En los últimos dos años dos miembros de mi generación se han visto involucrados en escándalos públicos de algún tipo. Si lo hicieron o no, no lo sé y no me incumbe. Lo que si me incumbe es la situación de esta generación.
Por una parte casi todos los miembros de esta generación (de profesionistas) están mal pagados, otros ganan muy bien pero por dedicarse a otra cosa que nada tiene que ver con la afamadísima comunicación. Muchos otros seguimos buscando qué hacer.
Creo que se trata sólo de esta especie: los comunicólogos. Estos entes de caracter pasional, creativo, inteligente y único: somos
millennials que rompen las fronteras generacionales: queremos todo a nuestra disposición, de la manera más sencilla, con las facilidades otorgadas y, dicho sea de paso, bien pagados. Esto último resulta en una utopía para la gran mayoría. Luego de 7 años de graduados el sueldo sigue dejando mucho que desear para la gran mayoría.
Mi alma mater organiza un
algo de comunicación cada año: simposio, curso, congreso, un
algo en el que reconocidos comunicadores se hacen presentes y discuten con nosotros. Cada año se vanaglorian en llevar a un ex alumno destacado. Uno. Un estudiante de otros 60 que se gradúan por año (cuando menos). Sigo esperando mi invitación, que parece nunca llegará. Pero este afamado comunicador está ahí porque a) decidió especializarse o b) *inserte su razón aquí*.
Entre chiste y no, pero queremos sobresalir entre los demás, a veces sin importar el precio.
La comunicación, en sentido educativo, es una embarrada de periodismo, con un toque de televisión, dos semestres de radio, media carrera con teorías infames de la comunicación, una clase opcional de relaciones públicas, dos semestres de análisis informativo y, de paso, soportar profesores tercos, poco éticos, mal preparados, pervertidos, y que osan corregir nuestra ortografía. En síntesis, estudiar comunicación es como estudiar de todo lo que se tiene que decir y transmitir por todas las posibles vías. Claro, me dieron dos clases de estadística (inútil), una materia de cómo preparar
power points y la insaciable mentira de que
marketing es 'puro
feeling'. No olviden la lógica (impartida por filósofos cuadrados) y periodismo multimedia por docentes sin experiencia en periódicos ni en productos multimedia. Un verdadera belleza. ¿Cómo esperan que salgamos al mundo laboral sabiendo poquito de todo y sin experiencia real en nada? Creo que mi generación, como la previa, la anterior, e incluso la que está empollándose ahorita, debe especializarse más. Mucho más.
Este perfil profesional dice mucho de cómo está mi generación actual. Habemos creo que sólo 4 periodistas, chingos de publirelacionistas
y muchos otros de mis compañeros no tengo idea de qué hacen. Creo que algunos persiguen sus sueños previos a la comunicación: bailarines, maquillistas, músicos, esposas, mantenidos, no sé. Mi experiencia es que salí de la universidad trabajando como asistente (una secretaría dos dos cara), de ahí entré a trabajar a un periódico y no sabía NADA, NADA, pero en serio, NADA de periodismo real, y para acabarla, terminé en la sección de sociales. Para los que no saben qué es eso, es lo peor en la escala periodística. Eso y quizá los presentadores de noticias. Eso sí, tenía un título rimbombante.
Todo esto para decir que mi generación es rara, como supongo que lo son todas, pero no sé que esperan lograr con alumnos pocos preparados en temas específicos y muy enterados de las ramas de materias grandes y específicas. Mi mejor amiga... no sé que hace mi mejor amiga, pero sé que es exitosa y que lo que hace lo aprendió de experiencia y no de la escuela. Y hasta ganó dinero aprendiendo. Mi generación, como yo, ha dado tumbos, probado diversas áreas. Varios hemos saltado al estrellato, pero seguramente no de la mano de lo que queríamos hace escasos 7 años.