jueves, mayo 31

Valemadrismo justificado

Chispeaba. Me oculté debajo de un toldito, la siguiente protección del agua estaba a no más de 20 pasos pero había tres charcos en el intermedio. Tenía unos zapatos de gamuza nuevecitos, no me iba a mojar y echarlos a perder. Que deje de llover, pensé. Era más bien una aguita "espanta pendejos", en la que todos corren al primer techo que encuentran. Por unas gotas, no te vas a encoger, siempre dije. Pero ahí estaba yo, apachurrado contra una reja, queriendo salvarguardar un par de accesorios. Dejo de llover y me fui a mi coche. Mis zapatos no se mojaron, perdí poco tiempo. Me quedé algo incómodo: por unos zapatos no me quise mojar.
¿Por qué ya hasta los tenis son de gamuza?
Terminaron mis clases de universidad y, cursis como nosotros, cantábamos al multísono del mariachi. Caía una tormenta y tenía que llegar del kiosko a la puerta de la escuela. "Mis tenis son de gamuza. Se van a mojar. Se van a podrir."
¡Son unos zapatos, carajo! y me mojé. Camine y brinqué y corrí. Me empape. Y mis tenis también.
Vale madre el precio de la cosa, si el recuerdo tendrá más valor. Quiero otros tenis cafés de gamuza. Vale madre si los vuelvo a empapar.

2 comentarios:

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
CHERRY dijo...

Excelente recuerdo... ¿qué tal la cara de la gente qeu estaba en clase, seria, seca y escapando de la lluvia mientras un grupo de valemadristas corrían empapados por la escuela? fue un gran día!