vino tinto diaria es buena para el corazón, pero 3 ya no. Recordé que me quemo en rojo. Que Christel está bien y que Vicos también. Que me fascina lo que hago pese a las viciscitudes. Que nos perdoné el piano. Que quiero pasar mi vida con ella.

Recibí, a lo largo de una hora, la caída gravitacional más alegre de Jamaica en forma de agua turquesa, pura y fresca. Avancé, con un equipo de desconocidos, ahora gente apasionada y diferente con la vida, por un camino nuevo en el que nos apoyamos indiscriminadamente y nos diversificamos cuando la aventura se superó. Entendí que la vida es un ir y venir, así como la marea sube y baja, nuestras circunstancias en ocasiones se transforman por un maremoto así como por un temblor; pero nos erguimos, alzamos la cara y damos el siguiente paso. Que cuando la miro se me llena el alma y quiero ser aún mejor.

Que despeinado me siento niño y con el pelo largo recuerdo la libertad. Que puedo olvidarme del reloj y del grillete de RIM. Que dos frases sacan de contexto a la gente: 'yeah, man' y 'no problem, man'.

Que soy feliz.

lunes, marzo 28

Desde el Caribe

Transmito desde Costa Maya, el último rincón de la Riviera Maya, aún en México. Dispongo a aventurarme en el mundo de los adinerados capitalistas para conocer su modus operandi y vivendi a bordo de un crucero con capacidad para 1,400 pasajeros. Pinta bien, de momento. Las fauna, principalmente latinos de ascendecia argetina, uno que otro español de España y una variopinta masa amorfa de mexicanos. La fauna local: completamente internacional. Desde el indonesio, pasando por el indio (de la India), la coreana, los brasileiros, uno que otro latino (de dudoso origen) y ya.

La flora es principalmente arcaica, salvo plantas plásticas de color percudidos, ambientación tipo 60 en el bar principal y comida gringa en un barco pensado para latinos. Mal estudio de mercado.

La llegada, esa fue una aventura. Con un café en la panza y un pan de esos carísimos del Starbucks despegué (a eso de las 8am ) luego de un beso apasionado por parte de mi mujer, bueno, no despegué. Me subí la avión y me bajaron del mismo, medidas de seguridad (me espanté) pero bueno, cuandos nos treparon cual reses al matadero, a la aeronave otra vez, volamos a Cancún, tuve uno de los aterrorizajes de mi vida y me enclaustre, ahora, en un camión terriblemente feo, para llegar a Playa del Carmen. Caminé por 20 minutos hasta el embarcadero del ferry. Me trepé a un barco que más parecía acorazado de guerra para ver a la gente sufrir, volver el estómago y llorar de desesperación por el picado mar que se nos atravesó. Aprendí que los vidrios deben estar tapados para que la gente no se maree. Llegué a Cozumel a eso de las 13 horas muerto de hambre. Subí al crucero del desamor a eso de las 15 horas. Mi hambre se incrementaba. Bebí café americano -americano literal, horroroso-, deglutí albondigas, roast beef, pasta, arroz con almendras y un par de panes rellenos de queso. Me limpié la garganta con un vaso de té negro sabor cococola sin azúcar. Dormí profundamente. Desperté y me encaminé al restaurante principal en el que, para mi sopresa, todo mundo se había emperifollado menos yo, que seguía con la misma ropa de caracter que todo el día. Cené esparragos salados, dos vasos de cerveza y mi plato fuerte, el helado, que nunca llegó.

Dormí hasta las 7 am. Hoy desperté en Costa Maya, mañana navegaré todo el día para el miércoles atracar en Jamaica. Les cuento entonces.

jueves, marzo 24

La apología de los medios mexicanos

Llego corriendo a las 8:40, con 10 minutos de retraso, a la entrada 'de servicio' del Museo de Antropología del DF para cubrir un evento que no emocionaba ni tantito: La firma del Acuerdo para la Cobetura Informativa de la Violencia, el primer paso de Iniciativa México 2011.

Una hora antes me habían dado el pitazo, "el evento empieza a las 10". Mamadas, conocen bien la puntualidad nacional y ahí voy matándome, para perder hora y 20, y representar a mi medio, que galantemente, se sumó al acuerdo.

