Las mujeres antes tenían que hacer la comida, lavar los trastes, lavar y planchar la ropa y mantener el hogar limpio, o al menos esa era la tradición continua y sonante en casi todos los hogares del mundo. Incluso en Alemania, mi tía querida luego de casarse se convirtió en una house-wife y allá, tener una muchacha que ayude a las tareas domésticas es estúpidamente caro; sí, tienen otras facilidades como maquinitas lavaplatos y lavadoras nonplusultra que hacen todo por ellas, pero el caso es que ella hacía todo lo que tenía que hacer para que su casa fuera decente.
Mi sacrosanta madre también era una house-keeper y en sus tiempos libres, como todas las demás amas de casa, trabajaba, veía la tele y flojeaba. Pero hoy me di cuenta de algo único, maravilloso y espeluznante. Ahí voy, armado hasta los dientes con mi carrito para hacer "el súper" de hoy, para una comida que tendré. Sí, en efecto vi dos o tres mamás cedritos (aquellas mamás que tienen como 30 años, que después de dejar a los niños en el "cole" van al Sportcity o Sportsworld a socializar y luego al súper por los víveres del día), vi viejitas luchando por mover su carrito que contenía Metamusil, suplementos vitamínicos, yogures de diversos sabores y golosinas para los chamacos, pero lo más sorprendente es que en súper mercado encontré muchos, muchos, muchos más hombres que mujeres haciendo las compras.
Mi tesis: la crisis económica mundial ya le pegó a las familias, los hombres fueron despedidos y las mujeres conservaron su trabajo. Fue curioso ver hombres de traje (supongo que salían de entrevistas de trabajo) buscando en los anaqueles las latas y demás cosas, otros homo-ex-adineradus llamando desesperados a sus mujeres para preguntarles cómo hacer el arroz y cuál es la mejor marca, la más fácil de hacer, entre otros detalles curiosos.
Llegué a la caja, TVyNovelas era hojeada por una viejita, GQ, FHM, Esquire y otras revistas eran el centro de atención.
Creo que tanta lucha por igualdad de géneros está teniendo ahora un nuevo esquema. Recuerdo cuando el ya difunto Abascal tuvo a bien decir que las mujeres debían estar en casa y la porra que las féminas canturrearon "las mujeres a la oficina y Abascal a la cocina". Bueno, aparentemente ahora es la misma situación, pero para casi todos los hombres. Que miedo.