jueves, agosto 16

Manpower

Durante dos meses tuve el privilegio de convivir con una tribu diversa y entretenida, los conocen como Manpower. Aprendí que en realidad se trata de ManpowerGroup, pero esas son nimiedades. Con esta tribu de personas conviví con dos colonias principalmente, la primera era de comunicación interna y la segunda una mezcla comercial de marketing, relaciones públicas y business intelligence. Me cobijaron por dos meses, al principio con reservas, creo, después me integraron como uno de ellos.

Recordé la pertenencia de un equipo, los consejos y los jueves de convivencia extraoficial. Viví momentos emotivos, alegres, y otros no tan agradables. Pude poner en práctica aquello que durante un año absorbí para después verlo aplicado en tribus verdaderas, organismos vivos en los que cada persona juega un papel preponderante en las actividades diarias, personalidades que pueden parecer que tienen responsabilidades limitadas, pero que sin su saludo reconocido para entregar cartas, no sería lo mismo. Gente que es invisible durante el día, y para casi todos, pero que se encargan de controlar las alergias por polvo en los escritorios. Intelectuales roqueros que escriben poemas y critican con argumentos. Economistas que cambiaron de carrera e imagologos que acertan con sus comentarios. Mercadólogos y diseñadores intensos, platicadores y abrigadores. Comunicólgos analíticos. Directores prepotentes. Directores líderes. Directora coach. Una lidereza impotente.

Ambas tribus con las que conviví me enseñaron sin intentarlo. Y se los agradezco. Crecí profesionalemente, me abrí a nuevos auditorios, me permití ser un libro abierto, me dieron la oportunidad de conocerlos. Viví.

Ahora entiendo. Ellos, Manpower, mis tribus, me permitieron crecer y me enseñaron que crecerme no daría nunca los mismos resultados. Gracias.

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