lunes, octubre 29

Crónicas de un reportero de sociales

Regla número uno del periodismo de sociales: todo, siempre, pase lo que pase, es bonito. La palabra error no existe en el diccionario, es como si jamás hubiera pasado. Es la ironía del periodista, siempre decimos la verdad... a medias. O mentimos por omisión. Pero la verdad está latente.
El punto es que jamás se leerá "se les fue la música, se le escapaban las llantitas a la novia o tal ser (que es millonario) ya no controla sus esfínteres". Tal parece que eso no pasa en la alta sociedad. Y también parece que los periodistas de sociales debemos aprender qué nuestro olfato está mal.

En la vida perfecta de las niñas socialitès sus problemas se reducen a que Juanito De-Apellido-Compuesto ya se besuqueó a la prima de la Peque Limantur. O que hoy no vomitaron los suficiente. Lo mismo de cada día, nada nuevo.

Cuando el fotógrafo pide una foto a los jóvenes, ellos, o nos hacen "el favor de salir" o quieren que todos sus amigos salgan en la foto. No conocen, como sus padres, el poder de la prensa, entienden que deben ser siempre muy amables, platicadores y sonrientes.
Nunca falta el looser que sabe que no da el perfil para ser publicado, pero hace todo lo posible por salir en la foto, intentan llamar la atención del fotógrafo o llega con un par de tragos para "convencerte" de que sí es 'in', demostrar que es cool aunque nadie lo pele. Aclaro, no tengo nada en su contra, yo también he bailado solo.

Las editoras piden que no editorialices las notas. Que no use adjetivos. Que deje la nota libre de paja. Pero ¿entonces como hago bonito algo frívolo e inspído?

A la fecha he desarrollado un tic en el ojo izquierdo, mi estilo es demasiado agresivo -y poco periodístico- para la sección, pero no me quejo. Gano bien. Creo que me prostituyo. Pero aquí, todo es muy bonito. Siempre.

3 comentarios:

RIGEL dijo...

No es contra usted, pero considero demasiado vacía a una persona que se preocupa más por la vida de otras personas que por la suya.

No obstante, yo le vería el atractivo a tu trabajo y eso es precisamente: las actractivas, jaja

Anónimo dijo...

Inevitablemente, toda abstracción de la realidad lleva implícita la exclusión de infinidad de detalles que nos parecen inverosímiles o innecesarios; percepción selectiva como los psicólogos los llaman.

El problema es que ya de por sí no alcanzamos a ver todo, encima se nos obliga a digerir más el trago en aras de que Fulano de Tal, Hijo de Sultano, Dueño de la transnacional X, no es humano, sino un figurín "perfecto" que todos aspiramos a ser algún día; cuando nos toque la nuestra.

Y luego me preguntan porque me da nausea la socialité...

Luna-Sama dijo...

buuul... no quiero seguir siendo reportera de sociales... ¿Estas seguro de que hay que hacer eso? yo soy reportera de sociales pero siempre termino siendo más informativa... jamás hago de caras bonitas o X cosa que no vale la pena... :(