domingo, julio 8

Provincia

Estuve en la playa la semana pasada, no hay playa en el centro del país, en la gloriosa capital por lo que todo aquello que no sea DF en México puede ser considerado provincia. Total, el taxi que me llevó desde el aeropuerto hasta el hotel me costo 150 pesos. En el recorrido crucé por el centro del pueblo-ciudad, más o menos a medio camino vi un súpermercado, de ese punto al hotel pasaron 20 minutos aproximadamente.
Después de instalarme en la linda villita, fui al “súper” que había visto para comprar viandas y víveres (me dan mucha risa esas dos palabras). El camión del hotel al súper me cobró siete módicos pesos y tardó tan sólo seis minutos. Ahorré 14 minutos y 63 pesos por haberme subido al camión. Aparte, pude observar como quitada de la pena, una señora de edad mediana, metía la mano izquierda sobre su blusa para sacarse la chichi derecha y amamantar al escuincle que llevaba en brazos; así como si nada.
Jamás vería eso en un micro del DF (no es que los use mucho), por eso, la provincia no deja de fascinarme.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Recuerdo la mayoría de los viajes que he hecho desde que tengo la suficiente razón para darme cuenta de las prácticas culturales de los diversos pueblos del mundo.

Después de ver a una vagabunda en París con su aprendiz (literalmente), a las personas sin hogar con maletas y colchones a media calle rompiéndose la cara por quién sabe qué cosa y a una mujer en lencería asolearse en su amplio ventanal en Amsterdam, sólo me queda repetirme aquella frase que me hace pensar en cuán ínfimo soy:

"Bueno, estoy muy lejos de casa..."