lunes, julio 23

The one

Todos los libros fantásticos, historias de superación, o incluso la historia de los grandes hombres tienden a ser un poco "egocentristas". Esas personas y/o personajes son "the ones", los únicos, de la historia. Fueron creados con ciertos atributos, su vida es trágica y todo mundo espera grandes cosas de ellos.
Irónicamente, ellos tienen miedo de la grandeza de sus actos. Frodo Baggins por ejemplo, se resiste a caer en la tentación del anillo y en el fondo de su corazón duda de poder cumplir su misión. Eragon nomás no se la cree, ya tiene un dragón pa' el pero también resulta que tiene que defender al mundo del malvado rey. Potter se la vive rodeado de sus inseparables amigos que creen más en él que él mismo. Bernardo sabe que no es como ninguno de ellos, pero es el The One de su propia historia.
¿Qué no todos deberíamos ser así?
Casi nadie quiere creerse el protagonista de su historia, como no cuentan con una carta astral digna de un rey, no son herederos de un mundo sin igual y, seguramente, son como cualquier clase mediero con ínfulas de grandeza limitadas por su visión. Por eso se convierten en mediocres.

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