Cual personas de servicio, cuando más nivel, nos dejaron esperando en la entrada de Gandhi 30 minutos. Esperamos, fumamos, socializamos y criticamos la iniciativa y el acuerdo. ¿Quién lo firmaría? ¿cómo? ¿por qué? ¿qué será del amarillismo con este nuevo acuerdo mediático? Fantasías fatalistas.

Arranca el evento, los parias del periodismo sentados en las gradas, en el último nivel, donde no incomodáramos a la crème de la crème mediática; los periodistas 'líderes' sentados lejos de la muchachada que alguna vez los admiró. Sarmiento, tan mónotono como siempre acompaña a Loret de Mola (Dolor de Muela, desde ahora) tan ... parecido a Regil al conducir las noticias.

Anuncios promocionales de los logros de IMx2011, música trágica, dolores nacionales. Un paliativo contra la realidad. Música de guerra de fondo, palabras heroícas que incitan a un alzamiento social en pro del país para cerrar con ambiguedades. Circo.

Este pobre reportero, venido a más, estudió a los presentes. Los líderes de opinión: Maerker, López-Dóriga, Alatorre, Curzio, Ferriz de Con, Cárdenas, Pérez-Cañedo, Gómez Leyva, y demás como estandartes de la veracidad. Y mi pregunta: ¿dónde quédo Aristeguí, Vivó, Dresser, Micha (por no dejarla fuera), Talamantes (eso sólo por mentor)? Los directivos de los medios, amistosos, la socialitè aplaudiendo y de fondo, la consciencia de masa que algo sigue estando mal. Quizá esa es la única función de las masas, darle una cara amorfa la individualidad necesaria para sobrevivir.

Resumo, a mi visión, la imputualidad del acuerdo mediático: ambiguedad. Sí, estamos todos unidos. Sí, los medios -luego de explotar incansablemente la violencia en nombre de Don Dinero- se unen y lamentan en lo que se han convertido. Hipócritas. Reviso la lista de lo acordados: brilla que Grupo Reforma no figura y medio los aplaudo por no sumarse a la respuesta, escudada en los ciudadanos, de lo que ellos mismos generaron.

La apología de los medios de comunicación mexicanos consiste en la firma generalizada de un acuerdo sin precedentes... ambiguo, hipócrita. Un circo mediático para disculparse de sus creaciones.


*todo lo aquí escrito (este artículo, este blog, este espacio), TODO, es a mi nombre y título personal, no de nadie más, no de algún medio, no de nada.

jueves, marzo 10

adjetivar, describir, definir, ser

Aunque existe una amplísima cantidad de palabras para describir, definir, mencionar, indicar y mostrar cada una de las sensaciones y emociones que el humano puede manifestar, en ocasiones, adjetivar resulta más bien complejo.

Resulta imposible describir el amor. Desde la perspectiva química se trata de un montón de chingaderitas y cosos cerebrales denominados dopamina que nos alebrestan. La razón de la atracción física resulta del contacto entre feromonas opuestas que se anhelan hasta consumirse en un acto físico inigualable (otra vez, caemos en la falta de palabras adecuadas para editorializar objetivamente). Desde una visión filosófica, el amor es el bien más puro, la entrega más osada y la espera más absurda. Religiosamente va casi de la mano, es la fe: esa visión ciega carente de sentido que predica aquello de haz el bien sin mirar a quien. Si nos clavamos en la mente humana, el amor es el resultado fortuito de cómo te trataron de niño y qué tan bien sea la explotación sexual indivual. Y... a todo esto, la definición más clara es indescriptible.

Es interesante la manera en la que utilizamos los adjetivos para enfatizar nuestra necesidad, sentir o carencia. Utilizamos palabras negativas para radicalizar el efecto positivo: inhumano, por ejemplo, para describir el sufrimiento generado por la soledad. Sin embargo, cómo es, en efecto, este dolor: impensable.

Describir sirve para definir desde un nivel muy básico. Describimos como nos falta el aire, cómo las libélulas revolotean en nuestro interior, la forma en la que piel se eriza al tener a esa persona cerca, el arrebato del corazón y la paz al orgasmo, pero con eso no definimos nada. Luego, pasamos horas definiendo las razones para delimitar los argumentos cuando en realidad, aquella que vemos, que sentimos y que nos rodea es absoluta, pero no para nosotros. Requerimos, para lidiar con ella adjetivos que describan, descripciones que definan y definiciones que se acoplen al ser instanténeo.

