jueves, julio 16

Entrevistas (o de buscar trabajo)

No es la primera vez que estoy desempleado, pero sí es la primera que lo hago bajo circunstancias más bien favorables. Pero en esta incansable búsqueda de éxitos, dinero, ascensos y tristezas he descubierto algunas cosas que son realmente fascinantes.

1. Todas las putas entrevistas son iguales. En mis 10 años de trabajos forzados en diversos medios, empresas, compañías, changarros y demás, me he topado que de nada me ha servido la experiencia previa en el mismo ramo o ámbito porque todos al final preguntan exactamente lo mismo:
a) que si tus fortalezas, no, no soy un superhéroe pero sí soy re bueno en lo que hago, contrátame y lo veras
b) haz una prueba de tal: no mames y luego qué, ¿esperas que te dé la respuesta a tus problemas por una pinche entreviste pitera?
c) dónde te ves en cinco años: por favor, en un lugar menos godinez, más abierto y que tenga ventanas. Claro que respondes: en una posición más elevada, con gente a mi cargo y desarrollándome profesionalmente. Si se puede, me gustaría que mi oficina tuviera baño propio.
d) después de la primer entrevista, te entrevista alguien más y ¿qué crees? te hace exactamente las mismas preguntas que el tipo anterior y ahí vas, con la misma perorata para que al final te digan: nosotros te llamamos. El problema viene cuando te entrevistas con el segundo personaje tiempo después del primero y no recuerdas lo que dijiste aquella vez. Tip: tomen nota.
e) nunca te llaman y cuidado y lo hagas tú porque entonces te vuelves un ente non grato, incontratable y mal parido para trabajar ahí.

Cuando yo entrevistaba gente me gustaba hacer la rutina de good cop y bad cop con preguntas diferentes a las mismas... a grandes rasgos siempre me resultaron positivas mis contrataciones... si dependían de mí, porque si entraba mi superior al quite, me despedía de mis grandes prospectos.
¿Por qué es tan difícil apostarle al instinto? Estoy seguro de que me hubieran contratado hace mucho.

2. Con tanta especialización que tenemos ahora no puedo aplicar a cualquier trabajo, tristemente. Antes decir que era comunicólogo me abría las puertas a medios, empresas, todo... ahora con una maestría en negocios y siendo "un experto" en contenidos, transmedia y jerarquización de información estoy jodido porque solo alguien que busque un perfil así me querrá. Y justo así ha sucedido.

3. Estoy sobrecalificado. ¿En serio? ¿Neta? ¿es todo lo que pueden decir? Vende hules. Mejor suban sus salarios. Es impresionante la cantidad de direcciones de área que hay publicadas con un sueldo máximo de $20 mil. Sí, pido más sueldo, pero tengo la experiencia manejando gente, equipos grandes, de alto rendimiento, con resultados comprobables y tangibles... eso sí, el que aplique a la supuesta dirección de área necesita, de menos, maestría y cinco años de experiencia. ¿Por 20 mil? *suspira y voleta los ojos*.

4. Hay chingomil gente dedicándose a todo menos lo que les gusta o lo que estudiaron y creo tener la respuestas: porque a las empresas les viene valiendo madre tu vocación. Ahí va mi ejemplo. Amo los medios, me fascinan, me encanta destazarlos, estudiarlos y ver hacia donde van. Sin embargo, me gusta aún más la docencia. Mi vida feliz sería estudiar, dar clases e investigar... pero ¿qué crees Bernardito? Te chingas porque "estamos apostando por gente (mediocre en su mayoría) para que se forme en una carrera académica". Oigan, les digo, miren que pinche ñoño soy y la evaluación de mis alumnos. Soy punta de lanza en lo que estoy enseñando, podemos hacer un curso más largo, más interesante. Necesito de su apoyo, esto es lo mío. Y no responden. Así que tu vocación es aún menos importante que tu gusto, que tu vida y lo demás.

Pero no me desanimo porque bueno, ya tengo otra entrevista que me mantiene ocupado, un nuevo proyecto escolar para seguir pensando y un proyecto doctoral que está esperando ser aprobado. Ah, y el trabajo soñado ahí está, esperándome, nomás tengo que tener la entrevista adecuada.

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