domingo, diciembre 30

MMXII

Este año ha sido el más prolífico en cuanto a leer se refiere. Considerando que por la escuela tenía que leer en promedio tres casos al día de 20 páginas promedio, más una nota técnica de otras 17 durante los primeros seis meses: tenemos nueve mil 200 páginas, más o menos.


Pero también hay muchas otras cosas.

Durante el verano, en el trabajo, leí muchos reportes pero ahí perdí la cuenta sin embargo supongamos que eran otras mil. Para el intercambio pibeño, fueron en promedio 5 casos a la semana con 3 notas durante un lapso de tres meses . Ya van muchas más, algo así como mil 350.
Además, no sé qué pasó: entre el tiempo libre que tuve, y el ansía de lectura devoré la biografía de Steve Jobs, Erebos, Sé lo que estás pensando, Puedo explicarlo todo, La edad de la punzada,  El Club Dumas, los cinco libros de R.R. Martin de Game of Thrones, la trilogía de mommy porn de 50 Shades, La concubina del diablo y el Espía de Dios y estoy seguro que algo de Murakami. Ahora comienzo con Un final feliz, del papá del thriller Katzenbach. Pongamos que promediadas las páginas de todos los libros nos da cerca de 460 por cada uno, tenemos que son siete mil 800.
En todo el año entonces leí más o menos 19 mil 500 páginas. Espero el siguiente año poder leer más o menos lo mismo. Pero así como el 2012 fue el año de la lectura, el 13 se perfila para ser el año de mi nueva era: termino con la maestría, me caso con una princesa, y regreso al mundo laboral de manera permanente… y eso es sólo lo que está en los planes. 


A la numeralia de este año se le puede indexar lo siguente:

Me comprometí el 17 de agosto
Cumplí un año con mi futura esposa el 23 de septiembre
Volé cerca de 17 mil kilómetros
Estuve como 60 horas en transportes públicos argentinos
Dos iphones murieron en el camino
Probé cerca de 50 diferentes marcas de vinos
Comí el mejor lomo de mi vida
Tuve una tarjeta amarilla
Incontables momentos de alegría
Otros tantos de rabia
Aprendí a ser mejor conmigo
Me concienticé sobre otros
Cumplí 29 años
Conté año y medio viviendo en el paraíso
Recuperé amigos, perdí menos
Recibí un reloj de compromiso
Un kindle sustituyó siete libros y cerca de 4 kilos en peso
Fui feliz.
Vicos cumplió 60 años, yo la extraño 10. Christel sumó siete de partida pero cumplió 103.


Soy feliz. Gracias por el 2012 a quienes me lo hicieron. Pero más gracias a Ti, que sin yo entender cómo, sigo aprendiendo.

miércoles, diciembre 5

Change and me, or me changing (extract)

--> Have you ever heard the first movement of Rachmaninoff’s Third Concert? Well, something like that is how I describe my life. And from my living experience change is hard, necessary and most often, painful.

There is me coming to this world with a very dysfunctional family under very unattractive circumstances. But I grew wanting to become a pet doctor, an MD that would cure cancer, a caza pilot, an archeologist and a lawyer. Also, I wanted to be a writer, appear in the news as an anchorman and control a large media emporium with some time to become an actor. I suddenly discovered that I wouldn’t have enough time, so I adapted and prepared myself to be a philosopher. I still don’t know why I did that. But life urged me to change before. The passing of my mother made me confront all my paradigms, I had to change the structure of my life, the strategy I planned to achieve my goals and my competencies in order to survive.

The sense of urgency was all over me, but had no idea of what to become so I started working at 18 to pay for my tuition. After a sabbatical year to discover what I wanted to become, I decided to study communications. Everything in my personal organization had changed. I could no longer rely on my mother paying for everything and in order to pursue my dreams, I had to work a lot harder to get them and keep on adapting. All this was hard and painfully accepted, yet now I see it as learning process.

As communicator I decided to influence the world, to bring them the good, the bad and the interesting information everybody needed. Soon after graduating I was a pink journalist, writing about the local socialites and the events people should assist as a must. Though it wasn’t what I wanted to do as journalist, it was the job I got, and again, the issue was to adapt. However, life again tricked me and because of the world financial crisis in 2008 I was let go. The sense of urgency made me change and got a job in a business magazine, a source that I had not even a clue of how to write about it, but by letting me make awful mistakes and empowering my ideas, my boss made of me a well know business journalist in a year.

After that, the ambitious guy inside me, and some of my stupidities, left me without a job, yet again. But the experience I had gave more chances as an editorial and publishing consultant. Here I discovered the power of involving others in my projects by selling the full idea of how and what to change in order to get their support. Although I did all of the above, I didn’t know what I was exactly doing, just trying to adapt and to make things happen with some good results sometimes, but mostly bad ones.