En fin, el circunloquio radica en que el ser sabe. Nomás.

lunes, febrero 14

confesiones

A media noche te despierta un escalofrío reconocido. Hay un deje de sudor en la frente. Una humedad maldita en la piel. El aire se cuela por las sábanas enredadas. Los ojos avispados, la respiración entrecortada, el 'pum-pum-pum-pum' del corazón como percusión infame y esa imagen en la mente. Es sonrisa. Esa mirada, ese sonido, esa ausencia que te roba el aliento.

Te preguntas su origen. Su misticismo. Su realidad. Y la tuya. La espias por todo los ángulos. Descubres que te atrae. Sabes que te hipnotiza. La quieres más. Te gusta, aunque lo niegues. Maldita, te repites.

Cierras los ojos de nueva cuenta. Te pones de lado. Piensas en pensar. Sientes en sentir todo menos ese ajetreo en el pecho, esa incertidumbre en la boca del estómago. Abres los ojos y ves al infinito con tal de no revivir esa imagen. Te descubres saboreando su blasfemia. Te sientas y prendes un cigarro.

Fumas una, dos, tres y cuatro bocanadas al hilo. El nervio se apodera. Esa mirada, esa calma tan secreta. El hallazgo del día. La libélula. Apagas el cigarro a medias, te sientas ante el piano, lo acaricias, suspiras, lo vibras y sientes. Esa octava define el poder, ese acorde entiende tu angustia, esa caída interpreta el conjunto.

El ritmo disminuye. Te recuestas otras vez. Jamás aceptaras la sensación en público, pero sabes que es cierto. Susurras por últimas vez el gusto que le tienes.

Cierras los ojos.

Sonríes.

Te sabes vulnerable, sólo esta noche. Tal vez mañana también.

lunes, enero 31

Las mujeres, los 30 y mi estrés

Me acerco estrepitosamente a los 30.

La vida cambia radicalmente y esto lo escribo mientras aún veo vertiginoso el porvenir de los 28 (nooooot, 27 aún) a los 30. Seguro me reiré de esto pasado mañana. Quizá mi filosofía postpuberta-preadulta me de la razón. O llegue alguien de 3o a darme un zape, tratarme como niño-adulto-contemporáneo y decirme: ¡relájate!, es la vida haciendo lo suyo. Me disculpo de antemano si alguien se siente ofendido (espero que no).

Pero no puedo negar el temor que me da alcanzar los 3o y todo lo que la presión social dice que tengo que hacer o debería estar haciendo, o se me fue el tren para hacer. Es probable que esta sea la reacción instantánea al café vespertino, a recordar que el fin de semana hablamos de la década de los 30, la muerte de los tes y el precio de los anillos de compromiso. Es probable que todo este texto no tenga sentido alguno. Pero me estresa.

Hace 15 años, las mujeres me atraían porque su cuerpo comenzaba a desarrollarse, no era propio de una mujer, pero dejaba de ser una infanta, era más bien el morbo de la hormona, del hallazago, del pecado transformando la inocencia. Pensar un cuerpo robustecido, me daba pereza, incluso asco: 'demasiado de todo... quizá un tanto flácido', me decía. Me negaba a todo lo que no fuera contemporáneo

Hace 7 años las mujeres tenían que ser de mi edad, poco más grandes, poco (mucho, muy poco) más chicas. Más grandes no porque estaban viejas, dejadas y aburridas. Más chicas, eran una niñas que requerían aún de biberón. Sin embargo, las pequeñas eran demasiado rígidas y las grandes -me parecía- no tenían qué ofrecer, sus experiencias eran, grosso modo, una probabilidad más en mi lista de jareos.

Hoy en día, la vida se perfila de otra manera. Las chicas me siguen aturdiendo, no porque quiera un biberón, sino proque requieren demasiada atención, las hermosas musas de mi edad -algunas- tienen el complejo del tiempo encima, el reloj biológico presionándolas y las más grandes: ahora sí, las de 30 lo tienen todo.

