No intento ser despectivo, sólo un cuanto realista. En una noche hice todo lo que no había hecho en casi cinco años. Salí de trabajar, llevaba prisa y al llegar a la esquina de la cuadra tomé un micro con destino al metro Mixocac. Había olvidado ya lo cabrones que son los choferes de dichos vehículos, su paciencia en cada esquina y lo pendejos que son para dejar bajar al pasaje.
Por intenso, le conductor chocó con un coche, le voló un espejo y nos cambiamos de unidad. Me subí al trolebus, esos transportes fueron sin dudas lo mejor de sus tiempos, la tecnología más tecnológica, pero ahora son grises con asientos verdes, huelen mal y en general son poco atractivos visualmente.
Finalmente llegué al metro. Me sorpredió sobremanera que los andenes estuvieran vacíos. Me subí a la limosina naranja con dirección El Rosario y llegué a mi destino en le Auditorio Nacional. Durante el breve trayecto pensé que de todos los pasajeros -en realidad pocos para ser las 20 horas- mi perfil no encajaba muy bien ahí. No es por fascista ni mucho menos, aclaro, pero casi todas las personas iban cabisbajas, durmiéndose en el vagón, leyendo irónicamente "El Metro", "Gráfico" y publicaciones del estilo, pero más curioso aún es que estaban en la sección de Sudoku o de los crucigramas. Gran juego, ese del sudoku.
Luego medité... que el metro tiene muchas cosas buenas como el precio, la limpieza -el subway neoyorkino es una porquería y ni qué decir del londinense en algunas zonas. Que gran diferencia con el querído S-Bahn, U-Bahn o el Tram de Munich, Berlin o cualquier ciudad civilizada de la Bündesrepublik, son puntuales, si el horario dice 07:23, en ese instante llega el transporte. Y no, no estoy comparando, solo mostrando las diferencias.
Total que ahí voy sentado junto a una ventana viendo el terrible panorama de los túneles del colectivo, en la parada de Tacubaya entré en pánico, supuse que mucha gente entraría, pero no fue así. Me consolé pensando que al saber que yo viajaría, no quisieron incomodar mi trayecto.
¿A quién fue el idiota que se le ocurrió hacer las estaciones del metro tan hasta abajo?, sin fin de escaleras, con el plus de las mecánicas que rara vez funcionan y si lo hacen, la gente se estanca en un peldaño y nada, no se mueven, parecen vacas encaminadas a rastro.
Al fin escale con dificultades los 328 peldaños que me llevaron a la superficie. Agotado pensé en dejar de fumar... ahora entiendo porque el pueblo en general o goza de buena salud, o se muere muy rápido. Todo es culpa del metro.
5 comentarios:
... el metro... qué podemos decir de dicho transporte público... sede de grandes aventuras, hogar de muchos personajes... tema de canciones de grandes grupos (cómo olvidar a Café Tacuba y su gran éxito no?)
Como bien lo mencionaste, si lo comparamos con otros.. la verdad no estamos tan mal... pero la verdad, .. que sería de nuestro país sin escenas tan pintoréscas como un Pinosuarez a las 4 pm... o aquellos "llevese 3400 canciones de músuca de los dioses (sigo preguntándome que es esooo) por tan solo $15 pesitos".
Anyway.. al metro como al América.. o lo odias o lo amas...
Nicely done...
Fan #1...... always
yo soy fan #1 del metro...odio los micros, le tengo miedo a los taxis...prefiero caminar o ir en metro y de hecho lo hago todos los días...como podrás pensarlo yo también resalto un poco en ese escenario, pero con el tiempo comienzas a camuflajearte y te vuelves uno más...
Ah, el metro! Qué sería de mí sin tener ese santuario de exóticas esencias, personajes memorables como Margarito, hacinamientos que desafían la imaginación, entre tantas cosas?
Definitivamente, disfruto ese tren anaranjado donde he pasado tanto tiempo leyendo grandes libros entre estaciones y transbordos, empujones y torteos, insinuaciones gays, vagabundos, faquires, rockeros urbanos y el último disco con las mejores canciones de los 80's, 90's y más.
Y, sí, mucha gente se mantiene en gran condición gracias a los túneles, andenes y demás artilugios que componen esas colonias de hormigas llamadas estaciones.
Gran post!
En lo personal, detesto cualquier medio, lugar o momento donde haya multitudes, pero he de reconocer que no hay manera más rápida y económica de cruzar la ciudad más grande del mundo, aderezando mucho más los trayectos con las ya "ene" veces contadas historias que acontecen en él. Recomiendo mucho un documental de Editorial Clío que detalla muy bien esos profundos "viajes".
Panorama:
Ciudad en eterna construcción y el metro siempre trabajando.
Tráfico por todos lados y el metro solo cuenta con un gran número de usuarios donde todavía hay horas pico...
Baño de pueblo o baño de polvo?
(sigh)
Un abrazo hermano...
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