lunes, marzo 31

Confesión

Un poco de honestidad es malo.
Honestidad absoluta es fatal.
-Oscar Wilde

No soy adepto a la ninguna religión. Cuando preguntan si soy católico, respondo que sí y agregó el termino "light". Fui bautizado e hice la primera comunión por deseos de mi madre, que, pese a su excomunión, me entregó al seno católico y con toda la capacidad que fui capaz de reunir en mi ser, mentí en mi primer encuentro consciente con Dios: no me sabía el Avemaría y no sé que demonios recé. No me sentí culpable.
Tiempo después tuve que ir a confesarme. Mala experiencia. Muy mala. Pésima. Abrí todos y cada uno de mis "pecados" al padre y recibí un cachetada y un revés por mis actos. Creo que se le antojaron algunas de mis perversiones o se frustró más de que tuviera un alzacuellos que se lo impidiera. O de que no tuviera los pantalones. O qué se yo. El punto es que me cachetearon en nombre del Todopudoroso pa expiarme de mis pensamientos impuros, revolcones apurados, pensamientos desgraciados y demás.
Caí en cuenta de que la sinceridad es mejor cuando se lleva con el cinismo. Y la honestidad es más divertida cuando la gente espera mentiras. Por ejemplo: decirle a alguien 'me gustas' es más fácil cuando se hace con desfachatez, con cinismo, con la puritititita verda (de Dios, si me lo permite). Aquí nos ahorramos las cachetadas.
Pero hay otras confesiones, secretos únicos y personales que jamás podrían salir a la luz. Amores platónicos, pasiones desenfrenadas, mitos adyacentes, versiones tangentes, lo peor de cada ser humano, lo más sencillo de la esencia y, al final aceptable, pero parte de nuestra máscara. De lo que nos callamos.
Hipócritas, ya somos. Cinicos también, sin pecado concebido. Digo la verdad.
Palabra de Ber.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo que es aceptable tener secretos únicos e irrepetibles, ya que muchas veces es lo que nos define o lo que nos hacer ser como somos... muchas veces la máscara que todos llevamos, llamemosla cinísmo, hipocresía, etc.. es más verdadera y es más nosotros, que nuestros secretos más íntimos y profundos no???
Like always... felicidades!!
Fan # 1.....

Anónimo dijo...

La verdad os hará libres, el sigilo y el silencio acaban por debilitar a la voluntad y la remiten a un estado catatónico, tal vez de manera permanente.

En una inspección más cercana, cito a Georges Bataille:

"Pero debo repetirlo en todos lo tonos , el respeto no es sino una de las formas de emasculación colectiva de la que la especie humana es víctima grotesca e idiota."

Si esto lo combinamos un poco con la honestidad que maneja Wilde -es decir, obviando absolutos-, creo que tendríamos una vida menos hipócrita y más tranquila.

El cinismo no es más que lo que pocos se atreven a decir: la verdad.

Caleb dijo...

Zaz! y pensar que me sentí mal porque Bárbara Miranda cuestionó mi profesionalismo periodístico, bueno... al menos no me cachetearon.
Por cierto, valla manera de "pagar" tus pecados Ber, no quiero ni imaginar cuál fue tu falta como para recibir tan original penitencia en ese Lugar Santísmo llamado Confesionario
Sea feliz (ja)

Anónimo dijo...

que decir.. los secretos ocultos... pueden salir a la luz.. y no por Dios ni su palabra... tal vez... lo que se necesita es un suspiro.. EN EL MOMENTO Y EL LUGAR ADECUADO... o no mr ber? abrila.

RIGEL dijo...

Diserto respecto del "pasante r" en tanto que el cinismo es la verdad. El cinismo por definición es una desvergüenza en el mentir o en la defensa y práctica de acciones vituperables. Muy alejando está de la virtud de la honestidad, puesto que estriba en el descaro. Tampoco habrá que confundir "verdad" con "Verdad". Ésta última es la que te hace libre.

Efectivamente la verdad relativa, por su propia naturaleza, no es bien recibida por todos; léase Iglesia, padres, amigos o enemigos. No obstante, se debe tener el criterio interno para saber qué externar y qué no. Con ello te ahorras malentendidos, se conservan amistades y se podrían evitar las guerras. No por el hecho de que sea malo decir siempre la verdad, sino porque no existe una verdad aceptada por todos... ni existirá.

El Cone Nadín dijo...

Pues mi qerido Ber.

ya consciente lo vuelvo a leer y resulta un poco familiar esa experiencia, aunado a mi encierro por doce años con los Maristas® y la monserga de ir cada viernes a misa, no sin pasar por el 'acolitado'.
Poco después vinieron las lecturas 'non sanctas' y el despertar a la vida fuera de la religiosidad, el ser un rebelde (y no esas mamadas de la tele claro) y aquí sigo, siendo propiamente un cinico de siete suelas y con un humor negro y ácido.
Y sin embargo se mueve...
un abrazo desde mi cama y con dejos de combalecencia...