En mi caso, aún no pueden exigirme, sigo en lo tes. Pero me estresa. Sobremanera.

martes, enero 11

Hurra (SA de CV) (Inc) (Corp)

Ante la perspectiva de que su servidor, estando matrimoniado podría recibir más dinero en efectivo para su manutención y living expenses, me di a la tarea de buscar esposa. Es complicado. Qué digo, es estúpidamente difícil. Ya nadie cree en los sagrados valores del matrimonio arreglado.

Pensé en mi mejor amigo, un hombre con gustos refinados, excelente cocinero que ha recibido en diversas ocasiones este tipo de propuestas por mi parte, sin embargo, y muy a nuestro pesar, lo vimos inviable. La razón: la fundación que financia proyectos de vida fueras (fue a propósito) de México es de una asociación política conservadora que rechazaría la unión de dos hombres. Retrógradas.

Luego pensé en mi muchacha, le daría 25% del incremento de mi apoyo financiero a cambio de que se casara conmigo. El resultado también es inviable, mi muchacha -raro adjetivo- tiene 54 años y la boda, sólo por eso, sería rara. Entonces, persiguiendo el sueño europeo, la clase media perfecta, ser el miembro exótico en una sociedad igualitaria (no lo digo por mí) pensé en mis amigos y así, hacer la diferencia. Me explico:

Ber se casa... mejor no me caso y sólo consigo otro método de financiación estudiantil y además, así, no lo comparto. Bueno, el Chiquis, me acompaña en el arranque del viaje, la razón es porque además de hombre de mundo, a mí no me creerían mucho eso de ser mexicano y menos de vender tacos, a él sí, es una relación ganar-ganar.

La primer sucursal se abrirá en el campus de la Universidad de Aarhus. Cada taco se venderá en 80 centavos de euro y trabajara de lunes a viernes de 9 a 3 en primavera y verano, y de 10 a 2 en invierno. Será un éxito. El Chiquis recibirá un sueldo por su labor, pero la ganancia de la vendimia se dividirá entre el Convoy.

Ahora bien, El Dr. Pulposo se dedicará al financiamiento del proyecto, enviará a los arriesgados misioneros al otro lado del charco, pondrá los medios económicos para el lanzamiento del proyecto de tacos y se encargará de la expansión contundente de El Mexicano en sus primeras fase de franquicias exclusivas para mexicanos.

El Señor El-Ena se encargará de la exportación de nuestro producto básico, la tortilla y sus rellenos, así como las tradicionales canastas. Es más si encuentra cómo enviarlos congelados, mejor.

Mi Cariño impulsará la logística de envíos, recopilación de materias primas, así como del crecimiento no tan moderado en el viejo continente y la inauguración de las franquicias en toda las universidad de la zona continental e insular.

El señor Fritz Gordon hará el plan de marketing para conquistar europeos con tacos sudados y grasientos a .80 euros, con salsa verde, roja y guacamole (se cobrará .20€ extra por guacate). Si fuera poco, además, compartirá con el Dr. Pulposo y el Cariño la administración de tan ventajoso proyecto para beneficio natural del Convoy del Rock que bien podría llamarse Hurra Inc, Hurra SA o Hurra Corp.

El objetivo final es abrir un restaurante delicatessen, gourment y mega fresa en Copenhaguen pa vender como platillo único: 5 tacos de canasta por 50 euros, adornado con una hoja de perejil, más un Boing de Guayaba, por 8 euros por ser mexican curious.

Y todo esto salió porque me casaba. Quizá omitamos esa parte. Su servidor se dedicará a estudiar, hacer PR y lo que el Convoy le solicite.

Otros integrantes: Anders, el danés, verá la parte de los permisos en su país. El Mesie podrá documentar a los emprendedores mexicanos con el fin de recibir premios que paguen por nuestras ideas. La Hostil podría supervisar la receta perfecta de los tacos sudados. El Mostro reporteará y difundirá nuestros éxitos para escribir libros, casos de éxito, entiéndase harás las veces de PR. X quería casarse por puro negocio (sí, nomás la palabra me da miedo), la podemos llevar para abrir la segunda branch de Hurra SA, la venta de artesanías mexicas. El Kalito de Pan se encargará de la publicidad nacional y local.

