Te llamas Victoria. Espero te guste tu nombre, tiene mucha fuerza, poder y vida. Tu vida. Y aunque durante toda la historia la representación de tu nombre muestra elegancia, fuerza, belleza, inteligencia, triunfo, en esta vida que arrancarás podrás hacer lo que más quieras y te haga feliz.
Estoy muy emocionado de ya saber tu género, y la verdad es que también me da miedo todo lo que viene. Bueno, no sé si es miedo, pero nomás me altera pensar cuando te empiecen a gustar los niños y lo de lo mucho que quiero cuidarte, pero que sé que no puedo hacerlo. Nomás puedo acompañarte, cargarte de vez en cuando, cubrirte y dejarte ser, para que sigas. Pero faltan años para eso. Ahorita sólo estoy saturado de ternura y fuerza.
Hoy justo se cumple la mitad de tu gestación, estás a 20 semanas de llegar.
Aún no sabemos si me pondré creativo con tus apellidos, sólo se me ilumina la cara cuando te pienso y luego de que mamá te soñó, más quiero conocerte, tomar tus manitas, arrullarte. Ser papá *aquí se le enchina la piel a mí*.
Bueno... regresemos a tu nombre. Espero que no te dejes decir Vicky (no me gusta ni tantito, ni a la abuela Vic), yo creo que te diré Vicos, Vic, chingaderita, cosita chistosa y costal de popó; seguramente acabaré por decirte nena, enana, mi vida, mi amor y enemil apodos más.
¿Cómo sonará tu voz? Tu dime papá, y ya, esa será mi victoria, tú.
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