miércoles, diciembre 2
Memorias del veneno X
lunes, noviembre 30
Loca
martes, noviembre 24
Mi licencia
viernes, noviembre 20
intranquilo
martes, noviembre 3
Privado
viernes, octubre 23
Ber.enjena
jueves, octubre 15
Mujeres contemporáneas (y maravillosas)
domingo, octubre 11
Domingo
sábado, octubre 10
Sábado
viernes, octubre 9
Viernes
jueves, octubre 8
Don Pon Zoña (o mi alter ego)
Don Pon Zoña es un amante del buen vino, las letras y las mujeres, en otro orden. Le gusta vivir sin ataduras y comúnmente tiene problemas con la autoridad, es por ello que vive de venderles sus letras a sus amigos. Se cree de la nobleza pero lo más azul que ha visto en su sangre es el color de las venas de su brazo y no pierde la esperanza de que algún día lo nombren Lord, sin embargo, como un hombre de mundo, se conforma con un cacicazgo.
Quería estudiar Letras en Oxford, pero se conformó con ser repartidor de periódicos hasta que obtuvo un ascenso como elevadorista de la redacción del periodicucho de dos tintas. Aprendió el oficio del reportero y limpió su dicción con el paso de los años.
En la actualidad vive en un cuarto de azotea en la colonia Roma acompañado de un sabueso con principios de roña y cataratas avanzadas. Dedica su tiempo libre a curarse los dolores de cabeza provocados por tan amplias jornadas de placer, y mantiene su oficina en Nueva York esquina con Rochester como miembro honorario de los viene viene de la Nápoles.
Jueves
miércoles, octubre 7
Miércoles
martes, octubre 6
Martes
lunes, octubre 5
Lunes
martes, septiembre 29
Amasiato (y de otras perversiones modernas)
miércoles, septiembre 23
Disturbing facts
lunes, septiembre 14
Rubia 86 back to basics
domingo, septiembre 13
Un bodegón llamado Patrick Miller
viernes, septiembre 11
Comehombres
martes, septiembre 8
Un final feliz
lunes, septiembre 7
forceps
domingo, septiembre 6
una más
jueves, septiembre 3
on any given thursday
del orgullo, su eufemismo
martes, septiembre 1
el bar de confianza
miércoles, agosto 19
Hombres ¿malos?
viernes, agosto 14
En las rocas
Sirvió otro vaso de Jack Daniel’s y, mientras probaba el amargo dulzón de su bourbon, pensó que ya era demasiado, que había tocado fondo. Sin embargo, tocar fondo es un concepto bastante ambiguo, quien lo ha tocado, cuenta su experiencia a sabiendas de que siempre se puede caer un un poco más, pero eso, ya no lo dice, sus caídas son personales, aunque todos lo sepan.
La primer vez que uno toca fondo es con los pies, siente el piso, su propio abismo y con esto se impulsa para salir, se agarra de algo para hacer soporte y se eleva, como que no quiere la cosa, para estar en su mundo de nubes otra vez. La siguiente vez la caída es de rodillas, hincado se reza por convertir la tortura en una camino de éxito, en una experiencia más o una raya más al tigre. A partir de ese momento, las caídas son cada vez con más extremidades, a cuatro patas, apoyado con los codos, hasta que se saborea el polvo que invade nuestras fauces incapaces de gritar. El fondo es el mismo, pero la presión que uno se autoimpone hace que sostenerse en piernas sea insoportable. Hacen falta agallas.
Era el quinto trago de su bebida esa noche y desde el primero sintió miedo. En la penumbra del estudio sabía que se había excedido desde la primer vez que sintió gota de alcohol en su boca, el sólo hecho de percibir cómo el líquido fluía por su cuerpo. Pero como casi todas las primeras veces, la experiencia sensorial opaca la razón y se dejó llevar por todos y cada uno de los tragos que le llenaban la sangre.
