viernes, noviembre 21

Crítico de arte

Haciendo caso a una entrañable amiga, hoy me dispongo a probar suerte como crítico de arte; según la artista plástica en potencia -sí, mi amiga- tengo todo lo necesario: sé escribir, soy sensible (aún no se si me dijo medio marica) y tengo algo de cultura de esa que llaman "de mundo". Intentarelo.

Desde pequeño tengo una extraña fascinación por Carmina Burana y su O Fortuna. No sé porque siempre he tenido la fantasía de ponerle con el preludio, creo que sería majestuoso. Total, que en mi parecer, la obra gregoriana tiene un no-se-que-que-que-sé-yo pero es fortísima. Terrible, magnífica, llena de vida. Energizante. Pero para E. esa música le disparaba el pánico.
Entonces ahí estoy, subiéndome al metro otra vez para llegar al Auditorio. No sé si sea mucha soberbia pero creo que el GDF me hizo caso y leyó mi "baño de pueblo" y mandó a arreglar las escaleras eléctricas de dicha estación, ahora no sufrí de más para salir del inframundo y llegué a mi destino con suficiente aliento para fumar.
Me senté y al ver que la velada comenzaba con uan pieza rara no pude más que hacer caras y pensar en lo triste que sería lo siguiente. Pero el director de orquesta me aliviano, parecía dibujo escapado de caricatura. Esperé.
La obra completa lleva ritmo, empieza con potencia, relaja, hunde y sacrifica a los presentes para volver a elevar al escucha al infinito con los cánticos goliardos. Pero luego, es más impresionante aún ver la obra acompañada del ballet cubano. Indescriptible.
Fuera de las variaciones que la puesta en escena hizo a la obra original, los umpa-lumpas benevolentes en ciertas partes, el exorcismo moderno a la mitad de los cánticos, y la copia barata de los river dancers, tuvo un saldo positivo.
La coordinación de los bailarines me dejó boquiabierto aunque no terminé de entender el vestuario. El cuerpo de las danzantes -todas ellas- me dejó... bueno, digamos que tiene la estructura osea necesaria apra bailar de esa manera y hacer maravillas. Se paraban de puntitas, pero sobre los dedos, eso me decepcionó un poco. Qué exigente salí, a duras penas puedo yo hacer un cuatro y me pongo a pedir las perlas de virgen.
El tenor fue también divertido, mexicano por cierto, la diversión del cantante vino dada por las caras que hacía al cantar. El bajo, literal era bajo, chaparrito pero con un vocerrón de no mames. Y la soprano me recordó a mi abuela, aunque no recuerdo como cantaba mi ancestra.
Mi interlocutor, acompañante y mecenas para dicha salida -mi padre- no hacía más que negar con la cabeza. Según él por qué no sabía a dónde voltear, entre la atención al coro, la orquesta y los movimientos en el escenario, le robaban la atención. Concuerdo con él, sin embargo, era imposible no ver a las bailarinas, ellas fueron el show.
Finalmente cuando los últimos gritos del coro llegaban para dar paso al O Fortuna final, los más de no se cuantos bailarines cubanos hicieron una flor-coral-forma-extraña en el piso que cerró intempestivamente con la obra.
Fue érotico, pero, de la misma forma que al inicio, la danza moderna nomás no me cuadro con el "semper crescis aut decrescis; vita detestabilis nunc obdurat et tunc curat ludo mentis aciem egestatem" (nunca me sale la tonadita cuando lo tarareo).

La hago de crítico y me lanzo al estrellato o me quedo con este, mi espacio, en en el mío de mí.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

ok.. espero que ahora sí se publique... here I go again!
dos cosas: la primera, como te lo he dicho a diario (casi) te odio por haber ido a ver Carmina... ok.. next thing... hablaremos sobre tu trabajo como crítico: exquisita explicación de las figuras realizadas por las bailarinas, la rítmica de la obra, así como de los momentos culminates de la obra...
Por otro lado, ufff que descripción tan detallada del los cantantes. Esa narración buenooo... al detalle... jiji
En pocas palabras .. soberbio.. jajaja... y agradezco el buen rato de risa!!
Fan #1....................always

Shaman dijo...

Para ser tu primer esfuerzo como crítico de arte, debo decir, bastante bien. Sutiles descripciones y analogías, lo que más te envidio es la vista del producto Castrense, jajaja.

Anónimo dijo...

Me da gusto que me hayas hecho caso...

Anónimo dijo...

hijole mano... recuerdas ratatuille mmm recuerdas al critico de comida...

hay que pulirnos un poco mas.. pero esa acidez siempre ayuda

un abrazo

RIGEL dijo...

Nada mal para ser la primera, profundizarás más en las próximas. Sin embargo, motivaste la intención de compra, o en este caso, de ver la obra.

El Cone Nadín dijo...

Que maldita envidia!!!

He dicho...