jueves, mayo 31

Valemadrismo justificado

Chispeaba. Me oculté debajo de un toldito, la siguiente protección del agua estaba a no más de 20 pasos pero había tres charcos en el intermedio. Tenía unos zapatos de gamuza nuevecitos, no me iba a mojar y echarlos a perder. Que deje de llover, pensé. Era más bien una aguita "espanta pendejos", en la que todos corren al primer techo que encuentran. Por unas gotas, no te vas a encoger, siempre dije. Pero ahí estaba yo, apachurrado contra una reja, queriendo salvarguardar un par de accesorios. Dejo de llover y me fui a mi coche. Mis zapatos no se mojaron, perdí poco tiempo. Me quedé algo incómodo: por unos zapatos no me quise mojar.
¿Por qué ya hasta los tenis son de gamuza?
Terminaron mis clases de universidad y, cursis como nosotros, cantábamos al multísono del mariachi. Caía una tormenta y tenía que llegar del kiosko a la puerta de la escuela. "Mis tenis son de gamuza. Se van a mojar. Se van a podrir."
¡Son unos zapatos, carajo! y me mojé. Camine y brinqué y corrí. Me empape. Y mis tenis también.
Vale madre el precio de la cosa, si el recuerdo tendrá más valor. Quiero otros tenis cafés de gamuza. Vale madre si los vuelvo a empapar.

y...¿cuál era la prisa?

Cuando era niño me moría por ser adulto. Pasaba largas horas pensando en el momento en que tuviera mi coche, ganara dinero, comiera en restaurantes y me pudiera ir de viaje. Pensaba que sería muy agradable ir a trabajar, sentarse en la oficina, ganarse un sueldo y sentir alegría por recibir mi quincena. Quería tener novia, vivir con ella y pensar en una familia. Perdí un largo tiempo de mi infancia pensando en la adultez.
Quizá me hicieron madurar desde chico, yo era, según mi mamá "el hombre de la casa" y desde los seis años me metió a trabajar para poderme pagar mis scouts, comprar una coca cola los fines de semana y algo que me sobrara; cosa que nunca sucedió. Cuando entré a la pubertad le ayudaba con el puesto de hamburguesas y hot dogs al carbón que pusimos en el garage; tiempo después le ayudaba a pintar la tela de la que salían algunos muñequitos de peluche.
Esperaba con ansia el momento de verme libre de mi "inmadurez", de que me dieran órdenes y me dijeran qué y cómo hacer las cosas.
Quiero ser niño otra vez: levantarme a las seis de la mañana para jugar con mis carritos, ir a la escuela a aprender algo, llevar verduras extrañas de lunch, tocar el piano una hora al día, jugar luchitas, patinar y andar en bici, irme a dormir a casa de mis amigos y despertar con el olor de unos hot cakes. Estar en el parque y hacerme amigo de los demás niños que estaban ahí. Dejar que alguien más se preocupe por pagar las cuentas, correr a contestar el teléfono aunque no fuera para mí, mojarme en la lluvia y darme un baño caliente llegando a casa. Vestirme de ñoño los fines de semana y caminar así, valiéndome madre lo que digan los demás. Andar en el micro y tomarlo como la gran aventura que era.
Armar cosas con los Tente y los Legos, ser un caballero medieval en busca de su princesa y enfrentarme a brujos y bárbaros. Montar un pegaso o ser Mumra el inmortal.
No sé en que momento crecí, o me crecieron. No entiendo por qué la adultez es el objetivo de cualquier niño. Extraño a mi niño... y ya no hay vuelta atrás.

