viernes, noviembre 20

intranquilo

Ya que el deseo llega a su límite, una vez que toda razón pierde sentido, justo en el momento que la cordura rompe con sus propios encierros, la caótica obsesión invade un cuerpo, lo posee y lo mutila con cada célula hasta doblegar su voluntad.
La conversión en ese momento es sencilla, cualquier ápice de fortaleza y templanza se transforma en un ávido incendio que recorre todas las terminales nerviosas, que nos deja inquietos, que seca la boca pero al mismo tiempo la mantiene salivando. Un escalofrío sube por la espalda, el tremor tensa los muslos, la garganta se cierra y un nuevo nerviosismo se instala en el estómago. Un peso invisible toca los hombros. La espera agota.
La agudeza se apodera de las visiones, el sigilo se convierte en religión y el pudor convive con cada segundo de silencio alebrestado. Una respiración agitada infla el pecho, la nuca se eriza, y sientes el poder de cada vibración. Ahí estás, al acecho, eres el perfecto homicida, la has estudiado a profundidad. Conoces las fortalezas pero te centras en las debilidades, de ahí depende tu triunfo. Estás frágil, presa fácil de tu propio juego. Sábelo. Es tu única oportunidad.

Otra vez ahí estás, tenso. Intranquilo.

Enamorado.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Todo eso se engloba en sencillas palabras, miedo, inseguridad, que va a pasar. Me ha pasado muchas veces, pero la frase que todo lo arregla es "Surrender to the trip".

Felicidades hermano, muy buena entrada como siempre.

CHERRY dijo...

jajajaja ponle el nombre que quiereas... es lo mejor del mundo, y lo peor al mismo tiempo. No estoy para poner nombres y comento a petición tuya, así quédate con un: Me encantó.

♪♥♫♥♪♥♫♥ and if it makes you feel good then i say do it! ♪♥♫♥♪♥♫♥

March La Cinefila Desconocida dijo...

Maravillosa entrada, como siempre. La bella agonía del que espera desesperadamente. La mejor de las Suertes nombrando esa sensación.

Shaman dijo...

La situación con el amor es que comparte el mismo principio que el umbral del dolor y del placer, sólo que, el umbral lo comparte con dos grandes sensaciones: el miedo y la locura.

Las reacciones de los tres son tan terriblemente similares que, fácilmente puede acabar uno loco, petrificado y enamorado en cuestión de un parpadeo.

Suave delirio, dulce tormento...