martes, enero 27

Evolución masculina

El desempleo me tiene un tanto aburrido por lo que en parte decidí volver a intentar con mis artes culinarias con unos cuantos -mínimos- éxitos.
Las mujeres antes tenían que hacer la comida, lavar los trastes, lavar y planchar la ropa y mantener el hogar limpio, o al menos esa era la tradición continua y sonante en casi todos los hogares del mundo. Incluso en Alemania, mi tía querida luego de casarse se convirtió en una house-wife y allá, tener una muchacha que ayude a las tareas domésticas es estúpidamente caro; sí, tienen otras facilidades como maquinitas lavaplatos y lavadoras nonplusultra que hacen todo por ellas, pero el caso es que ella hacía todo lo que tenía que hacer para que su casa fuera decente. 
Mi sacrosanta madre también era una house-keeper y en sus tiempos libres, como todas las demás amas de casa, trabajaba, veía la tele y flojeaba. Pero hoy me di cuenta de algo único, maravilloso y espeluznante. Ahí voy, armado hasta los dientes con mi carrito para hacer "el súper" de hoy, para una comida que tendré. Sí, en efecto vi dos o tres mamás cedritos (aquellas mamás que tienen como 30 años, que después de dejar a los niños en el "cole" van al Sportcity o Sportsworld a socializar y luego al súper por los víveres del día), vi viejitas luchando por mover su carrito que contenía Metamusil, suplementos vitamínicos, yogures de diversos sabores y golosinas para los chamacos, pero lo más sorprendente es que en súper mercado encontré muchos, muchos, muchos más hombres que mujeres haciendo las compras.
Mi tesis: la crisis económica mundial ya le pegó a las familias, los hombres fueron despedidos y las mujeres conservaron su trabajo. Fue curioso ver hombres de traje (supongo que salían de entrevistas de trabajo) buscando en los anaqueles las latas y demás cosas, otros homo-ex-adineradus llamando desesperados a sus mujeres para preguntarles cómo hacer el arroz y cuál es la mejor marca, la más fácil de hacer, entre otros detalles curiosos. 
Llegué a la caja, TVyNovelas era hojeada por una viejita, GQ, FHM, Esquire y otras revistas eran el centro de atención. 
Creo que tanta lucha por igualdad de géneros está teniendo ahora un nuevo esquema. Recuerdo cuando el ya difunto Abascal tuvo a bien decir que las mujeres debían estar en casa y la porra que las féminas canturrearon "las mujeres a la oficina y Abascal a la cocina". Bueno, aparentemente ahora es la misma situación, pero para casi todos los hombres. Que miedo.

miércoles, enero 21

Memorias del veneno V

¡Ay dolor! Con casi dos décadas de vida, Federico había tenido tantas mujeres como cuadros de Miró subastados por Christie's y, aunque no le preocupaba mucho quedarse solo en el futuro, de vez en cuando pensaba en una mujer que había conocido, quería y respetaba.
Ella, con cierta mala fama ya adquirida, sólo buscaba un poco de cariño. Ella lo había esperado, él rechazado; en parte por considerarla una amiga, en otra por quererla para bien.
Si bien ella sabía de los ires y venires de su secreto amor, él deseaba terminar de desfogarse con la vida antes del trámite de sentar cabeza con ella. Pero algo falló.
Ella se desesperó y con el corazón agotado de tanto esperar, lo olvidó. Federico, por su parte, cuando la vio perdida la quiso recuperar, así las cosas, nada para ambos.
En una salida furtiva, como mutuo intento de recuperar la química, los alcoholes de por medio y la independencia ya ganada por él, se recostaron en un sillón, platicaron plácidamente, continuaron bebiendo y el fuego revivió.
-Bésame-, pidió ella, sugerente. El escote enmarcando la levedad de la situación, los ojos prendidos en un tal vez y ella nuevamente para él.
-No puedo-, dijo él, -así no.
La única mujer que él había respetado pedía que la tratara como a las demás. Si no podía amarla como ella a él, al menos que la usara para no sentirse entregada -otra vez- sin respuesta de su parte.
-¡Bésame! te esperé mucho, te rogué de más ¿por qué no te puedes dejar llevar?- replicó colérica.
Él la besó en su mente y la dejó ir. El dolor permaneció, pero ella ya no.