domingo, mayo 27

recuerda

Mi mamá sólo me regaló un reloj de mano en toda su vida. Me costó mucho trabajo que lo hiciera. El día que lo compró estaba un poco molesta con la vida, y yo la presioné mucho. No era cualquier reloj, era EL reloj; plateado, análogo, con el fondo negro y una bolita de metal que marcaba las 12. Era elegante e informal, me fascinaba pues iba de acuerdo con mi forma o intentos de la misma.
Me duró un año el susodicho y desde que lo tuve nunca voltee a ver ningún otro pues no lo necesitaba ni quería nada más. Había descubierto que se podía estar satisfecho con algo material para dejar de lado el materialismo. Cuando mi mamá murió, el reloj murió con ella.
Estaba en Huatulco depositando sus cenizas en el mar como ella quería. Estuve 5 días y nomás no podía deshacerme de ellas, me costaba muchísimo trabajo, me negaba rotundamente a dejar ir esa mínima parte del físico que le quedaba. La última noche lo logré, me abalancé sobre el mar sacudí la bolsa que contenía sus restos incinerados y la agité hasta que todo quedó en el mar. Lloré mucho, la había dejado ir. Bueno, su parte física cuando menos.
Esa noche el reloj que me obsequió se reventó. No se cómo pasó, pero la carátula entera esta rota desde dentro. Marcaba las dos de la madrugada. Marcaba, según yo, la hora en la que por fin la había dejado ir, en la que ella era libre. Me robó el tiempo, nuestro tiempo. Me volví loco.
Empecé a comprar relojes similares, iguales, los compraba todos, quería ese reloj pero no apareció nunca. Encontré uno muy similar y es que el uso con más frecuencia, pero no era ese reloj, lo extrañaba.
Ayer, después de casi cinco años lo vi. Me lo regaló mi ángel de la guarda, lo tengo a mi lado y no lo queiro soltar, quiero usarlo todo el tiempo. Regresó para traerme el tiempo, el recuerdo, la satisfacción. Recuerda, me dice al oido.
Somos libres otra vez.

jueves, mayo 24

Lingüística complicada

Mi amigo K dice que amar y querer es lo mismo en definición. La diferencia radica en las acciones que se hacen para cada una. Tiene un punto acertado, en las lenguas germánicas o que descienden de ellas sólo exite una palabra: love, liebe, elske, miłość, hatar, etcétera y el sentido depende a quién se la dirijas. A un amigo en alemán lo quieres y con la misma palabra le dices a tu pareja la amas. ¡Qué complicado!, si resulta de tu mismo sexo y es homosexual, creerá que le estás dedicando tú amor.
Pero hay más, es bastante sencillo, incluso pa' los franceses con su "jet'aime" hacerse güeyes con sus sentimientos. Le pueden decir al novio, novia, free, esposa, pior es nada su frasecita cursi y pueden dar por sentado que hay un sentimiento más fuerte cuando quizá, lo único que siente es calentura o un cierto aprecio, no está tan clavado. Es bien sencillo. No niego que en español no abusemos de las palabras, he escuchado mil veces la típica queja "es que me dijo que me amaba y ya que hicimos el amor, no me volvió a llamar".
Creo que es un error de lingüistica y de las complejidades que mantiene. En cierto, "hacer el amor" es igual en todos los idiomas, entonces entraría en un complejo análisis sobre la razón, la religión y todos sus fundamentos de "virgen hasta el matrimonio" que es para estar seguro de que hay un lazo mayor que el sexo, que nadie nos va a herir y que el divorcio es impensable. Dudo que algún caliente aguantaría hasta el matrimonio nomás pa' echar el brinco. Pero me da tremenda hueva seguir este estudio, regresemos al punto.
Le doy la razón, para demostrar el sentir en esos idiomas es necesario hacerlo con acciones para que quede marcado el poder de la palabra en cada una de las plausibles circunstancias. Pero en español -y casi todas las lenguas romances- tenemos una palabra para cada sentir. Y aún así abusamos.
El amor para mí -cínico, sarcástico, irónico y demás adjetivos no tan lindos- es la entrega total de un ser a otro. Querer es, nomás pedirle algo, desear todo aquello de una persona; sí, también incluye su cuerpo. Nunca he escuchado el término "hacer el querer". Lo llamamos sexo, porque nomás se trata de eso: coger, follar, brincar, parchar, echar pata, y todas las múltiples acepciones fresas, vulgares y polites.
El cúlmen del amor es la acción en si misma de hacerlo, en la entrega de un cuerpo íntegro, sin defensas, abierto. Son las acciones lo que lo definen. Todo mundo quiere. Siempre quieren algo. Pocos aman, no saben darse, sólo pedir.
Es ante todo una cuestión complicada. Y de lingüistica.