Por su presencia también está la señorita G que hará un documental sobre el impulso que la venta de artesanías nacionales puede traer en México e intentaremos llevarlo a NatGeo, Discovery o en el peor de los casos, Animal Planet. La señorita M será la narradora oficial.

lunes, enero 10

El 'menú' en el que me convertí

Solía ser un sofisticado menú de hasta 5 platos. Incluía desde el aperitivo, pasando por el pan, el tentempié, la ensalada o la sopa, el plato fuerte con su respectiva guarnición; no decepcionaba en el postre, los digestivos eran plenos y siempre el café al final, acompañado del tabaco, dejaban una sensación de plenitud. Así vendí las estrellas de mi cocina.

Por supuesto que no siempre el menú era por completo satisfactorio, los sabores ralos, las texturas diferentes, la combinación de ingredientes como pasión con desdén, de intensidad con ignoracia, no son del gusto de todos... pero si únicos, novedosos y diferentes. No me jactó de inventar el hilo negro, pero sí de preparar excelentes entradas, suculentas ensaladas, deliciosos platos fuertes, ingeniosas guarniciones y relajantes postres.

La triste realidad es que aunque las mujeres (desde ahora comensales) lo nieguen y se digan abiertas, seguras y conscientes de las realidades, ellas quieren seguridad, certeza. Buscan un menú completo y no la sapiencia de un bocado que les puede gustar pero no volverán a tener.

Al darme cuenta de cómo en últimas fechas los comensales me huían luego de probar la ínfima parte de lo que puedo ofrecer, la conclusión final es que dejé de ser un main course, como un jugoso filete a la pimienta con puré de papa y ensalada rusa. Es más ya ni me acerco a una pechuga asada con ensalada de lechuga mal lavada con dos rodajas de jitomateme. Para los comensales ahora soy un canapé debido a mi futuro. Ellas lo dicen. Ellas prueban. Ellas lo prefieren así.

La conclusión es que ahora soy un canapé. Sí, delicioso.

Que se puede chiquitear, pero no abusar de él.

Suculento.

E incompatible con un menú completo.

Soy lo que se sirve cuando se trata de la casualidad. Por un anhelo invisible, ahora me ofrecen antes de que 'llegue lo bueno'. Sin embargo, ante la estacionalidad presente, he decidido no ser un canapé sino un menú de degustación.

Ya que la circunstacia limita por completo la capacidad de la cocina para atender a un comensal de la manera en que se merece, como lo desea y dejando que la experiencia en el servicio hable por si misma, podremos atender varias con un menú de degustación. Va todo. Es todo. Pero no es nada.

Lo mismo, en pequeñas porciones, que no comprometan el apetito, pero si dejen una buena experiencia.

Trabaja orden...

miércoles, enero 5

De la paciencia y otras virtudes que no tengo

Supongo que ser paciente no es precisamente quedarse sentado en una sala de espera a que un médico nos revise. O a que algún burócrata pendejo se digne a quitar la torta de salchica de su escritorio para hacerte caso. Quiero creer que ser paciente tampoco va de la mano con la terrible espera de la adolescencia para tener sexo (aquí también podría ser prudencia). Es muy probable que ser paciente no esté directamente vinculado con ver a tus padres, cuando eres un hombre grande de 14 años, mientras te sermonean sobre los peligros de la vida.

Es más, la RAE con sus idioteces últimas, dice que la paciencia es: la capacidad de soportar o padecer algo sin alterarse pasando por un banco del coro para cerrar con un tipo de bollo. ¿Dónde quedó la virtud? ¿el poderío? ¿la calma? Supongo que ser paciente implica no ver mi correo cada 10 minutos esperando una respuesta que se llegará en mayo. Ser paciente, grosso modo es, entonces recibir la acción del verbo...

Que complicado es esto de ser virtuoso.

Como virtud la paciencia es la calma ante los males, pero además, no es sólo la pasividad ante el mundo maligno que nos pisotea cotidianamente, sino apela a la fortaleza, la dignidad y otras pendejadas del tipo psicología new age para la autoayuda personal. Insisito, las virtudes, cómo los vicios, se deben trabajar, pero porque ser virtuoso no es un poco más fácil, como fumar, beber, mentir, jugar, apostar, follar y demás. Empero, a mi favor, la paciencia es una virtud pinchurrienta, nada de aquellas cardinales.

