sábado, octubre 10

Sábado

Como un titán del universo, el sábado llega para esfumarse, es como un anhelado trago de agua en un desierto que no se siente, sólo desaparece en la garganta. Sábado sabe a descanso de pocas horas, a compromisos de presencia ausente. La gente lo toma como viene, pero luego queda aquella sensación de insuficiencia, de agonía porque se marcha.
Sábado toca las campanadas de la libertad laboral pero también es un verdugo silencioso, un observador injusto que cuenta los segundos. Es juez y parte del pasado y del futuro, es víctima de su presente.
Los sábados saben que no se debiera trabajar. Sábado tiene la consigna de maravillarnos con sus aros expansivos, de embriagarnos de descanso, de alentarnos a vivirlo y de refugiarnos bajo su manto.

3 comentarios:

March La Cinefila Desconocida dijo...

Pues si, pero al fin y al cabo no hay nada mejor que un Sábado Distrito Federal...

mostro dijo...

TRUE! (:

me gusta esto de interpretar cada día.

Shaman dijo...

El shot de adrenalina por excelencia. El sábado es el día de fiesta y devastación fisico-emocional -no precisamente en un mal sentido.

Este día siempre nos abraza con promesas de risas, excesos, orgasmos y otros menesteres; raras veces es auriga de preocupaciones, presiones o malos ratos.

Como un trago de ajenjo, es un hada que abre un portal al universo que debiera componer el actuar del ser humano: la diversión...