De los propósitos que me hice a principio de año el primero llegó disfrazado de correo con el asunto indicando: Feedback needed, la extensión del correo .dk, huelga decir el nervio.
Dear Bernardo,
The Erasmus Mundus Masters Consortium is very pleased to inform you that you have been admitted to the Erasmus Mundus Master’s programme ‘Journalism, Media and globalization’ that includes periods of enrolment at Aarhus University, Denmark, and at your specialism university (1st priority in your application).
Blah blah blah (emoción)
Unfortunately we have not been granted the stipends. We expect that we ironically have been too successful in being a sustainable programme, as we have been able to attract so many applicants that have been able/willing to fund the studies themselves…
As we find your application very strong, we expect you to come with us, yet it might be impossible for you to sign up for the programme under these conditions, which we regret and respect.
The good news might be that we will be offered Mundus stipends next year.
Blah blah blah
Kind regards,
Ya es mío y eso, nadie me lo quita. Al despertar esta mañana recordé que anoche, mientras mi musa me aconsejaba de paciencia, me relajaba e inspiraba a ser mejor, meditaba en confiar en la vida. Eso hago hoy. Barcelona, ahí te vamos.
martes, abril 5
jueves, marzo 31
Yeah, man!
El trabajo -sí, sufro en demasia, me llevo al Caribe, Jamaica para ser exacto en este día. La leyenda dice que se trata del lugar de agua y madera, mi guía de turistas justifica que lo mejor del mundo viene de esta pequeña isla con una población de 2.7 millones de habitantes. Me temo que se refiere a Bob Marley y a María, su segunda alegría y no comparto su visión a lo que Washington (el guía) responde sin miramientos 'No problem, man'. Sonreimos.
Hoy es 30 de marzo, dos fechas importantes y contrapuestas: por un lado el aniversario luctuoso de mi abuela, de mi tía y protectora durante tres dificilísimos años; 'on the other hand' celebramos los 56 años de otra protectora -diferente y abierta- que en su onomástico la aplaudo por sus formas tan bizarras pero abiertas.
Aprendí, en este importantísimo día que puedo tocar el piano en público otra vez y recibir ovaciones. Que hay aguas curativas. Que los esturios son espacios únicos e inmiginables. Que el barco en el que ahora viajo es pequeño contra el Allure of the Seas al que le cabe la población general de Forthmauth, Jamaica (6 mil pasajeros y 2 mil tripulantes, nomás). Entendí que caminar descalzo libera y relaja al cuerpo. Vivo que amo a mi mujer. Que todo con una sonrisa puede arreglarse y que el dólar gringo se cambia a 84 dólares jamaicanos, lo que representa una ironía, ya que la isla depende de la corona británica, pero su moneda va de la mano con los 'cerdos capitalistas que los mexicanos tenemos de vecinos'. Que una copa de vino tinto diaria es buena para el corazón, pero 3 ya no. Recordé que me quemo en rojo. Que Christel está bien y que Vicos también. Que me fascina lo que hago pese a las viciscitudes. Que nos perdoné el piano. Que quiero pasar mi vida con ella.
Recibí, a lo largo de una hora, la caída gravitacional más alegre de Jamaica en forma de agua turquesa, pura y fresca. Avancé, con un equipo de desconocidos, ahora gente apasionada y diferente con la vida, por un camino nuevo en el que nos apoyamos indiscriminadamente y nos diversificamos cuando la aventura se superó. Entendí que la vida es un ir y venir, así como la marea sube y baja, nuestras circunstancias en ocasiones se transforman por un maremoto así como por un temblor; pero nos erguimos, alzamos la cara y damos el siguiente paso. Que cuando la miro se me llena el alma y quiero ser aún mejor.
Que despeinado me siento niño y con el pelo largo recuerdo la libertad. Que puedo olvidarme del reloj y del grillete de RIM. Que dos frases sacan de contexto a la gente: 'yeah, man' y 'no problem, man'.
Que soy feliz.