Por otra parte, la prudencia... oh la prudencia es parte de mi talón de Aquiles. Junto con las mujeres, los vicios, los excesos, los libros y el buen vino. También con un poco de Jack Daniel's, un toque de drama, un mucho de pasiones descarriladas y ... otras virtudes que no tengo. En fin, la prudencia significa 'tener buen juicio, además de la capacidad de comunicarse con los demás por medio de un lenguaje claro, literal, cauteloso y adecuado, así como actuar respetando los sentimientos, la vida, y las libertades de las demás personas'... ¿hueva no?

Entonces ahora entiendo por qué dejé de ser virtuoso cuando tuve consciencia de lo difícil que es ser cauteloso, hablar directamente, sin sentidos alternos.

Para mi desgracia ahora tengo que practicar las virtudes, al menos por los siguientes meses, para no volverme loco (un poco más) y que la paciencia, que he trabajado con mis vicios (como las mujeres) me llene y calme. Y la prudencia... bueno, sin comentarios.

lunes, enero 3

Propósitos 2011

Con cada nuevo año que llega, hacemos interminables listas de las cosas que queremos realizar a lo largo del año que comienza. Rara vez he conocido a alguien que cumpla en su totalidad todas y cada una de las ideas que se imponen.
De niño, pensamos en practicar un deporte, ser mejores hijos, salir mejor en la escuela y que la niña que tanto deseamos, nos haga caso, al menos nos dirija una sonrisa. De adolescentes pensamos que queremos un poco más de claridad, pedimos imposibles y, dependiendo de la circunstancia, nos veremos como toda una Miss en un concurso de belleza pidiendo paz... a nuestras hormonas, a nuestros padres, a nuestros amigos, a nuestra mente. Llegada la adultez, los propósitos siguen siendo los mismos: mejor trabajo, más sueldo, dejar huella, plantar un árbol, escribir un libro y (en muchos casos) tener un hijo.
Me pasó este año, que al momento de pensar en lo que esperaba para el 2011, me quedé en blanco. Tengo casi todo y lo que no lo tengo es porque no lo necesito o no lo quiero. Lo que en efecto quiero, a continuación lo publico:

1. Irme a hacer mi maestría con beca. Aquí entra la capacidad de explotar lo mejor de mí, de mi gente y de cerebro para crecer, ser mejor para conmigo y, si se puede, más grande, en la cuestión de madurez.

2. A la chingada con el ejercicio, los vicios y demás. Aquí se trata únicamente de fomentar la fuerza de voluntad. Que si el ejercicio, es para vanidosos; que si los vicios, son para saludables. El punto aquí es únicamente tener la fortaleza para despertarme temprano, para reducir -como lo he hecho- mis dosis de excesos. De decir cada día, por un día, este es el día.

3. Ser un mejor ser humano. Ya no se diga de hablarle bonito a los papás, tratar a las mujeres como reinas, ni invitar una que otra peda a los amigos. La cuestión de ser humano es tan amplia, tan ambigua y tan personal, que sólo quiero hacer respetar más mis valores, mis principios y aquella errática moral que me cargo darle su lugar en el pedestal que se merece, ni tan arriba, ni tan abajo, sólo en su lugar.

4. Ya basta de escribir a lo pendejo, es hora de enfrentarse a los miedos, por ende, este año 2011 aunque se bajo sello de autor pero publicaré mi primer libro, aquel que hasta hace un mes no tenía título. Ese manuscrito que escribí durante la universidad y a hurtadillas lo di a conocer. El texto que ahora se llama: ' De lunes a domingo'.

5. Ser como el agua... que escribiré todo un post al respecto (inspirado por V), pero se resume en la fluyancia constante de esta filosofía.

6. Dinamarca.

7. Barcelona.

9. Barcelona-Londres-París-Bruselas

10. Amsterdam, y lo que el Brody tenga en su haber.

11. Dinamarca.

12. Todos los anteriores, más aceptarme. Quitarme la máscara de diva, colgar el vestigo de drama queen, tener la cabeza en alto y hacerme responsable de mi vida.

13. Ser feliz. Y no, no sólo tengo que hacer 12 propósitos, pero por el momento, a duras penas me concentro fuera del primero, pero el 13 me acompaña en todos y cada uno de los pasos.