Permanencia voluntaria

Amigos, los verdaderos, según tengo entendido se cuentan con los dedos de una sóla mano. Suelen sobrar dedos. Me consta. He dicho que aunque la gente no diga que yo soy su amigo, yo sì me considero suyo. Hay quienes no entienden esto pero es la verdad, punto.
He tenido incontables mejores amigos en mis escasos 24, la gran mayoría de esos best han desaparecido de la faz de mi planeta, nos distanciamos, alejamos, peleamos o simplemente cambiamos de escuela y ya, tan tan, se acabó la magia. Mis amigos, esos que cuento con la mano, llevan ocho años o más y todos son de diferentes escuelas, diferentes gustos y sí, todos somos en extremo muy complicados. Sin embargo ahí estamos.
Acabo de hacer dos amigos, de esos que quiero que se queden per seculam seculorum y me invade una cierta categoría de pavor: los que se han quedado desde hace años ¿se irán?, los nuevos ¿se quedarán?
La sabiduría paterna me sorprendió otra vez: "vas a tener muchos amigos, gente que viene y se va. El que llamo mi mejor amigo no pensé que jamás lo sería y llevamos casi 40 años. La gente se queda cuando quiere y porque quiere".
Así, la amistad se trata de un asunto por demás sentimental. Pero todo va de la mano con la permanencia voluntaria. Te quedas si te gusta, si discutes, si aprendes, si hay algo en común. Incluso cuando no hay nada en que parezca unirlos y funcionen más bien como engranaje y consciencia mutua.
He decidio permanecer, usar la voluntad, hacer eso que ya todos prohiben: la permanencia voluntaria.

miércoles, mayo 23

Cínico

Un cínico es un hombre que,
en cuanto huele flores, busca un ataúd a su alrededor.
-Henry Louis Mencken-
El cinismo consiste en ver las cosas
como realmente son y no como se quiere que sean.
-Óscar Wilde-


El cinismo resulta muy atractivo. Es una forma desgraciada de decir la verdad. Consiste en hacer uso de la sincerdidad de manera sarcástica. La línea divisoria entre el cínico y el sincero es mínima, al primero le importa un bledo la diplomacia y el segundo prefiere la sutilidad. El cínico acepta que mintió y no se justifica, el sincero asiente cabisbajo y frunce el seño, se arrepiente.

Llevo seis años fumando. Sé que está mal, lo dejaré en dos semanas. Y no, no es la frase de cualquier adicto, tomaré un curso de hipnosis porque la fuerza de voluntad en ese aspecto no es mi fuerte, y, por si fuera poco, tiene repercusiones hostiles sobre el cuerpo: engordas, comes más, estás de malas, -no se si se pueda más en mi caso- y amargas a los que te rodean. Antier vi que saldría un producto nuevo de Camel y pensé: ojalá salga antes de que deje de fumar. Sí, soy medio cínico.

Fumo porque es menos dañino para el fumador que para el que está a su alrededor. También soy egoísta, parece. Pero no, comienzo a madurar y a pensar en los demás. Y en mí, quiero poder correr y jugar con mis hijos sin que me de un paro cardiaco. Creo que pienso más en mí, de hecho. Cínico.

Seguro me convertiré en lo que más odio de la gente: que tosan, soplen o muevan la mano cuando alguien está fumando cerca. Estaré contradiciendo lo que han sido mis principios durante seis años. Pero no me arrepiento, ya lo hice.

martes, mayo 22

La cosa trivial

Trivialidades: jugadas de la vida que te hacen ser más fuerte pero que te dejan un poco sensible al contacto humano. PCh

Entonces, ¿qué es lo trascendente? Según yo todo lo que no te mata te hace más fuerte. Y todo lo que vives te hace más fuerte, pues no te ha matado, lógicamente. Todo eso es historia, la mía, la de todos, es lo trascedental.

