miércoles, octubre 17

preguntas y respuestas

Estoy ahí sentado. Me veo desde el exterior atento a la discusión. Estoy en otro país, en otra escuela, en otro lugar. Ahí me gusta estar. Pero estoy dividido: uno es el que está ahí sentado atendiendo, el otro está viendo un riel de imágenes. Una pregunta domina ¿cómo llegué aquí?

Entonces lo veo en una sucesión infinita de fotos mentales: el joven editor en jefe, Bernardo aplicando a una maestría en el exterior, Ber buscando un nuevo trabajo, yo entrando al IPADE, el alumno en clases, Ber con Elie, Vero, Alf y una infinidad de caras. Un aeropuerto. La entrada a una nueva escuela y luego Ber ahí, sentado, en un aula, atento a la discusión. Ese es una de las respuestas al cómo. Llegue por esa sucesión de eventos.

Pero me pregunto por las razones, no las acciones. Y eso se convierté en el qué. ¿Qué hago aquí? Entonces me respondo rápidamente que para aprender, crecer, ser mejor, ser más grande, tener influencia, demostrar. Sin embargo la respuesta me deja insatisfecho. ¿A qué o a quién le quiero demostrar algo? A mí, a ella, a ellas. A todos, a los que dudaron, desconfiaron y me dieron la espalda. A los que me miran por encima del hombre. La demás gente me conoce, sabe qué y quién soy, no hay nada que demostrar.

Otra vez la inquisición: si la gente que importa no necesita demostraciones, por qué los que no deberían importar les dedicas esto. Llega el por qué y se impone. Sus razones son viserales, fastidiosas, humanas y ciertas. Me respondo que es para sobre salir del resto, pero ya soy único, contesta el debate interno. Estoy aquí porque aquí me trajo el camino. Llegué por algo. Y regreso al cómo.

¿Cómo llegué aquí? Entonces la respuesta cambia a la anterior. Llegué con éxitos y fracasos, con la dicha de un Dios y la desdicha de mi egoismo. Estoy porque debía... pero tampoco satisface. Es insuficiente. Las demás preguntas, qué, por qué, para quién se suceden y las respuestas varían. Es cansado y aburrido.

Omito las palabras internas. Sigo sin la mejor respuesta. Regreso a mi clase, a mi atención, a lo que quiero y debo hacer. Cómo.

Cómo.

Cómo. Cómo llegue. Cómo es que estoy aquí, ¿lo gané? ¿lo merezco? ¿qué hice para tenerlo?

Así, algo me responde. Por los que sí valen y a quienes no les importa la demostración. Con quien te quiere y te apoya, me digo. Por los que creen en mí. Por Elie, Vero, Alf, Marta, Efrén y Tita, Ali, Fer, Mike, Germán, Mónica, Rafa, Ricardo, Leo, Guillermo, Andrea... por ellos y tantos más que te saben es cómo llegaste aquí.

Gracias, entonces. Por ser respuestas a plegarias. A mis plegarias. Gracias.

martes, octubre 9

hashazgos, día 4

Mi santa madre, que no tiene nada de santa... y muchos otros sabios dicen que si no tienes nada bueno que decir sobre algo y/o alguien, lo mejor es quedarse callado, así que me limitaré, con todos todos ustedes a decir, conocí Pilar. Y ya.


En fin, no puedo contenerme: luego de cuatro días en tierras lejanas hay muchas cosas malas: los billetes son horrible, feos, asquerosos y nada cuidados. Todos parecen de 1920, como de museo y una colección digna de un coleccionista de monedas. Todo es caro, menos los vinos, los alcoholes y los cigarros. Irónico que los males sean baratos y los bienes caros.

Viajar en taxi es carísimo, lo de hoy son los remises, entiéndase, taxis de sitio, mucho más baratos y lindos. Comer en un restaurante es caro, pero bien servido, tipo ración de Italiannis por plato y yo que pensaba que mi casera era una carera... ahora creoque le pediré a ella que prepare las comidas en lugar de salir. Pilar es feo como él solo, es del tamaño de la colonia San Pedro de los Pinos, al menos el centro del pueblo. Tiene dos centros comerciales, uno de comida y otro de shoppin y tiendas, ambos vacíos. Creo que sí están un poco jodidos. Los de compras no tienen marcas conocidas para mí y, aparentemente el concepto argentino de moda es muy distinto al que tengo en mente. En fin.

