lunes, enero 10

El 'menú' en el que me convertí

Solía ser un sofisticado menú de hasta 5 platos. Incluía desde el aperitivo, pasando por el pan, el tentempié, la ensalada o la sopa, el plato fuerte con su respectiva guarnición; no decepcionaba en el postre, los digestivos eran plenos y siempre el café al final, acompañado del tabaco, dejaban una sensación de plenitud. Así vendí las estrellas de mi cocina.

Por supuesto que no siempre el menú era por completo satisfactorio, los sabores ralos, las texturas diferentes, la combinación de ingredientes como pasión con desdén, de intensidad con ignoracia, no son del gusto de todos... pero si únicos, novedosos y diferentes. No me jactó de inventar el hilo negro, pero sí de preparar excelentes entradas, suculentas ensaladas, deliciosos platos fuertes, ingeniosas guarniciones y relajantes postres.

La triste realidad es que aunque las mujeres (desde ahora comensales) lo nieguen y se digan abiertas, seguras y conscientes de las realidades, ellas quieren seguridad, certeza. Buscan un menú completo y no la sapiencia de un bocado que les puede gustar pero no volverán a tener.

Al darme cuenta de cómo en últimas fechas los comensales me huían luego de probar la ínfima parte de lo que puedo ofrecer, la conclusión final es que dejé de ser un main course, como un jugoso filete a la pimienta con puré de papa y ensalada rusa. Es más ya ni me acerco a una pechuga asada con ensalada de lechuga mal lavada con dos rodajas de jitomateme. Para los comensales ahora soy un canapé debido a mi futuro. Ellas lo dicen. Ellas prueban. Ellas lo prefieren así.

La conclusión es que ahora soy un canapé. Sí, delicioso.

Que se puede chiquitear, pero no abusar de él.

Suculento.

E incompatible con un menú completo.

Soy lo que se sirve cuando se trata de la casualidad. Por un anhelo invisible, ahora me ofrecen antes de que 'llegue lo bueno'. Sin embargo, ante la estacionalidad presente, he decidido no ser un canapé sino un menú de degustación.

Ya que la circunstacia limita por completo la capacidad de la cocina para atender a un comensal de la manera en que se merece, como lo desea y dejando que la experiencia en el servicio hable por si misma, podremos atender varias con un menú de degustación. Va todo. Es todo. Pero no es nada.

Lo mismo, en pequeñas porciones, que no comprometan el apetito, pero si dejen una buena experiencia.

Trabaja orden...

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