Locura insensata

Me tomo muchos años de estudio aprender a pintar como niño
-Pablo Picasso-

La última vez que escribí sin pensar fue en la prepa. Tenía que entregar un trabajo de historia del arte, específicamente se trataba del teatro moderno y su producción, puesta en escena y momentos climáticos. Eran las dos de la mañana, estaba agotado de según yo estudiar y para colmo lo que llamaba computadora ya había perecido.
En mi neurosis tomé la máquina de escrbir y comencé a teclear a lo bestia. El resultado final, hacia las cinco de la mañana, quedó en 10 cuartillas a renglón seguido. No tengo idea de lo que plasmé ni cuales eran mis teorías, de hecho tengo un inmenso black out sobre esas horas dedicadas a la insensatez de mi aprendizaje anual. Entregué el trabajo y me arrodillé eso que llamo Dios y rogué por una calificación aceptable, confíe en mi neurosis y el desvelo, cansancio o flojera del maestro. Para mi sorpresa me felicitó y recalcó que mi propuesta era una locura. Apeló a su edad y el orgullo que le dio quelo entregara "a máquina", -era mi neurosis nocturna- pensé. Mi estrés preparatoriano obtuvo resultados positivos.
Si alguien dice y acepta estar loco es que no lo es tanto. Pero el que piensa y hace una locura creyendo que es algo normal, si está loco. O es lo que dice la norma. Anoche escuché un debraye profundo, una locura que comenzaba a ser redactada, lapizasos en papel, rayones y tachones. Sin pies ni cabeza, sólo texto, palabras y una que otra idea tangible. Loca en si misma. Pero racional, no basada en la presión de entregar a primera hora una trabajo y buscar una califiación aprobatoria. Esa idea, excelsa, está escrita así como así, sin retenes neuronales, sin guías literarias, sin modelo estructurado. Está escrita como se debe escribir: tal y como nace.
Y escuché la frase que desmiente todos los dimes y diretes de la locura: "hay veces que para emitir un juicio real, es necesario vivir en la locura". De hacerlo, qué felices y sabios seríamos todos. Y sensatos. Y locos. Más humanos.
Si todos aprendieramos a escribir así, es más, a vivir así, es probable que el mundo no estuviera tan loco.

lunes, mayo 21

cambios

Lo único constante es el cambio.
-Osho-



Cuando termina una etapa, comienza otra. Incluso cuando morimos hay algo que le sigue aunque nadie tenga la certeza de lo que es. Está terminando una etapa en mi vida, como muchas otras, pero la diferencia es que está es un poco más trascendental. O eso creo. Al rato seguro se me olvidará, pero mientras no deja de ser importante.
No recuerdo haber dicho "hoy quiero dejar de ser niño", simplemente pasó y no sentí el cambio a la pubertad. Tampoco cruzó por mi mente "quiero tener acne, portarme demasiado inmaduro frente a las niñas y fumar para verme importante". Mucho menos dije "quiero más resposabilidades para convertirme en adulto y ser productivo". ¿Quién en su sano juicio lo haría?

Pero la vida está marcada por las decisiones que tomamos. A cada acción corresponde una reacción, lo cómico es que hasta la puberta adolescencia comenzamos a decidir. Antes todo va como por incercia. De bebés a duras penas podemos hablar, luego gateamos, como a los cuatro ya corremos. A los seis nos meten a la escuela y hasta los 14 o 15 medio decidimos si queremos tal o cual escuela. Y después de la universidad, qué sigue. Estoy terminándola y lo que puedo recordar es que lo único constante es el cambio. Ahora, aunque no quiera decirlo ya viene "the real thing". Trabajar, madurar, producir. En serio, ¿quién quiere eso?

El fin de un capítulo, el comienzo de otro. Esta vez sí tiene la fecha marcada y estoy asimilando la decisión. Quiero...

viernes, mayo 18

Sin-ceros

Aparentemente todo gira en torno al dinero. Todos -me incluyo- vamos detrás de él cual perros hambrientos. ¿Y de qué sirve? Olvidamos por completo lo que en verdad vale algo. Estar con los amigos, caminar bajo la lluvia, meter los pies en la arena cuando estamos observando el horizonte en una playa. Tomar de la mano a la persona amada. Acostarse en el pasto y dejarse llevar por la naturaleza del momento, solo estar, así.
El dinero no compra la felicidad, pero se le parece mucho -dicen. El dinero más bien compra la inseguridad, la soledad y el vértigo de gastarlo, pero no nos llena. Ocupa el vacío que existe con un jarrón de Lladro, el coche último modelo y la cena en el lugar inn. Pero el hueco sigue latente. Y latiendo.
Hay dos cosas que mueven al mundo: dinero y amor. El primero es muy útil para conseguir cosas y comprar gente, el segundo no nos da de comer. No conozco las quesadillas de cariño ni un caldito de pasión. Sí sé, y con bastante certeza, que aún cuando no hay dinero, el amor es lo que impulsa ha que haya prosperidad, unidad, integración. Quizá no habrá pechugas a la cordon blue con vino blanco y guarnición de espárragos todos los días, sin embargo habrá algo más fuerte: confianza en que juntos juntarán el dinero para un departamento algún día.
Mientras no olvidar los pequeños detalles, esos que son sin-ceros.

jueves, mayo 17

Sabiduria paterna

No se puede vivir del pasado. Tampoco del futuro. El presente es lo que único que hay. Chale.