-Ya fue suficiente-, se dijo. A duras penas sabía en qué día vivía y, según su récord personal, rondaba entre los 32 y 33 años. No estaba seguro del tiempo que había transcurrido pero se sentía entretenido de saber que ya había librado los insoportables veintes a los que la gente tanto le apuesta para “ser alguien” y ahora, en sus primeros pasos en esta nueva década, la gente ya lo daba por causa perdida. Y le gustaba.
“Soy un hombre común, que ha hecho y deshecho lo que le ha venido en gana. Tengo amigos, sexo y un trabajo”, se repetía constantemente. Entre sus amigos gozaba de cierto estatus de borracho, vividor y aventurero, aunque él prefería verse y sentirse como un simple y llano humano, víctima de sí mismo, ausente de sus pensamientos y un romántico empedernido de enfrentarse contra todo lo que se le pudiera poner enfrente.
-Ya fue suficiente-, se dijo. Y se sirvió otro whisky para matar el tiempo.
miércoles, agosto 5
Características laborales
miércoles, julio 29
Memorias del veneno IX
lunes, julio 27
Historias
martes, julio 21
Lo que he aprendido de las relaciones
lunes, julio 13
Adagio
El Adagio es más cabrón que el mismo destino, y mira que eso es difícil. El equino es medio terco, está amañado y tiene complejo de grandeza. Es grande y hermoso, lo sabe. A través de su nombre dignifica a quien lo monta.
miércoles, junio 24
cumpleaños
Después de eso, los 24 de junio eran días oscuros, sin chiste y sin memoria.
Dejé de tomar cerveza Victoria por obvias razones hasta que un día, mi ángel de la guarda, me dijo que sería divertido que, cada vez que voy a comer, pida una Victoria para invitar a mi mamá a comer.
Hoy la invitaré a cenar... con una Victoria en la mesa. Feliz cumpleaños, ma.
lunes, junio 22
Mi funeral
viernes, junio 19
Negativas
miércoles, junio 17
anti bloqueo
jueves, mayo 14
En silencio
Me extendieron una página impresa, la tomé sin entender de qué se trataba. Letras chiquitas, fe de erratas y, en marcatextos azul, un señalamiento. Observé bien: un índice y mi nombre subrayado.
Entendí, me quedo.
lunes, abril 27
Memorias del veneno VIII
La historia de Federico y M es constante, es eterna, única y siempre inconclusa. Desde que fue infectado por M, Fede no la suelta, ninguna pasión es tan fuerte así cómo ningún amor que lo doblegue de nueva cuenta.
Se ven como cometas, esperanzados con la ilusión de un niño mientras ambos hacen sus respectivas vidas en pareja, tienen su secreto y es único. Sí, se han acostado, también hecho el amor y nunca es suficiente para ambos. Y ambos temen que lo sea.
-Bésame, pidió ella en su último encuentro.
Él lo hizo. La respiración de ambos se cortó, las mariposas en el estómago resurgieron, la piel eriza los invadió y el corazón se detuvo.
De nuevo, la estocada letal. Como el primer beso, el veneno penetra, invade, llena y asesina. Obsesiona.
-Hasta la próxima, dice él.
-No creo que haya otra, contesta M.
Ambos saben que no es así. Sonríen.
martes, abril 21
Gracias Charles
viernes, abril 17
Simples detalles
Ahí vamos todos buscando lo que no tenemos, deseando más de lo que anhelamos sin deternos a vivir el momento presente.
El tráfico citadino, el estrés a flore de piel, los sonidos del malestar general y el inmenso calor haciendo aún más díficil la estancia. Horrible.
Un hombre, no es por juzgar, pero sin la mitad de los usos materiales de la gente que le rodeaba, estaba sentado bajo un árbol, a su sombra. Comía un durazo con paz, serenidad, sin prisa y disfrutándolo.
Le envidie. Y se me antojó un durazno, pero aún más, su estado de calma.
Cada cosa a su momento.
martes, abril 14
Periodista
Entonces, cuando ella quería hacer más de mí, quise ser más, demostrar que era, que podía y lo logré. Trabajé como redactor-investigador de un calumnista de un periodico con una aguilita azul.
