Llego corriendo a las 8:40, con 10 minutos de retraso, a la entrada 'de servicio' del Museo de Antropología del DF para cubrir un evento que no emocionaba ni tantito: La firma del Acuerdo para la Cobetura Informativa de la Violencia, el primer paso de Iniciativa México 2011.
Una hora antes me habían dado el pitazo, "el evento empieza a las 10". Mamadas, conocen bien la puntualidad nacional y ahí voy matándome, para perder hora y 20, y representar a mi medio, que galantemente, se sumó al acuerdo.
Cual personas de servicio, cuando más nivel, nos dejaron esperando en la entrada de Gandhi 30 minutos. Esperamos, fumamos, socializamos y criticamos la iniciativa y el acuerdo. ¿Quién lo firmaría? ¿cómo? ¿por qué? ¿qué será del amarillismo con este nuevo acuerdo mediático? Fantasías fatalistas.
Arranca el evento, los parias del periodismo sentados en las gradas, en el último nivel, donde no incomodáramos a la crème de la crème mediática; los periodistas 'líderes' sentados lejos de la muchachada que alguna vez los admiró. Sarmiento, tan mónotono como siempre acompaña a Loret de Mola (Dolor de Muela, desde ahora) tan ... parecido a Regil al conducir las noticias.
Anuncios promocionales de los logros de IMx2011, música trágica, dolores nacionales. Un paliativo contra la realidad. Música de guerra de fondo, palabras heroícas que incitan a un alzamiento social en pro del país para cerrar con ambiguedades. Circo.
Este pobre reportero, venido a más, estudió a los presentes. Los líderes de opinión: Maerker, López-Dóriga, Alatorre, Curzio, Ferriz de Con, Cárdenas, Pérez-Cañedo, Gómez Leyva, y demás como estandartes de la veracidad. Y mi pregunta: ¿dónde quédo Aristeguí, Vivó, Dresser, Micha (por no dejarla fuera), Talamantes (eso sólo por mentor)? Los directivos de los medios, amistosos, la socialitè aplaudiendo y de fondo, la consciencia de masa que algo sigue estando mal. Quizá esa es la única función de las masas, darle una cara amorfa la individualidad necesaria para sobrevivir.
Resumo, a mi visión, la imputualidad del acuerdo mediático: ambiguedad. Sí, estamos todos unidos. Sí, los medios -luego de explotar incansablemente la violencia en nombre de Don Dinero- se unen y lamentan en lo que se han convertido. Hipócritas. Reviso la lista de lo acordados: brilla que Grupo Reforma no figura y medio los aplaudo por no sumarse a la respuesta, escudada en los ciudadanos, de lo que ellos mismos generaron.
La apología de los medios de comunicación mexicanos consiste en la firma generalizada de un acuerdo sin precedentes... ambiguo, hipócrita. Un circo mediático para disculparse de sus creaciones.
*todo lo aquí escrito (este artículo, este blog, este espacio), TODO, es a mi nombre y título personal, no de nadie más, no de algún medio, no de nada.
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