sábado, agosto 16

coincidencias

Siempre han estado de moda los secuestros. Quizá no la impunidad, pero sí la inseguridad. Se puede culpar al capitalismo, pero tampoco es la razón, qué culpa tiene el hombre con visión para hacer negocios, para amasar mucho dinero.
Me han dicho que tengo un rojo oculto en mi ser, aunque siempre me he considerado más bien capitalista, pero aún no lo descubro. Quizá soy un social-capitalista.
Sucede que, por mal paso de la vida, un crudo desatento en la glorieta, un idiota que se atravesó frente a mí y una mala alineación de los astros, nos chocaron por atrás. Resultado: cuellos rectificados, medicinas para el dolor, relajantes musculares, placas y demás. Incluyo, aunque no me tocó, el via cruxis para conseguir una incapacidad en el infame seguro social.
Frente a la oficina, el SportCity muestra un gran moño blanco, luto por FM y todo el vuelco político que ha desatado, bien por ellos. No había entendido la razón hasta que, un hombre que no pudo más con la curiosidad, se acercó a mi novia a mí, que relajados fumábamos frente al periódico.
Señalando el exclusivo club-gimnasio-centro recreativo-fundidor de hormonas y proclive a la vigorexia, no dijo:
- Disculpen, llevo una hora aquí parado y he visto a más de 10 personas con collarín, ¿por qué lo traen, tratan de decir algo, es una especie de protesta? 
- No, tuvimos un accidente. Contestamos al unísono.

El hombre se retiró consternado. Nosotros también. 
Tal parece que los periodistas últimamente han sufrido de muchos accidentes automovilísticos o que usar collarín es, hoy por hoy, una forma de protesta contra los secuestros, la impunidad, la inseguridad. Irónico.

sábado, agosto 9

CT, año1, número 18

No se trata de un versículo bíblico, aunque de serlo díría algo así como:
"Entonces Ella dijo, tendrás en tu manos un poder limitado, harás con él el bien y editarás cada texto como si fuera el último, lo senteció".
Al igual que los textos religiosos, estas palabras podrían parecer superficiales, pero no lo son. Un amplio conocimiento de la kábala, el karma, las runas, el alemán gótico y otras artes oscuras podrían darle una interpretación aún mayor.
Explico:
Tener poder limitado es, al final, tener ningún poder, ségún Maquiavelo. El poder absoluto viene dado únicamente por la divinidad, cosa no que hay en ningún mortal. Salvo Osho. Siddartha. Tal vez Cristo. Fuera de ellos, ni Slim, ni Gates ni nadie tiene poder. Es más Napoleón y Hitler se quedaban pendejos. Ni que decir de Luis XVI. Y eso que ellos no editaban.
Aparantemente, editar cada texto como si fuera el último, es verdadero y cierto. Todos los lunes, cuando comienza la semana, es el fin de la mía. Es la muerte, de 14 a 16 horas seguidas de trabajo de edición para que al final, el martes, no sea la redención sino un espectro purgatoriano digno de Dante. Hueva. "Pero querías ser coeditor", se repite constantemente y recuerda aquel aquel salmo "poder limitado, editar, texto, último".
Cada lunes sobrevive el poder limitado con ínfulas de grandeza. Y eso que sólo va un número. Faltan 15 más por andar.
Editar. Ese verbo, lo vale.
Y conjugado, se escucha mejor: yo edito.