Yo: Papá, ¿cómo gano 30 mil pesos al mes?
Él: ¿Para qué los quieres?
Yo: Me puse a hacer numeritos para ver cuanto necesito para pagar las mensualidades de mi depa, cambiar el coche y ahorrar un poco o irme de viaje cada mes.
Él: ¿Cuál es tu prisa?
Yo: ¿eh?
Él: No puedes hacer tu vida pensando en lo que quieres mañana. Ve lo que tienes hoy para que puedas hacer un mañana.
Yo: ...

Tiene mucha razón.

Ora resulta

Hace cuatro años leí una lista que detallaba las rarezas que el mundo había logrado con su evolución. De ellas me quedaron grabadas las siguientes: "el mejor golfista del mundo es negro, el mejor rapero es blanco y Alemania pide paz". Algo está mal definitivamente. Las noticias -news- que no tienen nada de novedosas, sólo hacen hincapié en que ya casi nos carga la fregada y lo jodido que está todo a nuestro alrededor. Eso no es nuevo.
Ora resulta que ya todas las news son la misma historia. Hoy vi el Reforma y el Universal, le di una pasada La Jornada -me da roña si lo leo mucho- y me metí a las páginas del Milenio. Todo es lo mismo desde hace cuatro semanas, por decir poco: muertitos por aquí, comandates de policía asesinados, Calderón prometiendo cosas, Wolfowitz a nada de ser despedido, el PRI dando patadas de ahogado, el precio de dólar amenazado por el euro, el narcotráfico y su vínculo con el gobierno. ¡Las muertas de Júarez!
China como súper potencia, la lucha por el petróleo, las mentiras de los gringos, la nueva democracia de Francia, y por si fuera poco, el imbécil de Chávez creando un nuevo bloque comunista. Y Fidel que nomás no se muere. Y Putin que sí se murió. Y que todos los países están mejor que México.
Falta mencionar a Al Gore haciendo campaña -ya que perdió la presidencia del gabacho- para salvar al mundo del calentamiento global. Madonna y otros cuantos cantantes haciendo 'rolas' y organizando conciertos simultaneos durante la reunión del G8 para 'crear consciencia'. Ya es medio tarde para 'crearla', ¿que no? Nomás hagan algo, soy muy joven pa' morir rostizado.
¿Nadie se había percatado? Todos los días mueren enemil policías, Calderón, como sus predecesores va a prometer un México mejor por los siguientes seis años; Chávez... sí, Chávez... no sirve para un carajo; el calientamiento global es un tema antiquísimo. Sí, esa es la información noticiosa.
Ora resulta que no hay nada nuevo. Pero diario hay noticias.

miércoles, mayo 16

Auto-ayuda

Es la misma monserga, eso de levantarse todos los días en la mañana. Muy en la mañana según mis estándares.

Durante casi ocho meses de mi vida -hace un año exactamente- me levantaba las 11 de la mañana. Los días se dividían en desayuno, internet, reflexiones, momentos mínimos dedicados al estudio, convivir con extranjeros-amigos, internet otra vez, lectura, té de manzana con canela 'a la inglesa', jugar squash y beber. Fueron los meses más ebrios de mi vida. Diario me tomaba al menos una cerveza, Carlsberg de preferencia.
Las noches con los amigos de intercambio consistían en pláticas de todo tipo: nuestras aspiraciones, sentimientos, emociones, anhelos y alguna que otra alución contra la nacionalidad de todos los ahí presentes. Me iba a la cama, mi pequeña habitación de 12 metros cuadrados con lavabo personal, a las 2 de la madrugada. Fui muy feliz, no tenía un horario específico, hacía y deshacía lo que quería sin una restricción de tiempo.
No me gusta levantarme temprano. Es una monserga, una desdicha. Empero, la regla social aplicada a la escuela, al trabajo y a casi todo es que hemos de despertar antes de que el sol aparezca. Que no saben que es antipedagógico, antilaboral y de hecho antisocial. Ver la cara de la gente con los ojos hinchados, lagañosos y medio cerrados no es agradable, pero todos invitan a verse, a llegar o pasar lista 'a la primer hora del día'.
Esta mañana me dije a mi mismo: mi mismo sí se puede. El despertador sonó a las 6:15 AM. La porra personal de Bernardo comenzó con ligeros canticos medio desafinados, parecían más bien un susurro y una caricia, un apoyo intrínseco de lo más profundo de mi mismo: '¡sí se puede!, ¡sí se puede!'.
Caminé hacia el baño, abrí la regadera -mentando madres- y pensando en lo incómodo que es no coordinar los movimientos en la mañana. Mientras una oscura nube cubría los ánimos matitunos, que de por si estaban jodidos, la porra alzó un poco más la voz -'¡sí se puede!, ¡sí se puede!'. Me regocijé, tengo apoyo inmediato cada vez lo que necesito. Si me quejo de algo, esa voz me da la razón. Cuando quiero que alguen me apapache la voz se acurruca en mi mente y me habla al odio: te quiero Ber. En fin, esta mañana y desde ya varios días, la monserga viene acompañada por el plus de mi fiel porra. Me siento no tan pesimista por tenerme que despertar temprano.

