jueves, octubre 30

Sólo en México

Hace frío en la capital. Los meteorólogos dicen que este será uno de los inviernos más fríos. Pero cada año dicen lo mismo, no les creo más.
Minutos después de las 11 de la noche yo caminaba hacia la esquina para tomar un taxi que me llevara a casa.
Un Tsuru en estado aceptable se detuvo y al ver que era un viejito, decidí sentarme al frente para platicar con él a lo largo del breve trayecto. Una vez sentado, el ruco me pide que me identifique y que le diga dónde trabajo, mi primera reacción fue no contestarle pero al ver que estiraba la mano y un reluciente, oscuro y metálico objeto se asomaba no tuve a más que contestar.
En la mano derecha sostenía una 38. Había visto otras del tipo en atracos pasados, así que lo primero que pensé fue "ya me asaltaron... otra vez".
- No se me espante güerito, usté tranquilo. Esto nomás es por seguridad. A estas horas de la noche, un hombre trajeado y de buen porte da mala espina-, me dijo. No supe si fue un halago por lo del porte o un insulto por la mala espina. Más relajado vi como guardaba la fusca en el hueco delante de la palanca de velocidades.
Platicamos de la inseguridad, de mi importantísimo trabajo como periodista y mi deber con la verdad... que bueno que no le dije que me dedico a lo soft, suave y tranquilo, quizá ahí sí me hubiera dado de tiros.
La charla llegó a los malos conductores que hay en la ciudad, de esos que pululan por centenar entre cada semáforo y volvió a sacar la pistola.
-Nombre... cuando se ponen pendejos y ven esto, se ponen como seditas, saben quien es su papá...-, aseguró mientras jugaba con el bélico artefacto.
Asustado, le pedí que avanzara una cuadra más al chofer, no quería que el psicótico hombre supiera donde vivo. Le debía 23.66 pesos. Cuando iba a pagar, el cabrón del taxista seguía jugando con el arma y yo en mi mente seguía pensando que "ora sí, ya me cargo la chingada", pero no fue así. Le pagué, pensé en darle más por si en verdad era un atraco, pero si lo era, tendría que asaltarme... aunque ya lo había hecho.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Definitivamente... y como lo dice tu título "Sólo en México"... de verdad que hay veces en las que me pregunto que diablos sigo haciendo aqui... anyway... suerte y cuidado para la próxima subida a un taxi eh!!!

Fan #1...... always

Shaman dijo...

Se desconfía de todos y se sospecha de la minoría. Siempre esperamos el golpe de algún agente como nos lo platican amigos y familiares pero, ahora ya cualquier cabrón trae plomo y, en algunos casos, saben usarlo bastante bien.

Total si no dispara, te agarran a cachazos y ni quién diga qué.

RIGEL dijo...

¡Qué fuerte! ¡Qué miedo! Ya no sabe uno en quién confiar o en qué pensar.

Mariana dijo...

wooorale, qué intensidad. ush, esos taxistas locos. ¡qué bueno que no te pasó nada!

El Cone Nadín dijo...

Que te puedo decir mi hermano. ahora son los taxistas, después seremos todos si este nuestro D.F. sigue como van las cosas.

nos vemos pronto