Benjamín Botón y los nazis

Por convicción propia fui a ver el último hit de Brad Pitt en el cine: El curioso caso de Benjamin Button y tengo muchos comentarios que hacer al respecto. Está bien, soy un fresa y adicto a la comodidad por lo que me metí a la sala VIP a verla. Es agradable que te atiendan los meseros y que te lleven todo a tu delicioso reposet, que estires las patitas y que el sillón se recline. Y más para ver semejante película, es eterna, lenta y demasiado pretenciosa. Dura casi tres horas y así que digas wow con la actuación del señor de Jolie, pues no.
Ya andan diciendo que si va para el Óscar, nominación al Globo de Oro, pero no. Insisto en que la película es buena, la trama es original y las 70 mil Kate Blanchetts que aparecen también hacen un trabajo espectacular, pero algo le falta. el personaje del señor Botón se parece mucho al que otrora haya interpretado como Joe Black, de hecho, cuando come caviar con Tilda Swinton, hace exactamente la misma cara -con unas cuantas arrugas más- que cuando la muerte come por primera vez crema de cacahuate en una cuchara.
Destaco mi sorpresa, el actor, cuand supuestamente es más viejo, se parece en demasia a Robert Redford, que bruto, es igualito, en algún momento hasta pensé que estaba viendo una mezcla entre "Juegos de espías" -en la que salen los dos, Una propuesta indecorosa y alguna otra de esas cursis melosas con mensaje. Lo más rescatable, a mi parecer, es sin duda alguna la moraleja y el qué hacer con la vida que a cada uno se le dio.
Es mejor describir el libro que estoy leyendo, Huérfanos del mal de un autor francés, Nicolas D'Estinnes del cual nunca había escuchado pero que su libro me tiene intrigado.
Un thriller extraño que versa sobre los Lebensborn (programa nazi para encontrar la pureza de raza y hacer de todo el mundo un güerito de ojo claro). Es interesante, pero tristemente, le echa con todo a los alemanes, que sí, fueron unos jijos de la guayaba, pero por favor, ya perdónenlos.
En viste del desempleo que actualmente me corroe -y mira cómo lo estoy disfrutando- quiero ver a Tom Cruise con un parche en el ojo intentando desbancar a Hitler e investigaré más a fondo sobre los nazis. Y seguiré el consejo de Brad Botón; si ahorita estoy de güevon, pues viva la güeva.

viernes, enero 16

Después de él

Antes de renunciar no podía imaginar el mundo sin él. Creí que me amaba de una forma increíble y le di todo lo que tenía, desde mi vida social hasta la última somatización de mi estrés. Vivía para él, me entregué con cuerpo y alma. Confiaba, creía. Nos traicionamos.
Quisiera decir que con mi partida "I made a statement", que deje una huella, pero los caminos siempre van. Mi ego me decía que sin mí no sería lo mismo. Y quizá no lo es, pero sigue caminando, con tropiezos, como yo, hacia el objetivo último que cada uno se planteó. Él seguir siendo el número uno, yo: ser el mejor.
Anhelaba mi libertad y mi tiempo. Tocar el piano, aprender alemán y tener tiempo de escribir más de mí para mí. Salir de nueva cuenta con mis amigos, ver tele a mi gusto y leer sin mesura. Lo estoy haciendo. Lo extraño y no.
Sin él, las arrugas han ido desapareciendo, los nudos de la espalda son considerablemente más suaves y soy dueño de mi tiempo sin serlo.
Me estreso porque no hay razones de suficiente peso para que me pueda estresar. No tengo la presión del tiempo -pero sí la del dinero- ya vi toda la tele que no había visto en un año y ahora me dispongo a recuperar la vocación por la que originalmente me hice suyo: escribir.
Se erige frente a mí la oportunidad de ser lo que quiero ser o volver a ser de alguien. Puedo jugar a los dos, pero después de todo lo que me enseñó, entendí lo que es vivir en libertad. De ser un amante abnegado a convertirme en el amante entregado, al que repela y juzga, al que ama de verdad por que se ama como debe.
Declaré la guerra. Amé la Reforma que hizo en mí vida. 
La vida después de él, es mejor, es mía. Gracias. 

