jueves, mayo 31
Valemadrismo justificado
¿Por qué ya hasta los tenis son de gamuza?
Terminaron mis clases de universidad y, cursis como nosotros, cantábamos al multísono del mariachi. Caía una tormenta y tenía que llegar del kiosko a la puerta de la escuela. "Mis tenis son de gamuza. Se van a mojar. Se van a podrir."
¡Son unos zapatos, carajo! y me mojé. Camine y brinqué y corrí. Me empape. Y mis tenis también.
Vale madre el precio de la cosa, si el recuerdo tendrá más valor. Quiero otros tenis cafés de gamuza. Vale madre si los vuelvo a empapar.
y...¿cuál era la prisa?
Quizá me hicieron madurar desde chico, yo era, según mi mamá "el hombre de la casa" y desde los seis años me metió a trabajar para poderme pagar mis scouts, comprar una coca cola los fines de semana y algo que me sobrara; cosa que nunca sucedió. Cuando entré a la pubertad le ayudaba con el puesto de hamburguesas y hot dogs al carbón que pusimos en el garage; tiempo después le ayudaba a pintar la tela de la que salían algunos muñequitos de peluche.
Esperaba con ansia el momento de verme libre de mi "inmadurez", de que me dieran órdenes y me dijeran qué y cómo hacer las cosas.
Quiero ser niño otra vez: levantarme a las seis de la mañana para jugar con mis carritos, ir a la escuela a aprender algo, llevar verduras extrañas de lunch, tocar el piano una hora al día, jugar luchitas, patinar y andar en bici, irme a dormir a casa de mis amigos y despertar con el olor de unos hot cakes. Estar en el parque y hacerme amigo de los demás niños que estaban ahí. Dejar que alguien más se preocupe por pagar las cuentas, correr a contestar el teléfono aunque no fuera para mí, mojarme en la lluvia y darme un baño caliente llegando a casa. Vestirme de ñoño los fines de semana y caminar así, valiéndome madre lo que digan los demás. Andar en el micro y tomarlo como la gran aventura que era.
Armar cosas con los Tente y los Legos, ser un caballero medieval en busca de su princesa y enfrentarme a brujos y bárbaros. Montar un pegaso o ser Mumra el inmortal.
No sé en que momento crecí, o me crecieron. No entiendo por qué la adultez es el objetivo de cualquier niño. Extraño a mi niño... y ya no hay vuelta atrás.
domingo, mayo 27
recuerda
Me duró un año el susodicho y desde que lo tuve nunca voltee a ver ningún otro pues no lo necesitaba ni quería nada más. Había descubierto que se podía estar satisfecho con algo material para dejar de lado el materialismo. Cuando mi mamá murió, el reloj murió con ella.
Estaba en Huatulco depositando sus cenizas en el mar como ella quería. Estuve 5 días y nomás no podía deshacerme de ellas, me costaba muchísimo trabajo, me negaba rotundamente a dejar ir esa mínima parte del físico que le quedaba. La última noche lo logré, me abalancé sobre el mar sacudí la bolsa que contenía sus restos incinerados y la agité hasta que todo quedó en el mar. Lloré mucho, la había dejado ir. Bueno, su parte física cuando menos.
Esa noche el reloj que me obsequió se reventó. No se cómo pasó, pero la carátula entera esta rota desde dentro. Marcaba las dos de la madrugada. Marcaba, según yo, la hora en la que por fin la había dejado ir, en la que ella era libre. Me robó el tiempo, nuestro tiempo. Me volví loco.
Empecé a comprar relojes similares, iguales, los compraba todos, quería ese reloj pero no apareció nunca. Encontré uno muy similar y es que el uso con más frecuencia, pero no era ese reloj, lo extrañaba.
Ayer, después de casi cinco años lo vi. Me lo regaló mi ángel de la guarda, lo tengo a mi lado y no lo queiro soltar, quiero usarlo todo el tiempo. Regresó para traerme el tiempo, el recuerdo, la satisfacción. Recuerda, me dice al oido.
Somos libres otra vez.
jueves, mayo 24
Lingüística complicada
Pero hay más, es bastante sencillo, incluso pa' los franceses con su "jet'aime" hacerse güeyes con sus sentimientos. Le pueden decir al novio, novia, free, esposa, pior es nada su frasecita cursi y pueden dar por sentado que hay un sentimiento más fuerte cuando quizá, lo único que siente es calentura o un cierto aprecio, no está tan clavado. Es bien sencillo. No niego que en español no abusemos de las palabras, he escuchado mil veces la típica queja "es que me dijo que me amaba y ya que hicimos el amor, no me volvió a llamar".
