Aunque estoy seguro de que antes ya nos habían presentado. Es uno dividido en muchas, o será que hay miles de demonios. Siete -como los pecados- para cada hombre.
Fue una entrevista amena, divertida, única. Irrepetible. No es rojo, tampoco carga con un tridente y en efecto, carece de una cola; olviden la imagen que lo muestra con patas de cabra, y en serio, de todo corazón, no es tan malo como aparenta. O al menos al que conocí era completamente diferente. Era un lobo con cuerpo de oveja, entiéndase, una mujer.
Y a esas sí, hay que temerles. Sólo lo necesario.
¿Qué más se puede decir del amo de las tinieblas que no se haya dicho ya? Parafraseo: se esconde en los detalles, más sabe por diablo que por viejo, el diablo sólo tienta a aquel con quien ya cuenta, y una de mis favoritas, cuando dios se hizo hombre, el diablo ya era mujer.
Son sabios aquellos quienes lo ha visto.
Su inocencia desmiente.
O miente.
O no.
Quizá dice la verdad más seguido y es más coherente que muchos sacrílegos parroquianos.
Total, que una mujer vale todos los pecados y por amor, no se peca. Sólo por pendejo.