El viernes no te juzga por lo que hagas, hiciste o dejaste de hacer, te colma de posibilidades infinitas para que te fundas con él, para que disfrutes se periódica existencia, para que olvidemos por un instante los pesares que le precedieron.
Él se vive de la magnitud, del amor y la pasión. Él se vive porque no queda de otra, él te susurra su alegría, él convive con tu libertad, él sabe que los viernes son para romper las cadenas.
Quizá el único problema que tienen los viernes es el arranque. Un jueves de pequeños excesos siempre puede arruinar el comienzo de un viernes por la incomodidad de una cruda. Pero al final del día, olvidamos ese ínfimo detalle cuando el viernes alumbra el cierre laboral y se da el primer paso hacia el descanso.
2 comentarios:
a veces puede ser el día mas pesado de toda nuestra semana, pero al fin es viernes.. :)
El viernes es un culto encantador de la sociedad contemporánea, es el arranque de una tríada lúdica y espontánea.
Es la antesala de un Sabbath Bloody Sabbath -con todo lo que eso implica- y un domingo de recuperación -al séptimo día descansó-. El viernes es el remanso de una semana difícil o fácil; jamás pierde su categoría de alentador, refrescante y libertador.
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