Creo que es un error de lingüistica y de las complejidades que mantiene. En cierto, "hacer el amor" es igual en todos los idiomas, entonces entraría en un complejo análisis sobre la razón, la religión y todos sus fundamentos de "virgen hasta el matrimonio" que es para estar seguro de que hay un lazo mayor que el sexo, que nadie nos va a herir y que el divorcio es impensable. Dudo que algún caliente aguantaría hasta el matrimonio nomás pa' echar el brinco. Pero me da tremenda hueva seguir este estudio, regresemos al punto.
Le doy la razón, para demostrar el sentir en esos idiomas es necesario hacerlo con acciones para que quede marcado el poder de la palabra en cada una de las plausibles circunstancias. Pero en español -y casi todas las lenguas romances- tenemos una palabra para cada sentir. Y aún así abusamos.
El amor para mí -cínico, sarcástico, irónico y demás adjetivos no tan lindos- es la entrega total de un ser a otro. Querer es, nomás pedirle algo, desear todo aquello de una persona; sí, también incluye su cuerpo. Nunca he escuchado el término "hacer el querer". Lo llamamos sexo, porque nomás se trata de eso: coger, follar, brincar, parchar, echar pata, y todas las múltiples acepciones fresas, vulgares y polites.
El cúlmen del amor es la acción en si misma de hacerlo, en la entrega de un cuerpo íntegro, sin defensas, abierto. Son las acciones lo que lo definen. Todo mundo quiere. Siempre quieren algo. Pocos aman, no saben darse, sólo pedir.
Es ante todo una cuestión complicada. Y de lingüistica.
Permanencia voluntaria
miércoles, mayo 23
Cínico
El cinismo resulta muy atractivo. Es una forma desgraciada de decir la verdad. Consiste en hacer uso de la sincerdidad de manera sarcástica. La línea divisoria entre el cínico y el sincero es mínima, al primero le importa un bledo la diplomacia y el segundo prefiere la sutilidad. El cínico acepta que mintió y no se justifica, el sincero asiente cabisbajo y frunce el seño, se arrepiente.
Llevo seis años fumando. Sé que está mal, lo dejaré en dos semanas. Y no, no es la frase de cualquier adicto, tomaré un curso de hipnosis porque la fuerza de voluntad en ese aspecto no es mi fuerte, y, por si fuera poco, tiene repercusiones hostiles sobre el cuerpo: engordas, comes más, estás de malas, -no se si se pueda más en mi caso- y amargas a los que te rodean. Antier vi que saldría un producto nuevo de Camel y pensé: ojalá salga antes de que deje de fumar. Sí, soy medio cínico.
Fumo porque es menos dañino para el fumador que para el que está a su alrededor. También soy egoísta, parece. Pero no, comienzo a madurar y a pensar en los demás. Y en mí, quiero poder correr y jugar con mis hijos sin que me de un paro cardiaco. Creo que pienso más en mí, de hecho. Cínico.
Seguro me convertiré en lo que más odio de la gente: que tosan, soplen o muevan la mano cuando alguien está fumando cerca. Estaré contradiciendo lo que han sido mis principios durante seis años. Pero no me arrepiento, ya lo hice.
martes, mayo 22
La cosa trivial
Entonces, ¿qué es lo trascendente? Según yo todo lo que no te mata te hace más fuerte. Y todo lo que vives te hace más fuerte, pues no te ha matado, lógicamente. Todo eso es historia, la mía, la de todos, es lo trascedental.
Locura insensata
La última vez que escribí sin pensar fue en la prepa. Tenía que entregar un trabajo de historia del arte, específicamente se trataba del teatro moderno y su producción, puesta en escena y momentos climáticos. Eran las dos de la mañana, estaba agotado de según yo estudiar y para colmo lo que llamaba computadora ya había perecido.