miércoles, enero 14

Boicot

Entrenaste mucho tiempo para la carrera, te partiste el lomo y estás seguro de que llegarás en un muy buena posición. Tus amigos te apoya, tu familia te secunda y tu, imbécil, te fuiste de pedo una noche antes de participar, llegaste tarde y la pinche cruda no te dejó avanzar ni la mitad.
Así estamos todos y en muchas cosas, casi todas las cosas, continuamente. Queremos algo, vamos por ello y justo a antes de lograr, nos cagamos de miedo y ya, c'est fini, no más esa meta.
A últimas fechas mi mente me juega diferentes trucos y me manipula terriblemente. Me siento boicoteado por mí mismo. 
Pienso en algo, me aproximo, lo quiero hacer y mi mente responde con un pensamiento contrario, negativo y termina por dominar los impulsos. "Quiero hacer ejercicio", me digo y, convencido mi cuerpo, mi mente responde "pa' qué... no es necesario; huevonea".
Me doy cuenta que así como el mejor amigo del hombre es el perro, el enemigo más audaz es uno mismo, nos jalamos las trenzas, ponemos enigmas mentales, infinidad de trabas y lo más curioso es que no había razón para hacerlo, sólo elaboradas idioteces mentales.
Mea culpa. También es nuestra.

jueves, enero 8

emptyness

Tengo miedo de escribir para que me descubran.
Me descubro aterrado de escribir, so pena de acecharme en mis propios sueños.
En aquellas pesadillas lo descubro, es hora de acechar la dependencia, momento de enfrentarse a la realidad y cuando por fin la encuentro, sólo queda el vacío de mi propia necesidad.
Me gustan mis manos, son dos, gracias al cielo; tienen dedos largos y bien formados, sin cicatrices. ¿Valen la pena?
Escribo y me aterro. 
Redacto.
¿Qué sigue?
Me escribo.



viernes, enero 2

Crítico de arte II

El buen canario

Me preguntan que qué tal está la obra. Sigo rumiando la respuesta, pero me quedo con que la historia es buena, el teatro "de calidad" es muy caro en México y que más allá de excelentes interpretaciones, se trata de un producto mercadológico muy bien planeado.
La dirección hecha por John Malkovich del guión de Zach Helm es suficiente para atraer la atención de un nicho más bien adecuado, "leído", culto e incluso aspiracional. 
Se trata de una pareja como pocas: ella, Annie, interpretada por Irene Azuela, está loca -es natural en el género- medio pirada, tiene pedos con el alcohol, se mete tanto el dedo que su impulso nauseabundo está retardado y las drogas disque opacan algunas broncas no superadas que vuelven su psiqué aún más compleja; y Diego Luna quien se personifica a Jack Parker, un escritor de novelas que está en ascenso pero su mujer y sus muchos pedos complican todos los sueños. En realidad Luna, para no variar, se interpreta a sí mismo. 
Con poca utilería, juego de planos y originales fondos, Malkovich sitúa a la pareja en Nueva York en el que un crítico literario, papel de Bruno Bichir; un editor mediocre -Giménez Cacho- que está por llegar a la cima gracias a su escritor estrella y otros mini personajes, la obra en dos actos tiene la capacidad de llevar de la risa al nervio en segundos y luego a la inversa. 
Azuela se queda corta en el primer tiempo para superar cualquier expectativa en para el refill del intermedio. 
El teatro a reventar en todas y cada una de las presentaciones indica varias cosas: hay una buena trama con un principio que impacta, un clímax que destruye y un final que reflexiona. Una dirección original que impone más que nada por el nombre del director, un Diego Luna que por el simple hecho de ser él ene mil adolescentas, adultas jóvenes e incluso chamaquitas asistirán, el nuevo Daniel Giménez Cacho que luego de Arráncame la Vida se hizo de fama bien valida y Bruno Bichir, que goza de cierto renombre artístico hacen que El Buen Canario sea un must recomendable. Nada más.