miércoles, octubre 17

Escribano

Cada quien vive y sobrevive como puede. De eso que les da vida, hacen un arte, aunque sea básicamente un simple y llano oficio.
Yo escribo. Tu estudias. Él es captura instantes. La esencia comparada es que pocos hacen los que quieren y los que lo hacemos... vivimos al final de otras cosas.
Escribo porque me gusta, pero no escribo lo que me encanta porque aún no me da de comer. Las palabras se desvanecen en la noche, pero no mantienen su curso al amanecer. Se transforman. Vivo de cada letra hecha oración, de cada imagen trascrita. Respiro de la esencia de cada interpretación y anhelo el sabor que solo yo imagino.

Soy un escribano. Es mi oficio. Pero se convierte en arte cuando mi vida lo sobrevive y no a la inversa.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

No falta tanto tiempo para que puedas comer de cada una de tus letras y oraciones, además observar tu camino es, sin duda, mucho más entretenido que el final del mismo. Un abrazo

RIGEL dijo...

Lo esencial es que vivas de lo que te gusta y no entiendas vivir por percibir ingresos. En el momento que supedites el metal por la felicidad estarás desviando el camino.

Anónimo dijo...

Sí, el dinero importa...pero no tanto como el hacer de la vida lo que uno quiere de ella. Sólo confía en que los próximos 100 metros del camino que deseas están ahí y lo estarán.