jueves, agosto 28

intensidad

El humo del cigarro se dilucidad entre los rayos del Sol que entraban por la persiana que cubría la ventana. El ambiente estaba fresco pero el olor a muerto seguía invadiendo cada rincón de la habitación. Ella estaba sentada en medio de la cama con las piernas cruzadas. Su mirada estaba perdida en el horizonte.
Tenía los ojos vidriosos, se le veía triste. Él entró al cuarto y se recostó a su lado pero ella no se inmutó. Él apoyó su cabeza en la rodilla de su madre y sintió como una mano llena de callos, huesuda, temblorosa acarició su cabeza.
-Me estoy muriendo, ¿verdad?- preguntó ella aún viendo al infinito.
-Sí mamá, te estás muriendo- contestó él.

Se quedaron ahí recostados por horas. Los rayos del Sol siguieron creando siluetas curiosas con el humo de los cigarros de los dos.

sábado, agosto 16

coincidencias

Siempre han estado de moda los secuestros. Quizá no la impunidad, pero sí la inseguridad. Se puede culpar al capitalismo, pero tampoco es la razón, qué culpa tiene el hombre con visión para hacer negocios, para amasar mucho dinero.
Me han dicho que tengo un rojo oculto en mi ser, aunque siempre me he considerado más bien capitalista, pero aún no lo descubro. Quizá soy un social-capitalista.
Sucede que, por mal paso de la vida, un crudo desatento en la glorieta, un idiota que se atravesó frente a mí y una mala alineación de los astros, nos chocaron por atrás. Resultado: cuellos rectificados, medicinas para el dolor, relajantes musculares, placas y demás. Incluyo, aunque no me tocó, el via cruxis para conseguir una incapacidad en el infame seguro social.
Frente a la oficina, el SportCity muestra un gran moño blanco, luto por FM y todo el vuelco político que ha desatado, bien por ellos. No había entendido la razón hasta que, un hombre que no pudo más con la curiosidad, se acercó a mi novia a mí, que relajados fumábamos frente al periódico.
Señalando el exclusivo club-gimnasio-centro recreativo-fundidor de hormonas y proclive a la vigorexia, no dijo:
- Disculpen, llevo una hora aquí parado y he visto a más de 10 personas con collarín, ¿por qué lo traen, tratan de decir algo, es una especie de protesta? 
- No, tuvimos un accidente. Contestamos al unísono.

El hombre se retiró consternado. Nosotros también. 
Tal parece que los periodistas últimamente han sufrido de muchos accidentes automovilísticos o que usar collarín es, hoy por hoy, una forma de protesta contra los secuestros, la impunidad, la inseguridad. Irónico.

sábado, agosto 9

CT, año1, número 18

No se trata de un versículo bíblico, aunque de serlo díría algo así como:
"Entonces Ella dijo, tendrás en tu manos un poder limitado, harás con él el bien y editarás cada texto como si fuera el último, lo senteció".
Al igual que los textos religiosos, estas palabras podrían parecer superficiales, pero no lo son. Un amplio conocimiento de la kábala, el karma, las runas, el alemán gótico y otras artes oscuras podrían darle una interpretación aún mayor.
Explico:
Tener poder limitado es, al final, tener ningún poder, ségún Maquiavelo. El poder absoluto viene dado únicamente por la divinidad, cosa no que hay en ningún mortal. Salvo Osho. Siddartha. Tal vez Cristo. Fuera de ellos, ni Slim, ni Gates ni nadie tiene poder. Es más Napoleón y Hitler se quedaban pendejos. Ni que decir de Luis XVI. Y eso que ellos no editaban.
Aparantemente, editar cada texto como si fuera el último, es verdadero y cierto. Todos los lunes, cuando comienza la semana, es el fin de la mía. Es la muerte, de 14 a 16 horas seguidas de trabajo de edición para que al final, el martes, no sea la redención sino un espectro purgatoriano digno de Dante. Hueva. "Pero querías ser coeditor", se repite constantemente y recuerda aquel aquel salmo "poder limitado, editar, texto, último".
Cada lunes sobrevive el poder limitado con ínfulas de grandeza. Y eso que sólo va un número. Faltan 15 más por andar.
Editar. Ese verbo, lo vale.
Y conjugado, se escucha mejor: yo edito.

miércoles, agosto 6

matrimoniación

Cuando empiezas una nueva relación, todos te felicitan. Si ya están hartos de la que tienes, te instan a que la cortes, que no es lo mejor para ti. Total, que al mundo, nunca lo haces feliz.
Luego, de joven, puberto, imberbe y adolescente -sí, todo se adolesce- los estigmas cargados es que sea linda, 'bien', nice, fresita y, si es posible, con bueno cuerpo. Conforme se madura, uno encuentra que los parametros para los demás es que seas feliz. Nada más, no importa el tono de ojos, el cuerpo y su rechochez, tampoco la altura, el apellido ni otras cosas. Hasta aquí, todo parece estar bien.
Sin embargo, cuando quieres dar el siguiente paso: compromiso, arrejuntamiento, unión libre, concubinato, vivir en el pecado, etcétera, el mundo sufre. Parece amenaza de bomba y política del terror. "No lo hagas", "piénsale", "¿estás seguro" y toda una gama de comentarios que van en contra de lo que tu crees que está bien hacer.
Hice una encuesta: les dije a mis amigos que me iba a casar y recibí las siguientes respuestas:
C: estás pendejo
I: no mames
A: tienes que ir al doctor urgentemente
Al: ¿y por qué haces eso?
Ar: no hagas la misma pendejada que yo
De todas las respuestas, ninguna fue positiva salvo una en la que me aconsejaron infinidad de tips, secretos y demás cosas para lograr un matrimonio llevadero.
Por qué la gente se espanta con el compromiso, que no supuestamente antes de hacerlo público, es con uno mismo, con la pareja y después con quien sea que avale el papelito.
Nomás no entiendo la naturaleza humana: nos paraliza el temor al compromiso, pero ahí vamos todos, como res al matadero a cumplir con la única cosa que no queremos.