En vista del éxito que las publicaciones impresas de sociales han tenido -Club, RSVP,Quién, Caras, etcétera- se me ocurre que hacer una publicación para otro segmento de la sociedad podría ser una gran fuente de ingresos.
Explico la mecánica: cuánta gente de bajos recursos o incluso clase media no estaría fascinada por ver su foto en un revista semanal-quincenal.
Podríamos llamarla: Clut, La vecinda', Amigos del compa (el compa es inexistente pero crearíamos su imagen pa' que todos quisieran ser sus amigos). Los temas a publicar: los 15 años de Lupita, la fiesta de aniversario de los García Pérez, que por cierto, son los dueños del taller de la colonia; la celebración de que llegó la abuelita 'del pueblo'; en fin, hay interminables temas que se publicar.
Después de El libro vaquero, el tiraje de esta publicación será magnánimo. Ser la persona que logra hacer 'sociales' donde la sociedad no las busca... no tiene precio.
Es una buena oportunidad. ¿Quién da más?
sábado, septiembre 29
miércoles, septiembre 26
Entendimiento divino
Por más cínico que intente ser, este post no da más que pa' verdades.
Amén.
Creo en Dios -creo en Dios-, Todopoderoso -lo acepto-, creador del cielo y de la Tierra -la ciencia no está de acuerdo. Y lo creo pero lo dudo.
Empero, no existe otra explicación. Aunque se trate de una ciencia exacta no me queda más que aceptar que el aliento divino dio para lo que conocemos hoy. No entiendo para que quería dinosaurios antes que los hombres y tampoco sé la razón exacta de los cavernícolas y sus múltiples deidades. Tampoco sé por qué las mujeres perdieron el poder divino. Me da la impresión que todo se dio con la generación espontánea. Después surgió el machismo.
Total, no se trata de entender lo inexplicable, simplemente de criticarlo. Prefiero también no ahondar en detalles incompetentes como la mocheria -arte de ser extremadamente conservador y hacer apostolado- ni de los falsos golpes de pecho.
Escuché hace poco: "cuando cierras los ojos de noche y pides que algo se te haga realidad, Dios es aquel que nunca te contesta". Siempre la culpa la tienen los demás, incluso él.
Por eso creo que lo mejor que podemos aprender de esa masa etérea -sí, es una incongruencia- es el libre albedrío. Ahorca pero no ahoga, dicen. Y casi siempre da otras opciones. Todo depende, al final, de lo que queramos hacer y qué tanto queramos que suceda. Lo demás, es entendimiento, muy personal, de lo divino.
Amén.
Creo en Dios -creo en Dios-, Todopoderoso -lo acepto-, creador del cielo y de la Tierra -la ciencia no está de acuerdo. Y lo creo pero lo dudo.
Empero, no existe otra explicación. Aunque se trate de una ciencia exacta no me queda más que aceptar que el aliento divino dio para lo que conocemos hoy. No entiendo para que quería dinosaurios antes que los hombres y tampoco sé la razón exacta de los cavernícolas y sus múltiples deidades. Tampoco sé por qué las mujeres perdieron el poder divino. Me da la impresión que todo se dio con la generación espontánea. Después surgió el machismo.
Total, no se trata de entender lo inexplicable, simplemente de criticarlo. Prefiero también no ahondar en detalles incompetentes como la mocheria -arte de ser extremadamente conservador y hacer apostolado- ni de los falsos golpes de pecho.
Escuché hace poco: "cuando cierras los ojos de noche y pides que algo se te haga realidad, Dios es aquel que nunca te contesta". Siempre la culpa la tienen los demás, incluso él.
Por eso creo que lo mejor que podemos aprender de esa masa etérea -sí, es una incongruencia- es el libre albedrío. Ahorca pero no ahoga, dicen. Y casi siempre da otras opciones. Todo depende, al final, de lo que queramos hacer y qué tanto queramos que suceda. Lo demás, es entendimiento, muy personal, de lo divino.
miércoles, septiembre 12
El hombre actual o el elogio al anti-caballero
Hay una canción de los 60, bueno hay muchas de esa época, pero ninguna vaticinaba y definía tan bien al hombre contemporáneo.
No estoy al tanto de la biografía de Nicola Di Bari -el cantautor de dicha canción- pero las fotografías de las portadas de su disco tienen cierto parecido con un Alex Lora versión europea. Un tipo despeinado, taciturno y malévolo. Pero su cinismo cae bien. Parafraseo el culmen de la obra:
Se que bebo, se que fumo, se que juego... y hasta en el amor.
Se que soy un egoista, un indecente, un prepotente y en la vida como en el amor.
Desde el principio, la letra advierte, como todos los hombres deberíamos, las verdaderas intenciones y la naturaleza de nuestro ser:
Si tu buscas un ser bueno no vengas a mi,
Por que no tengo esta virtud,
Sí, está bien, creo que todos somos tenemos algo de bueno -mínimo- pero lo tenemos. La gran mayoría sufrimos un delirio de Casanova -si tenemos algún atributo físico digno de presumir- o nos creemos un Don Juan (región cuatro). No engañamos a nadie, menos a las mujeres.
Ellas saben que nuestras intenciones de primera mano nunca son buenas. Pero confían, se entregan... y nos aceptan: saben que bebemos, que fumamos, que jugamos; son conscientes de que solo pensamos en nosotros, que no tenemos ápice de prundecia y que la soberbia nos invade más bien diario. Y aún así nos aman. Cierro:
Vendrá a caso el día en que cualquiera escribirá,
Palabras bellas sobre mi...
Cualquier chica hablara de mi con ilusión...