En mi neurosis tomé la máquina de escrbir y comencé a teclear a lo bestia. El resultado final, hacia las cinco de la mañana, quedó en 10 cuartillas a renglón seguido. No tengo idea de lo que plasmé ni cuales eran mis teorías, de hecho tengo un inmenso black out sobre esas horas dedicadas a la insensatez de mi aprendizaje anual. Entregué el trabajo y me arrodillé eso que llamo Dios y rogué por una calificación aceptable, confíe en mi neurosis y el desvelo, cansancio o flojera del maestro. Para mi sorpresa me felicitó y recalcó que mi propuesta era una locura. Apeló a su edad y el orgullo que le dio quelo entregara "a máquina", -era mi neurosis nocturna- pensé. Mi estrés preparatoriano obtuvo resultados positivos.
Si alguien dice y acepta estar loco es que no lo es tanto. Pero el que piensa y hace una locura creyendo que es algo normal, si está loco. O es lo que dice la norma. Anoche escuché un debraye profundo, una locura que comenzaba a ser redactada, lapizasos en papel, rayones y tachones. Sin pies ni cabeza, sólo texto, palabras y una que otra idea tangible. Loca en si misma. Pero racional, no basada en la presión de entregar a primera hora una trabajo y buscar una califiación aprobatoria. Esa idea, excelsa, está escrita así como así, sin retenes neuronales, sin guías literarias, sin modelo estructurado. Está escrita como se debe escribir: tal y como nace.
Y escuché la frase que desmiente todos los dimes y diretes de la locura: "hay veces que para emitir un juicio real, es necesario vivir en la locura". De hacerlo, qué felices y sabios seríamos todos. Y sensatos. Y locos. Más humanos.
Si todos aprendieramos a escribir así, es más, a vivir así, es probable que el mundo no estuviera tan loco.
lunes, mayo 21
cambios
Lo único constante es el cambio.
-Osho-
Cuando termina una etapa, comienza otra. Incluso cuando morimos hay algo que le sigue aunque nadie tenga la certeza de lo que es. Está terminando una etapa en mi vida, como muchas otras, pero la diferencia es que está es un poco más trascendental. O eso creo. Al rato seguro se me olvidará, pero mientras no deja de ser importante.
No recuerdo haber dicho "hoy quiero dejar de ser niño", simplemente pasó y no sentí el cambio a la pubertad. Tampoco cruzó por mi mente "quiero tener acne, portarme demasiado inmaduro frente a las niñas y fumar para verme importante". Mucho menos dije "quiero más resposabilidades para convertirme en adulto y ser productivo". ¿Quién en su sano juicio lo haría?
Pero la vida está marcada por las decisiones que tomamos. A cada acción corresponde una reacción, lo cómico es que hasta la puberta adolescencia comenzamos a decidir. Antes todo va como por incercia. De bebés a duras penas podemos hablar, luego gateamos, como a los cuatro ya corremos. A los seis nos meten a la escuela y hasta los 14 o 15 medio decidimos si queremos tal o cual escuela. Y después de la universidad, qué sigue. Estoy terminándola y lo que puedo recordar es que lo único constante es el cambio. Ahora, aunque no quiera decirlo ya viene "the real thing". Trabajar, madurar, producir. En serio, ¿quién quiere eso?
El fin de un capítulo, el comienzo de otro. Esta vez sí tiene la fecha marcada y estoy asimilando la decisión. Quiero...
viernes, mayo 18
Sin-ceros
El dinero no compra la felicidad, pero se le parece mucho -dicen. El dinero más bien compra la inseguridad, la soledad y el vértigo de gastarlo, pero no nos llena. Ocupa el vacío que existe con un jarrón de Lladro, el coche último modelo y la cena en el lugar inn. Pero el hueco sigue latente. Y latiendo.
Hay dos cosas que mueven al mundo: dinero y amor. El primero es muy útil para conseguir cosas y comprar gente, el segundo no nos da de comer. No conozco las quesadillas de cariño ni un caldito de pasión. Sí sé, y con bastante certeza, que aún cuando no hay dinero, el amor es lo que impulsa ha que haya prosperidad, unidad, integración. Quizá no habrá pechugas a la cordon blue con vino blanco y guarnición de espárragos todos los días, sin embargo habrá algo más fuerte: confianza en que juntos juntarán el dinero para un departamento algún día.
Mientras no olvidar los pequeños detalles, esos que son sin-ceros.
jueves, mayo 17
Sabiduria paterna
Yo: Papá, ¿cómo gano 30 mil pesos al mes?
Él: ¿Para qué los quieres?
Yo: Me puse a hacer numeritos para ver cuanto necesito para pagar las mensualidades de mi depa, cambiar el coche y ahorrar un poco o irme de viaje cada mes.