Finally I got my own project. I was to become chief editor and everything was going to be the way I thought and wanted. Wrong me.

Despite the freedom to make a team and control the news project as I wished, people is the heart of every organization, and to achieve goals, you have to understand them and I didn’t. Of course the editorial director was supporting me, the vision we had of the project was fully understood by the news team, and our little achievements were celebrated, but frustration and top management lack of involvement limited our efforts. I tried to include them in our project, reach their ‘divine hand’ to get things moving, but their usual answer was: ‘you’re just a journalist, leave management for us’. I quit the publishing house after the project was running.

I had to learn how to influence, to make the right questions and to be empowered to learn how to empower others. After 28 year of life, and 6 as a media professional I knew very little, and the need to change was again knocking at my door: I was to study an MBA. I thought this time adaptation was going to be easier and simple, but I was wrong.  Again. Except this time, instead of fighting it, I just embraced it.

The problem with the past year and a half is that I had a humanistic point of view, even an artistic eye for business, and people around me were engineers, marketers, administrators and in order to be heard I had to learn again how to influence. Involve them in my vision, share it and search for teammates willing to prove my ideas to gain some consensus.

And it has been hard, much more than my previous professional efforts. And also painful, for doing an MBA is to challenge ideas with people as smart as one, or even more, and this has taught me humility as well.

There’s still a lot to learn, but when change stares you in the eye, there are two things to do… embrace it or die. If you take change as part of your daily context you’ll grow in capacities and capabilities, which will lead you to a better understanding or your surroundings. If you don’t, well, just sit and wait for something to happen, because it will, and you won’t like it for change is hard, painful, and necessary. Just as Rach’s Third piano concert, first movement, between the sixth and eleventh minute, your life will transform you, and then everything will be calm, until further change is needed.

sábado, noviembre 24

crónica de un asalto argetino

Disculparán la catarsis.

Entonces ahí voy, aventurándome por el metro capitalino de lo que otrora fue una bella ciudad para comprar los boletos de camión para viajar con mi prometida en dos semanas tiempo. Todo va bien, me disfrazo de local, compro los boletos y pretendo regresar a casa luego de la aventura.

Trasbordo de línea en Diagonal Norte a Tribunales, estoy llegando al andén y tres personajes nada pintorescos me orillan cerca de la escalera y me rodean antes de que entre al andén. -Conocen ese sentimiento interno de que algo no está bien y todo ya valió... bueno, justo así me sentí-.

Hay mucha gente en la estación.. todo pasa muy rápido y la gente, los locales, están en sus asuntos o se hacen de la vista gorda. Uno saca una navaja, otro me abraza de lado y me dice que todo va a estar bien, que no haga nada. Un tercero me quita la mochila que cargo y la abre, esculca los monchis -dos sanwichitos que me prepare, unas papas y un alfajor- los saca y se los guarda. El que me tenía por el lado toma mi celular y se lo guarda. El de la navaja la agita y mira incierto para varios lados.

El tren está llegando.

El que me abraza saca mi cartera, la abre, toma el efectivo que traía y tira la cartera al piso. El hombre de la navaja me insta a no decir nada y permitir que todo fluya como sigue.

Corren.

Me quedo ahí, con bilis en la boca, las piernas temblando de ira y todos los músculos contracturados. Se acerca un local y me pregunta si no me hicieron nada. En ese instante quería golpearlo, preguntarle por qué no hizo nada si vio lo que pasaba. Contesto que estoy bien, se da la vuelta y se sube al tren. Corro atrás de él y entro al tren también. Quizá quieran regresar por las tarjetas.

En el metro el mismo local me dice que vaya a la policía en la siguiente estación. Otro, que aparentemente vio lo que pasó me dice que lo deje ir y lo olvide, que la policía es poco eficiente. En la siguiente estación me bajó y busco a la policía.

Los emisarios de la justicia son parecidos a los mexicanos... no dicen 'uy joven', pero sí dicen 'che qué mal, no creo que podamos hacer mucho'. Y cierra diciendo 'este país está cada vez más mal'.

Me subo al metro de nueva cuenta, estoy aún más enojado. Sólo me queda gritar '¡cabrones¡' dentro de mí y seguir aquí un mes más.

sábado, noviembre 17

Las mujeres no mueren


Las mujeres no mueren. Está en su naturaleza el don de la vida, el dar vida y a su vez, el terminar con ella. Las mujeres viven del amor que profesan y del que reciben por el haberse entregado a vivir.

Cuando una mujer se entrega a otro ser, su alma se traspasa de cuerpo y se establece en el de su amado. No omite al alma que la recibe, pero la acompaña y se convierte en su consciencia hasta que se fusionan. O es lo que dicen los sabios.

