domingo, julio 8

Provincia

Estuve en la playa la semana pasada, no hay playa en el centro del país, en la gloriosa capital por lo que todo aquello que no sea DF en México puede ser considerado provincia. Total, el taxi que me llevó desde el aeropuerto hasta el hotel me costo 150 pesos. En el recorrido crucé por el centro del pueblo-ciudad, más o menos a medio camino vi un súpermercado, de ese punto al hotel pasaron 20 minutos aproximadamente.
Después de instalarme en la linda villita, fui al “súper” que había visto para comprar viandas y víveres (me dan mucha risa esas dos palabras). El camión del hotel al súper me cobró siete módicos pesos y tardó tan sólo seis minutos. Ahorré 14 minutos y 63 pesos por haberme subido al camión. Aparte, pude observar como quitada de la pena, una señora de edad mediana, metía la mano izquierda sobre su blusa para sacarse la chichi derecha y amamantar al escuincle que llevaba en brazos; así como si nada.
Jamás vería eso en un micro del DF (no es que los use mucho), por eso, la provincia no deja de fascinarme.

volar

Desde que tengo algo de razón, volar y viajar en avión ha tenido un algo de glamoroso. No es lo mismo irse a Acapulco en coche y recorrer 400 kilómetros en tres horas y media, que hacer 25 minutos sentado en un asiento dos dos cómodo para aterrizar en la playita.
Es increíble como el avión acorta las distancias: del horrible aeropuerto de Toluca al todavía más feo puerto de Huatanejo (bautizado por la niña del asiento 14F) en 35 minutos mientras que la vía terrestre puede durar hasta 10 horas. Ya ni qué decir de los 13 mil kms. que separan al honorable aeropuerto Benito Juárez del DF al primer mundista Heathrow en Londres batiendo un récord de 11 horas.
Pero volar ya es una cosas más comunes. Cuando viví en Inglaterra me emocioné mucho con las líneas esas -low cost, volaba por 15 euros a donde quisiera si reservaba con tiempo. Los pasajeros eran iguales en todos lados y los grandes grupos aeronáuticos estaban reservados para vuelos muy largos o la reducida clase alta del viejo mundo.
En México ya cambiamos nuestro querido Pullman de Morelos por Volaris, el ADO por Aviacsa e Interjet está de moda para volar a los Cabos, Tijuana y Puerto Vallarta. Irónico y medio frustrante: ir a Cancún en una low budget es más barato que ir a Acapulco en coche. Lo de hoy, ya no es subirte al camión guajolotero en la terminal más cercana a tu casa, es agarrar el shuttle que te lleva hasta Paseo Tollocan y subir –de forma literal– a un jet guajolotero.
Volar ya no es glamoroso, es barato.

viernes, junio 29

junio 29

Mi papá dice que mi problema es que soy huevón e inteligente y que eso casi nunca se lleva bien. Me dice que para ser huevón se tiene que ser millonario y yo no lo soy. Su conclusión es que le baje tantito a mi hueva... nomás por un rato.
Mi mamá siempre me dijo que era un flojo de lo peor, me tachaba de mediocre cada vez que podía y siempre me impulsaba, según ella, a que sacara mejores calificaciones.
Mi mentor sólo dijo en una ocasión "tienes buenas calificaciones haciendo nada, imagínate dónde estarías si le echarás ganas".
Mi ángel de la guarda nunca me ha dicho huevón, mediocre, ni nada por el estilo. Se queda en el "eres mejor que esto".

Es la fecha, hoy, que me graduo. No me siento ni huevón, ni mediocre, ni falto de esfuerzo. Me siento yo, feliz, ilusionado, emocionado. Soy lo que soy. Me gusta. Soy un feliz pasante de comunicación.

miércoles, junio 20

a... la vista

La vista es el sentido más infiel por excelencia. Nos traiciona muy seguido y nunca nada es lo que parece. Lo que pareciera una roca es quizá una ilusión de unicel para economizar y lo que es transparente no siempre es cristal belga, es más bien un polímero plástico denominado acrílico. Ese plato tan bien distribuido, el olor adecuado, los ojos -brillantes- la claman y el sabor... es fatal. Engañado una vez más.
La gran mayoría de los refranes lo dicen: "caras vemos... lo demás no sabemos", "las apariencias engañan", etcétera. Hoy choqué con un vidrio, mi visión falló. Soy falible, por lo tanto perfecto.

martes, junio 5

Lagartijas y dragones

Cuando me fui a UK me sentía el amo y señor de México, era el mero mero de los dragones. Había dominado las situaciones, aprendido de ellas y convertídome en todo un hombre (dragón adulto). Me enorgullecía tanto que pensé que el mundo era igual a mi casa: mordidas por acá, ser güerito para allá, y listo.
Triste pero cierto, cuando llegué a UK me di cuenta que el viejo mundo si era en realidad viejo. Habitan dragones antiquísimos pero que no se dejan ver. Lo cierto es que las dos semanas mis ímpetus draconianos eran más bien retrocesos a un cascaron protector. Confundido -ese drágon que había dominado México y su vida ahí- quería regresar a sus dominios, a la zona de comfort; quería regresar a mi seguridad.
El ángel -Decia- rió largo y tendido. Me dijo que que el gran dragón que se había gestado en casa no era más que una pequeña lagartija en la real tierra del dragón, Que aprendiera, que madurara, que entendiera.
Sigo siendo una lagartija con torrenciales ínfulas de dragón. Pero ya medio me defiendo.