Apláudete burro,
que nadie más lo hará.
Escribo hoy día para mí. Tengo ganas de inflamar el ego que me rodea con mis extensas y amplias capacidades. Alguna vez, platicando con mi papá, le confesé entre copas que no sabía que hacer con algunos dones que creía tener.
Tengo ascendencia musical, mi bisabuelo era afinador de pianos, el mejor, según mi familia; fue de los últimos en el oficio que, con pegar su oreja a la caja musica, la afinaba, no utilizaba instrumentos mecánicos; su oido era la única herramienta que usaba. Mi abuela era soprano -le cantó al Papa en su primer visita a México-, también concertista internacional. Mi madre tocaba el piano también y se retiro a los 17 años pues venció al director de orquesta, que se equivocó en un movimiento. Ese día mi mamá reventó su primer cuerda de piano, se llevó a casa su primer y último trofeo. Vicos, mi mamá, sólo lo tocaba cuando estaba enojada, estresada o triste. Y nadie la obligaba
Yo tocaba el piano desde que tengo uso de razón, me encantaba. El problema fue cuando me obligaron a seguir practicando, hice mi examen de admisión al Conservatorio Nacional de Música y lo reprobé a propósito. Hoy me arrepiento. Pero sé, en el fondo que aún conservó ciertos dotes musicales. Podría ser un gran concertista.
También recuerdo que de pequeño me hablaban en alemán y en español. Según las malas lenguas de mi familia (que en realidad son pocas) la lengua teutona era como mi idioma natal, pero mi abuela falleció y todos los intentos de mi tía por enseñarme fracasaron. Hoy hablo alemán cuando estoy realmente borracho. Podría ser un gran ladrador.
Cuando pequeño descubrí que podía escribir, mi mamá me alentó a seguir con ese hobbie. Me regalo un "cuaderno universitario" para que siguiera escribiendo, hoy no se donde está y me da gusto. No me gustaría leer las cursilerias que escribí cuando puberto, adolescente y escuincle. En la actualidad ese hobbie es el único que mantengo, lo quiero como profesión y vocación. Se que podría ser grande, exitoso, Pullitzer y Nobel, hacerme rico realizando la actividad que màs me gusta: escribir. Pero no tengo tiempo.
Soy creativo, a cada rato tengo indeas originales, increibles, maravillosas. No tengo dinero para llevarlas a cabo.
Mis exámenes psicométricos indicaron que tengo un gran perfil para manejar muchas cosas al mismo tiempo y llegar a una resolución positiva. Incluso, si cuentan los vicios banales y superficiales, tengo más o menos un buen aguante con el alcohol. En la escuela me va dos dos bien, tengo un promedio que considero decente -mediocre, diría Vicos- porque soy un huevón, y no me gusta estudiar. Si estudiara seguro sacaría calificaciones aceptables.
Mi mamá tiene la culpa de que dejara el piano, mi abuela de que no hable alemán, los editores por no haberme descubierto, mi yo por ser huevón y medio. Todos tienen la culpa, menos yo. Es rete satisfactorio culpar a todos de lo que uno deja de hacer, ¿verdad?
Saldo: tengo cualidades para ser un artista, poliglota, empresario y socialité. ¿Qué se supone que haga con todo eso? Aún no lo sé pero soy una fregonería en dos patas -nomás tengo que creerlo y aplicarmelo.
1 comentario:
por eso me caes bien. si sigues así, serás isolino.
m
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