Renata nació fácilmente de una cascada de sangre, el elixir que asesinó a su madre la lleno de vida y fuerza, aún desde muy pequeña. Su padre, José quedó a cargo de su hija y con un duelo eterno hasta el día que murió, cinco años después, cuando la tristeza y la soledad lo abandonó.

Y es que la madre de Renata murió en cuerpo, pero sobrevivió en el alma de su hija. La pequeña era lo más amado para la madre, por lo que José quedó desamparado una vez más. Las madres aman más a los vástagos que a sus parejas. Las mujeres jóvenes aman en demasia a sus hombres y por eso es que el ‘sexo fuerte’ logra grandes cosas cuando enamorados y jóvenes, pero una vez que nuevas y pequeñas vidas llegan, se pierden en el universo.

Si los hombres tienen hijas, estas se convierten en el nuevo pilar de la fuerza masculina. Las niñas pequeñas tienen más que dar que las adolescentes y las adultas porque no difieren de personas, son apasionadas, únicas y se entregan. Sin embargo, esta fuerza infantil sólo puede ocurrir cuando la madre vive.

Renata, como se llevó a su mamá, no podría convertirse en el oráculo de su padre y este falleció pronto, solo, confundido y amando terriblemente lo que no entendía ya.

En el pueblo de Santo Domingo siempre se escuchaban estas historias. Las mujeres eran longevas, los hombres no. Las familias completas, con niñas, siempre se veían saturadas de alegría y tenían un éxito diferente a aquellas que no eran lo que se conoce como familias comunes.

Había familias en las que la madre había muerto, como era el caso de Renata y, en estos núcleos, el hombre mayor moría relativamente más joven que los demás del pueblo. Los hermanos, si los había, huían de Santo Domingo cuando llegaban a cierta edad para aventurarse en el mundo y escapar del destino de morir antes que sus mujeres y no poder cumplir con sus obligaciones al comprometerse. Pero tarde o temprano volvían, porque las mujeres del pueblo eran únicas. Eran la vida. Eran las mujeres que no podían morir.

Las familias en las que el padre había muerto y una mujer lideraba al pequeño feudo, los hijos crecían con una perspectiva diferente al mundo ya que la mujer adoptaba el papel de madre y padre, cosa que un hombre jamás podría hacer. Una mujer a la cabeza de la familia significaba éxito y era un buen augurio, aunque pocos se atrevían a decirlo. El éxito de estas familias no era el esperado en recursos económicos y tampoco en cosas materiales y banales. Su victoria  consistía en una sabiduría novedosa de la vida.

Los hijos e hijas de mujeres solteras o viudas crecían con una consciencia más amplia de la vida. Sabían que las mujeres no podían morir y luchaban incluso con mas fuerza para convertirse en el receptáculo del amor no sólo de su madre, si no de su amada para sobrevivir al futuro. Así, cuando quedaran solos, si pasaba, no cayeran perdidos en el abismo terrible de la perdición por ausencia.

Es que no hay nada más malo que sentirse amado por alguien que ya no está. La desesperación invade cada miembro del cuerpo, cada órgano está alerta para sentir una caricia otra vez y el corazón, esperanzado, se sabe muerto.  

Renata era la luz de José. Su tesoro, pero también se perfilaba como su perdición. Él lo sabía y antes de enfrentarse a su destino, prefirió ahogar las penas en aguardiente local. Dejó ir el poco soplo de vida que le quedaba por temor a dejar a su pequeña sola… pero fue lo que acabo haciendo.

José había sido no un joven guapo ni atractivo. En realidad José no tenía cualidades diferenciadoras notables. Era un hombre más. De niño fue promedio, juguetón y risueño, en la adolescencia se convirtió en una persona taciturna y oscura, receptáculo del amor de su madre cuando su cuerpo murió a manos de la golpiza que le propinó su esposo. Sin embargo, esta etapa oscura no le duró mucho tiempo. Conoció a la que sería la madre de su pequeña, una mujer con ojos almendrados color miel, manos firmes, callosas y con muchas líneas naturales dibujadas en la piel, lo que confirmaba el linaje del pueblo de Santo Domingo, y la filosofía de vida digna de una familia con padre ausente.

José revivió. José hizo todo lo que alguna vez soñó y creyó imposible. José fue feliz, tenía todo el amor de su esposa, hasta que ella quedó embarazada de Renata.

-José, estoy embarazada. Lo sé. Y será una niña, dijo la señora de José una tarde. El tono no podía ser más neutral. Ella sabía lo que eso significaba.

