Estaba cansado. Agotado sería una definición más adecuada. Dormía poco y mal. Su cuerpo se recostaba pero la mente y el alma estaban trabajando. Siempre. Desde hacía años la mente le hacia estas tretas. El panorama estaba por cambiar. Ya había cambiado. Varias veces. Otra vez.
Todo empezó hace 2 años cuando decidió hacer un cambio radical y estudió un tema desconocido que, sin saberlo, le cambió la vida también.. Bueno, quizá empezó hace 7 cuándo terminó la carrera y quiso ser el media overlord del mundo y descubrió una vocación. Es probable que fue hace 10 años cuando le prometió a su moribunda madre que haría lo mejor que pudiera cada día, aunque luego se dio cuenta de que necesitaba más fuerza de la que pensaba. Tal vez fue a los 15 cuando descubrió que la ñoñéz no lo haría popular pero esos atributos se perfilaban como el new sex appeal del mundo y supo explotarnos en su beneficio. Me parece que también pudo ser de bebé, criado bajo la tutela germana de una familia disfuncional que decidió poner orden en su vida para descubrir que el caos es sólo otra forma de organización. Es probable que desde neonato tuviera una cruz ideosintética que cargar. Igual y sólo es destino.
Sea como sea, hoy se cierra el primer tercio de mi vida. Damos paso a la siguiente parte de esta historia con el capitulo: el matrimonio del pandita.
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