Domingo, aunque es del Señor y del descanso, por tratarse del sol, se presta para todo, para anular el pasado y olvidar el futuro. El séptimo día de semana, cabalístico, ritual, natural.
Domingo, nos decimos, domingo, él repite.
Tristemente, en la posmodernidad los domingos ya no sirven para sacar a la muchacha a caminar a la Alameda ni recorre Chapultepec, la nueva generación ha optado por omitir el sol del domingo para sumirlo en un letargo a cortinas cerradas.
Me gusta el domingo por las mañana. Lo odio momentos antes de dormir.
2 comentarios:
Todo bien , mucho intento , y muy forzado. Igual tan choto pasas los días de tu vida? Perdón, que te juzgue. Saludos
El domingo es el día del eterno retorno, como dijeran los Smashing Pumpkins:
The beginning is the end is the beginning...
Diría más pero, seguramente me estaría repitiendo a mí mismo...
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