Él: ¿Cuál es tu prisa?
Yo: ¿eh?
Él: No puedes hacer tu vida pensando en lo que quieres mañana. Ve lo que tienes hoy para que puedas hacer un mañana.
Yo: ...
Tiene mucha razón.
Ora resulta
miércoles, mayo 16
Auto-ayuda
Durante casi ocho meses de mi vida -hace un año exactamente- me levantaba las 11 de la mañana. Los días se dividían en desayuno, internet, reflexiones, momentos mínimos dedicados al estudio, convivir con extranjeros-amigos, internet otra vez, lectura, té de manzana con canela 'a la inglesa', jugar squash y beber. Fueron los meses más ebrios de mi vida. Diario me tomaba al menos una cerveza, Carlsberg de preferencia.
Las noches con los amigos de intercambio consistían en pláticas de todo tipo: nuestras aspiraciones, sentimientos, emociones, anhelos y alguna que otra alución contra la nacionalidad de todos los ahí presentes. Me iba a la cama, mi pequeña habitación de 12 metros cuadrados con lavabo personal, a las 2 de la madrugada. Fui muy feliz, no tenía un horario específico, hacía y deshacía lo que quería sin una restricción de tiempo.
No me gusta levantarme temprano. Es una monserga, una desdicha. Empero, la regla social aplicada a la escuela, al trabajo y a casi todo es que hemos de despertar antes de que el sol aparezca. Que no saben que es antipedagógico, antilaboral y de hecho antisocial. Ver la cara de la gente con los ojos hinchados, lagañosos y medio cerrados no es agradable, pero todos invitan a verse, a llegar o pasar lista 'a la primer hora del día'.
Esta mañana me dije a mi mismo: mi mismo sí se puede. El despertador sonó a las 6:15 AM. La porra personal de Bernardo comenzó con ligeros canticos medio desafinados, parecían más bien un susurro y una caricia, un apoyo intrínseco de lo más profundo de mi mismo: '¡sí se puede!, ¡sí se puede!'.
Caminé hacia el baño, abrí la regadera -mentando madres- y pensando en lo incómodo que es no coordinar los movimientos en la mañana. Mientras una oscura nube cubría los ánimos matitunos, que de por si estaban jodidos, la porra alzó un poco más la voz -'¡sí se puede!, ¡sí se puede!'. Me regocijé, tengo apoyo inmediato cada vez lo que necesito. Si me quejo de algo, esa voz me da la razón. Cuando quiero que alguen me apapache la voz se acurruca en mi mente y me habla al odio: te quiero Ber. En fin, esta mañana y desde ya varios días, la monserga viene acompañada por el plus de mi fiel porra. Me siento no tan pesimista por tenerme que despertar temprano.
Estoy preocupado, no se si esta auto-ayuda inconsciente me está haciendo bien o es la antesala al diván del psiquiatra que me diga lo esquizofrénico que soy. Lo que sea, las voces son buena compañía y logran que despierte temprano. Sí se puede.
lunes, mayo 14
Elogio al ego
Apláudete burro,
que nadie más lo hará.
Escribo hoy día para mí. Tengo ganas de inflamar el ego que me rodea con mis extensas y amplias capacidades. Alguna vez, platicando con mi papá, le confesé entre copas que no sabía que hacer con algunos dones que creía tener.
viernes, mayo 11
Ironías de un comunicólogo
Pero la vida da vueltas, es la fecha en la que insisto que odio el periodismo, pero es una severa contradicción. Cuando hice mi servicio social-cuasi trabajo en una revista hacía periodismo. Quizá no andaba en la calle ni disfrazado. Y aunque mi trabajo era más bien ser el asistente editorial, de vez en cuando "investigaba" y me fusilaba otras notas, la reescribía y ponía la fuente original. Tiempo después escribí un artículo, hice la investigación. Luego otro artículo sobre el mismo tema pero con otro enfoque. Me convertí en periodista.
Anoche tuve una gran idea: haré un reportaje "undercover". Me haré pasar por un ser mísero que no encuentra trabajo, juntaré dos mil dólares americanos, localizaré un "pollero", me meteré en un trailer y cruzaré la frontera. Si esto no resulta, cruzaré el río antes de que terminen el muro. Todo lo que sea necesario para hacer la historia de un mojado y vivirlo en carne propia.