Cosas buenas: el vino es barato y muy bueno, muy rico y vasto, y sustantocioso. Casi infinito. La IAE es muuuuy grande, muy parecido al IPADE del DF, pero tiene algo que no lo hace tan lindo. Todos los buses 520 me llevan a la escuela y al centro y a casa. Pero el problema es que hay muchos tipos de 520: Derqui, Solar, Estación, etc, etc, etc.... es muy confuso. El clima ahora mejora, hoy hubo sol, el frío comienza a desaparecer y para el viernes todo volverá a la normalidad (normalidad según los locales).

He hecho un amigo colombiano, es mi roomie. Estudia-trabaja-hacesuresidencia en el Austral, es médico. Me indicó como llegar a la escuela y me sacó a conocer un poco más de Pilar... el área comercial. Ya hicimos planes de ir a Buenos Aires el fin de semana, al panteón de la Recoleta y no sé qué otro lugar. Me ha dado tips de viaje, también.

Como mi habitación está al lado de un jardín he tenido diversos bichos de visita. Un arácnido grande, peludo y feo me dio la bienvenida a mi hogar por los siguientes meses. Después de una encarnizada lucha a muerte, el peludo octódo falleció víctima de una sobredosis de Raid. Los caseros me informaron que esa araña no hace nada, que me preocupe de las chicas. No me impota. No iba a dormir tranquilo con semejante bicho hurgando mis terruños.

Recibí mi carga de trabajo... y no comentaré más. Espero no se me pegue el shhh de la región: hashazgos, sho, shuvia y demás. Tampoco me gusta su acentuación: viví por vive, animáte por anímate... es extraño esta versión del español. Ahora voy a disfrutar de los hallazgos locales: vino excelente, sabroso, barato y local.

sábado, octubre 6

Argentina, día 1

El taxista que me trajo hasta lo que será mi hogar por tres meses me dijo que todo de Argetina le gusta, menos los argentinos. Creo que eso pasa mucho en casi todos los países. Llegué a las 11 con algunos minutos, hora local. Desde que hice mi primer acercamiento con el cono sur quede impactado con su primavera: está nublado y me siento como en Londres.
Lo poco que vi de Santiago de Chile fueron montañas, nubes y chilenos agradables. Lo poco que he visto de Argetina son nubes, parajes estilo europeo con las nimiedades típicas de América Latina: pobreza para donde uno voltee. La gente no habla de su situación económica, pero sí hace especial hincapie en su 'no tan querida presidenta'.
Así que después de una jornada de asientos de avión, ver la última del Hombre Araña, un pedazo entre parpadeos y bostezos de ... ya no recuerdo cual; unos tortelinis, tres vasitos de vino, una cerveza y un whisky; un muffin con mal café para desayunar, aterricé en Buenos Aires. Pero sigo preguntándome ¿dónde está la primavera? El amable taxista me sirvió de pre guía de turistas, qué lugares visitar en la capital, a dónde viajar, qué comer y dónde. Un poco de la visión local del país sobre su economía, historia y cultura. También me ofreció recoger a mi pandita en diciembre a un precio más accesible ya que 'somos clientes'. Me dejó con mis nuevos caseros quienes me recibieron de forma agradable, me mostraron mis apostentos y me dejaron dormir un par de horas.
Firmamos el contrato y la señora de la casa me preparon unos mini sanguiches de roast beef, excelentes. Dormí. No vio con tan buenos ojos que yo sea fumador, pero las áreas abiertas de la casa me permiten mantener mi vicio.
Me dieron indicaciones de cómo llegar sl súper, qué tarjeta de transportación comprar y cómo llegar a la escuela. Creo que no podré irme en bicicleta pues aunque estoy relativamente cerca, y el poblado es como una tipo Cocoyoc, Metepec, Santa Fe posh... las calles dejan mucho que desear: baches, hoyos y, sobre todo: mucha lluvia.
La casera me informó que tengo dos roomies, un colombiano y no sé quien más. Ambos van a la Austral, entonces que el martes ellos me pueden llevar a la escuela pero que, como el lunes es feriado, fueron a Mendoza el fin de.
El taxista me sugirió que vaya a Tigre, un pueblo hermoso dice él. Lo apunté ya para ir con mi Pandita. Son cerca de las 7 de la noche ya. Los vecinos tienes como peda argetina, asado le dicen y tocan la guitarra, beben vino y huele excelente. Quiero ir a uno.
Me siento extraño estando acá, quizá es únicamente cuestión de que me acople. Ya les avisaré. No hay más que reportar desde esta zona del mundo. Buenas noches.

