- Por favor, dime 5 cualidades tuyas -, me pidió el entrevistador
Medité por un instante la mejor respuesta y contesté, haciendo énfasis en cada palabra, con pausas suficientes para que el inquisidor asimilara mi grandeza.
- Ambicioso. Audaz. Inteligente -, hice una pausa más larga y seguí -abierto y analítico-, terminé
- Interesante-, respondió él. -¿Y un defecto?-, prosiguió.
- La soberbia-, aseguré sereno, con un deje de humildad para que supiera que soy consciente de mí.
- Sí, me queda claro-, dijo mi interlocutor con una media sonrisa en la cara. -Si no la tuvieras, serías perfecto-.
Y mi ego se disparó. Aún más.
2 comentarios:
Algo sacaste de tu entrevista del IPADE jajajajaja.
Jajajajaja esto es taaaaaan Ber!!! I'm aproud mommah!
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