Sin embargo, hay dos problemas latentes: soy güero y creo que los demás migrantes no creerán mi coartada. Tampoco tengo el apoyo de un periódico, canal de noticias o revista que apoye mi peripecia ni me contrate un seguro de vida (o muerte), ni gastos médicos mayores, ni teléfonos de contacto en caso de que la persecución de esta historia se complique. El lado positivo es que si llego a cruzar la frontera como mojado, los gringos no dudarían de mi, parezco uno más y tengo pasaporte... pasaportes europeos, en el futuro cercano. Creo que sería más fácil. Luego explicaría mis razones, los gringos, tan lindos y compresivos como son, me creerían y listo, problema resuelto. Ajá.
Regresaría a México como el nuevo Oppenheimer, ganaría el Pullitzer por mi gran historia, las televisoras de México (sólo hay dos, ¿no?) se pelearían por contratarme como analista, presentador y director de noticias, me llegaría una oferta de CNN en español; escribiría, de paso, mi columna en Reforma, mi voz representaría miles otras, en fin, decir Bernardo Flores Heymann equilvadría a: noticia objetiva, riesgo por la verdad, asertividad y éxito.
Es probable que algún día me arriesgue a hacer una cosa de esas, pero mientras eso pasa no soporto el periodismo. Que ironía.
hallazgo
miércoles, mayo 9
frustración
Justo antes de caer en un profundo sueño -bizarro por cierto-, en ese pequeño espacio que existe entre la conciencia y la inconciencia, el limbo, se me ocurrieron grandes imágenes para cuadros. Hice una vinculación excelsa entre las pinceladas y unos textos, creé una compilación maravillosa y profunda. Es la hora que no recuerdo cómo era el cuadro ni que demonios decía el texto.
Me pregunto, por qué siempre la iluminación llega en momentos tan inoportunos.
martes, mayo 8
así sucede
Por el momento trabajo en una fundación, percibo un sueldo adecuado para mis labores pero me frustra en demasia estar encerrado en una oficina que ni siquiera tiene una ventanita a la calle. Soy triste aquí encerrado, me siento como animal enjaulado viendo la libertad que hay afuera y yo aquí, guardado, anhelando... pensando.
Quiero hacer otras cosas, viajar, ver, observar, analizar, escribir. Hacer algo que en verdad me apasione: producir, dirigir, seguir escribiendo, corregir, mejorar. Tengo tantas ganas de moverme mucho, de ser mi propio jefe, de tacitar mis sueños.
Podría renunciar y comenzar a corretear mi sueño, ir detrás de él y trabajar para materializarlo. Sin embargo hay muchas cosas que debo considerar: cuánto tiempo pasará antes de que gane dinero con mis ideas, cómo empiezo, qué debo hacer, cómo hacerlo. Y si nomás no pifa, pero y si sí.
Ahhh, demasiadas cosas en la cabeza, debo ir paso a pasito. Por el momento, decidir si quiero seguir trabajado... bueno, sí quiero trabajar, pero la cuestión es si quiero hacerlo aquí donde estoy.
¿Por qué derepente todo parece complicarse? Siempre he creído que la vida es fácil, sencilla y está hecha para disfrutarse. Es la única que tenemos, carajo. Ahora que le doy más vueltas no es que se haga difícil ni que sea un valle de lágrimas. Creo, más bien, que se trata de hacer lo que uno quiere... y a ver como le va. El cómo nos irá depende ciegamente de la actitud con hagamos eso que queremos. Quiero creer que me auguro un buen destino.
empiezo
No se cómo trabaja esto ni de qué me puede servir. Me causa un poco de ruido publicar mis cosas al mundo, me pregunto cuánta gente lo verá, no se robarán mis grandes ideas -en caso de que tenga una-, cuál es el fin último del blog. Es un medio, un fin o simplemente es una de las tantas cosas creadas "porque si"y ya después algún otro ocioso dijo que era un medio de expresión novedoso, parte de una plataforma para un nuevo periodismo, la voz de escritores no reconocidos, qué se yo.
Hoy escribo aquí por hacerlo. Es curioso, leo algunos otros blogs sólo por hacerlo: dicen cosas chisotosas o dan a conocer algo más de ellos por medio de la idea "del amigo del primo de la tía Fulana que conoce a Perenganito". Quizá es lo que estoy haciendo. Pero casi siempre escribo para mí. Veré como funciona esto.