Hoy es 30 de marzo, dos fechas importantes y contrapuestas: por un lado el aniversario luctuoso de mi abuela, de mi tía y protectora durante tres dificilísimos años; 'on the other hand' celebramos los 56 años de otra protectora -diferente y abierta- que en su onomástico la aplaudo por sus formas tan bizarras pero abiertas.
Aprendí, en este importantísimo día que puedo tocar el piano en público otra vez y recibir ovaciones. Que hay aguas curativas. Que los esturios son espacios únicos e inmiginables. Que el barco en el que ahora viajo es pequeño contra el Allure of the Seas al que le cabe la población general de Forthmauth, Jamaica (6 mil pasajeros y 2 mil tripulantes, nomás). Entendí que caminar descalzo libera y relaja al cuerpo. Vivo que amo a mi mujer. Que todo con una sonrisa puede arreglarse y que el dólar gringo se cambia a 84 dólares jamaicanos, lo que representa una ironía, ya que la isla depende de la corona británica, pero su moneda va de la mano con los 'cerdos capitalistas que los mexicanos tenemos de vecinos'. Que una copa de vino tinto diaria es buena para el corazón, pero 3 ya no. Recordé que me quemo en rojo. Que Christel está bien y que Vicos también. Que me fascina lo que hago pese a las viciscitudes. Que nos perdoné el piano. Que quiero pasar mi vida con ella.
Recibí, a lo largo de una hora, la caída gravitacional más alegre de Jamaica en forma de agua turquesa, pura y fresca. Avancé, con un equipo de desconocidos, ahora gente apasionada y diferente con la vida, por un camino nuevo en el que nos apoyamos indiscriminadamente y nos diversificamos cuando la aventura se superó. Entendí que la vida es un ir y venir, así como la marea sube y baja, nuestras circunstancias en ocasiones se transforman por un maremoto así como por un temblor; pero nos erguimos, alzamos la cara y damos el siguiente paso. Que cuando la miro se me llena el alma y quiero ser aún mejor.
Que despeinado me siento niño y con el pelo largo recuerdo la libertad. Que puedo olvidarme del reloj y del grillete de RIM. Que dos frases sacan de contexto a la gente: 'yeah, man' y 'no problem, man'.
Que soy feliz.
lunes, marzo 28
Desde el Caribe
Transmito desde Costa Maya, el último rincón de la Riviera Maya, aún en México. Dispongo a aventurarme en el mundo de los adinerados capitalistas para conocer su modus operandi y vivendi a bordo de un crucero con capacidad para 1,400 pasajeros. Pinta bien, de momento. Las fauna, principalmente latinos de ascendecia argetina, uno que otro español de España y una variopinta masa amorfa de mexicanos. La fauna local: completamente internacional. Desde el indonesio, pasando por el indio (de la India), la coreana, los brasileiros, uno que otro latino (de dudoso origen) y ya.
La flora es principalmente arcaica, salvo plantas plásticas de color percudidos, ambientación tipo 60 en el bar principal y comida gringa en un barco pensado para latinos. Mal estudio de mercado.
La llegada, esa fue una aventura. Con un café en la panza y un pan de esos carísimos del Starbucks despegué (a eso de las 8am ) luego de un beso apasionado por parte de mi mujer, bueno, no despegué. Me subí la avión y me bajaron del mismo, medidas de seguridad (me espanté) pero bueno, cuandos nos treparon cual reses al matadero, a la aeronave otra vez, volamos a Cancún, tuve uno de los aterrorizajes de mi vida y me enclaustre, ahora, en un camión terriblemente feo, para llegar a Playa del Carmen. Caminé por 20 minutos hasta el embarcadero del ferry. Me trepé a un barco que más parecía acorazado de guerra para ver a la gente sufrir, volver el estómago y llorar de desesperación por el picado mar que se nos atravesó. Aprendí que los vidrios deben estar tapados para que la gente no se maree. Llegué a Cozumel a eso de las 13 horas muerto de hambre. Subí al crucero del desamor a eso de las 15 horas. Mi hambre se incrementaba. Bebí café americano -americano literal, horroroso-, deglutí albondigas, roast beef, pasta, arroz con almendras y un par de panes rellenos de queso. Me limpié la garganta con un vaso de té negro sabor cococola sin azúcar. Dormí profundamente. Desperté y me encaminé al restaurante principal en el que, para mi sopresa, todo mundo se había emperifollado menos yo, que seguía con la misma ropa de caracter que todo el día. Cené esparragos salados, dos vasos de cerveza y mi plato fuerte, el helado, que nunca llegó.
