jueves, octubre 8

Don Pon Zoña (o mi alter ego)

Don Pon Zoña es un amante del buen vino, las letras y las mujeres, en otro orden. Le gusta vivir sin ataduras y comúnmente tiene problemas con la autoridad, es por ello que vive de venderles sus letras a sus amigos. Se cree de la nobleza pero lo más azul que ha visto en su sangre es el color de las venas de su brazo y no pierde la esperanza de que algún día lo nombren Lord, sin embargo, como un hombre de mundo, se conforma con un cacicazgo.

Quería estudiar Letras en Oxford, pero se conformó con ser repartidor de periódicos hasta que obtuvo un ascenso como elevadorista de la redacción del periodicucho de dos tintas. Aprendió el oficio del reportero y limpió su dicción con el paso de los años.

En la actualidad vive en un cuarto de azotea en la colonia Roma acompañado de un sabueso con principios de roña y cataratas avanzadas. Dedica su tiempo libre a curarse los dolores de cabeza provocados por tan amplias jornadas de placer, y mantiene su oficina en Nueva York esquina con Rochester como miembro honorario de los viene viene de la Nápoles.

Jueves

¡Oh Jueves tan dadivoso, tan lleno de vida, tan presente en cada semana! Jueves responde al nombre de juevebes, de viernes chiquito y de tragos coquetos. Cualquier día de la semana lo envidia, las personas lo añoran y él, tan olímpico como toda la eternidad, te recibe con los brazos abiertos. 
Los jueves son días de grandeza, de Júpiter y Zeus, de ascenso al Olimpo en compañía de un buen vicio y con la entrega de los buenos momentos. Jueves tiene la sutileza de envenenarte con toloache y morfina, llevarte al hedonismo puro y seducirte en la antesala de la esencia de un buen fin de semana. 
Jueves querido, sus horas transcurren en el vacío, eres querido. Eres único. Eres Júpiter y el Sol, más la luna y su alegría, eres la noche más divertida, el control más útil, el escape más radiante. Eres Jueves.

miércoles, octubre 7

Miércoles

Miércoles vive confundido, agobiado y ahorcado. Entre que el cine es un poco más barato y la vida social retoma su curso encaminándose al fin de semana, también sufre porque el lunes se alejó, el viernes se acerca y tiene crisis de identidad al no saber si es en verdad el ombligo semanal. Nunca ha sabido si se le quiere por la cercanía con viernes o se le discrimina por su papel de mediador.
Miércoles coquetea con jueves, lo seduce entre sus promesas de libertad mensurada y celebraciones malintencionadas. El día de Mercurio se presta a los abusos previos, a los excesos naturales y a los celos empedernidos de una semana posesiva.
Es ambivalente y medio bipolar, al ser el centro de una justa, en él comúnmente pasa una de dos cosas: o el nudo de la semana se deshace o se aprieta y augura un cierre fatal. Sin embargo, miércoles entiende más que nadie la alegría de los enamorados que anhelan un encuentro futuro y premeditado. 
 


martes, octubre 6

Martes

Tristemente los martes no le hacen honor a su gentilicio. Si fueran cercanos a Marte, los martes estarían destinados a la pasión, a la guerra, al orgullo... a algo trascendental o simplemente al pecado, pero en realidad, martes es escueto, vacío y sin chiste. Es gris.
Los martes, a diferencia de los lunes, son insípidos, ignorables y carentes de highlights. Martes sufre porque al menos quisiera un poco de la atención negativa que recibe el lunes y tal vez un poco del entrañable cariño del jueves. Los martes están enamorados de su antítesis ordinal de viernes chiquito. Los martes son mediocres, aburridos y taciturnos.
La sociedad pasa de largo estos días, su más grande importancia radica en la felicidad de que una quincena caiga sobre ellos. Ya ni un día feriado lo hace feliz, el descanso se recorre al tan odiado lunes y luego él, el patético, recibe la descarga de maldiciones semanales. 
Martes pensaba que con el tiempo sería agradable, imaginaba su vida de otra manera, se veía como un guerrero librando una cíclica lucha contra la espesa carga del segundo día de la semana. 
Maduró y se dio cuenta de su destino. Nulificarse.

lunes, octubre 5

Lunes

Pobre lunes, siempre le va mal, si no le mientan la madre por ser el primer día de la semana, le va mal por hacerlo santo y no presentarse a trabajar. 
El lunes no tiene la culpa de ser lunes. 
Sólo se responsabiliza, de vez en vez, por cargar con el estigma de empezar una semana y contar con el periodo de cinco días para que le digan que en siete días más, la monserga vuelve a empezar. 
Pobre lunes, cuando la gente toma vacaciones, se olvidan del día de la luna, no les importa el momento que viven y simplemente se dejan llevar por la libertad de su tiempo. Pero siempre latente, en sus mentes está el fatídico primer día de la semana, un lunes seguramente, que les hará regresar a sus labores. 
De niños los lunes eran más agradables, pese a la chinga de ir a la escuela, hacer honores a la bandera y hacer ridículas representaciones en el patio del colegio, los lunes significaban ver a los amigos otra vez. 
Los lunes, todos ellos, desde que existe el lunes, odian a los viernes y un poco más al sábado. Sólo se entiende con domingo, y eso, un poco nada más.
Sin embargo Lunes se burla del mundo, él no tiene la culpa del ser lunes y lo sabe. 
"Pobres todos, por tener que vivirme", recita.