miércoles, septiembre 24

En un año

En los últimos 365 días he viajado más veces que en toda mi vida. Fui a Acapulco, por trabajo, por lo menos 17 veces. Una por placer. Cubrí un total de 19 bodas, una de ellas fue portada, mi primer portada, a dos semanas de haber comenzado.
Me hice experto en equitación y polo, la cobertura del mundial del deporte ecuestre ha sido de las que más disfruté.
Viajé a Cancún, estuve en Tequisquiapan, Querétaro, Cuernavaca, Valle de Bravo, Acapulco. Acapulco. Acapulco.
Fui a Nueva York, -la ciudad de hierro, diría Trino- por cuatro días a cambio de tres horas de trabajo. Estuve en Brasil en un hotel GT con goteras en mi habitación y tormenta tropicial durante toda mi estadia.
Durante el último año tuve cuatro coches, uno ya venía tocado de la dirección, el que siguió lo vendí por caprichudo; heriberto, alias el inmamóvil, se fue tan rápido como llegó y el 'chadou' ni lo uso por que gasta mucha gas.
Me cambié de casa en dos ocasiones, descubrí que la soledad es buena, pero no para un ermitaño. Me mudé con mi hermano.
Empecé una relación. No la empecé, nomás dio otro paso y ahora resulta que nos iremos a vivir juntos. Eso del menage suena interesante. Hubo por ahí una disonante y discordia con una fémina, pero fue algo pasajero.
Me convertí en un insecto comporativo a los dos meses y medio, parte de la silvestre fauna que se encuentra en la fortaleza que está junto al Sport de Universidad.
Me enamoré.
Obtuve un ascenso a los nueve meses de mi llegada. Bueno, provoqué el crecimiento con un legrado de renuncia, de lo mejores blufs de mi vida. Shh. No digan nada.
Sufrí una enfermedad que cambió mi vida: envejecimiento espontáneo. Desconocida para muchos, pero lastímera como ella sola. En la receta médica que aún conservo dice: "modificaciones al estilo de vida". Me despedí del alcohol, la carne, los tacos, quesadillas, tacos, tacos, tortas con buen relleno y los tacos. Todo lo bueno que, sin embargo, me mata o me engorda, aún no puedo quedar embarazado. Me muero sin eso.
Bajé muchos kilos. Me salieron más arrugas. Se me endurecieron más las facciones, tengo un par de tics nerviosos provocados por el estrés pero que regulo con vitamina c, y descanso lo viernes y sábados. Casi la gloria.
Todo esto desde el 24 de septiembre del 2007, cuando entré a Reforma.
Saldo positivo: estoy enamorado.

lunes, septiembre 15

Tic tac

Siempre he considerado que el tiempo sólo pasa y es lo mejor que sabe hacer. Quizá es lo único que sabe hacer. Sin embargo, el tiempo es una limitante de nuestra dimensión. ¿Cómo sería en otras dimensiones? En la que sigue tal vez no haya relojes y el día da lo mismo que la noche, dormir no es necesario y ser puntuales es poco importante. Eso sería genial en nuestro espacio-tiempo.
Pero, a pesar de vivir contabilizados por el tiempo, sigue siendo bastante ambiguo su uso. Por ejemplo, México es una nación relativamente joven, tiene nomás 198 años de ser independiente, mientras que yo, a mis escasos 25, me he ganado el título de señor y dicen que me estoy haciendo viejo.
Matusalem vivió casi 400 años, o 200... lo que sea, pero fue mucho tiempo, aunque comparándolo con la historia de la vida, no es tanto. Es más, la historia se cuenta del nacimiento del Cristo. Llevamos 2008 años mientras que el primer hombre aparecio hace no se cuantos millones de años, entonces siendo civilizados "llevamos poco tiempo".
Aquello de que en el espacio infinito universal que rodea la Tierra el tiempo no existe pudiera ser real, pero sigo sin entender cuál es la diferencia entre aquí abajo y todo lo que nos rodea.
Cumplo con trabajar más de ocho horas al día. Leo cinco horas a la semana, estudié -más bien estuve en la escuela- un aproximado de 96 mil horas y hasta este momento he vivido 9 mil 282 días, lo que se traduce en 13 millones 660 mil 80 horas.
Tampoco me queda claro el por qué cuando estamos aburridos, el tiempo es tan tan tan lento y cuando queremos disfrutarlo más, todo se apresura. Maldito timing.
No entiendo entonces el por qué de las prisas, de los horarios ni de los tiempos. De cualquier manera, cuando nos muramos, el tiempo seguirá pasando sin inmutarse. De hecho lo hace aún cuando seguimos vivos.
Me purga que sean impuntuales.