Dormí hasta las 7 am. Hoy desperté en Costa Maya, mañana navegaré todo el día para el miércoles atracar en Jamaica. Les cuento entonces.
La flora es principalmente arcaica, salvo plantas plásticas de color percudidos, ambientación tipo 60 en el bar principal y comida gringa en un barco pensado para latinos. Mal estudio de mercado.
La llegada, esa fue una aventura. Con un café en la panza y un pan de esos carísimos del Starbucks despegué (a eso de las 8am ) luego de un beso apasionado por parte de mi mujer, bueno, no despegué. Me subí la avión y me bajaron del mismo, medidas de seguridad (me espanté) pero bueno, cuandos nos treparon cual reses al matadero, a la aeronave otra vez, volamos a Cancún, tuve uno de los aterrorizajes de mi vida y me enclaustre, ahora, en un camión terriblemente feo, para llegar a Playa del Carmen. Caminé por 20 minutos hasta el embarcadero del ferry. Me trepé a un barco que más parecía acorazado de guerra para ver a la gente sufrir, volver el estómago y llorar de desesperación por el picado mar que se nos atravesó. Aprendí que los vidrios deben estar tapados para que la gente no se maree. Llegué a Cozumel a eso de las 13 horas muerto de hambre. Subí al crucero del desamor a eso de las 15 horas. Mi hambre se incrementaba. Bebí café americano -americano literal, horroroso-, deglutí albondigas, roast beef, pasta, arroz con almendras y un par de panes rellenos de queso. Me limpié la garganta con un vaso de té negro sabor cococola sin azúcar. Dormí profundamente. Desperté y me encaminé al restaurante principal en el que, para mi sopresa, todo mundo se había emperifollado menos yo, que seguía con la misma ropa de caracter que todo el día. Cené esparragos salados, dos vasos de cerveza y mi plato fuerte, el helado, que nunca llegó.
Dormí hasta las 7 am. Hoy desperté en Costa Maya, mañana navegaré todo el día para el miércoles atracar en Jamaica. Les cuento entonces.
jueves, marzo 24
La apología de los medios mexicanos
Llego corriendo a las 8:40, con 10 minutos de retraso, a la entrada 'de servicio' del Museo de Antropología del DF para cubrir un evento que no emocionaba ni tantito: La firma del Acuerdo para la Cobetura Informativa de la Violencia, el primer paso de Iniciativa México 2011.
Una hora antes me habían dado el pitazo, "el evento empieza a las 10". Mamadas, conocen bien la puntualidad nacional y ahí voy matándome, para perder hora y 20, y representar a mi medio, que galantemente, se sumó al acuerdo.
Cual personas de servicio, cuando más nivel, nos dejaron esperando en la entrada de Gandhi 30 minutos. Esperamos, fumamos, socializamos y criticamos la iniciativa y el acuerdo. ¿Quién lo firmaría? ¿cómo? ¿por qué? ¿qué será del amarillismo con este nuevo acuerdo mediático? Fantasías fatalistas.
Arranca el evento, los parias del periodismo sentados en las gradas, en el último nivel, donde no incomodáramos a la crème de la crème mediática; los periodistas 'líderes' sentados lejos de la muchachada que alguna vez los admiró. Sarmiento, tan mónotono como siempre acompaña a Loret de Mola (Dolor de Muela, desde ahora) tan ... parecido a Regil al conducir las noticias.
Anuncios promocionales de los logros de IMx2011, música trágica, dolores nacionales. Un paliativo contra la realidad. Música de guerra de fondo, palabras heroícas que incitan a un alzamiento social en pro del país para cerrar con ambiguedades. Circo.
