jueves, diciembre 18

Crónicas de un playa

Para variarle un poco a los destinos turísticos y con el único fin de quesque relajarme, hice caso al facultativo y me largué una semana a Huatulco. Ahí, en esas paradisiacas playas se funden muchas partes de mi historia: un viaje familiar que hice con la familia prestada de mi mejor amigo hace unos años. De ese viaje cabe rescatar que volé con una scooter sobre una curva y no me pasó nada, me intoxiqué con un mini pedazo de langosta y por combinarlo con las avapenas, me puse un pedo masivo con una simple y llana cerveza. 
El segundo viaje a las mismas playas fue con mi hermano y mi mejor amigo, de ahí podemos resumirlo como el primer viaje que hice solo con amigos, las primeras pedas que me acomode y mi relación con los Camel; me quemé en una tonalidad morada medio cursi, conocí a una mujer que en su momento me salvó y, al terminar el viaje, ninguno de los tres nos quisimos ver como en varios meses. Los extrañe en ese lapsus. Pero aún recordamos a "la de la blusita amarilla" y la divertida rutina vespertina. 
La tercera vez que el destino me llevó a las Bahías de Huatulco fue por cumplir una misión más bien complicada: tenía que dejar las cenizas de mi mamá en el mar y no fue sino hasta el quinto día, una noche antes de volver que pude hacerlo. Un delfín a lo lejos la recibió en el mar y desde ahí, no volvía. Tiene ya seis años de esto. Y regresé. La sangre llamó y acudí. 

Para esta última sesión de Sol observé muchas cosas curiosas: los mexicanos que salen de vacaciones cargan con el perico sin importar que el paquete sea "all inclusive" y, aunque somos una raza de sangre caliente, no buscamos el compañerismo con los demás huéspedes, no así los gringos que, además, son identificables porque son los únicos que cargan con libros en sus maletas y se les ve a todas horas leyendo sobre los camastros. 
En compañía de mi antítesis realicé varias y diversas actividades: nos subimos a un kayak y a los 15 minutos yo ya estaba terriblemente insolado, pero quería ser blanco y agarran un color diferente al blanco refrigerador. Nos embriagamos y terminamos hablando en inglés, cada uno con su acento y hasta pedimos tragos en alemán y portugués.
Hicimos un recorrido por las nueve bahías luego de haber contratado los servicios del buen Concho, mejor conocido como Concepción por la comunidad de lancheros asociados. Nos explicó las maravillas del mar y sí, entendimos que el verde esmeralda de las aguas de ese lugar es gracias a la arena. Disfruté ver como el mar se estrella en los acantilados y no pude más que contener las lágrimas al pensar que era así como mi madre se estrellaba con la vida, la abrazaba y luego, se dejaba fluir por la misma. Quiero ser así.
Esnoqueleamos sobre una inmensa capa de coral: quisimos espantar un pez globo para que se inflara pero creo que le valimos madre al pez y, en respuesta a eso, nos sentimos como Jacques Cousteau estudiando las maravillas del océano. De regreso al hotel, y luego de que el buen Concho hubiera explicádonos por enésima ocasión la verdura del mar, vislumbramos un par de delfines jugando un poco en altamar y observamos como un par de tortugas tenías relaciones sexuales: me dieron hueva, el cabrón nomás se engancha y ya... 
Otras consideraciones del viaje: compramos un par de libros sobre temas trillados y malévolos, ambos dos por pura investigación, El príncipe maldito y El evangelio del mal. No entiendo la razón por la que los vacacionistas se visten de gala para ir al mentado show de teatro del hotel. Durante cinco días una lagartija, de esas gecko, estuvo en nuestra habitación observándonos. Vi un documental porno, bastante interesante y diviertido, no sabía que hacían ese tipo de cosas, muy interesante he de confesar. 
Y así, Huatulco ha ido forjando lo que más quiero y su mar recibe de mí todo aquello que no he de olvidar.

5 comentarios:

Shaman dijo...

He de decir que fue un viaje malinterpretadamente homosexual pero, lleno de diversiones y episodios etílico-turísticos. No quiero ni imaginar cómo se hubiera puesto de haber sido un Inmatrip, jajaja.

Salud tesis, recuerda "Me hace daño"!!!!!!

Anónimo dijo...

Hey! me da gusto que tus vacaciones fueron lo que esperabas... que hayas descansado.... que hayas recordado... y que te hayas alejado de la realidad... aunque sea sólo por unos días.
Is good to have you back....
Fan #1 ............... always

RIGEL dijo...

Al parecer fueron momentos de profunda reflexión y contemplación, espero poder conocer ese lugar algún día.

CIB dijo...

"ya vieron la luna!!!" que buen viaje verdaderamente innolvidable!!

Que esperabas pobres tortugas!!! que hicieran un chivito al precipicio o tacones al cielo, bueno en su caso seria aletas al cielo....

El Cone Nadín dijo...

No conozco pero algún día lo hare mi hermano...
Saludos y un abrazo.