Emocionado, se lo comuniqué, entre lágrimas le dije que sería más de lo que fui... y desde entonces heme aquí, siguiendo el curso de esa decisión. Y de esa circunstancia.
lunes, abril 6
Se burla
En un tiempo éramos inseparables, se hizo mi aliado y cuando nadie más me comprendía, él sí lo hacía. Su monocromacia lo hace elegante y en el olvido, sabe que no está muerto, entiende mi necesidad, pero se burla, me ataca. No perdona.
En su memoria se han deslizado cantidad de historias exitosas y fracasos rotundos ataviados de un poder que no se controla frente su gran mandíbula chimuela.
Ella lo llamaba tiburón, expectante... un homicida sin control, una adicción y al mismo tiempo, el rescate más inesperado.
Se burla de mí, me ve, espera que me acerque, que lo supere, que lo acaricie y maltrate. Que me deje llevar.
Extraño el sonido que emitía, la disonancia de nuestros encuentros, el frenesí de nuestra coordinación. Anhelo sus abrazos etéreos, el compás de nuestra unión, el grito ahogado que me reprimía, el juego que me liberaba y el odio que desaparecía.
Se burla de mi incapacidad de amar, de mi necedad de razonar, de mi justificación pasional para negarme a sentirlo.
Está ahí, como guardia insoluto, como carcelero del pasado. Me ve, me provoca. Le temo, lo amo: es mi piano.
jueves, abril 2
Causalidad y casualidad
Si se tratara de la visita de aries a Júpiter lo convertiríamos en algo programado y destinado, ergo perdería todo sentido de realidad, viveza y complejidad. Sería un efecto provocado por la causa del movimiento universal, pero nada más. Carecería de sentido.
La visión de un cometa es causal, pero es una casualidad verlo cuando estamos vivos, seguirlo y disfrutarlo, ya es un efecto del deseo. Eso sería un accidente del destino.
En la casualidad todo lo programado, archivado y estudiado se cae por un fenómeno inesperado, cambia la imagen de la realidad para converger en un instante diferente, tangible e insuperable. Deja una huella que a veces prevalece.
Causalmente, todo está estudiado, lo esperado no lo es pues ya se manipuló el efecto que provocaría cada uno de los pasos dados. Sí, marcará a la presa y a nadie más.
Un accidente cósmico cambiaría el sentido de una existencia -si es causal-, o pasaría desapercibio, si fuera casual. Es lo que debe ser.
martes, marzo 31
Realismo puro
lunes, marzo 30
homenaje
viernes, marzo 27
Contra la gamia
viernes, marzo 13
¿Cuándo es suficiente?
jueves, marzo 12
Camaleónico
martes, marzo 10
De poner nombres
El lenguaje es políticamente correcto.
Puedo decir que amo tal cosa, pero mi amor es diferente a tu amor, mi concepto comulga con el tuyo, pero se evade en demasiadas partes. Casi todas, de hecho.
Tenemos el nombre, no la razón.
Eufemismo: ser hipócrita.
Free: te quiero, me gustas, pero no quiero un compromiso, pero me puedo clavar. Pero somos libres.
Relación: disese de aquella relación interpersonal mutua que tiene reglas insolutas, impuestas por cada uno de los bandos. Y no se las comparten.
Sexo: hacer el amor.
Hacer el amor: tarde o temprano, nomás es el placer del sexo. Bueno, ni eso.
Haciendo uso del lenguaje: si te nombro, eres mía. Si la etiqueto, la encasillo; pero si lo dejo al aire, puede que este se la lleve.
Y sólo queda la ausencia de lo que nunca fue.
lunes, marzo 9
Perspectivas
jueves, marzo 5
Posesión
miércoles, marzo 4
Amante
lunes, marzo 2
Curiosidad, duda y necesidad
domingo, marzo 1
Breve ensayo del silencio
Lo que trasciende, de alguna manera, es lo deseado en silencio. La comunión con las personas, el habla, la idea se desvanece de lo tácito y tangible, pero prevalece.
Ahí está nuestra fe para recordarnos, nuestros pensamientos para envenenarnos y el silencio para acallarnos. Sigue siendo ausente, pero no por eso más o menos presente. Vive.