miércoles, agosto 29

shhh... cállate, mente

En mi amplia experiencia de cuatro días como yogui de yoga acalorada, alias bikram he descubierto el poder de la mente. Es maravilloso, fenomenal, grandilocuente y, por encima de todo, casi imposible de silenciar. En serio, cómo demonios se aquieta la ardilla de la cabeza. Puede pasar el día entero en cuasi reposo, pero eso sí, cuando tiene un momento en el que en realidad debería estar callada, no, se pone a trabajar sobremarchas.

Por azares del destino... No, por azares de mi novia, ahora prometida, futura esposa (sí, es mi destino) caí en el yoga de bikram o bikram yoga o ese yoga del infierno (literalmente) para ser un yo más saludable (y se lo agradezco profundamente) y descubrí lo que el silencio de mente puede lograr con diversos personajes propios: Ber yogui, Ber intelectual, Ber MBA y Ber.

Ber sufre cada postura después de dos clases en las que el sofoque fue inmenso y exquisito, una tercera en la que el aturdimiento llegó al máximo, mareado se salió y, pálido, se devaneció. En esta cuarta clase Ber se esfuerza al máximo.

– No te rindas, mente en blanco, respira por la nariz, – dice Ber
No me interrumpas, cabrón, – responde alterado Ber yogui.

La clase fluye. Enfocados todos en la respiración. El aguante. Ber yogui en su máximo esplendor después de tres clases listo para acabar por primera vez cueste lo que cueste.

Que extraordinaria sensación esta de dejar la mente en blanco, asegura el intelectual
Cabrón, me estás interrumpiendo, y sulfura a su alter con la mirada. –Respira hondo, eso es, inhal...–
– Sí puedes, no te desconcentres,  responde irritado Ber.
Es que si lo analizas, no estamos pensando en nada.
Estás pensando en la extraordinaria sensación de no pensar, no que la mente en blanco, resopla el yogui inspirando con fuerza.

Mientras, el yogui respira profundamente, infla las aletas nasales, mira en el espejo de enfrente el punto plateado que cuelga de su pecho, nada más es enfocable. Ber intelectual comienza a quejarse del por qué los demás decidieron quitarse los lentes.

Es que si te dejo ver en el espejo, tu vanidad nos impide concentrarnos, responde Ber yogui haciendo un esfuerzo máximo en el shwarma triple mortal en posición de tortura marina.
– ¡No es vanidad! – contesta de un bufido Ber.
Cállense, ruega el yogui
No les fascina esto de no pensar, es extraordinario, la mente en silencio, nada más está pasando a nuestro alrededor, es como la panacea, filosofa el intelectual.
– Pero tu eres el primero que estás pensando, gritan los otros al unísono y voltean los ojos.

Ber normal quiere saber la hora, los otros le dicen que no pasa nada, que se entregue por completo, el final está cerca. Ber piensa en que debería dejar la mente en blanco, pero los otros tres internos no lo dejan meterse en su papel de yogui. El hacedor de yoga se esfuerza al máximo. Sabe que está cerca del final.

El intelectual guarda silencio, el normal alza los ojos al cielo, ya no puede más. El yogui resopla, inhala, exhala, inha...

