- ¿Qué vas a hacer entonces?-, me pregunta sin importarle la respuesta, sólo quiere terminar con la entrevista.
- Espero a una amiga que ya no ha de tardar en llegar-, le respondo como si nada.
- Es otra de tus putitas, ¿no?
- Sí, cómo tú-, le respondo.
Espero lo peor, una cachetada, que me escupa o de perdida que me mate con la mirada, parezco el ardido, pero en realidad soy un cínico. Una lágrima le escurre por el ojo, le corre el rímel, niega con la cabeza y da media vuelta.
Sigo con mi taza de café, no pasa nada. Sí, fue una más, una putita más.
4 comentarios:
Ahora si me diste miedo. Andas muy metafísicón en tus cuentos.
Saludos
Estúpidamente palpable. Honor a quien honor merece...
Madres... tómela barbón XD
y que se queda callada..
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