Seguramente existen muchas razones para los divorcios,
pero la principal es y será la boda.
-Jerry Lewis
Las bodas por el civil son más bien fúnebres. No hay alegría, no hay sonrisas, lo único que se percibe en el ambiente es solemnidad y un deje de estoicismo.
Queda un speech preparado -como si no todos lo fueran- y aprendido de memoria por el juez que tampoco parece contento de la unión de las personas. En su frente se lee la ceguera de la ley.
El estrés se apodera de todos, están por firmar un acta que dicta un "te chingaste de aquí al divorcio" de una forma sutil y sin mayores problemas. Reitero, no hay alegría y, por si fuera poco, necesitas de una estúpida cantidad de testigos para comprobar que en efecto, te estás casando. Y de paso para comprobar que eres realmente idiota para hacerlo, aunque para eso no necesitas testigos. Lo sabes.
Al final, despues de que la horda de gente llevaste atestiguó sobre tu imbecilidad, la juez dice: "puede besar a la novia". Me da la impresión de que a partir de ese beso, los demás sabrán a culpabilidad.
La gente brinda con una sonrisa fingida atraviesa sus caras, todos piensan lo mismo: perdiste.
Antes creía en el concubinato, pero la ley ya le da derechos matrimoniales. Estúpida ceguera, arruina todo lo divertido. Como la vida en pareja.
5 comentarios:
Que fuerte, interesante trabajo... muy fatalista para mi punto de vista.
ya te vere...
El matrimonio es de las invenciones más ingeniosas del hombre, garantiza -en muchas ocasiones- el hastío y el adulterio (costo de oportunidad, carajo...) y la posibilidad de amargarte el resto de tus días.
Eso, sin contar la posibilidad de perder el 50% de tus pertenencias en caso de un clásico "no es lo que parece", "puedo explicarlo todo" o "¿tienes hermana?".
Sin embargo, lo más interesante de todo esto es que seguimos creyendo que un poder supremo o la ley del hombre, según sea el caso, nos va a mantener juntos para siempre.
¿Alguien recuerda a la voluntad o, peor aún, el amor?...
al amigo de un amigo le pintaron en las suelas de sendos zapatos de boda "help" "me". el mero día, cuando se hincaron en la misa la gente no paraba de reír
Como humanos que somos, siempre buscamos tener un sentido de pertenencia, en el caso del matrimonio; es ponerse una soga al cuello para que otra persona pueda decir que somos su posesión. Este tratado comercial normalmente se cierra con la entrega de un anillo o la imposición de un fulanita "de Mengano".
En si es un acto de dominio, legitimado por un estado que no puede supervisar en su totalidad la vida de las personas, por lo que le otorga a los recién "matrimoniados" derechos y obligaciones, y cuidadito donde no cumplas con las exigencias que el estado te impone, porque el supervisor no se encuentra detrás de un escritorio, ni en un juzgado... se encuentra día con día durmiendo a tu lado desde el momento en que te suicidas al decir "acepto". Si eres libre para casarte, deberás saber que libremente has abandonado tu libertad… siendo así, te has chingado libremente.
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