Estoy preocupado, no se si esta auto-ayuda inconsciente me está haciendo bien o es la antesala al diván del psiquiatra que me diga lo esquizofrénico que soy. Lo que sea, las voces son buena compañía y logran que despierte temprano. Sí se puede.

lunes, mayo 14

Elogio al ego

Apláudete burro,
que nadie más lo hará.



Escribo hoy día para mí. Tengo ganas de inflamar el ego que me rodea con mis extensas y amplias capacidades. Alguna vez, platicando con mi papá, le confesé entre copas que no sabía que hacer con algunos dones que creía tener.
Tengo ascendencia musical, mi bisabuelo era afinador de pianos, el mejor, según mi familia; fue de los últimos en el oficio que, con pegar su oreja a la caja musica, la afinaba, no utilizaba instrumentos mecánicos; su oido era la única herramienta que usaba. Mi abuela era soprano -le cantó al Papa en su primer visita a México-, también concertista internacional. Mi madre tocaba el piano también y se retiro a los 17 años pues venció al director de orquesta, que se equivocó en un movimiento. Ese día mi mamá reventó su primer cuerda de piano, se llevó a casa su primer y último trofeo. Vicos, mi mamá, sólo lo tocaba cuando estaba enojada, estresada o triste. Y nadie la obligaba
Yo tocaba el piano desde que tengo uso de razón, me encantaba. El problema fue cuando me obligaron a seguir practicando, hice mi examen de admisión al Conservatorio Nacional de Música y lo reprobé a propósito. Hoy me arrepiento. Pero sé, en el fondo que aún conservó ciertos dotes musicales. Podría ser un gran concertista.
También recuerdo que de pequeño me hablaban en alemán y en español. Según las malas lenguas de mi familia (que en realidad son pocas) la lengua teutona era como mi idioma natal, pero mi abuela falleció y todos los intentos de mi tía por enseñarme fracasaron. Hoy hablo alemán cuando estoy realmente borracho. Podría ser un gran ladrador.
Cuando pequeño descubrí que podía escribir, mi mamá me alentó a seguir con ese hobbie. Me regalo un "cuaderno universitario" para que siguiera escribiendo, hoy no se donde está y me da gusto. No me gustaría leer las cursilerias que escribí cuando puberto, adolescente y escuincle. En la actualidad ese hobbie es el único que mantengo, lo quiero como profesión y vocación. Se que podría ser grande, exitoso, Pullitzer y Nobel, hacerme rico realizando la actividad que màs me gusta: escribir. Pero no tengo tiempo.
Soy creativo, a cada rato tengo indeas originales, increibles, maravillosas. No tengo dinero para llevarlas a cabo.
Mis exámenes psicométricos indicaron que tengo un gran perfil para manejar muchas cosas al mismo tiempo y llegar a una resolución positiva. Incluso, si cuentan los vicios banales y superficiales, tengo más o menos un buen aguante con el alcohol. En la escuela me va dos dos bien, tengo un promedio que considero decente -mediocre, diría Vicos- porque soy un huevón, y no me gusta estudiar. Si estudiara seguro sacaría calificaciones aceptables.
Mi mamá tiene la culpa de que dejara el piano, mi abuela de que no hable alemán, los editores por no haberme descubierto, mi yo por ser huevón y medio. Todos tienen la culpa, menos yo. Es rete satisfactorio culpar a todos de lo que uno deja de hacer, ¿verdad?
Saldo: tengo cualidades para ser un artista, poliglota, empresario y socialité. ¿Qué se supone que haga con todo eso? Aún no lo sé pero soy una fregonería en dos patas -nomás tengo que creerlo y aplicarmelo.