Este pobre reportero, venido a más, estudió a los presentes. Los líderes de opinión: Maerker, López-Dóriga, Alatorre, Curzio, Ferriz de Con, Cárdenas, Pérez-Cañedo, Gómez Leyva, y demás como estandartes de la veracidad. Y mi pregunta: ¿dónde quédo Aristeguí, Vivó, Dresser, Micha (por no dejarla fuera), Talamantes (eso sólo por mentor)? Los directivos de los medios, amistosos, la socialitè aplaudiendo y de fondo, la consciencia de masa que algo sigue estando mal. Quizá esa es la única función de las masas, darle una cara amorfa la individualidad necesaria para sobrevivir.
Resumo, a mi visión, la imputualidad del acuerdo mediático: ambiguedad. Sí, estamos todos unidos. Sí, los medios -luego de explotar incansablemente la violencia en nombre de Don Dinero- se unen y lamentan en lo que se han convertido. Hipócritas. Reviso la lista de lo acordados: brilla que Grupo Reforma no figura y medio los aplaudo por no sumarse a la respuesta, escudada en los ciudadanos, de lo que ellos mismos generaron.
La apología de los medios de comunicación mexicanos consiste en la firma generalizada de un acuerdo sin precedentes... ambiguo, hipócrita. Un circo mediático para disculparse de sus creaciones.
*todo lo aquí escrito (este artículo, este blog, este espacio), TODO, es a mi nombre y título personal, no de nadie más, no de algún medio, no de nada.
Una hora antes me habían dado el pitazo, "el evento empieza a las 10". Mamadas, conocen bien la puntualidad nacional y ahí voy matándome, para perder hora y 20, y representar a mi medio, que galantemente, se sumó al acuerdo.
Cual personas de servicio, cuando más nivel, nos dejaron esperando en la entrada de Gandhi 30 minutos. Esperamos, fumamos, socializamos y criticamos la iniciativa y el acuerdo. ¿Quién lo firmaría? ¿cómo? ¿por qué? ¿qué será del amarillismo con este nuevo acuerdo mediático? Fantasías fatalistas.
Arranca el evento, los parias del periodismo sentados en las gradas, en el último nivel, donde no incomodáramos a la crème de la crème mediática; los periodistas 'líderes' sentados lejos de la muchachada que alguna vez los admiró. Sarmiento, tan mónotono como siempre acompaña a Loret de Mola (Dolor de Muela, desde ahora) tan ... parecido a Regil al conducir las noticias.
Anuncios promocionales de los logros de IMx2011, música trágica, dolores nacionales. Un paliativo contra la realidad. Música de guerra de fondo, palabras heroícas que incitan a un alzamiento social en pro del país para cerrar con ambiguedades. Circo.
Este pobre reportero, venido a más, estudió a los presentes. Los líderes de opinión: Maerker, López-Dóriga, Alatorre, Curzio, Ferriz de Con, Cárdenas, Pérez-Cañedo, Gómez Leyva, y demás como estandartes de la veracidad. Y mi pregunta: ¿dónde quédo Aristeguí, Vivó, Dresser, Micha (por no dejarla fuera), Talamantes (eso sólo por mentor)? Los directivos de los medios, amistosos, la socialitè aplaudiendo y de fondo, la consciencia de masa que algo sigue estando mal. Quizá esa es la única función de las masas, darle una cara amorfa la individualidad necesaria para sobrevivir.
Resumo, a mi visión, la imputualidad del acuerdo mediático: ambiguedad. Sí, estamos todos unidos. Sí, los medios -luego de explotar incansablemente la violencia en nombre de Don Dinero- se unen y lamentan en lo que se han convertido. Hipócritas. Reviso la lista de lo acordados: brilla que Grupo Reforma no figura y medio los aplaudo por no sumarse a la respuesta, escudada en los ciudadanos, de lo que ellos mismos generaron.
La apología de los medios de comunicación mexicanos consiste en la firma generalizada de un acuerdo sin precedentes... ambiguo, hipócrita. Un circo mediático para disculparse de sus creaciones.