La vida de los creyentes -como los que tiene un credo o código de vida- y de los no creyentes -sólo por llamarles agnósticos- se basa en el silencio del habla, el barullo de los pensamientos, de las letras invisibles que se tatúan en el paso de una vida.
En silencio, el silencio.
Lo que comunicamos no trasciende como tal: se escucha, asimila, archiva; queda escondido. Aquello que callamos es lo que hace que el engrane gire y cuadre con la realidad.
Es una versión de la diplomacia, de la incoherencia del silencio con la verdad.
Y qué si decimos todo lo que pensamos: la bruta verdad. Qué si hablamos sólo aquello que queremos comunicar: verdad bruta. El silencio no se calla y por ello trasciende. Es etéreo, como Dios y su ausencia de sonidos, como todo lo que no decimos. Así sobrevivimos.
Las relaciones personales no se dan por lo dicho sino por los espacios negros que quedan en el silencio. Por las palabras ausentes dichas a escondidas en una mirada, una caricia o una buena pausa.
En plena discusión alguien dice algo -cierto o no- y el otro se calla. Se separan, se van y queda un hueco. El otro hubiera querido contestar, pero nada, sólo silencio. Provocamos una evolución.
Ese espacio de silencio, esa bruta verdad llena de orgullo hace que el ciclo no se cierre, siempre quedará algo que decir para volver.
Nuestras relaciones se basan en el silencio de lo no dicho al mundo.
Si tuviéramos el valor -o congruencia al hablar- no habría momentos de blanqueo en confidencia negativa o positiva.
Burda comparación con Dios: en su grandilocuencia silenciosa de confianza, saber y de libertad bien asistida da vida por ser etéreo; el ser humano en los soliloquios acallados, vive en la física que va más allá de él para sobrevivir hablando.
No es necesario decirlo todo. Sólo en silencio.
viernes, febrero 27
BFH
jueves, febrero 26
Métodos de socialización
Luego, conocemos a otros niños y damos los primeros pasos en el ser social, nos hacemos amigos inmediatamente y al terminar el día, no esperamos que aparezcan al día siguiente. Siempre hay nuevas personas, nuevas caras y juegos que inventar. No sé en qué momento tememos a la socialización, pero se da. Buscamos nuevas formas de conocer allegados, tener conocidos y jugar a platicar, conocernos y hacer de otros algo nuestro y confabularnos con sus ellos. Pero siempre, desde la pubertad, adolescencia y juventud, limitamos los acercamientos.
Que sin son "buenas influencias", si traicionarán la confianza, que si nos dan mala espina, malas habladurías, todo, nos encierra en un cúmulo social. Empero, ahí vamos, queriendo encontrar alguien para compaginar.
El encendedor, incluso ahora que todos odian a los fumadores, es una gran herramienta para romper el hielo, no falta el fumador social que quiere impresionar, que quiere acercarse, o el empedernido que olvidó su mechero y muere por oxígeno falso.
Ayer, siendo el nuevo, jugué a ser niño y socializar como tal. Las mesas estaba ocupadas y encontré un lugar en una, pregunté si me podía sentar y listo, hice seis amigos -en el sentido de la niñez- nuevos. Hoy me saludaron efusivamente y me invitaron a comer en su mesa, pasé. Descubrí que siempre hay mesas con lugares disponibles, tengo otros dos amiguitos nuevos que hice hoy cuando, solitario, leía y comía y me preguntaron que qué tal estaba mi libro. Compartimos opiniones, hablamos de diversos textos y mañana quedamos en vernos, cuando nos vieramos, para platicar más.
Es curioso, pero cuando he intentado "hacer amigos" o socializar en un antro, bar o centro de recreación social, la respuesta es diferente. Es burda. Ni los cigarros, los libros o la inocencia rompen el hielo. Sólo romper el esquema, todas y cada una de la veces, nos permite acercarnos. Y por eso, de niños, socializamos mejor, no tenemos un método establecido, simplemente llegamos y somos.