miércoles, agosto 6

matrimoniación

Cuando empiezas una nueva relación, todos te felicitan. Si ya están hartos de la que tienes, te instan a que la cortes, que no es lo mejor para ti. Total, que al mundo, nunca lo haces feliz.
Luego, de joven, puberto, imberbe y adolescente -sí, todo se adolesce- los estigmas cargados es que sea linda, 'bien', nice, fresita y, si es posible, con bueno cuerpo. Conforme se madura, uno encuentra que los parametros para los demás es que seas feliz. Nada más, no importa el tono de ojos, el cuerpo y su rechochez, tampoco la altura, el apellido ni otras cosas. Hasta aquí, todo parece estar bien.
Sin embargo, cuando quieres dar el siguiente paso: compromiso, arrejuntamiento, unión libre, concubinato, vivir en el pecado, etcétera, el mundo sufre. Parece amenaza de bomba y política del terror. "No lo hagas", "piénsale", "¿estás seguro" y toda una gama de comentarios que van en contra de lo que tu crees que está bien hacer.
Hice una encuesta: les dije a mis amigos que me iba a casar y recibí las siguientes respuestas:
C: estás pendejo
I: no mames
A: tienes que ir al doctor urgentemente
Al: ¿y por qué haces eso?
Ar: no hagas la misma pendejada que yo
De todas las respuestas, ninguna fue positiva salvo una en la que me aconsejaron infinidad de tips, secretos y demás cosas para lograr un matrimonio llevadero.
Por qué la gente se espanta con el compromiso, que no supuestamente antes de hacerlo público, es con uno mismo, con la pareja y después con quien sea que avale el papelito.
Nomás no entiendo la naturaleza humana: nos paraliza el temor al compromiso, pero ahí vamos todos, como res al matadero a cumplir con la única cosa que no queremos.

lunes, julio 21

intelectualoides

La semana pasada asistí a una fiesta, llamemosla, diferente. No era un rave, tampoco una sex party y mucho menos una reunión de conejitas de Playboy. Era una reunión-fiesta de un grupo de intelectualoides actuales, posmodernos y creídos de sí mismos. Este "mundillo", cómo lo llamó una fiel integrante, tiene caracterísitcas, como todo, bastante identificables.
Aparentemente estar pelón y tener barba de ministro judío es lo más in dentro de los intelectuales, además de usar lentes de pasta y darse ínfulas de grandeza. Poseen una algo de fetichismo retro con grandes y pobladas patillas acompañado de una maraña de pelos aplastada, los pocos que la tienen, muy al estilo de Abe Lincoln.
Al menos, él abolío la esclavitud, estos ... "escriben" y critican todo lo que ya se dijo.
Las mujeres... qué tal con ellas, parecen salidas del mismo molde: flacas, muy flacas, delgadísimas. Pantalones casi entallados -casi porque les falta el cuerpo y nalgas, para llenarlos, usan halters o prendas similares de colores llamativos, poco usados y que sólo están de moda dentro del círculo intelectual al que pertenecen. Además sus peinados y cortes de cabello son emoides.
La Condesa o la Roma son lo de hoy no sólo para reunirse sino para vivir y hacer estas reuniones dignas de ecléctico e irreal mundo moderno; usan sacos de pana, calzan Panam, Converse o sandalias al más puro estilo jesucristiano, viven de criticar pero no aceptan las construcciones que se les hacen pues el mundo que no es el suyo es algo-mucho-muy inculto para ellos.
Y los temas de sus charlas: "deconstrucción del mundo por medio del lenguaje", "el mal a través de las religiones", "el espacio-tiempo del lenguaje y su manipulación sinérgica", etcétera. Yo prefiero hablar de Miss México, Batman y Dr. House.

jueves, julio 10

In-congruente

La idea, per se, es la congruencia que no cabe en sí misma. No se trata de una falta de comunión entre lo dicho y lo hecho o lo pensado y lo dicho o hecho. 
Hablar de la falta de congruencia, por más incongruente que suene, puede tratarse de 'in'corporar la ilación en la persona y no la falta de lo mismo, así uno asimila la integridad y el todo con la nada.
Aseveré hoy que la coherencia es algo que no practico a menudo, aunque suene incongruente con una persona íntegra sin escrúpulos. Otra incongruencia o falta de cohesión pero lo suficientemente certera para clarificar el punto.
Ya me agoté los sinónimos de la palabra congruente y no por eso, soy incongruente. Aunque si lo soy a veces y en ambos sentidos.