José hizo un ruido que pareció una afirmación pero sus otrora ojos verde se oscurecieron. La mueca se le desdibujó. Era hora de volver a la realidad, sabía. No más fortaleza prestada, no más vida gratis, ahora tenía competencia. Él hubiera querido ser más egoísta, tener a su mujer más tiempo para él. Aún no llegaba su pequeña pero ya extrañaba la atención de su esposa. Todo iba a cambiar.

-¡Por fin!, dijo sinceramente y dibujo una pequeña sonrisa en su cara. –Se llamará Renata, y me regresará la vida cuando nazca.

Su esposa, sabia como todas las mujeres de Santo Domingo, asintió. La verdad es que no sobreviviría y lo sabía, pero era mejor darle esperanza a su marido.

miércoles, noviembre 14

Cualquier parecido con la realidad... es que lo es

Hacer estudios vocacionales, perfiles laborales y análisis de capacidades es como ir a que a uno le lean el tarot, la mano o que vean algo en la bolita mágica. Suena increiblemente bien. La diferencia es que con los perfiles sí se indican cuáles son las áreas de mejora.

Está en la naturaleza del hombre perfeccionarse constantemente en cualquier ámbito: personal, profesional, espiritual, de pareja, de familia e incluso de educación. En este sentido, mis carecias profesionales-personales han mejorado considerablemente: sigo siendo ermitaño y despreocupado por la gente, aunque ahora menos, aparentemente.

Acorde a la magnífica ciencia de la lectura psicológica de las personas que trabajan, tengo un perfil directivo, con mucho empuje y alta capacidad de frustración, pero con un 'mecha' muy corta. Esto es, que puedo explotar ferozmente por cualquier estupidez, pero suelo aguantar y perdurar con situaciones más difíciles. Me resulta irónico, pero cierto.

Debido al perfil creativo-humanista que tengo, se recomienda al candidato, o sea yo, buscar lugares para emplearse en los que yo cuente con altos niveles de autoridad e independiencia, con un líder-mentor que me cuestione constantemente y me recuerde que las reglas existen por algo (pero que me permita romperlas, de vez en vez, comprobando la razón por las que 'me salí del huacal').

El candidato yo podría decidarse a la academia en el futuro, como un proyecto a largo plazo. En el corto y mediano plazo es menester que enfoque en conjuntar la parte humanista-númerica como un valor agregado que pueda ofrecer y desarrollar para su futura labor docente. Esto es, que me dedique a los medios, experimentando con la docencia poco a poco. La razón de esto es que el candidato, o sea yo, no tiene la disciplina que la investigación requiere y es más bien una persona que gusta de la movilidad, la socialización y de la presunción, aunque disfruta hacer que los demás se cuestionen constantemente sobre el status quo que les rodea.

El candidato tiene una curva de aprendizaje muy corta, por lo que se aburre fácilmente en una misma posición y/o situación profesional. Se recomienda que el personaje en cuestión trabaje en áreas estratégicas o creativas y de innovación que pueda implementar. Seguidas las recomiendaciones de dedicarse a los medios de comunicación, Bernardo tiene dos opciones profesionales en el presente.

La primera: trabajar en medios de comunicación más bien pequeños que le permitan reforzar sus capacidades de liderazgo y trabajo en equipo, sin embargo esta opción mermará su conocimiento holístico de otros canales y limitaría probablemente su capacidad creativa. La otra opción es que siga con su plan del programa para MBA's recién cocinados que le darán la oportunidad de trabajar en equipo, retarse constantemente e integrar sus capacidades en un ambiente no controlado por él, lo que a futuro puede ser más positivo. Cualquiera de las dos opciones es viable para el candidato, ambas con un desempeño adecuado y resultados positivos como ascensos, promociones y bonos en el mediano plazo.

El candidato es altamente susceptible a la decepción. Se le recomendó a mí que aprenda a distinguir entre lo mío y la empresa, entiéndase, que la empresa es suya y yo soy mío, y ninguno es del otro.

Tengo una presentación formal, aunque un estilo más bien desenfadado, retador y cínico que puede resultar ofensivo, aunque demuestra mucha confianza en su persona, que raya en la soberbia (y vuelve la burra al trigo).

El candidato cuenta con suficiente experiencia profesional y tiene los elementos necesarios para involucrarse en cualquier empresa, aunque necesita experimentar y practicar la parte numérica con el fin de alcanzar rápidamente la posición que busca.

En síntesis, el personaje entrevistado cuenta con las capacidades necesarias para 'llegar lejos' y tener una carrera prominente comenzando en el corto plazo.

Al igual que con las vistas esotéricas al futuro, esto cambiará, evolucionará pero de momento calma el ansia sobre el futuro inmediato. Refleja la necesidad de enfocarse en el presente y sacarlo adelante. El mañana vendrá, quiera o no, y ya tengo las herramientas para enfrentarlo.