No estoy al tanto de la biografía de Nicola Di Bari -el cantautor de dicha canción- pero las fotografías de las portadas de su disco tienen cierto parecido con un Alex Lora versión europea. Un tipo despeinado, taciturno y malévolo. Pero su cinismo cae bien. Parafraseo el culmen de la obra:
Se que bebo, se que fumo, se que juego... y hasta en el amor.
Se que soy un egoista, un indecente, un prepotente y en la vida como en el amor.
Desde el principio, la letra advierte, como todos los hombres deberíamos, las verdaderas intenciones y la naturaleza de nuestro ser:
Si tu buscas un ser bueno no vengas a mi,
Por que no tengo esta virtud,
Sí, está bien, creo que todos somos tenemos algo de bueno -mínimo- pero lo tenemos. La gran mayoría sufrimos un delirio de Casanova -si tenemos algún atributo físico digno de presumir- o nos creemos un Don Juan (región cuatro). No engañamos a nadie, menos a las mujeres.
Ellas saben que nuestras intenciones de primera mano nunca son buenas. Pero confían, se entregan... y nos aceptan: saben que bebemos, que fumamos, que jugamos; son conscientes de que solo pensamos en nosotros, que no tenemos ápice de prundecia y que la soberbia nos invade más bien diario. Y aún así nos aman. Cierro:
Vendrá a caso el día en que cualquiera escribirá,
Palabras bellas sobre mi...
Cualquier chica hablara de mi con ilusión...
¿Será el día?
lunes, septiembre 10
Sobre la felicidad inmediata y futura
Fragmento de una conversación vacía, inocua y certera de una película profunda, fuerte e irreal, como la vida misma.
P1: I really hope you find happiness beyond.
P2: I hope to get laid soon.
P1: I really hope you find happiness beyond.
P2: I hope to get laid soon.
jueves, septiembre 6
Prólogo
Inglaterra no es la gran cosa, pero sí lo es. Es un lugar frío, triste y oscuro excepto en verano, cuando el sol se digna a brillar dos horas al día. Pero es el lugar perfecto para huir de la cruda realidad, esto, porque no hay nada más crudo que Londres, Edimburgo y los ingleses con su humor negro y lastímero, pero cierto.
Aterricé después de 11 no tan agradables horas en el único vuelo entre México e Inglaterra de British Airways que parte todos miércoles en la noche. Bajé del avión un 29 de diciembre y corrí al baño: maldito retorte en el estómago, sufrí mucho, pero no importaba, estaba lejos, en Inglaterra... era libre de todos mis amarres y de mí.
Era la oportunidad perfecta para empezar de ceros, nadie me conocía y ahora podía ser el intelectual frustrado que había viajado para escribir un libro; o tal vez sería el mini ejecutivo que había sufrido un colapso nervioso y por eso tomaba vacaciones obligadas. Pero no, opte por la realidad: un niño-casi-adulto-inmaduro con mucho dinero heredado y pánico por enfrentarse a la vida, huyendo de sus problemas.
En cuanto salí del aeropuerto sentí la frialdad europea. Y la del clima también, eso sí es un invierno y no los 10 grados que nos congelan en el D.F.
Prendí mi primer Camel -como extraño fumar aunque ya no se me antoje- en Inglaterra y miré a todos. Sentí cómo me ahogaba el humo en la garganta y no pude más que sonreir: ahí estaba yo, sólo; por fin conmigo, lejos incluso de la historia que me había contado de mí.
Gran Bretaña, Reino Unido o Inglaterra, no importa el nombre, no es la gran cosa pero sí lo es. Sobre todo cuando estás perdido.
Inglaterra, eres mía. Que equivocado estoy.
Notas al margen del vuelo: subí credo al avión (credo es el estado entre crudo y pedo sin definción). La azafata inglesa me cayó muy mal, la mexicana por el contrario, muy bien, me dio cinco botellitas de vino pa' conectarla y dormir casi todo el vuelo. Londres se me hizo hermosa en el centro y aburrida y común en todos los demás lugares: parece fraccionamiento.
Aterricé después de 11 no tan agradables horas en el único vuelo entre México e Inglaterra de British Airways que parte todos miércoles en la noche. Bajé del avión un 29 de diciembre y corrí al baño: maldito retorte en el estómago, sufrí mucho, pero no importaba, estaba lejos, en Inglaterra... era libre de todos mis amarres y de mí.
Era la oportunidad perfecta para empezar de ceros, nadie me conocía y ahora podía ser el intelectual frustrado que había viajado para escribir un libro; o tal vez sería el mini ejecutivo que había sufrido un colapso nervioso y por eso tomaba vacaciones obligadas. Pero no, opte por la realidad: un niño-casi-adulto-inmaduro con mucho dinero heredado y pánico por enfrentarse a la vida, huyendo de sus problemas.
En cuanto salí del aeropuerto sentí la frialdad europea. Y la del clima también, eso sí es un invierno y no los 10 grados que nos congelan en el D.F.
Prendí mi primer Camel -como extraño fumar aunque ya no se me antoje- en Inglaterra y miré a todos. Sentí cómo me ahogaba el humo en la garganta y no pude más que sonreir: ahí estaba yo, sólo; por fin conmigo, lejos incluso de la historia que me había contado de mí.
Gran Bretaña, Reino Unido o Inglaterra, no importa el nombre, no es la gran cosa pero sí lo es. Sobre todo cuando estás perdido.
Inglaterra, eres mía. Que equivocado estoy.
Notas al margen del vuelo: subí credo al avión (credo es el estado entre crudo y pedo sin definción). La azafata inglesa me cayó muy mal, la mexicana por el contrario, muy bien, me dio cinco botellitas de vino pa' conectarla y dormir casi todo el vuelo. Londres se me hizo hermosa en el centro y aburrida y común en todos los demás lugares: parece fraccionamiento.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)