*todo lo aquí escrito (este artículo, este blog, este espacio), TODO, es a mi nombre y título personal, no de nadie más, no de algún medio, no de nada.
jueves, marzo 10
adjetivar, describir, definir, ser
Aunque existe una amplísima cantidad de palabras para describir, definir, mencionar, indicar y mostrar cada una de las sensaciones y emociones que el humano puede manifestar, en ocasiones, adjetivar resulta más bien complejo.
Resulta imposible describir el amor. Desde la perspectiva química se trata de un montón de chingaderitas y cosos cerebrales denominados dopamina que nos alebrestan. La razón de la atracción física resulta del contacto entre feromonas opuestas que se anhelan hasta consumirse en un acto físico inigualable (otra vez, caemos en la falta de palabras adecuadas para editorializar objetivamente). Desde una visión filosófica, el amor es el bien más puro, la entrega más osada y la espera más absurda. Religiosamente va casi de la mano, es la fe: esa visión ciega carente de sentido que predica aquello de haz el bien sin mirar a quien. Si nos clavamos en la mente humana, el amor es el resultado fortuito de cómo te trataron de niño y qué tan bien sea la explotación sexual indivual. Y... a todo esto, la definición más clara es indescriptible.
Es interesante la manera en la que utilizamos los adjetivos para enfatizar nuestra necesidad, sentir o carencia. Utilizamos palabras negativas para radicalizar el efecto positivo: inhumano, por ejemplo, para describir el sufrimiento generado por la soledad. Sin embargo, cómo es, en efecto, este dolor: impensable.
Describir sirve para definir desde un nivel muy básico. Describimos como nos falta el aire, cómo las libélulas revolotean en nuestro interior, la forma en la que piel se eriza al tener a esa persona cerca, el arrebato del corazón y la paz al orgasmo, pero con eso no definimos nada. Luego, pasamos horas definiendo las razones para delimitar los argumentos cuando en realidad, aquella que vemos, que sentimos y que nos rodea es absoluta, pero no para nosotros. Requerimos, para lidiar con ella adjetivos que describan, descripciones que definan y definiciones que se acoplen al ser instanténeo.
En fin, el circunloquio radica en que el ser sabe. Nomás.
Resulta imposible describir el amor. Desde la perspectiva química se trata de un montón de chingaderitas y cosos cerebrales denominados dopamina que nos alebrestan. La razón de la atracción física resulta del contacto entre feromonas opuestas que se anhelan hasta consumirse en un acto físico inigualable (otra vez, caemos en la falta de palabras adecuadas para editorializar objetivamente). Desde una visión filosófica, el amor es el bien más puro, la entrega más osada y la espera más absurda. Religiosamente va casi de la mano, es la fe: esa visión ciega carente de sentido que predica aquello de haz el bien sin mirar a quien. Si nos clavamos en la mente humana, el amor es el resultado fortuito de cómo te trataron de niño y qué tan bien sea la explotación sexual indivual. Y... a todo esto, la definición más clara es indescriptible.
Es interesante la manera en la que utilizamos los adjetivos para enfatizar nuestra necesidad, sentir o carencia. Utilizamos palabras negativas para radicalizar el efecto positivo: inhumano, por ejemplo, para describir el sufrimiento generado por la soledad. Sin embargo, cómo es, en efecto, este dolor: impensable.
Describir sirve para definir desde un nivel muy básico. Describimos como nos falta el aire, cómo las libélulas revolotean en nuestro interior, la forma en la que piel se eriza al tener a esa persona cerca, el arrebato del corazón y la paz al orgasmo, pero con eso no definimos nada. Luego, pasamos horas definiendo las razones para delimitar los argumentos cuando en realidad, aquella que vemos, que sentimos y que nos rodea es absoluta, pero no para nosotros. Requerimos, para lidiar con ella adjetivos que describan, descripciones que definan y definiciones que se acoplen al ser instanténeo.
En fin, el circunloquio radica en que el ser sabe. Nomás.
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