viernes, diciembre 5

Fácil

Hace una semana mentaba madres de mi trabajo, la calidad de vida que ofrece, políticas, horarios, estreses y demás. Tenía mis principios bien puestos, nada ni nadie haría que cambiara de decisión: llegaba el aguinaldo y me iba, tan tan, fin de la historia en el periódico verde. Pero no.
Podrían llamarme hombre de valores galantes, casi siempre vendido al mejor postor -ley de la oferta y la demanda- e incluso, de cascos ligeros; una sonrisita por acá, caricias furtivas en la pierna, ojitos coquetos, dos que tres palabras bien dichas, cenita, tragos y listo, las hacía mías.
Conforme crecí me di cuenta de que para que hubiera mujeres fáciles era justamente necesario que los hombres también fuéramos así.
Entonces ahí me tienen, aceptando invitaciones sugestivas, platicas hasta el alba, experiencias del tipo madrugador en el que uno, cuando ya está en su camita, sale corriendo con tal de escuchar palabras bonitas, recibir un poco de calor humano y tener una fiesta íntima.
Descubrí que soy un fácil. Y no sólo con las mujeres.
Recapitulo, hace dos semanas, con los tanates en la garganta juraba que sería despedido, luego, cuando no lo hicieron, rogué por que lo hicieran. Cuando no lo hicieron, pensé en renuciar y hoy. Hoy quiero a mi trabajo otra vez.
-Bernardo, ven acá-, me llamaron. Me llaman Bernardo cuando están molestos. Supuse que sería despedido, que la había cagado en algo o que me llamarían la atención. Siempre espera lo mejor, pero prepárate para lo peor. Incluso los scouts dicen eso "siempre listos" (aunque hay mucho pendejo por ahí últimamente), o en inglés: be prepared.
Voy y me siento. Mi yo interno en paz, mi yo externo, estresado como él sólo. O fue a la inversa. No.... ¿o sí? Lo que sea, lo que escucho, nomás no me lo creo.
"Tienes un gran futuro aquí. Tu trabajo este semestre fue muy bueno pero creemos que aún hay muchas cosas por mejorar y crecer (...)". Ajá. Ajá. Ajá. Soy una piola, mi ego en el cielo, mi orgullo infladísimo y, por si fuera poco, amé al Reforma otra vez.
Soy un fácil. Me endulzan el oído y se las doy. Me siento mujer, quiero armar panchos por todo y contra todos, pero más aún, siento lo que ellas sienten, (pinches hombres, dirían ellas) pinches jefes, te bajan el cielo, la luna, las estrellas, te ofrecen la cima y, con cierto recelo lo aceptas de regreso, para que te vuelva a lastimar.
Quizá tengo una parte de masoquista, ¿a quien no le gusta el dolor del sabroso? y bastante sadista, viendo como otros sufren lo mismo o más que yo.
Lo único que me queda claro es que sí, soy un fácil.

4 comentarios:

Shaman dijo...

Dime algo que no sepa, jajajaja. Siempre hemos sabido que eres una diva bastante fácil.

Anónimo dijo...

Eres fáci... so what??? podemos vivir con eso...
Sólo porfis!! no nos soponciemos!! (you know what I mean)
Nicely done!
Fan #1 ........................ always

Dino dijo...

jajaja.... No por nada eres mi Bitch !!

RIGEL dijo...

Atinadísima descripción mesie. No sé si ya los leíste o si por lo menos te los han recomendado, pero disfrutarías mucho en este sentido, leer "Justine" y "Juliette" del Marqués de Sade.