viernes, mayo 11

Ironías de un comunicólogo

Siempre dije que odiaba el periodismo. "Me purga, me molesta, me ennerva" eran las frases más recurridas cuando me preguntaban si me gustaba el dicho oficio. Decía también, "eso de andar correteando la nota, interrogando gente, disfrazado y cargando una cámara, grabadora y libretita no es lo mío".
Pero la vida da vueltas, es la fecha en la que insisto que odio el periodismo, pero es una severa contradicción. Cuando hice mi servicio social-cuasi trabajo en una revista hacía periodismo. Quizá no andaba en la calle ni disfrazado. Y aunque mi trabajo era más bien ser el asistente editorial, de vez en cuando "investigaba" y me fusilaba otras notas, la reescribía y ponía la fuente original. Tiempo después escribí un artículo, hice la investigación. Luego otro artículo sobre el mismo tema pero con otro enfoque. Me convertí en periodista.
Anoche tuve una gran idea: haré un reportaje "undercover". Me haré pasar por un ser mísero que no encuentra trabajo, juntaré dos mil dólares americanos, localizaré un "pollero", me meteré en un trailer y cruzaré la frontera. Si esto no resulta, cruzaré el río antes de que terminen el muro. Todo lo que sea necesario para hacer la historia de un mojado y vivirlo en carne propia.
Sin embargo, hay dos problemas latentes: soy güero y creo que los demás migrantes no creerán mi coartada. Tampoco tengo el apoyo de un periódico, canal de noticias o revista que apoye mi peripecia ni me contrate un seguro de vida (o muerte), ni gastos médicos mayores, ni teléfonos de contacto en caso de que la persecución de esta historia se complique. El lado positivo es que si llego a cruzar la frontera como mojado, los gringos no dudarían de mi, parezco uno más y tengo pasaporte... pasaportes europeos, en el futuro cercano. Creo que sería más fácil. Luego explicaría mis razones, los gringos, tan lindos y compresivos como son, me creerían y listo, problema resuelto. Ajá.
Regresaría a México como el nuevo Oppenheimer, ganaría el Pullitzer por mi gran historia, las televisoras de México (sólo hay dos, ¿no?) se pelearían por contratarme como analista, presentador y director de noticias, me llegaría una oferta de CNN en español; escribiría, de paso, mi columna en Reforma, mi voz representaría miles otras, en fin, decir Bernardo Flores Heymann equilvadría a: noticia objetiva, riesgo por la verdad, asertividad y éxito.
Es probable que algún día me arriesgue a hacer una cosa de esas, pero mientras eso pasa no soporto el periodismo. Que ironía.

hallazgo

El administrador del lugar donde trabajo es un ser símpatico y extraño. Desde que llegué a trabajar ha estado en la mejor disposición para resolver mis dudas, aconsejarme y explicarme de la forma más clara todo lo que tenga que ver con mi sueldo: impuestos que me quitan, pago al seguro social, fondo de ahorro, etcétera.
Cuando me mostró el tabulador sobre lo que ganaría mensualmente dependiendo de las horas que trabajaría, casi todo estaba perfectamente explicado. Encima de esto, me dijo que existe una cosa llamada "bono de puntualidad", si no acumulaba más de 70 minutos de retrasos al mes a la hora de checar, recibíría el 10% màs de mi sueldo al terminar el mes. La codicia se apoderó de mi y me aseguré que sería puntual cada día para recibir esos deliciosos pesos extras para cualquier estupidez. Había entendido que si acumulaba 70 minutos o más no lo recibiría, y fui feliz, no era un dinero que fuera seguro por lo tanto tampoco me desvivía por llegar a tiempo.
Mi gran sorpresa vino ayer, cuando mi jefe me dijo que ya había excedido los minutos de gracia en una sóla quincena. En mi querida mente no me importó, el siguiente mes intentaría ser más puntual.
El descubrimiento fue que el "bono de puntualidad" va incluido en el sueldo, si no llego a tiempo, pierdo el 10% de mi sueldo, me enfurecí al enterarme. Si llego a tiempo, gano mi sueldo integro, no hay incentivos, si llego tarde, pierdo de mi sueldo, es una porquería.
Seguido de esto, pedí un incremento de sueldo. Mi jefe se rió y contestó con increíble calma: mejor llega temprano.
Definitavemente no todos los descubrimientos de tesoros son tan buenos.

