Quiero aventarme del bungee antes de lanzamerme del paracaídas, el mismo día, con horas de diferencia. Tomar un martini con tres aceitunas, luego otro. Sólo dos, tres son demasiado.
Llegar a una habitación, aventar el saco sobre la cama, y caminar a la terraza. Tomarla de los hombros, sentir su piel suave entre mis dedos. Exhalar.
Quiero sentir el aire frío entrar por mis fosas nasales, su paso por mi garganta. Beber de la botella de champaña en la hielera, saborear el frío que llega a mi estómago.
Quiero un martini con cuatro aceitunas.
Manejar un Ferrari. No, mejor no.
Caminar por la playa de noche, descalzo, lejos del mar. La brisa en la cara.
Fumar un puro acompañado de un cognac flameado. Una sala rústica para acompañarme, la chimena crepitando, el negro del cielo, el universo estrellado. Su mano sobre mi pierna. Sus labios húmedos, su mirada enfocada. Una copa de vino.
Quiero mojarme en una tormenta. Sentir la fuerza de una tormenta. Quiero remar en un kayak en la luna, prender un cigarro, bucear.
Quiero comer un filete a la pimienta, bien cocido, casi quemado. La sangre me da asco. De postre, un exprés con licor del 43. Un helado de limón. Su compañía.
Pasar el examen de inglés, recibir ese correo con la extensión '.dk'. También 48 mil euros. Su aceptación. Mi pasión. A ella.
Quiero un café capuchino decafeinado. Un Seltz Soda. Un piña con picante.
Mi cama.
Un BMW. No, un Audi. Bueno, cualquier auto alemán. Y un sueldo que lo mantenga.
Ganar el premio Nobel. Es mucho, lo sé. Lo quiero, es mío. Quiero no temerle a mostrarlo. A ganarlo.
Quiero cerrar el día exhausto. Yo con ella.
Quiérolo. Sí, es mío.
1 comentario:
Me gustó MUCHÍSIMO!!! :)
Que gustó que hayas vuelto a escribir..
Publicar un comentario