Según el señor Wikipedia (término acuñado por el Chiquis) orgullo y soberbia van de la mano, de hecho podrían significar casi lo mismo. Para la RAE el orgullo radica en la insensatez de no aceptar lo que se debe aceptar, algo así como un exceso de vanidad propia; mientras que la soberbia va de la mano con el apetito personal menospreciando a terceros. A fin de cuentas se trata de eufemismos. Mi defecto según los test de Facebook es el orgullo, acorde a mi terapeuta, es la soberbia. Vamos sobre lo mismo.
La vanidad propia me han hecho hacer de mí un silogismo perfecto, una lógica imperfecta basada en la subjetividad partiendo de la necesidad de superarme con respecto a los demás. La soberbia me ha inclinado a siempre creer que soy más de lo estimado, a valer más de lo que cuesto, a ver por encima del hombro, a pensar que valgo lo que me digo que estimo. No lo niego, pero también tengo que aprender un poco de la tierra y sus virtudes... de humildad.
El momento actual me presenta una oportunidad que en el pasado me dio vida y un despegue adecuado. Sin embargo, el orgullo, que aprendo a tragarlo, se antepone a mi simple y vaga necesidad de vivir. Por otra parte, la soberbia me hace saberme lo que soy con unas cuantas flores que están de más en el adorno. Mientras que mi sumisión me regala una ventana, el orgullo crecerá de otras personas y caemos en la misma cuenta de siempre. La humildad de uno compra la soberbia en otro.
Soy soberbio. Llámame orgulloso.
Soy un sujeto, con verbo circunstancial, intentado dejar de lado la adjetivación.
1 comentario:
La soberbia y la humildad se contrarrestan por mera definición.
En la praxis, son la combinación perfecta...
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