¿En qué momento me empezaron a ignorar? Yo estaba profundizando sobre e.., y lo interrumpe en el acto.
Podrías callarte.
Podría, pero estamos con la mente en blanco. Además, te has dado cuenta del tapete, será higiénico pararnos sobre él. Estoy pensando en dejar la mente en blanco pero no...
¡Inhaaaaaala! mantenlo
– ¡Sí puedes! – argumenta Ber
Un poco más, estírate más...
No que la mente en blanco, me están interrumpiendo para tener la mente en blanco. Yo quiero apoyarlos en no pensar. Cómo puedo escribir esto en el blog. Como una obra de teatro. Es impresionante todos lo pensamientos que tenemos por segundo.
– Cállense los dos, carajo, el que manda soy yo– dice Ber, y sigue: aunque eso del alfombrado también me tenía preocupado ¿eh? deberíamos preguntar sobre eso. Es que estoy es como un caldo de cultivo, Fer nos ha dicho que...
Te lo dije, no es nada higiénico. Y el olor, a las cuantas horas el olor nos impacta. ¿Hablaremos del olor en el post?
Por favor, shhh, al rato solucionamos tus issues, pero creo que estaría bien escribirlo.
Ustedes y su vanidad, esto se trata de relajarnos, de controlar el cuerpo, la mente, callarnos.
Y eso es lo que estoy intentando, pero es casi imposible, a ver, inténtalo.

Y todos nos vemos interrumpidos por la yogui teacher. La clase ha terminado, todos los Ber asienten satisfechos, aunque el yogui es el más molesto, el intelectual se la vivió dejando la mente en blanco, interrumpiendo sus esfuerzos, pero se miran, cómplices. La instructura nos acuesta en posición del muertito en sabananazaaassss, o algo así. Nos dice que los grandes cambios empiezan desde dentro para poder impactar afuera. Nos insta a meditar.

Oigan, es una excelente reflexión, ¿no creen? Cuando llegue a la dirección de una empresa, primero hay que lograr los cambios por dentro, medita Ber MBA

Ber intelectual lo mira de forma reprobatoria.

Sí, los directores que entorpezcan el cambio, a la chingada, no necesitamos gente que nos limite, argumenta.

El yogui lo mira suplicante, cállate, dicen sus ojos.

Y me culpaban a mí de interrumpirnos a todos, dice irónico el intelectual. Ya que por fin nos habíamos callado todos y llegas tú, creído.

Pero, pero... está bien.

Y silencio. Por fin.

Que extraordinaria sensación, esa de callar la mente. Aunque sea por un minuto. Gracias, pandita.




jueves, agosto 16

Manpower

Durante dos meses tuve el privilegio de convivir con una tribu diversa y entretenida, los conocen como Manpower. Aprendí que en realidad se trata de ManpowerGroup, pero esas son nimiedades. Con esta tribu de personas conviví con dos colonias principalmente, la primera era de comunicación interna y la segunda una mezcla comercial de marketing, relaciones públicas y business intelligence. Me cobijaron por dos meses, al principio con reservas, creo, después me integraron como uno de ellos.

Recordé la pertenencia de un equipo, los consejos y los jueves de convivencia extraoficial. Viví momentos emotivos, alegres, y otros no tan agradables. Pude poner en práctica aquello que durante un año absorbí para después verlo aplicado en tribus verdaderas, organismos vivos en los que cada persona juega un papel preponderante en las actividades diarias, personalidades que pueden parecer que tienen responsabilidades limitadas, pero que sin su saludo reconocido para entregar cartas, no sería lo mismo. Gente que es invisible durante el día, y para casi todos, pero que se encargan de controlar las alergias por polvo en los escritorios. Intelectuales roqueros que escriben poemas y critican con argumentos. Economistas que cambiaron de carrera e imagologos que acertan con sus comentarios. Mercadólogos y diseñadores intensos, platicadores y abrigadores. Comunicólgos analíticos. Directores prepotentes. Directores líderes. Directora coach. Una lidereza impotente.

Ambas tribus con las que conviví me enseñaron sin intentarlo. Y se los agradezco. Crecí profesionalemente, me abrí a nuevos auditorios, me permití ser un libro abierto, me dieron la oportunidad de conocerlos. Viví.

Ahora entiendo. Ellos, Manpower, mis tribus, me permitieron crecer y me enseñaron que crecerme no daría nunca los mismos resultados. Gracias.