No se trata de un versículo bíblico, aunque de serlo díría algo así como:
"Entonces Ella dijo, tendrás en tu manos un poder limitado, harás con él el bien y editarás cada texto como si fuera el último, lo senteció".
Al igual que los textos religiosos, estas palabras podrían parecer superficiales, pero no lo son. Un amplio conocimiento de la kábala, el karma, las runas, el alemán gótico y otras artes oscuras podrían darle una interpretación aún mayor.
Explico:
Tener poder limitado es, al final, tener ningún poder, ségún Maquiavelo. El poder absoluto viene dado únicamente por la divinidad, cosa no que hay en ningún mortal. Salvo Osho. Siddartha. Tal vez Cristo. Fuera de ellos, ni Slim, ni Gates ni nadie tiene poder. Es más Napoleón y Hitler se quedaban pendejos. Ni que decir de Luis XVI. Y eso que ellos no editaban.
Aparantemente, editar cada texto como si fuera el último, es verdadero y cierto. Todos los lunes, cuando comienza la semana, es el fin de la mía. Es la muerte, de 14 a 16 horas seguidas de trabajo de edición para que al final, el martes, no sea la redención sino un espectro purgatoriano digno de Dante. Hueva. "Pero querías ser coeditor", se repite constantemente y recuerda aquel aquel salmo "poder limitado, editar, texto, último".
Cada lunes sobrevive el poder limitado con ínfulas de grandeza. Y eso que sólo va un número. Faltan 15 más por andar.
Editar. Ese verbo, lo vale.
Y conjugado, se escucha mejor: yo edito.
4 comentarios:
Como Spiderman nos lo hizo saber hace mucho tiempo, cuando comenzaba sus aventuras, con gran poder viene una gran responsabilidad.
El poder, por limitado que sea es un gran aliado y, al mismo tiempo, un gran vicio. Todo hombre con poder quiere sólo una cosa: más poder.
El poder de la edición, particularmente, es uno muy grande. El editor es el más grande gatekeeper de la era moderna, jerarquiza, decide, y elimina los contenidos que juzga inapropiados, mandándolos al olvido.
El editor es el creador del contexto en el que los demás operan; puede no ser absoluto pero sí bastante grande...
Ya sabes que por mí te puedes casar cuando quieras, sería muy divertida la fiesta ;)
Desde mi óptica, el poder significa morir al último. Mao, Reagan, Bush, Castro y muchos otros nos podrían hablar al respecto.
En un terreno más libre de culpa se puede afirmar que el poder del editor está en ser lo suficientemente honesto, preciso y escrupuloso para ensalzar el trabajo de todo un equipo satisfactoriamente, pero la última decisión no la toma él, ni el director del medio, sino muchos más.
En horabuena mi estimado editor, que te sea leve y placentero, porque cualquiera puede editar.
Ahora comienzas a comprender la cantidad de pendejadas que solo me limitaba a observar, ya que al final, asi como tu labor de coeditor es la que describes, a mi me limitaban a ser una máquina estupidizado frente a otra...
wellcome to the jungle.
Un abrazo mi hermano
Publicar un comentario