A los 19 años todo es relativamente fácil. Los viejos dicen que "les gustaría ser jóvenes otra vez, pues todo era más sencillo". Quizá a los 19 pensaba que todo era complicado, a los 12 la mayor preocupación era bajar la cantidad de acné en la frente. A los 7 ser el mejor ñoño scout. A los 3... quizá controlar los esfínteres.
Total que a los 19 años las preocupaciones sí eran elevadas: llevar a comer a la abuela diario al mismo lugar insípido, ver cómo no gastar a lo pendejo el dinero que llegaba gratis, mantener una carrera que no me gustaba y conseguirme un trabajo cuasi decente. No me preocupaba el amor. Sin embargo, en un día como hoy, hace 1 tercio de mi vida, conocí a mi esposa. La mujer y amor de mi vida. Y ahí sí me preocupé.
Con toda la historia, tragedias, subidas y bajadas, 11 años hemos estado juntos, aunque no físicamente todo el tiempo. En ausencia siempre presente. Y aunque a los 19 años todo parecía fácil, hoy, sigue fluyendo igual que cómo funcionó hace un tercio de mi vida. De hecho, mejor, ya estamos juntos.
Un tercio de mi vida que es nuestra.
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