miércoles, mayo 9

frustración

Hoy no se que escribir, es lo que me pasa seguido, tengo muchísimas ideas y nomás no se cual escribir. Anoche, antes de dormir, tuve una gran idea, una frase maravillosa pero me ganó el sueño y hoy ya no la recuerdo. Me da coraje, éstoy seguro que iba a ser la gran cosa esa frase.
Justo antes de caer en un profundo sueño -bizarro por cierto-, en ese pequeño espacio que existe entre la conciencia y la inconciencia, el limbo, se me ocurrieron grandes imágenes para cuadros. Hice una vinculación excelsa entre las pinceladas y unos textos, creé una compilación maravillosa y profunda. Es la hora que no recuerdo cómo era el cuadro ni que demonios decía el texto.
Me pregunto, por qué siempre la iluminación llega en momentos tan inoportunos.

martes, mayo 8

así sucede

Últimamente medito mucho sobre mi vida y lo que quiero de ella. Estoy en una disyuntiva.
Por el momento trabajo en una fundación, percibo un sueldo adecuado para mis labores pero me frustra en demasia estar encerrado en una oficina que ni siquiera tiene una ventanita a la calle. Soy triste aquí encerrado, me siento como animal enjaulado viendo la libertad que hay afuera y yo aquí, guardado, anhelando... pensando.
Quiero hacer otras cosas, viajar, ver, observar, analizar, escribir. Hacer algo que en verdad me apasione: producir, dirigir, seguir escribiendo, corregir, mejorar. Tengo tantas ganas de moverme mucho, de ser mi propio jefe, de tacitar mis sueños.
Podría renunciar y comenzar a corretear mi sueño, ir detrás de él y trabajar para materializarlo. Sin embargo hay muchas cosas que debo considerar: cuánto tiempo pasará antes de que gane dinero con mis ideas, cómo empiezo, qué debo hacer, cómo hacerlo. Y si nomás no pifa, pero y si sí.
Ahhh, demasiadas cosas en la cabeza, debo ir paso a pasito. Por el momento, decidir si quiero seguir trabajado... bueno, sí quiero trabajar, pero la cuestión es si quiero hacerlo aquí donde estoy.

¿Por qué derepente todo parece complicarse? Siempre he creído que la vida es fácil, sencilla y está hecha para disfrutarse. Es la única que tenemos, carajo. Ahora que le doy más vueltas no es que se haga difícil ni que sea un valle de lágrimas. Creo, más bien, que se trata de hacer lo que uno quiere... y a ver como le va. El cómo nos irá depende ciegamente de la actitud con hagamos eso que queremos. Quiero creer que me auguro un buen destino.

empiezo

Mi novia me dijo que sería una buena práctica escribir en un blog. La verdad es que nunca lo he intentado. Hace poco intenté abrir uno pero no me funcionó, olvidé que existía y se quedó en el el ciber espacio hasta que blogger lo borró, supongo.

No se cómo trabaja esto ni de qué me puede servir. Me causa un poco de ruido publicar mis cosas al mundo, me pregunto cuánta gente lo verá, no se robarán mis grandes ideas -en caso de que tenga una-, cuál es el fin último del blog. Es un medio, un fin o simplemente es una de las tantas cosas creadas "porque si"y ya después algún otro ocioso dijo que era un medio de expresión novedoso, parte de una plataforma para un nuevo periodismo, la voz de escritores no reconocidos, qué se yo.

Hoy escribo aquí por hacerlo. Es curioso, leo algunos otros blogs sólo por hacerlo: dicen cosas chisotosas o dan a conocer algo más de ellos por medio de la idea "del amigo del primo de la tía Fulana que conoce a Perenganito". Quizá es lo que estoy haciendo. Pero casi siempre escribo para mí. Veré como funciona esto.