lunes, junio 30

365 días después

Hace 365 me casé. Poco más de 300 días antes me comprometí y casi 500 previos reencontré a Eli. Pero lo importante es que hace un año, entre lágrimas de felicidad (a veces sigo sin creer que en verdad estemos juntos), una batucada en el corazón y un tiempo que pasó lento para saborear pero que fue muy rápido para aferrarse a cada segundo, es que nos casamos.
Durante este lapso ha habido de todo. Un nuevo integrante se unió a la familia: la coscorria suprema larguirucha, conocida en el mundo como Bocha. Una bebita que está cercana a descubrir el mundo,que era muy buscada y esperada. Y que me muero por conocer. Y que me da pánico. Broncas, alegrías muchas, retos, planes desechos y malogrados, pero pese a todo siempre tenemos esa misma mirada al acabar el día.
La creatividad es parte fundamental de esto, del amor. No sólo por inventar nuevas formas de despertar a mi pandita, sino para ponernos creativos y convivir más y no dejar de conocernos. Aprender a jugar ajedrez y backgammon. A preparar sopa de poro con papa. De frijol. Y hasta hacerla de talachero casero e intentar tener una caja de herramientas patrocinada por los restos de mis suegro. En 365 días he aprendido que el ego luego te pone en el abismo y que lo que prometiste hacer se pone en jaque por orgullo y pendejadas. También he aprendido que aunque somos una entidad, son dos vidas, dos mundos, dos cabezas y que jalan juntos, pero las aproximaciones al resultado son infinítamente opuestas: y esto lo hace todo más divertido.
En un año sé que he evolucionado en ser una mejor persona, gracias a ti. Aún me falta mucho por mejorar, y espero seguir teniendo la oportunidad de mostrarme que puedo ser el mejor hombre para ti.

1 comentario:

Alf dijo...

Asi es �� dia dia disfrutarlo, seguir aprendiendo y compartiendo, buen camino