martes, mayo 8

así sucede

Últimamente medito mucho sobre mi vida y lo que quiero de ella. Estoy en una disyuntiva.
Por el momento trabajo en una fundación, percibo un sueldo adecuado para mis labores pero me frustra en demasia estar encerrado en una oficina que ni siquiera tiene una ventanita a la calle. Soy triste aquí encerrado, me siento como animal enjaulado viendo la libertad que hay afuera y yo aquí, guardado, anhelando... pensando.
Quiero hacer otras cosas, viajar, ver, observar, analizar, escribir. Hacer algo que en verdad me apasione: producir, dirigir, seguir escribiendo, corregir, mejorar. Tengo tantas ganas de moverme mucho, de ser mi propio jefe, de tacitar mis sueños.
Podría renunciar y comenzar a corretear mi sueño, ir detrás de él y trabajar para materializarlo. Sin embargo hay muchas cosas que debo considerar: cuánto tiempo pasará antes de que gane dinero con mis ideas, cómo empiezo, qué debo hacer, cómo hacerlo. Y si nomás no pifa, pero y si sí.
Ahhh, demasiadas cosas en la cabeza, debo ir paso a pasito. Por el momento, decidir si quiero seguir trabajado... bueno, sí quiero trabajar, pero la cuestión es si quiero hacerlo aquí donde estoy.

¿Por qué derepente todo parece complicarse? Siempre he creído que la vida es fácil, sencilla y está hecha para disfrutarse. Es la única que tenemos, carajo. Ahora que le doy más vueltas no es que se haga difícil ni que sea un valle de lágrimas. Creo, más bien, que se trata de hacer lo que uno quiere... y a ver como le va. El cómo nos irá depende ciegamente de la actitud con hagamos eso que queremos. Quiero creer que me auguro un buen destino.

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