Cuenta la leyenda que se indignó tiempo después al saber que, aún siendo el hijo de líder, optara por nombrarlo detrás de un animal de segundo cuando estaba rodeado por lobos, alces, murciélagos y muchos otros fieros animales. ¿Qué habilidades le faltaban? ¿cuáles eran las competencias de las que carecía? ¡Una rana!, carajo, empezó como mosquito y evolucionó en una rana. Un triste rana. Un anfibio. Un bicho pegajoso y al que nadie le tira un pedo o le presta atención. Una rana, por Dios.
Ese nombre, el de la rana o sapo, Dahinda, se le da a los niños inquietos, que no se están tranquilos. Que llaman la atención. A los pequeños que está siempre brincando. Una. Rana. ¡Una Rana!
Leyendo sobre los orígenes de este diminuto personaje, ya después se entendió que las alegorías hablaban de una rana de lluvia, de esas de colores llamativos y atractivos, pero de piel venenosa. Que esta rana le enseñó a Mowgli sobre diversos y alternativos métodos de supervivencia. Le mostró lo que es ser visto, ero no poder ser tocado. Grosso modo, lo que es estar solo y arreglárselas para ser feliz. Una Rana, papá, un renacuajo baboso, no un lobo o mangosta, una chingaderita verde fosforescente.
Y es que años después, cómo no iba a suceder, que desde niño lo leyeron tan bien. Inquietud, ganas de moverse, de ver más y conquistar. De lastimar sin saber por qué y entender quizá que muchas veces así obra la naturaleza, da muchas cosas y quita otras. Llama la atención, pero genera envidias. Es pequeñas pero mortal. Una, una rana.
Siempre moviéndose, de una hoja a otra, de un reto a otro. De un salto cada vez más largo a paciencia para crecer. De intromisión escondido, esperando las condiciones para, otra vez, brincar. La rana empezó a caerle bien. Por supuesto que no naciendo lobo, aunque siempre quiso compararse con ellos hasta que entendió su naturaleza. De hombre con características de rana. Hasta que asimiló el nombre. El nombre dicta lo que eres. Le gusta ser un rana.
A saltar, otra vez, Dahinda, porque quieto eres presa fácil. Salta y sigue brillando.
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